domingo, 6 de abril de 2014

Granito de Arena


Título original: Granito de Arena. En busca de la verdad y justicia en Guatemala
Dirección y guión: Pamela Yates
Fotografía: Melle van Essen
Edición: Peter Kinoy
Música: Roger C. Miller
Reparto: Rigoberta Menchu, Freddy Peccerelli, Alejandra García, Kate Doyle, Antonio Caba Caba, Gustavo Meano, Almudena Bernabeu, Naomi Roht-Arriaza, Pamela Yates
País de producción: E.E.U.U.
Año: 2011
Tiempo: 100 min











A veces una película hace historia, no sólo la documenta. Así ocurre con Granito de Arena, el asombroso nuevo documental de Pamela Yates. En parte thriller político, en parte memorias, Yates nos transporta atrás en el tiempo a través de un fascinante y evocador relato de un genocidio y vuelve al presente de la mano de unos personajes unidos por el destino y por la búsqueda para llevar a un dictador terrible ante la justicia.*1


Pamela Yates: cine por el cambio colectivo
Por Guadalupe Carril y Ulises Rodríguez el para Cubadebate 

30 años atrás Pamela fundaba una productora para realizar cine independiente con compromiso social. De esa manera llegó a Guatemala y registró con su cámara la represión que sufría el pueblo maya durante la dictadura de los años 80´: “El único genocidio que ocurrió en América en el siglo XX fue en Guatemala y nadie lo sabe, por esta razón hice la película”, afirmó la cineasta.

El gobierno de facto que soportaron los guatemaltecos en 1982 fue auspiciado -una vez más- por la CIA y se cobró la vida de más de 200 mil personas. Grupos de resistencia organizados desde la montaña lucharon – y siguen haciéndolo- para defender su derecho a vivir dignamente en la tierra que los vio nacer.

Gracias a la reveladora obra de Pamela Yates se logró condenar al General Efraín Ríos Montt como principal responsable por la represión estatal en Guatemala. Cuando la joven cineasta se enfrentó a este tirano, en plena dictadura, le hizo las preguntas que nadie se había atrevido hasta ese momento. Logró la confianza de un alto mando del ejército y desde un helicóptero en el que casi pierde su vida mostró la lucha desigual entre los guerrilleros y las fuerzas represivas del Estado.

Como ciudadana estadounidense, Pamela demostró conscientemente el mal que su país provoca -y ha provocado históricamente- cada vez que apoya golpes de Estado y sangrientas dictaduras. “Siento la responsabilidad de contarle al resto de los norteamericanos y al mundo entero el mal que ha causado Estados Unidos a Guatemala desde que apoyó el golpe a Jacobo Arbenz en 1954”, contó la cineasta.

La directora que tomó como propia la lucha de la guerrilla en la selva cuando filmó su primera película Cuando las montañas tiemblan en 1982, durante muchos años se sintió “culpable de no haber podido hacer lo suficiente para evitar tantas muertes”. Ella misma reafirmó que la vida le dio “una segunda oportunidad” y pudo, por medio de una entrevista, tener la evidencia clave para  llegar hacer Justicia.

Así fue como esta mujer estadounidense militante de los Derechos Humanos desenmascaró a un genocida, lo llevó a prisión y demostró al mundo entero que el cine documental también es una herramienta de lucha.

Pamela Yates, Guatemala 1982.


Fuentes de información: Derecho a Ver, Cubadebate*1 PBS



viernes, 4 de abril de 2014

The Pervert's Guide to Ideology

Título original: The Pervert's Guide to Ideology (Guía ideológica para pervertidos)
Dirección: Sophie Fiennes
Guión: Slavoj Zizek
Música: Magnus Fiennes
Fotografía: Remko Schnorr
Intervienen: Slavoj Zizek
Productoras: Coproducción Reino Unido-Irlanda; P Guide LTD / Blinder Films / Bord Scannán Na Héireann / The Irish Film Board / Film4 / British Film Institute Film Fund / Rooks Nest Entertainment
País de producción: Reino Unido  
Año: 2012
Duración: 136 min.
Web Oficial: http://www.thepervertsguide.com/







Zizek destripa la ideología de Hollywood en la madre de todos los 'blockbusters'


Consenso sobre Tiburón (Steven Spielberg, 1975): el joven director Steven Spielberg demostró su maestría a la hora de dosificar la intriga en un filme que inauguró la era del blockbuster veraniego. Todos de acuerdo. Ahora bien, si preguntamos ¿qué representaba el tiburón?, comenzarán las discrepancias. Resumen de la guerra ideológica sobre el significado profundo de Tiburón: Fidel Castro, uno de los mayores fans del primer taquillazo de Spielberg, cree que Tiburón era una película marxista sobre la voracidad capitalista que devora al estadounidense medio. Lo que oyen. Por el contrario, según algunos críticos, el tiburón reflejaría la amenaza exterior que acecha EEUU, llámese inmigración o desastre natural.

Dos respuestas "mutuamente excluyentes", según cuenta Slavoj Zizek enGuía ideológica para pervertidos, documental en el que el célebre filósofo esloveno une fuerzas con la directora Sophie Fiennes, con la que ya rodó Manual de cine para pervertidos (2006), para explicar la ideología de taquillazos emblemáticos de Hollywood como Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965), Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), Titanic (James Cameron, 1997) o El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008).


Guía ideológica para pervertidos es una nueva vuelta de rosca al rol de Slavoj Zizek como el Lionel Messi de la filosofía mundial, el hombre de los regates dialécticos imposibles, el maestro del uso de artefactos pop para explicar conceptos políticos, filosóficos y psicoanalíticos enrevesados. Otra muestra explosiva, en definitiva, de lo que Zizek mejor sabe hacer: convertir la divulgación filosófica y la agitación política en espectáculo. Y si uno tiene que disfrazarse para que la gente entienda la relación entre Marx, Lacan y el Titanic de James Cameron, se disfraza. En efecto, Zizek aparece en el filme caracterizado como los personajes de los que habla. Disertando sobre las complejidades de la ideología en una barca a la deriva o postrado en el camastro donde dormía Robert Niro en Taxi Driver. Erudición, humor y comentarios políticos afilados. ¿Quién da más?

Pero volvamos a Tiburón. ¿Quién tiene razón? ¿Fidel Castro o un sector de la crítica? Pues todos y ninguno, según Zizek. "¿Cuál es la respuesta correcta? Yo creo que ninguna de las dos pero, al mismo tiempo, ambas. Los estadounidenses corrientes, o las gentes de cualquier país, tienen gran cantidad de miedos. Tal vez tememos que los inmigrantes, o las personas que percibimos como inferiores, nos ataquen o nos roben. Tememos que alguien viole a nuestros hijos. Tememos los desastres naturales; tornados, terremotos y tsunamis. Tememos a los políticos corruptos. Tememos a las grandes compañías, que básicamente hacen con nosotros lo que les da la gana... Pues bien, la función del tiburón sería unir todos esos miedos para que, en cierto modo, cambiemos todos los miedos por uno solo. De esta forma nuestra experiencia de la realidad es mucho más sencilla", resume Zizek. Y ahora viene la analogía: ¿Qué mejor ejemplo de sociedad que une todos sus miedos en uno que la Alemania de Hitler? O el nazismo y su capacidad para echarle la culpa de todos los problemas de Alemania a los judíos. Tiburóncomo metáfora involuntaria del ascenso del nazismo. Ahí queda eso. 




Zizek utiliza el ejemplo de Tiburón para ir más allá del trasfondo ideológico del filme. Porque Guía ideológica para pervertidos es también una reflexión sobre los efectos de la ideología en la vida cotidiana y los retos a los que se debe enfrentarse uno para superar la estructura ideológica que sostiene la sociedad. Como si fuéramos capaces de desvelar algunas distorsiones políticas que rodean nuestras vidas, pero no todas, como muestra Zizek recurriendo a uno de los clásicos ocultos del Hollywood moderno:Están vivos (1988), de John Carpenter, que sirve como arranque del documental.

Están vivos cuenta la historia de un hombre que encuentra unas gafas que le permiten ver la ideología que se esconde detrás de cada persona y cada objeto. La tramoya de la realidad puesta al descubierto; justo lo que Zizek intenta hacer en Guía ideológica para pervertidos. "Las gafas funcionan como unas gafas de crítica de la ideología. Permiten, por ejemplo, ver el mensaje real que se esconde tras los carteles publicitarios. Ves un gran cartel que te promete las vacaciones de tu vida y cuando te pones las gafas sólo lees: cásate y reprodúcete", resume el filósofo.

El filme de Carpenter le sirve, por tanto, para describir las sutilezas de la ideología en la era de la democracia satisfecha. Nadie nos impone que consumamos; de hecho, nos encanta. Lo que no quita para que dicho proceso esté tan cubierto de ideología como cualquier otro. Y que dicha ideología sea mucho más complicada de quitarse de encima dada su invisibilidad. "Vivimos, dicen, en una sociedad posideológica. La autoridad social no nos dirige como sujetos que deben cumplir sus deberes y sacrificarse, sino como sujetos de los placeres. 'Conoce tu verdadero potencial. Sé tú mismo. Encabeza una vida satisfactoria'. Pero al ponerse las gafas, el protagonista del filme ve la dictadura oculta bajo la democracia. El orden invisible que alimenta su apariencia de libertad... El pesimismo de Ellos viven está justificado. Se trata de la ilusión definitiva. La ideología no sólo no se nos impone. La ideología es una relación espontánea con el mundo social, cómo percibimos cada significado, etc. De algún modo, disfrutamos de nuestra ideología... Y como muestra Carpenter en el filme, salirse de la ideología es una experiencia dolorosa".

(Lee el artículo completo en El Correo)


Fuentes de información: FilmAffinity, El Correo,

 Ver en V.O.S.E. en V.K.
Ver en V.O.S.E. en V.K

jueves, 13 de marzo de 2014

CSA: Confederate States of America

Director: Kevin Willmott
Guión: Kevin Willmott
Producción: Rick Cowan, Ollie Hall, Sean Blake, Victoria Goetz, Benjamin Meade, Andrew Herwitz, Marvin Voth.
Productora: IFC Films y Hodcarrier Films
Música: Kelly Werts y Erich L. Timark
Fotografía: Matthew Jacobson
País de producción: EE.UU.
Año: 2004
Duración: 89 min.









C.S.A.: The Confederate States of America es un falso documental dirigido por Kevin Willmott y estrenado en 2004. Pretende dar una visión de cómo sería Estados Unidos y el mundo si la Confederación hubiera ganado la Guerra de Secesión de 1861-1865. Desde este punto de vista satiriza los acontecimientos más importantes de la historia reciente de Estados Unidos y su cultura, centrándose en el racismo y la esclavitud.

  
Sinopsis

En un presente actual el bando confederado ganó la Guerra de Secesión y la esclavitud es legal en el territorio nacional confederado (que abarca el territorio de los Estados Unidos actuales y se extiende por gran parte del continente americano). Así comienza un viaje por la historia de los Estados Confederados de América, actual primera potencia mundial. Un viaje lleno de tragedias y éxitos, escándalos y luchas raciales visto a través de la televisión, el cine y los anuncios de unos Estados Confederados de América adaptados a la actualidad. Retrocedemos a 1865, cambiando el ganador de la guerra. Ahora es el sur el que dirige el país y el ex presidente Abraham Lincoln tiene que huir a Canadá. Se disfraza de negro para pasar desapercibido pero es capturado y tratado como un criminal de guerra.

Anexionado el norte, el presidente Jefferson Davis coloca la bandera confederada en la Casa Blanca. Se ha creado una nueva nación, un exuberante «imperio tropical» que entre los primeros años del siglo XX y finales de la década de los cuarenta, se expande por Latinoamérica y México defendiendo la esclavitud y los valores de superioridad racial de los blancos frente a los esclavos negros.*1
 


HISTORIA DE UNA UCRONÍA AMERICANA
“Si vas a decir la verdad a la gente 
más vale que les hagas reír; si no te pueden matar” 
George Bernard Shaw 


CSA: The Confederate States of America es un falso documental que utiliza la ucronía como género para especular sobre el devenir de la historia en el hipotético caso de que un acontecimiento se hubiese desarrollado de un modo diferente a como fue. Así, la ucronía, tal y como la definió Charles Renouvier, es aquello que no existe en ningún tiempo, del mismo modo que la utopía es lo que no existe en ningún lugar. Este género es considerado por muchos como ciencia ficción aunque en muchas ocasiones sirve para revisitar la historia y cuestionarla, como es el caso de CSA.

Así pues, este pseudo-documental nos sitúa frente al televisor de un presente “ucrónico” en el que la Guerra de Secesión estadounidense fue ganada por el bando confederado. A través del planteamiento de cómo sería ese mundo actual (o el de 2004) y el retrato de una realidad paralela, se plantea también la pregunta de si verdaderamente se habrían dado tantas diferencias. De este modo, al relatar las miserias y errores de esos hipotéticos Cofederate States of America, lo que realmente se está haciendo es satirizar sobre la historia y la sociedad estadounidense, y dudar de las diferencias entre un país que contempla la esclavitud como legal y uno que, más allá de lo que digan las leyes, ha tardado (o está tardando) en hacer efectiva esa abolición. A través de una gran mentira se retrata una verdad, una mentira que es endulzada gracias al humor pero que contiene una importante dosis de corrosiva acidez.

En ese paralelismo hay piezas que encajan a la perfección con los hechos históricos: el telón de acero entonces es el telón de algodón, la demonización del comunismo entonces la padece el abolicionismo, y el papel de la URSS entonces lo cumple Canadá. En ese juego se alteran acontecimientos y desarrollos culturales, y el documental aprovecha para imaginar cómo sería la publicidad, los noticiarios, la política, la música y el cine, y utiliza ese reflejo de la sociedad actual norteamericana para burlarse de ella, caricaturizándola y cuestionando el camino que ha llevado hasta su destino actual.

Pero además los autores, en el colmo del engaño, aprovechan para infiltrar verdades en la mentira, utilizando principalmente los anuncios de productos manifiestamente racistas que parecen formar parte de esos ficticios Estados Confederados, pero que realmente existieron y se comercializaron en los auténticos Estados Unidos.

CSA es un juego, una caricatura, un espejo deformado adrede que devuelve una imagen alterada pero que sospechosamente mantiene semejanzas con la realidad. Es una mentira que se asemeja a la verdad del mismo modo que una sombra se parece al cuerpo que la proyecta.




Fuentes de información:  *1 WikipediaAlejandro Sanz Angulo para Naranjas de Hiroshima.




C.S.A. Confederate States of America.