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Colectivo Cine Mujer (1975-1986)

   Colectivo Cine Mujer (1975-1986)

 


El Colectivo Cine Mujer fue un grupo pionero del cine feminista latinoamericano, surgido en México y compuesto por mujeres cineastas feministas de diferentes países, activo de 1975 a 1986, con el objetivo de presentar y recoger las voces de mujeres estudiantes, amas de casa, trabajadoras sexuales, líderes de organizaciones populares, etc. Representando las vidas privadas y públicas femeninas, respondiendo a la óptica masculina que dominaba el cine mexicano en la década de 1970.

Dentro del cine del colectivo, se dieron a la tarea de llevar las propuestas de los distintos grupos feministas a la pantalla y de utilizar el cine como una herramienta de concientización sobre las graves consecuencias del machismo. Las obras de este colectivo mostrarían también desde las cámaras, los debates sobre los caminos que debía seguir la lucha por  la emancipación de las mujeres.

Historia

El colectivo Cine Mujer, fue formado por estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) actualmente conocido como la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC), perteneciente a la UNAM. El colectivo se formó en 1975, y en sus inicios fue conformado por Rosa Martha Fernández, mexicana quien fue testigo de las movilizaciones estudiantiles del 68 en París; Beatriz Mira Andreu, nacida en Brasil pero que también había radicado durante una temporada en Francia y Odile Herrenschmidt estudiante francesa; a ellas se sumaron Guadalupe Sánchez, Ángeles Necoechea, Sonia Fritz, Eugenia (Maru) Tamés Mejía, María Novaro y María del Carmen de Lara, entre otras.

Coincidieron como estudiantes de segundo curso y planificaron una práctica que, con motivo del Año Internacional de la Mujer proclamado por la Organización de las Naciones Unidas y cuya sede fue la Ciudad de México, abordaría temas como el aborto. El proyecto original, en el que cada una abordaría diferentes casos, no llegó a ver la luz, pero fungió como base para los futuros proyectos del colectivo.

Hacia finales de la década de los setenta, Rosa Martha Fernández realizó las dos primeras obras del Colectivo Cine Mujer. En “Cosas de mujeres” (1978) la directora denuncia el problema del aborto clandestino en México a través de la ficción de una joven estudiante de sociología que tiene un embarazo no deseado, y las adversidades y humillaciones por las que tiene que pasar, tras un aborto mal realizado en el Hospital General de la Ciudad de México. La segunda cinta, Rompiendo el silencio (1979), analiza mediante la recopilación de testimonios, el grave problema de la violación en México, en el que comparten culpabilidad la Iglesia, el aparato judicial y la cultura machista.

Sin embargo, después de esta cinta el colectivo dio un giro radical en sus acciones y en sus obras, ya que la fundadora decidió dejar el grupo y viajar a Nicaragua para documentar e impulsar la participación de las mujeres en la revolución sandinista. Tras esto, quien quedó al frente del colectivo fue Beatriz Mira, estudiante brasileña, que incluiría por primera vez la condición de clase como elemento para comprender la opresión de la mujer en el cine del colectivo. 

Mientras Fernández filmaba sus dos primeras cintas, Beatriz Mira realizaba “Vicios en la cocina” (1978), cortometraje donde se aborda de manera íntima y personal la situación de una mujer esclavizada por el trabajo doméstico, en dónde ve pasar su vida encerrada entre las paredes de una unidad habitacional.

Para su siguiente cortometraje, que marca una segunda etapa en el colectivo, Mira realizó "Es primera vez” (1981), una cinta donde las luchas por la liberación de la mujer y por la liberación de la clase trabajadora se funden completamente. En octubre de 1980, mujeres campesinas, obreras, colonas y esposas de trabajadores, pertenecientes a casi cincuenta organizaciones populares, se reunieron en Cuernavaca, Morelos, para compartir sus experiencias de lucha. Mira decidió filmar a estas mujeres que, siendo amas de casa como la protagonista de su anterior cinta, habían decidido organizarse y participar en la lucha popular en distintos puntos del país.

A pesar de la calidad lograda en “Es primera vez”,  Beatriz Mira no volvería a dirigir una película hasta 2008. Sin embargo, películas como “Vida de ángel” (Ángeles Necoechea, 1982), documental que recoge el testimonio de distintas mujeres de diversas edades sobre el trabajo doméstico, el matrimonio y los roles de género o "Yalaltecas" (Sonia Fritz, 1981-1984), que trata sobre un grupo de mujeres en contra del cacicazgo en Yalalt, una región de Oaxaca;  muestran la forma en que una parte del Colectivo Cine Mujer decidió inclinar sus intereses hacía un cine de intervención política en el que las mujeres se configuraron como la parte esencial de la lucha social.

Después de 10 años de trabajo del colectivo, se dio su disolución en 1986 por debates internos, sobre si la inclinación de que Cine Mujer entrara de lleno a la corriente del cine militante, que es aquel que busca ser una herramienta activa de lucha política y que su propósito no es sólo narrar o exponer, sino que busca incidir de manera inmediata en el cambio social, este tipo de cine es el que se presentó en los filmes de la primera etapa del colectivo; o de si se debía seguir como cine de intervención política, siendo este aquel que su objetivo principal es la reflexión, el análisis crítico o la representación artística de estos temas, más que una acción directa este siendo la corriente de la segunda etapa del colectivo.

A pesar de la separación del colectivo, las directoras siguieron sus carreras con filmes propios y actualmente siguen trabajando por que la historia de su colectivo no sea olvidada y siga inspirando a un cine feminista, que a pesar de la sociedad machista en la que vivimos, las cineastas logren plasmar su visión de la realidad y generar consciencia en las personas que consuman su cine.

Integrantes

Legado

En 2022, las realizadoras mexicanas Andrea Gautier y Tabatta Salinas Caballero realizaron el documental Rebeladas sobre el Colectivo Cine Mujer, el impacto que tuvieron sus películas y las problemáticas que continúan existiendo desde los 70.

En 2023, el Festival Internacional de Cine UNAM realizó una retrospectiva sobre el Colectivo Cine Mujer, titulado Colectivo Cine Mujer: El acto de mostrar, y reestrenó 8 de sus películas. Para su inauguración, el FICUNAM realizó la mesa de reflexión 'Las primeras luchas feministas por la pantalla en México', transmitido por Canal 22 y con la participación de Maricarmen de Lara, Guadalupe Sánchez, María Novaro y Rosa Martha Fernández, donde las realizadoras reflexionaron sobre su trabajo y el impacto del Colectivo.

 
Cosas de mujeres


Dirección: Rosa Martha Fernández
Fotografía: Arturo de la Rosa, Mario Luna, Víctor Viala
Música: Mario Lavista
Edición: Marcelino Aupart, Valtraud Kontel, Guy Devart, Ramón Aupart, Rosa Marta Fernández
Intervienen: Patricia Luke, Ángeles Necoechea, Martín Lasalle
País de producción: México
Año: 1975-1978
Duración: 42 min

Una estudiante de sociología tiene un embarazo no deseado y es sometida a la terrible humillación de un médico incompetente. La muchacha enferma por el aborto mal realizado y es llevada por una amiga al Hospital General. Filme que denuncia el problema del aborto clandestino en México, con entrevistas a mujeres que se han hecho abortos en ese hospital e impactantes estadísticas sobre mujeres que mueren por procedimientos realizados en condiciones precarias.


Rosa Martha Fernández   

"Nació en la Ciudad de México en 1943. Es egresada de la facultad de Psicología y del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, del Instituto de psicología de Paris, de la Escuela de escritores, de la Sociedad de escritores de México, del Taller de la dirección de la Casa del teatro, de la Escuela de teatro del Centro Nacional de las Artes y de la Escuela nacional de teatro Jacques Lecoc en París, Francia.

Ha escrito y dirigido más de 80 Videos de ficción, documentales, video de danza y teatro, de los que destaca la serie La casa dividida (1988). Ha escrito dirigido las películas de mediometraje: Cosas de mujeres (1978), nominada al Ariel, Rompiendo el silencio (1979) y Nicaragua, semilla de soles (1985). Ha escrito 3 guiones cinematográficos de largometrajes de los que “Zapotito” fue seleccionada en el certamen del INCINE escritura de guiones en 1997. Ha escrito cuentos y obras de teatro cortas, también me ha dirigido teatro, fue directora general de TV UNAM de 1989 a 1993. El proyecto de Televisión universitaria ejercido durante esos años fue seleccionado para participar en el premio internacional “Jules Verne” que se otorga el mejor proyecto de difusión televisiva de la cultura de la ciencia por el Centro nacional de la investigación científica en Francia. De 1978 a 2005 impartió clases de guion y dirección de la Facultad de Filosofía y Letras, la ENEP Aragón y la Facultad de química de la Universidad Nacional Autónoma de México."

 

Más información de Rosa Martha Fernández en el Catálogo Mujeres Documentalistas en México por el Laboratorio Audiovisual de Investigación Social Instituto Mora

Ver película restaurada en HD en FicValdivia.


Y si eres mujer…

Dirección, Guion, producción: Guadalupe Sánchez
Fotografía: Carlos Bustamante.
Música: Guadalupe Sánchez, Isabel Parra, Trova Cubana
País de producción: México
Año: 1977
Duración: 6 min

El filme describe de manera sencilla la división que se hace entre las niñas y niños a través de la educación al asignarle distintas formas de conducta por la diferencia de sexos. 

 Guadalupe Sánchez

"Nació en 1955 en Córdova, Veracruz. Fue la última de siete hermanos. Durante la infancia aprendió que era posible fabricar cosas con las manos. Lupita fue de las últimas generaciones que cursaron la preparatoria en dos años. Sin embargo, no pudo acceder a la licenciatura por ser menor de edad. Esto le dio la oportunidad de irse un año a estudiar teatro en Xalapa, donde también ingresó a un taller de artes plásticas y algunas veces acompañó a su hermano Jorge en las poblaciones cercanas a proyectar el Cine Trashumante de la Universidad de Veracruz. Egresó de la licenciatura de Arte y diseño en la Academia de San Carlos, donde hizo sus primeras animaciones Mentirosa (1975) y ¿Y si eres mujer? (1976) con planteamientos feministas. Convivió con el Taller de Animación A. C. hizo animación para Virikuta (Grupo Cine Labor, 1976) y se desarrolló como script en Complot petrolero: La cabeza de la hidra (Leduc, 1980). Fue parte del grupo Un viejo amor, con el que grabó un casete homónimo en 1978, en esa época también formó parte del Grupo Arte y Sociedad.

Fue integrante del Colectivo Cine Mujer donde participó colectivamente en los documentales Es primera vez (1980), Vida de ángel (1982), Yalaltecas (1984) y Bordando la frontera (1986). También colaboró en los ejercicios fílmicos de las Ninfas del Celuloide (María Novaro, Maria Cristin Camus, Silvia Otero y Conchita Arroyo), en 7 am. (Novaro, 1982), Querida Carmen (Novaro, 1983) y en Una isla Rodeada de agua (Novaro, 1984), producciones en las que participó como actriz y diseñadora de arte. Durante mucho tiempo hizo ilustración y animación para proyectos editoriales y de televisión. Participó animando algunos fragmentos del documental La sirena y el buzo (Mercedes Moncada Rodríguez, 2009) y tuvo una participación similar en Las sufragistas (Ana Cruz, 2012). Su primer documental como realizadora fue La primera sonrisa (2014) donde además fue productora y animadora. El cuerpo volvió a ser protagonista en su segundo documental, Mi piel oculta (2022), codirigido al lado de su hijo Pablo y en el que ella también hace la animación para evocar la experiencia que cinco personas experimentan con sus cuerpos."

Más información de Guadalupe Sánchez en Catálogo Mujeres Documentalistas en México por el Laboratorio Audiovisual de Investigación Social Instituto Mora

Ver película restaurada en HD en FicValdivia.



Vicios en la cocina

Dirección, producción: Beatriz Mira
Guion: Beatriz Mira, poema ”Las papas silvan”, de Silvia Plath
Fotografía: Arturo de la Rosa, Mario Luna
Música: ”Dos gardenias para ti”
Edición: Gilberto Macedo
País de producción: México
Año: 1978
Duración: 23 min

"Cinta sobre el trabajo doméstico femenino. Se muestra el tedio y la frustración de una mujer dedicada exclusivamente a las labores del hogar."

 

 


 Beatriz Mira

Nació en 1949 en Río de Janeiro, donde cursó la Escuela Superior de Diseño Industrial y de Comunicación Visual. Por motivos políticos vino a México donde se naturalizó e hizo estudios de realización cinematográfica del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC-UNAM). Ganó el Ariel de plata como mejor cortometraje documental testimonial otorgado por la Academia Cinematográfica Mexicana por la dirección de la película Vicios en la cocina (16 mm, blanco y negro), película que seleccionada entre las mejores por el Festival Mundial de Escuelas de Cine. Beatriz participó en el Festival de Cine y Video Feminista de Ámsterdam. en el Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Mujeres en Lima Perú, y en el 1er. Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba. Ha impartido cursos en Berkeley, California y en Chicago.

Ha ejercido diferentes funciones en el ámbito del cine y el video como la dirección el guion, cámara, animación, edición y producción, entre sus trabajos se encuentra Vicios en la cocina, un video sobre la cineasta María Novaro, la campaña Cambia de película sobre violencia contra las mujeres, el video Enrique Guzmán pionero de la posmodernidad en México, sobre la obra de dicho pintor, participó en el guion y actuación del video El Otoño, para Diálogos a fondo, de Canal 11.

Actualmente es docente en el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE-UNAM) donde aborda la relación entre el cine latinoamericano y la mujer a ambos lados de la cámara, el cine Chicano, ha dado cursos sobre cámara y sonido en el Claustro de Sor Juana y tiene amplia de experiencia docente.

Más información de Beatriz Mira en Catálogo Mujeres Documentalistas en México por el Laboratorio Audiovisual de Investigación Social Instituto Mora

Ver película restaurada en HD en FicValdivia.



ROMPIENDO EL SILENCIO


Dirección: Rosa Martha Fernández 
Guion: Colectivo Cine-Mujer, Rosa Martha Fernández
Fotografía: Toni Kuhn, Mario Luna, Alejandro Gamboa
Música: Alicia Urueta
Edición: Marcelino Aupart
Intervienen: Javier Aispuro, Scarlet Quiroz, Ricardo José Lezama 
País de producción: México
Año: 1979
Duración: 36 min

 

Este documental integra una serie de testimonios sobre dos mujeres violadas y el presunto violador. La cinta analiza el grave problema de la violación desde sus causas y consecuencias, y difunde las opiniones sobre el tema que ofrecen la iglesia, el aparato judicial y la opinión pública.

 

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No es por gusto 


Dirección: Maricarmen de Lara, María Eugenia Tamés 
Producción: Maricarmen de Lara-Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México (Cuec / UNAM)
Guion: María Eugenia Tamés, María del Carmen de Lara, Juan López, Laura Rossetti, Alfonso Morales
Fotografía: Alejandro Gamboa, Vicente Blanchet
Edición: Elizabeth Kapnist 
País de producción: México
Año: 1981
Duración: 51 min

Cinta que agrupa una serie de entrevistas realizadas a varias mujeres que ejercen la prostitución en la vía pública y a través de las cuales exponen sus experiencias cotidianas y la manera en que son reprimidas por la policía. La cinta incluye declaraciones de funcionarios del penal conocido como "La vaquita" donde éstas son encarceladas por ejercer su oficio.

 


 

 Maricarmen de Lara

"Directora, documentalista, académica y productora independiente de cine y video. Después de estudiar un año Pedagogía, ingresó al CUEC (hoy ENAC) en 1977, de donde egresó en 1983 con la especialidad en Realización. Compaginó sus estudios de cine en la UNAM con el trabajo en la Cineteca Nacional y el Archivo Audiovisual del INI. En 1981 se incorporó al Colectivo Cine Mujer, surgido a raíz del movimiento feminista. Después del terremoto de 1985 en la Ciudad de México, filmó durante 1985-1986 No les pedimos un viaje a la luna, mediometraje documental que abordó la situación y la organización de las costureras afectadas por el sismo. Documental que la hizo acreedora del premio Ariel, por Unanimidad.

En 1986 fue seleccionada para la beca de Posgrado en Cine Documental en el Instituto de Moscú, VGIK. Volvió a México en 1987, y trabajo en las corresponsalías para Vis News, Univisión y PBS. Ha sido profesora en la UAM Xochimilco y es profesora fundadora de la maestría de Estudios Documentales CUEC-FAD -UNAM. Ha dirigido y producido documentales y ficciones en Calacas y Palomas, la compañía de cine y video que fundó junto con Leopoldo Best. Sus trabajos reflejan asuntos de actualidad afrontados por la sociedad mexicana, con especial énfasis en la visión de género, el cambio del comportamiento sexual y la violación de los derechos reproductivos. Su labor como documentalista se dio a conocer nacional e internacionalmente con No les pedimos un viaje a la Luna, sobre el sismo de 1985 en la Ciudad de México, que la hizo acreedora también del Colón de Oro de Huelva y de la Diosa de Plata entre otros, reconocimientos dentro y fuera de México. En 1999, realizó En el país de no pasa nada, su primer largometraje de ficción, ganador de tres premios en el XV Festival Internacional de Cine en Guadalajara y seleccionado en diversos festivales internacionales. Fue miembro del SNCA durante tres periodos y presidenta de la organización no lucrativa Mujeres en el Cine y la Televisión A.C. (2014-2015) y directora del CUEC (2015-2019, periodo en el que transformó el CUEC en la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas), donde es docente titular.

Preside el Consejo del ILSB desde 2021 y recientemente recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, otorgado por la UNAM a mujeres destacadas de la institución por su contribución a la docencia, investigación y difusión de la cultura. Hasta mediados de 2025 ha filmado alrededor de 65 trabajos (mediometrajes y largometrajes), la mayoría documentales que también han tenido premios en diversos festivales."

 

Más información de Maricarmen de Lara en el Catálogo Mujeres Documentalistas en México del Laboratorio Audiovisual de Investigación Social Instituto Mora

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Yalaltecas



Dirección, guion, edición: Sonia Fritz
Produce: Colectivo Cine Mujer
Fotografía: Maripí Sainz
Música: Banda de música de Yalalag S Penélope Simpson 
País de producción: México
Año: 1984
Duración: 28 min

 

El documental recoge la lucha de la Unión de Mujeres Yalatecas, en una comunidad indígena zapoteca muy apartada, en la sierra de Oaxaca, México. Recrea la toma del Palacio Municipal que propicio el fin del cacicazgo, la organización de la Unión y logros como la cooperativa de artesanas, el molino comunal y el apoyo para el Centro de Castellanización e instrumentos musicales para la banda de música que es el corazón de la comunidad.

 


Sonia Fritz

"Nacida en Ciudad de México en 1953, se graduó de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente cursó una Maestría en Artes Visuales en Vermont College, y terminó los cursos del Doctorado en literatura del Caribe inglés, en la Universidad de Puerto Rico. En 1986 ganó el Ariel por Mejor Documental con De Bandas, vidas y otros sones. Se traslada a Puerto Rico en donde nace su hijo, y enseña en la Universidad del Sagrado Corazón, en el Departamento de Comunicación, además de trabajar como directora y productora independiente a través de su productora Isla Films. En el 2001 dirigió su primer largometraje titulado El beso que me diste, basado en la novela de Stella Soto Porque el beso que me diste no lo olvidaré jamás. Dicho largometraje junto a los siguientes cuatro han participado en diversos festivales, entre ellos Montreal, Guadalajara, Rabat, Ankara, Huelva, el Festival Latino de Chicago, de Los Ángeles, San Diego, y San Antonio, Latin American Film Festival en Nueva York, Cambridge Film Festival en Harvard, San Juan Cinemafest. Las estrellas del estuario fue seleccionado por DIVERCINE (presentado 10 capitales de Latinoamérica) y de Kids First (en 100 ciudades de EU). Entre 1998 y 1999 dirigió los cortos Dulce pesadilla, Abnel, Nightstand y Hebra rota, basados en los cuentos de la escritora Mayra Santos Febres. Previo a esto dirigió el docudrama Camino sin retorno, el destierro de María de las Mercedes Barbudo, sobre la primera independentista puertorriqueña.

La treintena de documentales que ha dirigido se centran en temas sociales y culturales de Puerto Rico, México y Estados Unidos. Su interés transita entre el tema de la migración, las cuestiones de género, la identidad, y la cultura puertorriqueña. Entre ellos destacan Puerto Rico, arte e identidad; Myrna Báez, los espejos del silencio; El sueño Americano, puertorriqueños y mexicanos en Nueva York; Las caras lindas de Tite Curet Alonso; Cruzando fronteras, la Alianza de Mujeres Viequenses; Visa para un sueño y Sueños atrapados: la migración dominicana a Nueva York, que ganó el premio a mejor documental en el San Juan Cinemafest; Puertorriqueños de aquí y de allá y Luisa Capetillo, pasión de justicia, premio al mejor documental en el Festival de Cine de Mujeres de Mar de Plata, Argentina, en 1994. Sus documentales han pasado por diversos canales de televisión educativa en Puerto Rico, así como en Estados Unidos. Ha sido jurado en festivales de Puerto Rico, México y Estados Unidos, y ha recibido varias becas de artista otorgadas por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. El más reciente fue un Emmy NY por Después que se fueron las lanchas de CUNY TV."

 

Más información de Sonia Fritz en el Catálogo Mujeres Documentalistas en México del Laboratorio Audiovisual de Investigación Social Instituto Mora

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Vida de ángel

Dirección: Ángeles Necoechea 
País de producción: México
Año: 1982
Duración: 60 min

Como en Vicios de la cocina (1978, Beatriz Mira) el documental recoge el testimonio de distintas mujeres de diversas edades sobre el trabajo doméstico, el matrimonio y los roles de género: las mujeres cocinan, lavan, cuidan del hogar mientras que los hombres trabajan. Se trata de una de las últimas en conjunto del Colectivo, aquí están presentes ciertos rasgos de su filmografía anterior como el trabajo con la animación realizado por Guadalupe Sánchez (Y si eres mujer, 1977).

 


 

Ángeles Necoechea  

"Cineasta, realizadora, editora, asistente de dirección y guionista mexicana nacida en la Ciudad de México en 1952. Fue integrante de colectivos feministas en los años setenta como La Revuelta y el Colectivo Cine Mujer, donde trabajó temas como el aborto, la violación y la sexualidad femenina. En este último colaboró en la realización de obras con enfoque feminista como Cosas de Mujeres, Vida de Ángel y Bordando la frontera, de la cual se encargó del financiamiento, la dirección y el guion.

En 1976, formó parte de la Coalición de Mujeres Feministas; movimiento compuesto por distintas colectivas, entre las que se encontraba La Revuelta; quienes realizaron las Jornadas Sobre por el Aborto Libre y Gratuito.

En 1987 organizó, en estrecha colaboración con Julia Barco y Guadalupe Lara, “Cocina de Imágenes”, la primera exhibición de cine y video hecha por mujeres de América Latina y el Caribe, la cual se llevó a cabo en la Ciudad de México.

Formó parte de la distribuidora de películas independientes Zafra, fundada en 1978. Además, fue encargada del departamento de archivo en Nicaragua dedicado a la preservación de material fílmico tras la caída del régimen somocista."

Más información de Angeles Necoechea en el Catálogo Mujeres Documentalistas en México del Laboratorio Audiovisual de Investigación Social Instituto Mora

 Ver película en Youtube en SD.

 

 


 

Bordando la frontera


Dirección: Ángeles Necoechea 
Intervienen: Norma del Rivero, Alejandro Dorantes, Sandra Murillo 
País de producción: México
Año: 1986
Duración: 60 min

En esta película, Ángeles Necoechea filma a un grupo de mujeres que trabajan en maquiladoras, en la frontera de México con Estados Unidos, sus testimonios dan cuenta de las condiciones de trabajo.

 

Karina Solórzano: Colectivo Cine Mujer

 

 
 
 Por más de diez años, el Colectivo Cine Mujer utilizó el cine como herramienta política para denunciar problemáticas de género en la sociedad mexicana. A casi cinco décadas de su conformación, el documental recupera la voz de sus integrantes para reconstruir su historia y contrastar aquellas luchas con la realidad que enfrentan hoy las mujeres mexicanas.
 
 
 

Elvira y Teófila Palafox Herranz. Cineastas ikoots


 

Mujer ikoots. Cineastas indígenas

En 1985, el Instituto Nacional Indigenista (INI) llevó a cabo el Primer Taller de Cine Indígena, en la localidad ikoots (huave) de San Mateo del Mar, Oaxaca. En el proyecto participó un grupo de seis mujeres, integrantes de la organización local de tejedoras. La iniciativa fue propuesta por el cineasta Luis Lupone Fasano, quien coordinó un equipo de capacitadores que trabajó en la localidad durante cinco semanas.

Como resultado del taller, se generaron tres cortometrajes dirigidos y producidos por las alumnas, además de un documental que fue realizado por el equipo de capacitadores. Todos estos materiales se integraron al entonces Archivo Etnográfico Audiovisual del INI, antecesor del actual Acervo de Cine y Video Alfonso Muñoz del INPI. Sin embargo, debido a diversas dificultades, en su momento solo se concluyó una de las películas, Leaw amangoch tinden nop ikoods / La vida de una familia ikoods, así como el documental Tejiendo mar y viento, que fueron estrenados como un solo producto en 1988. Las otras dos producciones, Angoch tanomb / Una boda antigua y Teat Monteok: el cuento del dios del Rayo, han permanecido inéditas hasta la fecha.

Las dos producciones terminadas y difundidas han sido reconocidas como obras pioneras en la apropiación de los medios audiovisuales por parte de los pueblos indígenas, como testimonios etnográficos fundamentales sobre el pueblo ikoots y como obras claves para los estudios de antropología visual.

En 2006 se digitalizaron todas las cintas correspondientes al Primer Taller de Cine y en 2008 se reeditó la película y el documental, como parte de la edición en DVD de la serie “El Cine Indigenista”, conformada por las 48 producciones cinematográficas realizadas por el INI.

A partir de 2012, la Dirección de Acervos puso en marcha diversas acciones para finalizar las producciones generadas por el Primer Taller de Cine Indígena y publicar la totalidad de las obras. Así, se llevó a cabo una serie de entrevistas con las participantes, se actualizaron las traducciones y se finalizó la edición de las películas inéditas. Asimismo, se generó un proyecto editorial, titulado Mujer ikoots. Cineastas indígenas, que incluyera la totalidad de las producciones fílmicas junto con los nuevos testimonios, además de textos que recuperaban la visión y experiencias de los propios coordinadores y capacitadores del taller.

 


Mujer indígena. Videastas del presente

A principios de los años 90, el Archivo Etnográfico Audiovisual del entonces Instituto Nacional Indigenista (INI) implementó el Proyecto de Transferencia de Medios Audiovisuales a Comunidades Indígenas, que consistía en facilitar equipos de grabación en video y proporcionar capacitación a personas u organizaciones indígenas para que pudieran elaborar sus propios registros y producciones audiovisuales, con base en sus necesidades y parámetros. La iniciativa dio como resultado la formación de varias generaciones de videastas indígenas, así como la conformación de los Centros de Video Indígena en Oaxaca, Michoacán, Sonora y Yucatán, que funcionaron como centros de capacitación y repositorios de las nuevas producciones.

Desde 2007, como parte del Programa de Derechos Indígenas, se ha llevado a cabo el proyecto “Apoyo a comunicadores(as) indígenas para la producción y realización de proyectos de comunicación intercultural”, que cuenta con varias ramas, entre ellas la de video. Hasta la fecha, esta iniciativa ha dado lugar a la conformación de un corpus de más de 300 videos, que forman parte del Acervo de Cine y Video Alfonso Muñoz del INPI. Muchas de estas producciones han participado en festivales de cine y video en México y el extranjero, en los cuales han recibido favorables críticas y obtenido importantes reconocimientos.

Para contribuir a la difusión de las obras de videastas indígenas, en particular de las mujeres, y estimular la generación de nuevas producciones, en 2018 se generó la publicación Mujer indígena. Videastas del presente, que compila algunas de las producciones más destacadas, con enfoque de género y mediante una selección representativa de la diversidad cultural.

 

 


 https://www.gob.mx/inpi/articulos/nuevas-publicaciones-mujer-ikoots-cineastas-indigenas-y-mujer-indigena-videastas-del-presente


Hace poco más de tres décadas un grupo de mujeres ikoots participó, a instancias del Instituto Nacional Indigenista (INI) y bajo la asesoría de un equipo de capacitadores coordinado por el cineasta Luis Lupone, en un proyecto pionero que sentó las bases para transformar la manera en que los medios audiovisuales abordaban las realidades de los pueblos originarios en México. Conceptualizado y llevado a la práctica como el Primer Taller de Cine Indígena, esta iniciativa abrió un sinfín de posibilidades al poner a disposición de las comunidades indígenas, por primera vez en la historia, las herramientas tecnológicas y los conocimientos para crear obras cinematográficas. En el lapso que duró el taller, las mujeres se apropiaron de este lenguaje para narrar, desde su perspectiva, sus propias historias y realidades. Por motivos de los que se dará cuenta a lo largo de estas páginas, las metas del taller solo se lograron de forma parcial, ya que algunos de sus frutos han permanecido inéditos hasta la fecha. La presente obra da cuenta de esa historia y, a la vez, representa la culminación del proyecto al publicar juntas, por vez primera, las tres películas creadas por las mujeres ikoots.

Hasta aquel momento, el INI –cuyo patrimonio fue heredado por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI)– había producido importantes documentales antropológicos que mostraban la mirada institucional y de los realizadores acerca de los pueblos originarios. En su mayoría, estas obras audiovisuales se habían concentrado en registrar la vida en las comunidades indígenas desde un criterio etnográfico que ponía énfasis en aquellos aspectos menos conocidos o que representaran un mayor contraste con respecto a la cultura occidental. Este enfoque respondía a la necesidad de preservar la memoria de una diversidad cultural que se transformaba aceleradamente y que se consideraba en riesgo de desaparecer a consecuencia de las políticas de asimilación y modernización emprendidas en los primeros dos tercios del siglo XX (Korsbaek y Sámano-Rentería, 2007). El taller impartido en la comunidad ikoots de San Mateo del Mar, Oaxaca, buscaba ante todo que los pueblos indígenas contaran con las herramientas para retratarse a sí mismos y así mostrarse ante el resto de la sociedad.

Elvira Palafox y Guadalupe Escandón durante el Primer Taller de Cine Indígena del Instituto Nacional Indigenista. D.R. © Alberto Becerril, 1985, Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.


En esta publicación se da a conocer la historia, las experiencias, los altibajos y la trascendencia del Primer Taller de Cine Indígena, a través de la visión de sus artífices, en particular, la de Luis Lupone. Los textos que aquí se incluyen introducen a las obras de las realizadoras ikoots que, como ya se ha mencionado, se publican juntas por primera vez. La aportación de Lupone es muy relevante, en virtud de haber sido quien concibió la idea del taller, gestionó su implementación, coordinó las actividades y ha sido su principal promotor.

El artículo de Luis Lupone, seccionado en dos intervenciones, relata desde el punto de vista personal del cineasta el proceso que condujo a idear y proponer el proyecto, las vicisitudes para ponerlo en marcha, su desarrollo, los descubrimientos y las lecciones aprendidas. Asimismo, refiere los motivos a los cuales el autor atribuye las contrariedades que se presentaron para completar la totalidad de las metas del taller y difundir sus productos.

En la primera parte de su exposición, Lupone narra sus experiencias en campo cuando trabajó como sonidista y asistente de cámara en algunas producciones del INI. A través de estas vivencias es posible encontrarnos ante una realidad quizá vivida por muchos aunque contada por pocos; historias que forman parte de los logros que se muestran ante el público, pero que muchas veces quedan como meras anécdotas “tras bambalinas”.


Al terminar los proyectos en los que participaba en el INI, Lupone tuvo la oportunidad, durante una estancia formativa fuera de México, de conocer las innovaciones que en cuestión de cine documental se estaban generando en el ámbito internacional, según relata él mismo. En particular, el autor refiere la significación de su paso por los Talleres Varan en París, Francia, fundados por el afamado antropólogo y cineasta Jean Rouch. Igual relevancia atribuye al formato súper 8 mm, que era “más propio del cine casero que del documental, porque era económico y a la vez permitía a los realizadores controlar la totalidad del proceso de filmación” (Vázquez, 2017: 181).

A partir de estas experiencias, Lupone imaginó un proyecto que, desde su perspectiva, transformaría radicalmente la manera en que se representaba a las comunidades indígenas del país. La idea rompía con el modelo de producción audiovisual con el que hasta entonces había operado el Archivo Etnográfico Audiovisual (AEA) del INI, pues consistía en dotar de los conocimientos teóricos y técnicos a los indígenas para que ahora fuesen ellos quienes contaran sus propias historias. Una iniciativa semejante nunca se había intentado en México.

En colaboración con el entonces jefe del AEA, Alberto Becerril Montekio, a lo largo de 1985 se llevaron a cabo las gestiones necesarias para afinar y poner en marcha la propuesta. Como requisito previo solicitado por el INI para autorizar la iniciativa, se realizaron las investigaciones necesarias para encontrar la comunidad más adecuada para llevar a cabo el proyecto piloto, un trabajo que fue realizado en conjunto con la antropóloga Diana Roldán y Susana Garduño del Departamento de Investigaciones del AEA. Ambas investigadoras y el propio Lupone decidieron trasladarse a la ciudad de Oaxaca, donde se celebraba la primera Feria Anual del Artesano Indígena. Tras varias pesquisas y acercamientos con distintas organizaciones procedentes de diversos pueblos originarios, que generosamente detalla Lupone en su artículo, se decantaron por trabajar con las tejedoras ikoots de San Mateo del Mar.

A partir de ese momento, la relatoría del autor transporta al lector a aquella comunidad de Oaxaca, situada en la costa del golfo de Tehuantepec, entre el océano Pacífico y la laguna Superior. A esta localidad, habitada por el pueblo ikoots desde la época prehispánica, el equipo que coordinó e impartió el taller trasladó cámaras de cine y fotográficas, micrófonos, reflectores, cables, audífonos, cuadernos, rollos cinematográficos, proyectores, pantallas y monitores, entre muchas otras cosas. Todo ello, desde luego, con la previa autorización de las autoridades comunales, con las que se había entablado el diálogo y a las que se les expusieron las intenciones y los objetivos del taller.


El Primer Taller de Cine Indígena le proporcionó a las tejedoras herramientas innovadoras para mostrar su realidad, sus historias, saberes y sueños. A través de los nuevos conocimientos adquiridos lograron empoderarse dentro de una sociedad, tanto a escala local como nacional, que consideraba su papel como secundario dado que eran mujeres e indígenas, una doble condición subalterna en el contexto de aquella época.

Otro aspecto relevante tratado en el texto de Luis Lupone son las motivaciones que lo llevaron a realizar el documental Tejiendo mar y viento, que se filmó de manera simultánea a la capacitación de las mujeres ikoots. El objetivo de esta producción era servir de guía para los siguientes talleres de cine que, de acuerdo con el proyecto original, emprendería el INI. En dicho documental se puede apreciar cómo se fue desarrollando el Primer Taller de Cine Indígena, experiencia que ha sido de gran importancia para antropólogos y documentalistas que han realizado talleres de cine o video con grupos socialmente marginados.

Es importante mencionar que en el ambiente cinematográfico de los años 80 no solían destacar nombres femeninos; sin embargo, para la preparación e implementación del taller fue muy importante el trabajo y la dedicación de las documentalistas María Eugenia Tamés Mejía y Arjanne Laan. Ambas habían logrado sobresalir en ese ámbito y, además, fueron figuras trascendentales para el buen desarrollo del taller, tanto al compartir sus conocimientos como al fraternizar con las participantes. Los textos que ambas presentan enriquecen significativamente esta publicación.

En su contribución, María Eugenia Tamés plantea un acercamiento a los perfiles de las tejedoras que participaron en el taller: Timotea, Teófila, Justina, Guadalupe, Juana, Elvira, Sofía y Aurora. Gracias a las notas que tomó podemos conocer a cada una de ellas más a fondo. Su texto también ofrece un panorama sobre la Organización de Artesanas de San Mateo del Mar, a la cual pertenecían las futuras cineastas, y cuya buena organización y manejo fue uno de los pilares para el éxito del proyecto.

En el “Diario del Taller”, Tamés rememora acontecimientos y anécdotas a través de los cuales las integrantes nos hacen partícipes, mediante sus opiniones e intervenciones, de su vida, sus actividades y sus mismas personalidades. Gracias a ello es posible comprender mejor los guiones y las películas que pensaron, filmaron y produjeron. A través del conocimiento del contexto social en el que vivían y de los esfuerzos que hicieron para involucrarse en el taller hasta el final, hay mayores elementos para analizar y valorar sus creaciones. Estos aspectos nos permiten adentrarnos paso a paso en el proceso de creación de las películas Teat Monteok (Padre Rayo), Angoch tanomb (Una boda antigua) y Leaw amangoch tinden nop ikoods (La vida de una familia ikoods). 


 

 
Se presenta enseguida el texto de Arjanne Laan, documentalista holandesa, quien en unas cuantas líneas llenas de emotividad muestra que tan solo cinco semanas bastaron para generar fuertes vínculos. Al existir una convivencia diaria y un constante intercambio de opiniones, conocimientos, comidas, juegos, sueños, proyectos, miedos, historias y vivencias se generaron lazos afectivos resistentes tanto al paso del tiempo como a la distancia. La autora deja de manifiesto que hay recuerdos que permanecen y conexiones que no se rompen, como el que existió entre “la indígena del Mar del Norte” –como la llamaron las ikoots– y Elvira Palafox, directora de Teat Monteok y Angoch tanomb.

Tras las colaboraciones de ambas mujeres entra nuevamente la pluma de Luis Lupone para abordar cuestiones técnicas sobre el desarrollo del taller y exponer, desde su visión personal, los contratiempos que surgieron y cómo se les fue enfrentando. A lo largo de esas páginas, el autor relata paso a paso cómo se trataron en el taller aspectos teóricos sobre imagen fija y en movimiento, sonido o secuencias narrativas. Según refiere el autor, la experiencia de la creación de storyboards y guiones fue muy enriquecedora, pues en ello se dejó ver el talento que las ikoots tenían para crear, mediante unas cuantas imágenes, la narrativa visual de una historia, de manera similar a lo que hacían en sus textiles.

El autor también explica cómo fue que, a pesar del corto tiempo y del presupuesto limitado, la dedicación de todos los involucrados permitió sortear la mayoría de las dificultades. Para las ikoots el reto fue doble, pues además tuvieron que desafiar los paradigmas sociales y los roles de género aceptados por su cultura. Sin embargo, supieron encontrar el equilibrio entre sus deberes comunitarios y su participación en el taller.

Dado que las tres películas fueron filmadas originalmente en ombeayiüts –autodenominación de la lengua materna de los ikoots–, Guadalupe, Elvira y Juana viajaron junto con los instructores del taller a la Ciudad de México, en donde se transcribieron y tradujeron los diálogos de las películas y del documental. Sin embargo, en aquel momento solo se subtitularon este y una de las películas, Leaw amangoch tinden nop ikoods (La vida de una familia ikoods). Las otras dos películas, cuya edición final quedó pendiente durante casi tres décadas, fueron subtituladas en 2014 por el propio Luis Lupone, con base en las notas hechas 29 años atrás. Al terminar, el material fue trasladado nuevamente a San Mateo del Mar para cotejar, con apoyo de las participantes, la fidelidad y precisión de los subtítulos.

El lector podría pensar que este fue el final del taller y de las películas, pero no fue así. Desde un inicio se había planeado divulgar las películas y el documental junto a una publicación impresa, pero ello no sucedió. En la parte final de su contribución, narrada desde su perspectiva personal y con una significativa carga emocional, Luis Lupone hace un recuento de los hechos ocurridos al terminar el taller. El autor cuenta que, si bien se logró finalizar la película dirigida por Teófila Palafox junto con el documental, no fue posible proyectarlos ni difundirlos masivamente, pues no se disponía de los recursos para presentarlos en los festivales de cine nacionales e internacionales adonde fueron invitados a participar. La poca difusión impidió que las tejedoras mostraran a gran escala la forma en que ellas querían representarse a sí mismas y a su cultura y, de tal manera, se opacó la posibilidad de revelarse como cineastas ikoots.

A principios de los años noventa, el INI presentó el proyecto Transferencia de Medios Audiovisuales a Comunidades Indígenas, mediante el cual se perseguían objetivos similares a los del Primer Taller de Cine Indígena. Sin embargo, esta nueva iniciativa no tomó como referencia a dicho taller, que debe considerarse como su antecedente inmediato. A pesar de ello, la historia y la antropología lo han reconocido y apreciado, pues para hablar de cine indígena y etnográfico en México es obligatorio conocer la experiencia del taller en San Mateo del Mar. Inclusive, por ser de los pocos filmes que trataban acerca de los ikoots y debido a la importancia antropológica de sus contenidos, era una práctica frecuente que Tejiendo mar y viento y Leaw amangoch tinden nop ikoods (La vida de una familia ikoods) se proyectaran en algunas clases de la Escuela Nacional de Antropología e Historia como parte del panorama etnográfico general. Posteriormente, se convirtieron en una referencia fundamental para los cursos de antropología visual.

En la actualidad, el valor de las producciones emanadas del Primer Taller de Cine Indígena está ampliamente reconocido por antropólogos, etnólogos, especialistas en antropología visual, documentalistas y expertos en cine etnográfico (Dorotinsky, Levin, Vázquez y Zirión, 2017; Novelo, 2011). Ello se debe a que la implementación del proyecto fue un hecho inédito y, en su momento, una experiencia única en el país. Esto no quiere decir que después no se intentara reproducir la fórmula, aunque ya no por parte del INI. Así, surgieron propuestas aisladas como “Camaristas”, a cargo de Carlota Duarte, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Sureste; el proyecto Videastas Indígenas, también en Chiapas, y en Angahuan, Michoacán, con el maestro bilingüe Valente Soto Bravo (Novelo, 2011). Es importante precisar que ninguna de estas iniciativas fue igual al taller en el que participaron las tejedoras ikoots, pues no fueron planeados ni impartidos por cineastas, sino por antropólogos que se iniciaban en lo que hoy conocemos como antropología visual. Debido a ello, es importante tener presentes las diferencias entre el cine indígena, creado a partir de las herramientas del cineasta, y el video indígena, concebido desde la perspectiva del antropólogo.



Ha sido un camino largo para que, finalmente, se presenten por primera vez las tres películas juntas, según se cuenta en esta publicación que nos hace imaginar lo ocurrido a finales del año de 1985. En sus páginas podemos percibir los sentimientos de alegría, emoción y entusiasmo latentes a lo largo del taller, así como la desilusión y el desencanto que vino después. Sin embargo, la espera ha terminado y ahora es posible conocer las creaciones fílmicas de las mujeres ikoots.

Para acercarse a estas películas y dimensionarlas adecuadamente, el espectador debe tomar en cuenta, en primer lugar, que los guiones fueron concebidos por las tejedoras con la finalidad de mostrar su origen, su cotidianidad, su trabajo, sus sueños y su cultura. Los filmes que crearon retratan y a la vez son fruto de la dinámica social de su comunidad y de la manera en que se tejen las relaciones de parentesco, de amistad y de compadrazgo. En su realización, las mujeres ikoots demostraron el esfuerzo que ponían día a día para salir adelante y cómo hacían frente a los retos planteados por la hegemonía de la cultura occidental, luchando por preservar, transmitir y mantener vivos su legado cultural y sus tradiciones.

Los cortometrajes y el documental poseen un indudable valor histórico, ya que son testimonios de creencias, formas de organización, de sentir, de comportarse, de vestir, de hablar y de la interacción cotidiana que había entre los ikoots durante la década de los ochenta, lo que permite contrastarlo con lo que hoy en día es San Mateo del Mar. Son documentos audiovisuales de gran valía pues en ellos se registran acciones y sucesos cuya memoria, de no ser por este proyecto, es probable que se hubiese desvanecido al paso del tiempo, tomando en cuenta que las comunidades indígenas están en constante transformación.




A partir de su participación en el taller, algunas de estas mujeres no solo se hicieron visibles a nivel nacional e internacional, sino que también generaron cambios al interior de su comunidad. Desafiando las normas de su propio ambiente comunitario, trascendieron los roles tradicionales como amas de casa, tejedoras y comerciantes, sin despreciarlos ni abandonarlos, para convertirse en productoras, camarógrafas, sonidistas, guionistas y editoras de cine. Con la justificación del rodaje, las mujeres lograron acceder a un entorno que les estaba vedado: el mar, espacio físico y simbólico que, en la cultura ikoots, es esencial y exclusivamente masculino.

A través de los tres cortometrajes y de Tejiendo mar y viento es posible apreciar la manera en que las mujeres ikoots asumieron el reto y lo superaron, enfrentándose incluso a señalamientos, rumores y murmuraciones dentro de su mismo contexto social. Con su participación en el taller demostraron que podían hacer mucho más que cumplir con los deberes que la comunidad les había asignado por ser mujeres, que por sí mismos no eran tareas menores, a pesar de que pocas veces fueran reconocidos y valorados.

Si bien hoy en día puede encontrarse un sinfín de producciones audiovisuales que tienen como base los saberes y las tradiciones de los pueblos indígenas, la mayoría de estas han sido generadas desde una visión externa. La importancia de los filmes aquí presentados reside también en el hecho de que no fueron realizados para ser consumidos por intelectuales, documentalistas o críticos, sino para hacer un autorretrato fiel y mostrarse de manera digna y honorable, primero ante los propios ikoots y, en segundo lugar, ante el resto de la sociedad mexicana. Aunque no era el objetivo del taller generar registros etnográficos, es innegable el valor que, desde el punto de vista de la antropología visual, poseen estos filmes, en los cuales se conjuga el interés por contar y la necesidad de escuchar, en un encuentro entre lo social y lo visual (Martínez, 2008).

Gracias a las distintas iniciativas de apropiación de los medios audiovisuales por parte de los pueblos originarios, entre las cuales el Primer Taller de Cine Indígena fue pionero, ahora podemos ser partícipes de saberes y experiencias a los que de otro modo no tendríamos acceso. A través de las películas de las mujeres ikoots, es posible generar experiencias de acercamiento recíproco entre personas y colectividades con distintas formas de verse en el mundo. En palabras del cineasta Alan Berliner, “La pantalla funciona a la vez como una ventana y como un espejo, como una ventana para adentrarnos en otros mundos y comprender la perspectiva de los otros, pero que a la vez permite que nos observemos unos a otros y a nosotros mismos.”


 

Créditos del equipo
Luis Lupone Alberto Becerril María Eugenia Tamés Arjanne Laan
Cecile Laversin
Director del taller, capacitación en la cámara, sonido, iluminación y producción.
Coordinador de producción con el INI. Encargado de la fotografía fija y registro visual del taller.
Documentalista. Coordinadora de capacitación en elaboración de guiones, preproducción y rodaje.
Documentalista. Coordinadora de capacitación en montaje, edición y traducción para los subtítulos en español.
Apoyo logístico y de producción en general, así como en actividades relacionadas con los hijos e hijas de las tejedoras mientras ellas estaban en el taller.


Leaw amangoch tinden nop ikoods

(La vida de una familia ikoods)

 

Título original: Leaw amangoch tinden nop ikoods (La vida de una familia ikoods)
Dirección: Teófila Palafox Herranz
País de producción: México
Año: 1985.
Duración: 21 min.

 

"Primer cortometraje de Teófila Palafox, experta tejedora, partera, gestora cooperativista y, desde entonces, primera cineasta indígena; fue la única de las tres producciones emanadas del Primer Taller de Cine Indígena que se finalizó y difundió desde la época de su filmación. El corto retrata la cotidianidad de San Mateo del Mar, a través de la historia de una familia de pescadores, tejedoras y comerciantes, en una narrativa que combina el documental con la ficción. El filme retrata así, desde la perspectiva de sus integrantes –y, específicamente, desde una joven mirada femenina–, diversos aspectos de la sociedad y la cultura del pueblo ikoots, así como la manera en que deseaban documentarlos y mostrarlos al exterior. Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas."



 

Teat Monteok: el Cuento del Dios del Rayo 



Título original: Teat Monteok, El cuento del dios del Rayo.
Dirección: Elvira Palafox Herranz
País de producción: México
Año: 1985.
Duración: 19 min.

"Una abuela cuenta una historia para dormir, mientras la vida continúa en un lugar donde las historias antiguas y la realidad se entrelazan. El cuento narra la historia de un hombre devorado por una ballena, que después de mucho tiempo encalló en la arena, donde el hombre logró salir hallando un lugar desconocido junto al mar, en el cual se originó el pueblo ikoots."


 

Ver en Youtube.



Angoch tanomb (Una boda antigua)

Título original: Angoch tanomb (Una boda antigua)
Dirección: Elvira Palafox Herranz
País de producción: México
Año: 1985.
Duración: 11 min.

San Mateo del Mar, Oaxaca 

"Una boda antigua es un cortometraje que refleja el interés de su directora por mostrar las tradiciones de su comunidad, así como documentarlas para la posteridad. Producto del Primer Taller de Cine Indígena llevado a cabo en 1985 con tejedoras ikoots, este corto enfrentó varias vicisitudes durante su filmación, que implicaron cambios en el guion y el montaje final, todo lo cual no hizo más que reforzar la voluntad de la realizadora para contar historias a través del lenguaje cinematográfico. Para su preparación, Elvira y su equipo de producción realizaron investigaciones con las personas mayores del pueblo –como Timotea Michelin, también integrante del taller–, elaboraron u obtuvieron vestimenta a la usanza local de la primera mitad del siglo XX, localizaron un pozo natural y consiguieron vasijas de barro de aquella época, elementos que permitieron ambientar históricamente la filmación." 


Ver en Yotube.


Las tejedoras cineastas de San Mateo del Mar.
Entrevista con Teófila Palafox



Fuentes de información: Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Mujer indígena. Videastas del presente, Últimas pioneras del Súper 8: cine hecho por mujeres ikoots por Lourdes Roca,  Antonio Zirión, jefe del Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa. Comunicación personal, julio de 2018.


The Real Buddy Holly Story (1987)

Título original: The Real Buddy Holly Story
Dirección: Richard Spence
Producido por: Debbie Geller, Paul McCartney, Anthony Wall, Alan Yentob
Fotografía: Philip Bonham-Carter, Phil Gries
Montaje: Kristina Hetherington
Sonido: Richard Manton, Andy Nelson, Steven J. Rogers
Cámara: Ken Morse, Ivor Richardson, Nigel Walters
Intervienen: Jerry Allison, Tommy Allsup, Sonny Curtis, Murray Deutch, Don Everly,  Buddy Holly,
Dick Jacobs, Paul McCartney, Echo McGuire, Vi Petty, Elvis Presley, Bob Thiele , Keith Richards

País de producción: E.E.U.U.
Año: 1987
Duración: 86 min.







 

 

 

 

Este documental sigue la carrera de Buddy Holly desde sus inicios en Lubbock Texas hasta su prematura muerte en un accidente aéreo en 1959. Es una mirada muy personal a la vida privada y profesional de uno de los grandes contribuyentes al rock and roll. El espectador ve imágenes de películas antiguas mientras interpreta algunas de sus canciones más memorables: "Oh Boy", "That'll be the Day" y "Peggy Sue". Hay entrevistas informativas con Tommy Allsup, miembros de la banda y otros. que estaban estrechamente relacionados con su vida. Escuche sobre el hombre detrás del intérprete. Escuche lo que inspiró sus canciones atemporales en este relato completo y profundo de la vida y la época de Buddy Holly.  

 


 

Buddy Holly

Charles Hardin Holley, más conocido como Buddy Holly (Lubbock, Texas; 7 de septiembre de 1936-Clear Lake, Iowa; 3 de febrero de 1959),3​2​ fue un compositor y cantante estadounidense de mediados de la década de 1950, considerado hoy en día como uno de los pioneros y creadores del Rock and Roll. 

Holly fue descrito por el crítico Bruce Eder como: «la fuerza creativa más influyente del rock and roll primigenio».4​  Si bien durante su corta trayectoria solo alcanzó a publicar tres álbumes de estudio, su innovación y sobresaliente obra musical sirvieron de inspiración y fue la influencia de muchos músicos posteriores como The Beatles, The Hollies, The Beach Boys, The Rolling Stones, Don McLean, Bob Dylan y Freddie Mercury, entre otros, además de ejercer una profunda influencia en la música popular.

Buddy Holly murió a los 22 años en el accidente aéreo conocido como "El día que murió la música", debido a que en el mismo murieron también los cantantes Ritchie Valens (famoso por su interpretación de "La bamba") y J. P. Richardson, "The Big Bopper".  

 Fue uno de los primeros artistas que ingresaron en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1986, después de Chuck Berry, Elvis Presley, James Brown, Ray Charles, Sam Cooke, Fats Domino y The Everly Brothers.6​ En el 2004 la revista Rolling Stone situó al músico en el puesto n.º 13 en su lista The 100 Greatest Artists of All Time.



Fuentes de información: IMDB, Allmovie, Wikipedia.



Ver en Youtube.