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Il Museo dei sogni

Título original:
Il Museo dei sogni (El Museo de los Sueños)

Dirección: Luigi Comencini
Guion: Luigi Comencini
Fotografía: Rómolo Garrone, Carlo Nebiolo
Comentario musical: Cabor
Gerente de producción: Lu Leone
Narración: Piero Gallinari
Ediciones musicales: Fono-Enic
Material de archivo: Cineteca Italiana - Archivo Histórico Fílmico de Milán (Archivio Storico del Film Milano)
Producción: Opus Film
País de producción: 1949
Duración: 10:21 min

 

 

 

 

 

 

 

El director sigue el camino de los viejos carretes de copias de películas al final de su producción, hasta que son destruidos para recuperar su materia prima. Evoca la historia del cine a través de archivos, la creación de la primera filmoteca italiana, las acciones realizadas para proteger sus colecciones durante la guerra y las películas desaparecidas. 

 


 

Una parte importante de nuestro pasado cinematográfico y cultural ha sido destruido por reglas inexplicables y dementes.

 Hasta la Segunda Guerra Mundial existía la usanza de arrojar como desperdicio las películas ya proyectadas, después de algunos meses de su salida, dado que no tenían ninguna utilidad concreta. De tal manera se podía recuperar también el celuloide y las sales necesarias para la impresión, todo material destinado al reciclaje. Pero en 1935 la institución de la Cinemateca Italiano, en Milán, comenzó a cambiar las cosas.

Es uno de los primeros trabajos de Luigi Comencini, que había surgido el año anterior (1948) con el largometraje "Proibito rubare", pero que, como era común en esos años, continuaba filmando cortometrajes. Poco más de diez minutos dura "Il museo dei sogni", dedicado a la Cinemateca Italiana, surgida de manera clandestina en 1935 en Milán, destinada a transformar una costumbre italiana dada por sentada hasta ese momento: la destrucción de las películas ya proyectadas, de cualquier género, duración, relevancia artística - después de algunos meses de su salida cuando todos los efectos se volvían inservibles y se podía al menos garantizar la materia prima (celuloide y sales) reciclados.
Visto desde hoy este breve film habla de cosas inconcebibles, pensando que en 1949 no existía todavía la televisión que, al menos, habría servido de salvaguarda y también de restauración de las viejas películas; el trabajo de Comencini es cronológico, con una voz en off (Piero Gallinari) que comenta las imágenes: la primera parte está dedicada al proceso de vertido y reciclaje de viejas palículas, mientras que la segunda entra más en el detalle sobre el argumento de la Cinemateca Italiana.*1

 


 

Luigi Comencini nació cuatro años después de Michelangelo Antonioni. Se le considera el padre de la comedia italiana y, de hecho, tras sus primeros trabajos, el cine del Bel Paese empezó a tomar un rumbo diferente. Muchos directores que vinieron después de él le deben mucho.


Memorable es la película policiaca basada en el exitoso libro de Fruttero & Lucentini, La donna della Domenica, en la que un gran Marcello Mastroianni se ve obligado a desentrañar la intrincada madeja de un asesino en serie tan particular como el objeto que utiliza para aplastar las cabezas de sus víctimas. . .
El museo de los sueños (Italia, 1949, 10') es un cortometraje singular que parte del tema, el del destino que alguna vez tocó el viejo cine italiano o el pulp. Comencini ya tenía en su haber algunas películas importantes cuando decidió dirigir este cortometraje en el que documenta la actividad de una fábrica en Busto Arsizio, un municipio a las afueras de Milán, donde se concentran todos aquellos trabajos para imágenes que se consideran sin interés comercial. , aunque la cultural es indudable.


Por eso Gianni y Luigi Comencini, junto con Alberto Lattuada, fundaron la Cineteca Italiana de Milán, que tenía el noble objetivo de salvar de una muerte segura muchas obras importantes de la factoría cinematográfica mundial que representan otros tantos fragmentos de la historia narrados en imágenes.
La tendencia inicial del cortometraje recuerda las películas mudas del pasado, aunque el comentario del buen orador pronto nos devuelve a la época actual. Es realmente efectiva la parte que nos muestra a los muchos curiosos que, atraídos por las carteleras de las películas en los cines de la ciudad, se detienen a leer sobre los protagonistas y el director. ¿Quién sabe si entrarán a comprar la entrada?


Y entonces, ¿qué quedó de aquellas películas, después de que los oratorios parroquiales las hubieran reproducido también en la gran pantalla? El celuloide inflamable del que están hechas las pizzas o los rollos que contienen la película ensamblada, fue depositado en grandes archivos inertes, antes de pasar por las manos de los expertos que, a hachazos, comenzaron la lenta destrucción de los kilómetros de película. Quintales de sueños cinematográficos, repletos de elementos contaminantes como las sales de plata, se amontonaban en las grandes plazas de las fábricas encargadas del particular desmantelamiento. Un ejemplo perfecto de recogida selectiva de residuos ante litteram es el que documenta el corto de este autor. Una vez limpio de todos los agentes peligrosos, el celuloide blanco, con todas sus tiras transparentes, era troceado, fundido y recompuesto en diferentes objetos, como peines y juguetes.


El resto de este precioso video hay que verlo hasta el final. Realmente se lo merece. Un gran pedacito de la historia del cine italiano salvado in extremis de las garras del pulp. Gracias a Lattuada y los Comencini. *2




¿Qué hacer con tanta película sin valor comercial? Fabricado en celuloide, material altamente inflamable, basta un cigarrillo para provocar terroríficos incendios que han causado vida en todos los países del mundo. Incendios que los bomberos prefieren no encontrar. ¡El celuloide estalla como dinamita! (narrador) 

Adiós, Íngrid. Tu destino está sellado. (narrador) [antes de que se descompongan los componentes químicos de una copia cinematográfica de una película con Ingrid Bergman] 

Piensa en cuántas películas viste hace diez, quince, veinte años. Películas que quizás quieras volver a ver hoy. Imposible. Todos terminaron así. [...] Se han convertido en un peine barato, un juguete que hace feliz a un niño, una pelota de ping pong. (narrador) *3

 

Fuentes de información: *1 FilmTV, *2 Lidia Borghi, *3 Wikiquote, IMDB, El cine italiano, Archivo Luce,

 

 

 

Ver en Youtube en V.O.S.E.



 La valigia dei sogni (Luigi Comencini, 1953) 

"Ettore (Umberto Melnati) es un actor de cine mudo dedicado ahora a recuperar películas de desechos. Dedicado a sensibilizar y rescate de la basura grandes obras que de otra manera correrían el riesgo de perderse para siempre, organiza visiones de sus tesoros en espectáculos compuestos de collages temáticos."


 


España 68

Título original: España 68 (El hoy es malo, pero el mañana es mío) / Spagna 68
Dirección: Helena Lumbreras
Guión: Helena Lumbreras
Produce: Colectivo Cine de Clase
Año: 1968
País de producción: Italia, España
Duración: 27 min













Spagna 68 (El hoy es malo, pero el mañana es mío)

Tras formarse en Italia como realizadora y guionista de documentales para la RAI y ayudante de dirección de realizadores tan significativos como Fellini, Rosi, Pontecorvo y Pasolini, Helena Lumbreras realiza de manera clandestina en España un mediometraje sobre el ambiente de crispación social que se vivía en el país durante 1968. Aparecen personajes tan significativos como Tierno Galván, el que sería alcalde de Madrid por el Partido Socialista, Marcelino Camacho, secretario general de CC. OO., y Raimon, cantautor en lengua catalana.



La obra de Helena Lumbreras, compuesta por un total de 5 piezas documentales de marcado carácter militante, ocupa una posición central dentro del cine clandestino antifranquista. Formada en el Centro Sperimentale de Cinematografia italiano, comienza a tomar contacto con la profesión de la mano de grandes cineastas como Pasolini, Zavatini o Fellini, con quien colabora en el rodaje de Satyricon. En 1968, decide volver a su país para dar voz a aquellas fuerzas que, desde Madrid y Barcelona, procuraban un cambio revolucionario de sistema. Curas obreros, asambleas estudiantes, Tierno Galván, Raimon o las reuniones clandestinas de Comisiones Obreras componen esta pieza de indiscutible valor histórico y cinematográfico. "España 68" fue producida en su momento por Unitelefilm, una compañía próxima al Partido Comunista Italiano y no se proyectó en el Estado español hasta después de la muerte de Lumbreras, en 1995.




All’ombra della croce


Dirección y guión: Alessandro Pugno 
Dirección de fotografía: Leif Karpe
Montaje: Enrico Giovannone
Dirección de postproducción: Guillermo Alvite
Música original: Filippo Restelli, Diego Cardoso
Dirección de producción: Nacho Gomez
Producción ejecutiva: Luca Cechet Sansoè
Productores: Gabriella Manfrè, Antonio Saura, Alessandro Pugno
Producción: Papavero Films, Piemonte Doc Film Fund, Invisible Film, Zebra Producciones, Babydoc Film
País de producción: España, Italia.
Año: 2012
Duración: 73 min.









No muy lejos de Madrid se encuentra el Valle de los Caídos, un lugar que continúa siendo el símbolo de un conflicto que aún no está resuelto en el seno de la sociedad española. Bajo la cruz yacen 35.000 víctimas de la Guerra Civil Española, mientras que alrededor de 50 niños van a la escuela en el mismo recinto. Los niños reciben una educación que intenta desesperadamente resistirse a la secularización y a la influencia de la ciencia que caracterizan a la España contemporánea y a la sociedad global.



All’ombra della croce


Por 


La película de Alessandro Pugno All’ombra della croce, filmada desde el interior del Valle de los Caídos, resulta reveladora por lo novedoso de las imágenes, por descubrir la pervivencia de la alianza entre la religión y el espíritu del franquismo, con la habilidad de poder ofrecer al atribulado espectador una libertad para escoger qué lectura quiere hacer del documental.



Si existe un complejo arquitectónico que, casi 40 años después de la muerte de Franco, simbolice el espíritu de revancha que se desató tras la guerra civil en la España franquista, ese es, sin duda, el que se alza cerca de San Lorenzo del Escorial (Madrid), en el valle de Cuelgamuros. El Monumento del Valle de los Caídos, cuya construcción, ordenada por el dictador, se extendió durante casi veinte años, fue concebido por el dictador como un homenaje a los caídos “por Dios y por España”. Y aunque, como reza la aséptica descripción del lugar que ofrece Patrimonio Nacional, “en la roca está excavada la gran Basílica sepulcral, donde están enterrados caídos de los dos lados enfrentados en la guerra civil” (1), lo cierto es que el lugar se erigió desde su construcción en símbolo de la memoria franquista que todavía hoy, cada 20 de noviembre, convoca a un séquito de nostálgicos que se reúnen ante la tumba de Franco para rendirle tributo. En este enclave lacerante para tantos españoles se desarrolla A la sombra de la cruz (All’ombra della croce) del realizador italiano Alessandro Pugno y no precisamente volviendo la vista sobre el pasado, sino concentrándose en el presente más inmediato. Este documental se estrenó en España en la pasada edición del Festival Punto de Vista de Navarra y posteriormente se alzó con la Biznaga de Plata al Mejor Documental en el Festival de Cine Español de Málaga.


Cierto es que el documental establece desde el principio, si bien de manera algo tosca, una suerte de contigüidad entre pasado y presente en virtud del arranque basado en imágenes de archivo correspondientes a documentales de la guerra civil de orientación fascista. No obstante, lo que sigue a continuación tras esta breve digresión es una “inmersión en la vida cotidiana perfectamente regulada del Valle de los Caídos (…) solo perturbada cuando el mundo exterior, secular, llama con fuerza a su puerta” (2). En efecto, ante nuestros ojos se despliega –desde un rigor observacional únicamente resquebrajado por la inserción de imágenes de archivo en un momento puntual–, el día a día de los niños que viven en la escolanía, en la que son instruidos en materias escolares y en el culto religioso, junto a los monjes benedictinos que se ocupan del desarrollo del programa y del mantenimiento de la Abadía de la Santa Cruz. En paralelo, el documental acompaña a un antiguo escolano en los preparativos para recibir la orden sacerdotal, destino ideal que los abades del valle prefiguran para la chiquillería que allí se educa siguiendo los valores más ortodoxos de la doctrina católica. Desde este punto de vista, resulta revelador, por lo novedoso de las imágenes, descubrir la pervivencia de la alianza entre la religión y el espíritu del franquismo (“forjador de este legado es el generalísimo Franco”, nos informa la voz de Matías Prats, padre, en uno de los noticiarios mostrados al comienzo del documental). Ese es, sin duda, uno de los mayores logros del documental de Pugno, pues permite al público que normalmente se abstiene de frecuentar estos lugares o de educar a sus hijos en la más estricta observación del catolicismo, descubrir algunas de las perlas sobre las que se sostiene el adoctrinamiento de los niños.*1

Fuentes de información: *1 Reseña completa por  en Blogs&Docs, PremiosGoya, Filmin.



Io e... la forma della citta




Título original: Io e... la forma della città (Yo y. . . la forma de la ciudad)
Director: Paolo Brunatto / Pier Paolo Pasolini
Producción: RAI, Radio e televisione italiana
País de producción: Italia
Duración: 20min.
Año: 1974
Formato: 16 mm., color
Formatoo copia: DVD-Rip.

















En el año 1974, la televisión italiana (RAI) pidió a Pier Paolo Pasolini participar activamente, con una película documental, en una transmisión televisiva. El resultado fue un tipo de película reflexiva y poética dividida en dos partes, claro ejemplo de estudio sobre la antropología urbana mediante el lenguaje cinematográfico de no-ficción; “Yo y. . . la forma de la ciudad”, este es el nombre de la película que fue filmada en 16 mm., sonido en presa directa, con duración de aproximadamente 20 min. Y en color. Dividido netamente en dos partes.

En la primera parte del film, se puede ver el director en compañía de su actor mas conocido: Ninetto Davoli,1 ambos miran la ciudad industrial de Orte (Italia, al Norte de Roma) desde un campo cercano.

Pasolini esta detrás de una cámara de cine y es, exactamente con esta cámara de cine, que observa el aglomerado urbano nacido en la colina en frente de ellos y enseña e intenta explicar a su actor como y porqué la ciudad había tomado naturalmente una forma propia y como algunos elementos surgidos en un segundo tiempo (los encuadra con la cámara, zoom), palacios, barrios populares y la periferia industrial que rompen el equilibrio estético del conjunto.

La segunda parte del documental esta filmada enteramente en Sabaudia (pueblo al oeste de Roma, cerca del mar), Pasolini está solo, camina a través de la ciudad caracterizada por una arquitectura fuertemente fascista que, por su sólido carácter, parece casi encantadora. Todo se concluye en una playa ventosa, donde el director ataca verbalmente la sociedad capitalista sobre todo poniendo la atención en la función negativa de la televisión como medio de masas. En esta parte Pasolini cambia su posición respecto la cámara de cine, él ya no está detrás de ella como antes sino que esta delante, el punto de vista cambia y también la interpelación con el espectador. En la primera parte el espectador es el actor Ninetto Davoli, en la segunda parte todo está caracterizado por una interpelación directa con el publico real a través del objetivo de la cámara y es muy interesante como el tema tratado cambia y cambia también la violencia verbal de las palabras del director dirigidas a la sociedad.

El film funciona como una excusa para denunciar la crisis de la sociedad italiana que puede trasladarse también a la especulación edilicia y a la pérdida de identidad del desarrollo urbano:
“[. . . ] Mientras por Orte se puede hablar solamente de un ligero daño, de un defecto, en lo que se refiere a la situación italiana, de las formas de le ciudades de la nación Italia, la situación es, sin duda, desastrosa e irremediable”.

Pasolini manipula el contenido tranquilizador de una transmisión televisiva, en una especifica y fuerte denuncia de la especulación inmobiliaria que identifica, de una manera generalizada, los barbarismos de lamodernidad y del "desarrollo sin progreso". El ser humano está desfigurado por la sociedad moderna, sociedad moderna que, especialmente en lo que se refiere al desarrollo arquitectónico no toma en consideración el contexto sociocultural donde trabaja, creando así formas de desorientación, frustración y violencia.

“Yo creo en el progreso, no creo en el desarrollo y, mas en concreto, en este desarrollo.”

Pasolini parece aludir, en el documental, a una transformación antropológica y social causada por la modernidad, concepto frecuentemente repetido por el poeta que apunta a la colectividad como victima de un desarrollo sin frenos, comandado por los medios de comunicación. Transformación caracterizada por una aplanamiento generalizado y una homologación social, parangonada, en la segunda parte del cortometraje analizado, a la dictadura fascista promotora de uno estilo arquitectónico frío como el de la ciudad de Sabaudia.

Pasolini utiliza el cine, especialmente en esta película-ensayo, para describir la esencia real de la población italiana (y no solamente ésta), mostrando los cambios histórico-culturales en acción en la sociedad moderna menospreciando los valores y el patrimonio de tradiciones y prácticas culturales ya casi perdidas, en el nombre de la modernidad, del consumismo y de la homologación.

Al final dice: Ahora, en cambio, tiene éxito el contrario (como reflejo después del régimen fascista). El régimen es un régimen democrático, pero esa aculturación, la homologación que el fascismo no acertó en absoluto a obtener; el poder de hoy, que es el poder de la sociedad de consumo de masas, en cambio, ha podido conseguir un éxito perfecto [. . . ] el verdadero fascismo es exactamente este poder de la civilización de consumo que está destruyendo Italia, y esto ha sucedido tan rápidamente que nosotros no nos damos cuenta, ha sucedido en estos cinco, seis, siete, diez años pasados... ha sido una especie de pesadilla en la cual hemos visto a Italia destruirse alrededor de nosotros, a desaparecer. Ahora, despertando, quizás, de esta pesadilla, y mirando a nosotros alrededor, notamos que no hay nada más que hacer”.


Fuentes de información: Pasolini y la antropología urbana - Un documental de los años setenta de Stefano Odorico, Patio de Butacas (info y descargas).


Le Mura di Sana'a


Título oroginal: Le mura di Sana'a (documentario in forma d'appello all'UNESCO)
Dirección: Pier Paolo Pasolini.
Guión: Pier Paolo Pasolini.
Montaje: Tatiana Casini Morigi.
Fotografía: Tonino Delli Colli.
Producción: Rosima Amstalt.
Producctor: Franco Rossellini.
Sonido: Cinefonico Palatino.
País de producción: Italia, Yemen
Año: 1971
Duración: 13 min.
Formato: 35mm, Kodak Eastmancolor, Arriflex.
Formato copia: DVD-Rip.











Documental realizado durante el rodaje de El Decamerón como un llamamiento a la UNESCO frente a la demolición de murallas históricas en Yemen.

Sana'a, la capital del Yemen, es una de las ciudades más bellas y antiguas del mundo, edificada sobre un altiplano a unos 2.250 metros de altitud, a los pies del Jebel Nuqum, la Montaña de la Cólera. Visitar la capital de Yemen significa hacer un viaje por el tiempo y la historia, como zambullirse en una fábula de "Las mil y una noches". Una leyenda narra que Sana'a fue fundada por Sem, hijo mayor de Noé, quien tras abandonar el país de origen se trasladó al sur, donde encontró un territorio formado por altas montañas y valles lujuriantes. Se estableció aquí y gracias a él la ciudad fue considerada una especie de refugio y oasis de paz, ya que en el lugar los combates estaban absolutamente prohibidos. Sana'a se distingue de las demás ciudades sobre todo por su arquitectura: las casas de varias plantas (hasta 7-8) que embellecen aún hoy la capital están realizadas con ladrillos de arcilla cocida al sol y enriquecidas con ventanitas de alabastro, fachadas de creta blanca y pequeños balcones tallados que recuerdan encajes. Después de la visita, podremos comprender las razones que llevaron al escritor Pier Paolo Pasolini a lanzar un llamamiento para que la ciudad fuera reconocida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Basta pensar cómo al principio, y hasta mediados del siglo pasado, la antigua muralla tuviera seis portones de entrada, mientras hoy ha quedado sólo una -la Bab el Yemen (la Puerta de Yemen)- desde donde se accede a la ciudad antigua. Era octubre de 1970 cuando el escritor viajó a Yemen para rodar algunas escenas de la película "El Decameron" y fue entonces que, al terminar el rodaje, realizó con el resto de la película el documental titulado "Las murallas de Sana'a". Aquel llamamiento no paso desapercibido, ya que en 1986 la capital yemenita fue declarada patrimonio de la humanidad.

"Me dirijo a la UNESCO, en nombre de la verdadera, si bien todavía no expresada, voluntad del pueblo yemenita.En nombre de los hombres simples que la pobreza ha mantenido puros. En nombre de la gracia de los siglos oscuros. En nombre de la escandalosa fuerza revolucionaria del pasado, porque aún estamos a tiempo para convencer a una todavía ingenua clase dirigente, que la única riqueza de Yemen es su belleza y conservar tal belleza significa, entre otras cosas, poseer una reserva económica que no cuesta nada. Salvemos a Yemen de su destrucción, porque es un patrimonio que pertenece a la humanidad."

Pier Paolo Pasolini


Fuentes de información: Artículo publicado en Arsenevich (info y descargas), Wikipedia, Pasolini.net.



Ver en V.O.I. en Youtube, en 2 partes. Parte 1, Parte 2.

La Rabia

Título original: La rabbia.
Dirección y guión: Pier Paolo Pasolini.
Asistente de dirección: Carlo di Carlo
Voz en off: Pier Paolo Pasolini comentario en verso, leídas por Giorgio Bassani (voz en la poesía) y Renato Guttuso (voz en prosa).
Música: Pier Paolo Pasolini.
Montaje: Pier Paolo Pasolini, Nino Baragli, Mario Serandrei.
Producción: Opus Film.
Productor: Gastone Ferranti.
Formato: 35 mm B/N.
Paí de producción: Italia
Idioma: Italiano con subtítulos en castellano.
Duración: 53 min.
Año: 1963.
Formato copia: TV-RIP.




En 1962 la televisión italiana tuvo una brillante idea: la de invitar a un director de cine a responder a la pregunta: ¿por qué en todo el mundo se teme a la guerra? El director tendría acceso a los archivos de los informativos televisivos del periodo 1945-1962 y podría editar el material que quisiera y redactar un comentario para acompañarlo. El programa sería de una hora. La pregunta era "candente" porque, en ese momento, el miedo a otra guerra mundial cundía realmente por doquier. La crisis de los misiles nucleares entre Cuba, Estados Unidos y la URSS había tenido lugar en octubre de 1962.

La televisión preguntó a Pasolini, que ya había realizado Accattone, Mamma Roma y La ricotta, y que era una figura polémica habitual en los titulares. Y éste aceptó. Rodó la película y la tituló La rabbia [La rabia].

Cuando los productores la vieron, les entró miedo e insistieron en que otro director, el periodista Giovanni Guareschi, bien conocido por sus ideas derechistas, hiciera una segunda parte y que ambas películas se presentaran como si fueran una sola. Al final, ninguna de las dos se emitió.

Yo diría que La rabbia no se inspira en la cólera, sino en un feroz sentido del aguante. Pasolini observa lo que ocurre en el mundo con una lucidez inquebrantable. (Hay ángeles dibujados por Rembrandt que tienen la misma mirada). Y lo hace porque la realidad es lo único que podemos amar. No hay nada más.

Su rechazo de las hipocresías, medias verdades y falsedades de los codiciosos y los poderosos es total, porque alimentan y fomentan la ignorancia, que es una forma de ceguera frente a la realidad. También porque profanan la memoria, incluso la memoria del propio lenguaje, que es nuestro principal patrimonio.

Sin embargo, la realidad que amaba no podía asumirse sin más, porque en ese momento representaba una decepción histórica demasiado profunda. Las antiguas esperanzas que florecieron y se ampliaron en 1945, después de la derrota del fascismo, habían sido traicionadas.

La URSS había invadido Hungría. Francia había iniciado su guerra cobarde contra Argelia. El acceso a la independencia de las antiguas colonias africanas era una farsa macabra. Lumumba había sido liquidado por los títeres de la CIA. El neocapitalismo ya estaba planificando su toma del poder mundial.

Sin embargo, pese a todo, lo que se nos había legado era demasiado precioso y demasiado problemático como para abandonarlo. O, dicho de otra manera, era imposible dejar a un lado las tácitas y ubicuas exigencias de la realidad. La exigencia que había en la forma de llevar un chal. En el rostro de un muchacho. En una calle llena de gente exigiendo menos injusticia. En la carcajada de sus expectativas y en la temeridad de sus bromas. De ahí surgía su cólera frente al aguante.

La respuesta de Pasolini a la pregunta planteada inicialmente era sencilla: la lucha de clases explica la guerra.

El filme termina con un soliloquio imaginario de Gagarin, que, después de observar la Tierra desde el espacio exterior, comenta que todos los hombres, vistos desde esa distancia, son hermanos que deberían abjurar de las sangrientas prácticas del planeta.

Sin embargo, lo esencial es que la película contempla experiencias que tanto la pregunta como la respuesta dejan de lado. La frialdad del invierno para los indigentes. La calidez que el recuerdo de los héroes revolucionarios puede reportar, el carácter irreconciliable de la libertad y del odio, el aire campesino del papa Juan XXIII, cuya mirada sonríe como una tortuga, las culpas de Stalin, que eran las nuestras, la diabólica tentación de pensar que las luchas han terminado, la muerte de Marilyn Monroe y la belleza, que es lo único que queda de la estupidez del pasado y el salvajismo del futuro, la naturaleza y la riqueza, que son la misma cosa para las clases pudientes, nuestras madres y sus lágrimas hereditarias, los hijos de los hijos de los hijos, las injusticias que surgen incluso de una noble victoria, el pequeño pánico en los ojos de Sofía Loren al observar a un pescador abrir con las manos una anguila en canal...

Fuentes de información: Extracto de artículo "El coro que llevamos en la cabeza" de John Berger, publicado en Babelia de El País, Pasolini.net, RebeldeMule (info y descargas), Cultivadores de Culto (info y descargas).



 Trailer La rabbia






Apuntes para una Orestíada africana



Título Original: Appunti per un'Orestiade africana
Dirección: Pier Paolo Pasolini
Producción: Gian Vittorio Baldi
Guión: Pier Paolo Pasolini
Música: Gato Barbieri
Sonido: Federico Savina
Montaje: Cleofe Conversi, Pier Paolo Pasolini
Fotografía: Giorgio Pelloni, Mario Bagnato, Emore Galeassi
Fecha de rodaje: diciembre de 1968 y febrero de 1969
Locaciones: Uganda, Kenya, Tanzania, Roma, Folkstudio
Voz off: Pier Paolo Pasolini
Idioma: Italiano con subtítulos en castellano.
Formato: Eastmancolor; 16 mm, b/n, Arriflex
País de producción: Italia
Año: 1970
Duración: 65 min.
Productora: IDI Cinematográfica, Radiotelevisiona Italiana, I Film Dell'Orso







Ante la posibilidad de filmar una adaptación de la Orestíada de Esquilo ambientada en África, Pasolini busca en dicho continente un escenario alternativo, así como nuevos rostros para Agamenón, Electra, Clitemnestra y los integrantes del coro. La película —verdadero story-board visual— se compone de una combinación entre documental y escenas filmadas por el propio realizador en varias locaciones africanas, todo ello aderezado por los punzantes comentarios políticos y estéticos del cineasta. En algún momento, Pasolini llega incluso a considerar otras alternativas: por ejemplo, un melodrama musical en jazz, protagonizado por actores afroamericanos.

El artista, habiendo decidido encarnar una trilogía de Esquilo1, la Orestíada2, en el drama social y político del Tercer Mundo de la última década, recorre tres estados africanos modernos (Kenya, Tanganika, Uganda) a la búsqueda de los rostros de los posibles personajes, los paisajes, los ambientes. Quiere que todo ello sea real, no artificial, que configuren la transformación de las Furias en Euménides, que recuerden el templo de Apolo donde Orestes será juzgado no ya por un tribunal divino sino por uno humano. Estudia diversas soluciones a los problemas expresivos y el material recopilado es posteriormente presentado a estudiantes africanos de la Universidad de Roma, con quienes lo discute para verificar la idea de fondo y para resolver mejor el problema de la datación moderna de la Orestíada en la década de 1960 o en un período posterior. El film es un documental y no disimula su carácter de apuntes. Fuera de campo, la voz del realizador comenta las imágenes y los fragmentos de Esquilo.

En el transcurso de la realización de Apuntes para un Film sobre la India1, Pasolini proyectó prolongar el discurso sobre el tema de la religión y del hambre y sus problemas de los países del Tercer Mundo rodando episodios que representasen alguna realidad, como aquellos de los países africanos, árabes, latinoamericanos y de los ghettos negros de los Estados Unidos de América. Tal proyecto se reveló imposible de realizar por dificultades de producción. (...) Hablando de esta hipótesis de film sobre el Tercer Mundo a Jean Duflot (Pier Paolo Pasolini. Il Sogno del Centauro, Roma, 1983), Pasolini precisó: "Este es un proyecto que no he abandonado del todo (...). De qué manera podré realizarlo aún no lo sé bien (...) Que el film debo rodarlo en diversos países del Tercer Mundo (...) Era casi una suerte de documental, de ensayo. No puedo concebirlo más que de esta manera. Pero a quienes lo he destinado no son aquellas pocas élites politizadas que están interesadas en los problemas del Tercer Mundo. Para extender este público previsible, tendré que hacer un film ‘periodístico’. Es difícil tratar un argumento de este tipo con toda tranquilidad, sea en el plano ideológico o político. Pienso que a los marxistas oficiales cierta verdad no les será del todo agradable. Si bien los contestatarios, por su lado, encontrarán materia de controversia”. Si bien el film, a pesar de su interés, no verá ya la luz, Pasolini rodó, pero para la televisión italiana, un documental de cincuenta minutos, Appunti per un'Orestiada africana, del que diría Moravia: "[…] es uno de los más bellos de. Ni convencional ni pintoresco, el documental muestra un África auténtica, para nada exótica y tanto más misteriosa, con el misterio propio de la existencia, con sus vastos paisajes de prehistoria, sus míseras ciudades habitadas por una humanidad campesina y primitiva, sus dos o tres ciudades modernísimas ya industriales y proletarias. Pasolini ‘siente’ el África negra con la misma simpatía poética y original con la cual ha su tiempo ha sentido el bajo proletariado romano”.

Apenas iniciada la película, cuyo primer plano después de los títulos de crédito es el rostro de Pier Paolo Pasolini reflejado en una vidriera de un país africano, su voz over nos dice: “Evidentemente vine a filmar. ¿Filmar qué? No un documental ni un film. Vine a filmar anotaciones para una película que será Orestíada africana”. Si entendemos, lo que parece razonable, que cuando dice film el referente es el cine de ficción, lo que el autor está enunciando, casi a la manera de un prólogo y con su rostro como firma, es el carácter inclasificable, al menos dentro de lo que dictamina el canon que se predica desde las escuelas de cine, de este trabajo. Más allá de que bastantes planos registran situaciones que igualmente se hubieran producido de no estar allí la cámara para captarlas –lo que podría marcarlos como pertenecientes al documental–, su articulación y, sobre todo, la permanente voz del cineasta, que tan pronto los comenta como los metaforiza a través del roce con el discurso verbal, los contamina, provocando su ficcionalización. Pero tampoco podemos decir que estamos frente a un film de ficción en la medida en que aquellas situaciones, al menos en la dirección que señala el corazón de la industria, son siempre narrativas, es decir, construyen personajes, sucesos, transformaciones y cierres de diverso tipo, que apuntan a resolver de alguna manera los conflictos planteados. Es la concreción de uno de los sueños, irrealizados, de Serguei Eisenstein, pasible de ser ubicado, si hiciera falta, junto a, entre otras pero no tantas, Histoire(s) du Cinéma (Jean-Luc Godard, 1988-1998) , Tren de Sombras (José Luis Guerín, 1997) y Sil Sol (Chris Marker, 1982), films todos que, pese a las innumerables –e irreductibles– diferencias que los separan, tienen en común el proponer una primera persona, que remite al autor del film, reflexionando sobre uno o varios temas sin recurrir a la narración, al menos tal como se la entiende comúnmente.

Mientras busca escenarios y seres humanos para su proyecto, Pasolini dice: “Me gustaría que mi película de la Orestíada en África fuera una película con carácter básicamente popular.” Lo notable es que trabajando con materiales que pertenecen, desdichadamente, a la alta cultura de Occidente y con materiales –todo lo relativo a la vida africana– que podrían resultarnos ajenos, consiga su propósito, regresando a un cine que puede interesar a todo el mundo, que había abandonado después de la maravillosa ¿Qué Son las Nubes? (1967) y evocando en este final con una situación colectiva al de El Evangelio según Mateo (1964). En el final de su película inmediatamente posterior a ésta –Decamerón (1970)–, el Giotto, o un discípulo adelantado de él, interpretado por el propio Pasolini, mira a cámara y pregunta: “¿Para qué realizar una obra cuando es tan bello soñarla solamente?” Quizá allí esté la respuesta que puede explicar el porqué no realizó nunca el proyecto que disparó este film. Porque ya lo había soñado y ese sueño se llama La Orestíada Africana, nunca estrenado en nuestro país y recién presentado en Italia a cinco años largos de su rodaje, el 29 de noviembre de 1975, veintisiete días después del asesinato de su autor.

Pasados los años, resulta curioso constatar que mientras vivía Pasolini, la crítica en general, y especialmente la italiana, lo valoraba, a veces, colocándolo siempre muy por debajo de otros cineastas, considerados maestros, como Federico Fellini y Luchino Visconti. Esa apreciación hoy no se sostiene, revisar la producción de Pasolini es advertir su absoluta contemporaneidad y vigencia, su provocación a filmar. que es lo que ya no producen los otros mencionados.

Fuentes de Información: Wikipedia, Tesis "Pier Paolo Pasolini. Appunti per un’Orestiade Africana" de Alicia Romero y Marcelo Giménez publicado en De Arte y Pasiones, Pier Paolo Pasolini.

Encuesta sobre el amor - P.P. Pasolini

Titulo original: Comizi d'amore
Año: 1965
Duración: 90 min.
País de producción: Italia
Dirección: Pier Paolo Pasolini
Guión: Pier Paolo Pasolini
Fotografía: Mario Bernardo, Tonino Delli Colli (B&W)
Idioma: Italiano
con subtítulos en Castellano.
Producción: Arco Film













Micrófono y cámara en mano, Pasolini filmó este documental en 1963, buscando reflejar la mentalidad italiana con respecto a la sexualidad y a las relaciones amorosas entre sus compatriotas. Para ello viaja al sur y al norte, a las ciudades y al campo, entrevistando a intelectuales, trabajadores y granjeros...; a hombres y mujeres, a mayores y niños... Entre las personalidades que aparecen entrevistadas se encuentran el poeta y premio Nobel Ungaretti, o el escritor Alberto Moravia



En este curioso y audaz documental, Pasolini hace preguntas sobre todos los campos de la sexualidad a personas de todas las edades y condiciones sociales. Niños, amas de casa, mujeres trabajadoras, ancianos, burgueses de la ciudad y campesinos hablan sobre la virginidad, la emancipación de la mujer, la prostitución o la homosexualidad. El director muestra las diferencias entre la Italia del norte y la del sur y la mayor libertad relativa de la que disfruta la mujer que trabaja en el norte respecto de la campesina siciliana, que no puede salir a la calle si no es acompañada de su padre o su hermano. Pasolini introduce también polémicas que hoy en día siguen vigentes, como la de la prostitución, y otras que afortunadamente ya han quedado trasnochadas, como si el divorcio, una novedad para la Italia de la época, debe o no ser legal; el entrevistador, lejos de la neutralidad, deja ver su punto de vista contrario a la legalización de los prostíbulos o favorable a la del divorcio. La homosexualidad masculina se ve como un gran tabú para todos los entrevistados y la femenina permanece invisible, no hay ni siquiera la menor referencia a ella; Pasolini es, a pesar de todo, pudoroso y no plantea abiertamente la cuestión del uso de anticonceptivos, limitándose a hablar en general de la libertad sexual, sobre todo para las mujeres, y sin olvidar que el sexo no es un mundo aparte y la libertad en ese campo está muy vinculada a la independencia económica y al disfrute de derechos en otros aspectos de la vida. Las preguntas a unos y otros se intercalan con opiniones y disertaciones de amigos intelectuales del director, el cual, fiel a sus ideas marxistas, no deja de atacar, de forma rotunda aunque no airada, el capitalismo y la moral burguesa.

Encuesta sobre el amor no pretende tener un valor riguroso ni estadístico, ni siquiera ofrece datos sobre las respuestas mayoritarias de los entrevistados. Además la mayor parte de ellos responden sin ninguna intimidad delante de su familia, amigos y una gran multitud de curiosos en una época en la que la gente estaría mucho menos acostumbrada a las cámaras. Esta informalidad no le quita, sobre todo una vez pasado el tiempo, un gran valor como testimonio de cómo se abordaba la cuestión erótica en los años 60, precisamente unos pocos años antes de la gran revolución sexual.

Fuentes de información: Artículo publicado por en Fuego en el Cuerpo, Info y descargas en Patio de Butacas.



Mondo Cane

Dirección: Gualtiero Jacopetti, Paolo Cavara, Franco Prosperi
Producción: Gualtiero Jacopetti
Guión: Paolo Cavara, Gualtiero Jacopetti
Música: Riz Ortolani, Nino Oliviero
Fotografía: Antonio Climati, Benito Frattari
País: Italia
Año: 1962
Género: Mondo
Duración: 105 min.











"Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi estrenaron "Mondo Cane" en 1962, mezcla ficción y documental, siempre desbordantes de bizarrismo, violencia y hechos sorprendentes de otros lugares del mundo.

Con una excelente fotografía, un tema musical que ganó el Oscar, pero lo que hizo una delicia de "Mondo Cane" fue el montaje. Los realizadores hicieron un vuelo textual a través del filme y el público es guiado de un lado del mundo al otro en cuestión de segundos. Como la escena del Cementerio para Perros de Pasadena, donde yacen las patéticas mascotas de las celebridades, en que se pasa rápidamente a Taiwán, donde se nos muestran los famosos platos de perro asado.

El filme entero opera de este modo, y los cambios repentinos varían el asunto entre lo gracioso y lo bizarro."

""Mondo" es la palabra italiana para "Mundo" y Mondo Cane significa "Mundo Perro". Y el perro es la cámara que olfatea en los callejones y acequias del mundo, filmando todo desde un punto de vista animal. Así que además del título de una película, se convirtió en el de un género entero. Otro aspecto relevante del género mondo es que intenta que el público de turno aprenda algo, como por ejemplo algo de etnografía a través de la exhibición de las costumbres sexuales de los nativos, y sus diferentes maneras de encarar la muerte."

THeWiLDoNeS



"Este documental italiano de Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi mostró al público que un film sobre el mundo real podía ser tan divertido y perturbador como el más eficiente drama de ficción. “Mondo Cane” es un vistazo de lo excéntrica que puede ser la cultura alrededor del globo. Un narrador acompaña con irónicas y seudo antropológicas reflexiones, un desfile de secuencias: una tribu africana que cuando su ayuno ritual de cinco años concluye, deciden sacrificar (a garrotazos) a todos sus jabalíes para almorzárselos en un sólo día; episodios sobre exquisiteces culinarias como culebras, cocodrilos, huevos de mariposa, y, por supuesto, perro; una aldea de Malasia que vive en constante combate con los tiburones que han mutilado a todos sus pescadores, en venganza los capturan y les hacen tragar un molusco venenoso que los matará previa agonía; jóvenes de un pueblo de Italia que en Viernes Santo esparcen su propia sangre para marcar el camino de Cristo; una tribu de Oceanía que rinde culto a los aviones, como artefactos de fabricación divina."


Fuentes de información: La Tetona de Fellini



Mondo cane – Este perro mundo (1962) (Subtitulado)


Africa Addio



Dirección: Gualtiero Jacopetti, Franco Prosperi
Producción: Angelo Rizzoli
Guión: Gualtiero Jacopetti, Franco Prosperi
Montaje: Gualtiero Jacopetti, Franco Prosperi
Año: 1966
País de producción: Italia 
Duración: 140 min.


















África, aquella escenografía para la fantasía aventurera, se vino abajo. El espejismo de un continente rústico pero fascinante, salvaje pero dominable que el cine proyectaba a los ojos occidentales se desvaneció de golpe. África, aquel escenario del saqueo europeo, era devuelto a sus verdaderos dueños. Los documentalistas Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi viajaron para ver qué dejaba a sus espaldas la última autoridad colonial al zarpar. El resultado fue “África Addio” (Adiós Africa, 1966), un retrato desolador. El caos, las masacres étnicas, las tiranías sanginarias, eran ahora las postales africanas. Pero Europa prefería mirar a otra parte.

Cuando decir “mondo”, sin ser italiano, era referirse a un nuevo género cinematográfico, la carrera de Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi, realizadores de “Mondo Cane” (1962), peligraba bajo la marea de su propia ola. “Mondo Cane” había traído al público algo completamente nuevo. La realidad podía ser un espectáculo mucho más impactante que cualquier ficción. La inmensa popularidad de la cinta creó un público nuevo que infinidad de “mondos” posteriores aún no han logrado saciar. Por su parte, Jacopetti y Prosperi se vieron presionados a sacar el jugo al material restante de "Mondo Cane" y montaron dos películas medianas “Mondo Cane Nº2” (1963) y “La donna nel mondo” (1963). Afortunadamente, su siguiente proyecto, “Africa Addio”, salvaría su filmografía del estancamiento prematuro. Ahora sobresalir exigía una apuesta mucho más audaz. La oportunidad fue vista en el continente africano que a inicios de los sesenta se independizaba de Europa. El proyecto tomaría tres años y casi costaría la vida de sus realizadores.





















“Africa Addio” es una pesadilla con bella fotografía. El espíritu lúdico y el sentido del humor de “Mondo Cane” no tiene cabida en este retrato devastador de la condición humana. Sin la “supervisión europea”, África es presa del caos. El entusiasmo inicial por la partida de los europeos y el fin de las desigualdades que estos instauraron, rápidamente es reemplazado por los resentimientos étnicos y la pobreza extrema. Lo que sigue es el recuento de una realidad atroz. Sin las antiguas restricciones, los parques nacionales son invadidos y la vida silvestre depredada. Largas secuencias de matanza de animales están entre las más famosas de esta película. Vemos cazadores blancos disparando a elefantes desde helicópteros y decenas de cazadores nativos matando a punta de lanza a ciervos, elefantes y hipopótamos. Es arduo matar a un animal de gran tamaño sin armas de fuego, “Africa Addio” nos lo demuestra en tiempo real. La cacería de hombres no se hace esperar. Desde las alturas vemos a toda una población árabe en espera del genocidio, mientras los cadáveres se van amontonando en fosas. Más ejecuciones, guerrillas, linchamientos, la cámara de “Africa Addio” se infiltra en las revueltas y se mancha de sangre.


Sin embargo, todo este horror es mostrado con una fotografía exquisita y una banda sonora de primera. Por momentos se hace difícil creer que toda esa precisión y variedad de planos pueda ser posible ante hechos supuestamente espontáneos. Esta es la sospecha que ha caído desde el principio sobre el cine de Jacopetti y Prosperi ¿Cuánto del material ha sido escenificado? En el documental “Godfathers of Mondo” (2003), Jacopetti, a sus 84 años, asegura que con “Africa Addio” nada podía estar previsto, filmaron lo que iban encontrando en sus tres años de periplo. Algo que muchos no creyeron por aquel tiempo. Antes de estrenarse, “Africa Addio” produjo gran escándalo por la acusación de haberse propiciado para las cámaras la ejecución de un rebelde negro por obra de mercenarios. La denuncia llegó a las instancias más altas en Italia. En el delirio los jueces incluso quisieron saber quién había matado a todos los demás. El equipo entero tuvo que retornar para reunir pruebas de inocencia y sólo con eso pudieron salir librados. Yo sospecho que Jacopetti y Prosperi son responsables de otra horrenda escena de muerte del film: el hipopótamo que muere por cientos de lanzas. La evidencia: en “Godfathers of Mondo”, Prosperi, que de entrada parece un aficionado a la caza (¿por qué se haría entrevistar con un comillo de marfil al costado?), nos enseña entre su colección de recuerdos africanos el cráneo del “famoso hipopótamo”. No explica cómo lo obtuvo (¿no lo habían matado para comérselo?), en cambio destaca que “ahora sería difícil encontrar hipopótamos así de grandes en Mozambique”.

Fuentes de información: La Tetona de Fellini.