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No Other Land


Título original: No Other Land
Dirección: Basel Adra, Hamdan Ballal, Yuval Abraham, Rachel Szor
Montaje: Basel Adra, Hamdan Ballal, Yuval Abraham, Rachel Szor
Música: Julius Pollux Rothlaender
Productor: Fabien Olivier Greenberg, Bård Kjøge Rønning
producción: Antipode Films, Yabayay Media (PS)
Música: Julius Pollux Rothlaender
Fotografía: Rachel Szor
Compañías productoras: Coproducción Palestina-Noruega; Yabayay Media, Antipode Films
País: Palestina, Noruega
Año: 2024
Duración: 95 min.

 

 

 

 

 

 

 No Other Land es una colaboración entre el abogado y periodista palestino Basel Adra, el fotógrafo y agricultor palestino Hamdan Ballal, el periodista de investigación israelí Yuval Abraham y la directora de fotografía israelí Rachel Szor  (los cuatro figuran como directores y montadores). Basel y Yuval (a los que se refieren por sus nombres de pila en la película) también son protagonistas, mientras que Ballal hace algunas apariciones memorables como el miembro escéptico del grupo: “Ah, ¿eres un israelí ‘a favor de los derechos humanos’?”, bromea Ballal cuando conoce a Yuval por primera vez.

 No Other Land es tan específica como afectivamente extrapolable a otros marcos contemporáneos de dominación estructural en su descripción de la impotencia bajo un Estado represivo. No aborda directamente el conflicto más reciente entre Israel y Hamás, sino que documenta el desplazamiento forzoso de palestinos en Masafer Yatta (Cisjordania), una colección de aldeas rurales. El hilo narrativo central se teje en torno a la relación laboral entre Yuval y Basel, cuya cercanía y confianza a lo largo de años de colaboración puede apreciarse a través del afecto físico y las conversaciones profundas entre ambos. Sin embargo, sigue habiendo una división inevitable entre ellos, construida por la dinámica de poder del sistema: la absoluta libertad de movimiento de Yuval contrarresta el total confinamiento de Basel.



Desde el principio, no es posible apartar la mirada del metraje que presenta el colectivo. Los espectadores son testigos inmediatos de la destrucción de casas de hormigón, acompañada diegéticamente por los gritos de familias palestinas que se preguntan por qué el Estado israelí está llevando a cabo semejante acción. La película también convierte en villano al hombre responsable de las órdenes de desalojo sobre el terreno, conocido solo como Ilan. Representando el brazo ejecutor del Estado, el hombre viste gafas de sol reflectantes y camisetas Nike transpirables, un atuendo que personifica una especie de banalidad del mal. No Other Land se convierte en un incesante golpe en las tripas, en el que las inquietantes imágenes nunca pierden su fuerza. Ilan podría llevar un traje de payaso y seguir teniendo la capacidad absoluta de diezmar todas las casas construidas y reconstruidas en Masafer Yatta. La película llega incluso a resultar tan abrumadora en algunos momentos que infunde en el espectador una sensación de futilidad absoluta: ¿realmente somos todos tan impotentes?


La crudeza crítica de las imágenes se relativiza en una secuencia final que incluye una breve visita de periodistas internacionales, que acaban pareciendo intrusivos, performativos y fuera de contacto con la realidad palestina. El equipo de vídeo profesional y la entrevista con una madre afligida no tienen ningún peso frente a las imágenes grabadas con el teléfono y la videocámara de Basel y Yuval en el corazón del conflicto, donde la cámara se coloca justo frente a las caras de la policía militar, de una forma marcadamente confrontativa y sin dejar ninguna duda en cuanto a su subjetividad. Estas cámaras “amateur” captan con gran dinamismo las experiencias de los oprimidos cuando los dos activistas huyen de las autoridades. Mientras graban, los teléfonos se pierden en la maleza durante los altercados físicos, para ser recuperados más tarde.

No Other Land da lo mejor de sí cuando alcanza la movilidad cinematográfica, cuando la cámara actúa como una extensión de este interrogatorio activista de la violenta ocupación israelí y no como un observador distante. Al final de la película, el grado de impotencia es palpable, pero los cineastas ofrecen un resquicio de esperanza en este acto transnacional de solidaridad y resistencia.

No Other Land es una coproducción entre Palestina y Noruega, a cargo de Yabayay Media y Antipode Films.

 

Fuentes de información: Reseña escrita por Olivia Popp y publicada en CineEuropa, FilmAffinity,    

Ver completa en VOSE en Vimeo Parte 01

Ver completa en VOSE en Vimeo Parte 02 

Tierra y Kurdistán: un viaje hacia la Autonomía

Título original: Tierra y Kurdistán: un viaje hacia la Autonomía
Dirección: Olmo Couto, Sara A de Océano-Vivas Nuñez
Guion: Olmo Couto, Paula Pérez-Cossio Arias
Montaje: Olmo Couto, Paula Pérez-Cossio Arias
Animaciones y grafismos: Blanca Soler
Postproducción de sonido: Pablo Teijon
Produce: Cámara Negra, La Semilla
País de producción: España
Año: 2018
Duración: 90 min.














Vivir de cerca una revolución 




Luchas por la autonomía en el Kurdistan, mas allá de ser un documental sobre la situación política del Kurdistán, es un retrato íntimo de las relaciones que se crean entre el pueblo kurdo y lxs internacionalistas que llegan hasta allí. Es un viaje interior, a las vivencias, sentimientos y contradicciones que enfrentan en este proceso de conocimiento y aprendizaje. Un viaje a través del Kurdistán, a las zonas de Bakur y Rojava, situadas bajo la ocupación de Turquía y Siria. 

El documental acompaña a lxs activistas en la acción que desarrollan colaborando en los campos de refugiadxs y difundiendo la situación del pueblo kurdo en los medios alternativos. Viviendo de cerca, de la mano de sus protagonistas, la resistencia y la lucha del pueblo kurdo.


El movimiento de liberación kurdo 

Esta lucha ha llamado la atención internacional en los últimos años por tratarse de una de las apuestas más grandes de autogestión. El movimiento de liberación kurdo, desarrolla el paradigma del confederalismo democrático. Un nuevo proyecto político donde el pueblo se organiza en asambleas locales, cuyos ejes sociales son la liberación de la mujer, la ecología, y un sistema económico basado en comunas y cooperativas, donde no se busca la creación de un estado.

El Confederalismo Democrático tiene muchxs enemigxs; el Estado Islámico y los estados de Siria, Turquía e Irán. Además de falsos aliados con intereses geoestratégicos y neocolonialistas en la zona; Rusia y Estados Unidos. Pese a ello se presenta desde oriente medio hacia el resto del mundo como una alternativa a las diversas formas de fascismo.



Diversas modos de construir un sueño común

Nuestro viaje estaba dedicado a conocer como se construye la autonomía en el Kurdistán. Los temas que tratamos son los principales ejes de la lucha del pueblo kurdo: el feminismo, la ecología, la educación, la represión y la sanidad.

A lo largo del documental conocemos dos modos diferentes de construir este proyecto. De un lado Rojava, que cuenta con la total autonomía de un territorio liberado dentro de las fronteras de Siria, muy influido por la revolución Siria de 2011. Rojava, a su vez, presenta un contexto de guerra, con la amenaza constante del ISIS y los enfrentamientos con los gobiernos sirio y turco, además de la intervención de otros países con diversos intereses geostratégicos en la zona.


Del otro lado, Turquía, donde el movimiento de liberación kurdo tiene dos vertientes con objetivos comunes: la via parlamentaria del HDP, que ha conseguido el control en ayuntamientos de las ciudades de mayoría kurda y que ahora cuenta con 90 diputados en el congreso de la república; y los diversos proyectos de autogestión y asambleas que florecen pese a la persecución dictatorial del gobierno, que ha encarcelado a numerosxs activistas, periodistas, intelectuales, diputadxs. Además de haber bombardeado y asediado ciudades como Sirnak y Nusayabin, que declararon su autonomía en 2015.



Además de visitara a numerosas instituciones, colectivos, y autoridades locales, pasamos mucho tiempo con las personas que construyen este sueño desde la base, compartiendo muchos momentos íntimos y emotivos. Muchos tés y comidas a las que nos invitaron, desde los humildes campos de refugiadxs de Suruc a familias que nos acogieron en Amed. Compartimos momentos de celebración, caminamos por calles adornadas de rojo, verde y amarillo, nos mezclamos en las plazas con sus gentes, charlamos con ellxs, compartimos sus pequeñas resistencias diarias, como es hablar un idioma prohibido y perseguido tanto es Siria con en Turquía… Es ahi, en esta experiencia de convivencia con las personas que habitan el kurdistan, donde comprendimos la dimension de este movimiento, que va más allá de las instituciones políticas y los colectivos que trabajan por el confederalismo democrático.

Vivimos un movimiento que abarca a toda la sociedad, donde cada uno ayuda según sus posibilidades, en este esfuerzo de construcción de una nueva realidad.





Cámara Negra es un colectivo audiovisual que elabora proyectos documentales y de ficción.  Con el objetivo de que el producto final de pie al debate y a generar nuevas corrientes de pensamiento y crítica, lejos de las corrientes impuestas por los Mass Media.



La Semilla Audiovisuales es un colectivo audiovisual de mujeres que comenzó sus andanzas allá por el 2012 con el documental Stop! Rodando el Cambio. Creen férreamente en la cultura libre como corriente de pensamiento, y en el cine como herramienta de transformación social.




La Nueve ou les oubliés de la victoire

Título original: La Nueve ou les oubliés de la victoire / La Nueve, los olvidados de la victoria
Dirección: Albert Marquardt
Producción: Luc Martin-Gousset 
Edición: Michele Courbou, Claudio Hughes, Véronique, Lagoarde-Ségot
Música: Florencia Di Concilio 
Sonido: Simon Apostolou 
Productora: Point du Jour
País de producción: Francia, España
Idioma: Versiones en Frances y en Castellano.
Año: 2010
Duración: 53 min.










Documental que narra la historia de los republicanos españoles de “La Nueve”, compañía de la división Leclerc cuyas tropas fueron las primeras que liberaron París, el 24 de agosto de 1944. 

La Nueve -cuyos tanques y vehículos de combate habían sido bautizados con nombres procedentes de la Guerra Civil española, como 'Madrid', 'Guernica' o 'Guadalajara'- había participado en la campaña de África contra Rommel y no sólo liberaron París, sino que participaron en la ofensiva en Alsacia y en el definitivo asalto en Alemania contra el 'Nido de Águilas' de Hitler. Perecieron más de mil hombres. La historia de 'La Nueve' era hasta hoy prácticamente desconocida, pues la historia oficial en Francia ha echado una cortina de silencio y de olvido sobre esa participación española y extranjera en la liberación de París y en la resistencia contra el nazismo. 

Alberto Marquardt, director argentino afincado en Francia, se interesó en 2002 por esta epopeya de 'La Nueve' y por su carácter simbólico para restablecer la verdad histórica. Siete años después, Marquardt consiguió montar la producción y con magníficas imágenes de archivo y las entrevistas a dos de los supervivientes: el catalán Luis Royo y el asturiano Manuel Fernández, sin amarguras ni recriminaciones, reconstruyen con emoción la historia de la Nueve. En su aventura, esos republicanos españoles derrotados en España prosiguieron en Francia la lucha armada contra el fascismo y el nazismo -aliados de Franco en la Guerra Civil-, con la esperanza de que una vez terminada la Guerra Mundial caería también la dictadura franquista. La historia de 'La Nueve' es la de los campesinos, los artesanos, los maestros, "proyectados" de golpe y porrazo a la Historia, arrancados a su condición, a su cotidianidad, y que aceptaron el desafío a pesar de las dificultades. *1


9ª Compañía Republicana Española “La Nueve”*2

Con la victoria de la España Nacional en la Guerra Civil Española de 1936 a 1939, miles fueron los partidarios de la Segunda República que tras la derrota tuvieron que marchar al exilio. Entre ellos destacarían un grupo de hispanos en Francia que después de unirse a la Legión Extranjera Francesa combatirían junto a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial como parte de la 9ª Compañía Republicana Española.

A inicios de 1940 había 700 españoles formando parte de la Legión Extranjera Francesa que recibieron su bautismo de fuego en la campaña de Noruega combatiendo contra el Ejército Alemán en las localidades de Tromso y Hardstadt. Inmediatamente después, cuando Alemania invadió Francia en Mayo de 1940, otros 15.000 hispanos repartidos entre la Legión Extranjera Francesa o bien en batallones de trabajo del Ejército Francés dedicados a cavar trincheras, contribuyeron a frenar la marcha de las tropas alemanas, como sucedió con un grupo de republicanos que resistió en torno al nudo de comunicaciones de Bray-les-Dunes (todos serían capturados), lo que facilitó a otros 2.000 españoles ser evacuados del puerto de Dunkerque, aunque 7.000 más caerían prisioneros al concluir la ocupación del país en Junio. Curiosamente y de entre aquellos que huyeron a Gran Bretaña, un reducido número se alistaría en el Ejército Británico y lucharía en la Batalla de Creta sobre Grecia en 1941.



La mayor parte de los republicanos españoles que permaneció en la Francia de Vichy al frente del Mariscal Philippe Pétain que se había declarado leal a las potencias del Eje, fueron acuartelados en los centros de instrucción de la Legión Extranjera Francesa en África. Descontentos por servir bajo una bandera que consideraban enemiga, muchos fueron los hispanos que abandonaron Marruecos y Argelia para iniciar una aventura atravesando el Desierto del Sáhara y las selvas del África Ecuatorial hasta unirse en Libreville al Cuerpo Franco-Africano (Corps Franc D’Afrique) de la Francia Libre al mando del general Charles De Gaulle. Formando parte de esta unidad al servicio de los Aliados, los republcianos españoles combatieron contra el Ejército Vichysta en Siria, contra el Ejército Italiano en Sudán y contra el Afrika Korps del general Erwin Rommel sobre Egipto y Libia en choques como la Batalla de Bir Hacheim o la Batalla de El-Alamein. Incluso el 7 Mayo de 1943 las tropas hispanas del Cuerpo Franco-Africano que lucharon en la campaña de Túnez tuvieron el honor de conquistar el puerto de Bizerta.

Cuando en Mayo de 1943 fue creada la División Blindada “Leclerc” con 16.000 efectivos al mando del general Philippe d’Hauteclocque Lecrec sobre la colonia del Chad, un total de 2.000 españoles se enrolaron voluntarios en esta unidad del Ejército Francés. Agrupados en la 9ª Compañía del Regimiento de la Marcha del Chad, pronto esta formación pasó a ser conocida como la 9ª Compañía Republicana Española o “La Nueve” al frente del oficial Raymond Dronne y con unas tropas cuyo perfil procedía de antiguos comunistas, socialistas, anarquistas e incluso un reducido número de derechistas y monárquicos descontentos, además de personal de las colonias o prisioneros liberados de los campos de concentración en el Norte de África. Una vez reunidos todos estos combatientes, fueron enviados a los cuarteles de Rabat en Marruecos y posteriormente a Gran Bretaña a bordo del carguero RMS Franconia, donde el Ejército Estadounidense entregó a los hispanos 160 tanques Sherman, 280 carros de medios Stuart M3 y Greyhound M8, camiones Dodge, GMC, Brockway y Diamond, y numerosos jeeps Willy. Curiosamente se autorizó a los españoles llevar la bandera de la Segunda República como emblema y tener cosidos los colores rojo, amarillo y morado en los hombros del uniforme, además de bautizar a los tanques con el nombre de “Madrid”, “Guadalajara”, “Teruel”, “Belchite”, “Brunete”, “Ebro”, “Don Quijote”, “España Cañí”, “Guernica”, “Buenaventura Durruti”, “Montmirail”, “Champaubert”, “Liberation”, “Les Cosaques”, “Romilly” o “Le Pingöunis”, entre otros.*2


Fuentes de información: *1 Filmaffinity, IMDB, *2 Artículo completo por Rubén Villamor publicado en Eurasia1945, LaNueve.


 
Ver versión en castellano en Youtube.
Ver versión en castellano en Vimeo.

JAMBO AMANI? (¿Tenemos paz?)

Título original: JAMBO AMANI?
Dirección: Unai Aranzadi
Guión: Unai Aranzadi
Fotografía: Unai Aranzadi 
Editor: Unai Aranzadi
Sonido: Marsgränd 28
Música: Neosounds, Kanyabayonga Radio, Pond5
Grafismos digitales: Björn Waldehorn
Producción:  INDEPENDENT DOCS / UNESCOETXEA
País de producción: España
Año: 2013
Duración: 33 min.
Web oficial: www.independentdocs.com








Sinopsis: Un grupo de milicianos del FDLR congoleño ha decidido renunciar a la violencia, entregar las armas y acogerse al programa de reinserción de las Naciones Unidas. Felices por dejar atrás las conflictivas montañas de Kivu del Norte, toman un helicóptero a la ciudad de Goma, donde una nueva vida está por comenzar.

Unai Aranzadi ©


JAMBO AMANI?
crítica por: Un debate en mi cabeza

Si hace un año elaboré aquí una breve reseña sobre el documental Colombia Invisible realizado por el periodista Unai Aranzadi; en esta ocasión, haré lo propio con la obra del mismo autor Jambo Amani? (Tenemos Paz?), que ha sido proyectada en la Alhóndiga bilbaína por el Festival de Cine Invisible de Bilbao. El certamen, que cumple seis meritorios años de promoción del cine social, proyecta desde 2009 valiosas piezas que muestran caras e historias de este mundo que no suelen aparecer en los grandes circuitos de festivales de cine comercial, ni mucho menos en los grandes medios de comunicación. 

En este caso, Jambo Amani? pretende mostrar un pedazo de las vidas de un grupo de milicianos del FDLR (Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda) que optan por acogerse al programa de la ONU para renunciar a la violencia, entregar las armas y vivir fuera del conflicto que ha causado varios millones de muertos en la región. Para ello, Aranzadi nos acerca a la historia de estos milicianos, muchos de los cuales fueron reclutados de niños y confiesan no recordar a cuántas personas han asesinado y violado a lo largo de sus erráticas trayectorias.  

En constraste con Colombia Invisible, una de las cosas que más llaman la atención de Jambo Amani? es la descripcion sutil y austera que el periodista vasco emplea para enfocar el conflicto y la historia, sin que ello prive de cierta carga crítica al film, que se advierte en los últimos minutos y a la que me referiré más adelante. En Colombia Invisible, una cinta que dobla la duración de Jambo Amani? (34'), eran muchas las voces críticas que describían el conflicto colombiano y muchos de los culpables simbólicos son identificados con dolorosa claridad. Quizás la cercanía cultural que un director vasco puede tener con un país latinoamericano facilite esa inmersión a pleno corazón en el conflicto al igual que en este blog se escribe más de Venezuela que de Yemen.  

En el documental desarrollado en el Congo, ese Cine-Puño que golpea más certeramente la conciencia en Colombia Invisible se ve sustituido por el Cine-Ojo que trata de mostrar la realidad de la manera más objetiva posible. La vieja aspiración del soviético Vertov parece cerca de alcanzarse en Jambo Amani? habida cuenta de la gran dosis de realismo que desprenden sus planos, sus escenarios y sus protagonistas, cuyos rostros, palabras y lenguaje corporal hacen intuir al espectador el estado de angustia en el que viven. Esto se palpa especialmente cuando al principio del mediometraje un operario de la ONU les anuncia con cierta efusividad: "Habéis llegado a las Naciones Unidas, todo ha terminado". El final de la obra no compartirá semejante optimismo.  

Al llegar al campamento de la ONU, los milicianos planean cuál puede ser su futuro en la nueva vida que desean comenzar. "Mi pasado será un secreto que nadie debe conocer", afirma uno totalmente convencido al mismo tiempo que un compañero suyo de nombre Kasapó exhibe unos ojos desorientados tras abandonar la disciplina del grupo guerrillero. Mientras, una charla matrimonio-médico sobre la posibilidad de contraer Sida a mitad del documental agarra violentamente al espectador occidental del brazo y lo baja a uno de esos pedazos del infierno que tanto acostumbran en el continente africano.  



Tras cumplir los trámites en el puesto de la ONU, los exmilicianos llegan a Goma, una ciudad caótica y dura por lo que muestra la película, para ser alojados en hogares que puedan ayudarles a comenzar su nueva vida. Es en ese punto cuando se ve con claridad que, para algunos de estos jóvenes, haber abandonado el frente no significa haber abandonado la guerra. Que si la vida en África acostumbra a ser dura, para alguien que ha vivido de la devastación, la violencia y el atropello desde muy pequeño, afrontar la supervivencia en la despiadada gran ciudad moderna puede ser peor que una vida en el corazón de la guerra metralleta en brazo. Así, mientras el más tenaz de nuestros protagonistas (el que tiene un hijo y quizás una mujer con Sida) logra integrarse con dificultades, Kasapó opta por volver al campo, donde será captado otra vez por el FDLR, tal y como informa escuetamente Aranzadi mediante un breve epílogo final. 

En resumen, si Colombia Invisible representaba a la oligarquía y al imperialismo occidental claramente y los identificaba como el bando que explotaba la pobreza y el sufrimiento del pueblo colombiano, Jambo Amani? reafirma el aire pesimista con el que se miran desde el "Primer Mundo" los problemas que sufre África, a la vez que ahonda en los escasos medios que la ONU dispone para solucionar verdaderamente estos conflictos. Es por ello por lo que Jambo Amani? resulta mejor estéticamente y de excepcional valor periodístico aunque su carga ideológica es mucho más ligera y abierta.








Unai Aranzadi





Unai Aranzadi (Getxo, 1975) desciende de políticos perseguidos, marinos, viajeros y periodistas exiliados por sus artículos, hecho que vincula a su decisión de hacerse corresponsal de guerras desde que tiene memoria. En sus inicios trabajó para distintos medios desde Chechenia, Irak, Afganistán, Gaza, y otros tantos lugares hasta que decide hacerlo por y para sí mismo, bajo su propio prisma, profundizando en ciertas guerras olvidadas, poniendo el foco en conflictos que se invisibilizan por las grandes agencias informativas, y no de forma casual.

Outsider por derecho propio y elección, elige qué historias deben ser contadas y no permite que el poder económico o mediático le diga donde están. Sus últimos documentales: ‘Colombia Invisible’, sobre la desconocida violencia que aún perdura en el estado colombiano y auspiciado por la organización vasca Mundubat, o el más reciente, ‘Jambo Amani?’ (¿Tenemos paz?) sobre un grupo de milicianos del FDLR que deciden entregar las armas y acogerse a un programa de reinserción de las Naciones Unidas. (Recomiendo verlos si los programan en sus ciudades). Desde 2001 vive entre Estocolmo y Bilbao. Dirige la agencia y productora independiente Independent Docs.

(...)

¿Eres un “paracaidista” que salta de guerra en guerra o prefieres currártelo con más tiempo?*1

"He saltado de guerra en guerra durante años, aunque ya lo hago menos. Prefiero acercarme a ellas de otra manera, menos superficial. A lo colonial que ha sido siempre este oficio, hoy se le suma lo turístico. Hordas de muchachos y muchachas europeos, japoneses y estadounidenses con un equipo carísimo y sin necesidad real de publicar, recorren los sufrimientos que el status quo mediático les ha sugerido denunciar como si de un deporte de riesgo se tratara. Yo tiendo a huir de los escenarios por los que se mueve la prensa mas oportunista. Elijo las historias de las guerras que deben ser contadas y no acepto que el poder económico que paga por historias determine qué historias cuento. También es muy importante regresar a los sitios y reencontrarse con los personajes. He cubierto mas de una docena de conflictos y puedo decir que he vuelto muchas veces a prácticamente todos."

 Unai Aranzadi, periodista y realizador, entrevistado por GARA


McCullin

Título original: McCullin
Dirección: David Morris, Jacqui Morris 
Música: Alex Baranowski
Fotografía: Richard Stewart, Michael Wood 
Intervienen: Don McCullin
Año: 2012 
País de producción: Reino Unido 
Duración: 95 min.














El documental McCullin (Jaqui Morris, 2013) repasa la carrera del conocido fotoperiodista británico Don McCullin, mostrando las experiencias que éste vivió a lo largo de su extensa carrera de más de 50 años empleando material de archivo, fotografías inéditas hasta el momento, y entrevistas con el fotógrafo y con personas que resultaron influyentes en su carrera, como su editor en el Sunday Times Harold Evans. 

El documental fue filmado en tres días, aunque el trabajo de archivo y de postproducción llevó 18 meses; y además de la carrera del conocido fotógrafo, la cinta da un excelente repaso a la historia mundial de la segunda mitad del siglo XX.

Donald McCullin (1935, Londres) comenzó su prolífica carrera como fotógrafo retratando la cara menos conocida y menos agraciada de su barrio en el norte de Londres, Finsbury Park, a finales de los 50. Por aquel entonces, las zonas suburbiales de la capital británica estaban pobladas de indigentes durmiendo en las calles como consecuencia del fracaso de la política social, y el norte y el este de la ciudad, ahora zonas de moda llenas de gente joven y con alquileres  en ascenso desde los últimos años, eran entonces barrios especialmente pobres y marginales, con altas tasas de desempleo.

El mismo McCullin, niño disléxico, tuvo una infancia humilde y difícil (“Crecí en total ignorancia, pobreza e intolerancia”), y por ello quiso retratar esta cara de su ciudad, recorriendo barrios como Spitafields y Whitechapel; e incluso otras ciudades industriales en el norte Inglaterra, como Liverpool o Bradford. “Fotografiar la pobreza de otras ciudades me traía recuerdos de mi propia infancia y de la sensación de no tener nada”, admitió. Su padre murió cuando él tenía 14 años y su madre era una “persona difícil, violenta”.  

McCullin siguió retratando a los menos afortunados de los barrios de Londres durante los años 70 y 80, y comentó más tarde que “en los países del Tercer Mundo la gente se negaba a creer que en Reino Unido existieran indigentes durmiendo en las calles y en los portales de las tiendas”.



Fuentes de información: Artículo completo por por Patricia Pérez Álvarez en Hemisferio Zero, OldSkull, FilmAffinity

Ecos del Desgarro


Título original: Ecos del Desgarro, la historia de una revolución imposible
Dirección y Producción: Cámara Negra
Investigación y Guión: Cámara Negra
Producción: Cámara Negra
Fotografía, Sonido y Montaje: Cámara Negra
Formato: Digital / HD
País de producción: España
Año: 2015
Duración: 70 min.
Website: Cámara Negra















Ecos del desgarro: la historia de una revolución imposible.

Un documental libertario, colectivo y autogestionado sobre lxs activistas en la Revolución Siria






A la luz del despertar revolucionario de los países del Norte de África y de Oriente Medio y el aumento de la ola de protestas en Europa, es extremadamente importante para estos movimientos trabajar no sólo en paralelo, si no apoyandose entre ellos. Desafortunadamente, la imagen que los medios de comunicación muestran de los países islámicos en Europa y el materialismo europeo en regiones musulmanas, afecta no sólo a la imagen estereotipada de la mayor parte de la sociedad, si no también de los círculos anti-autoritarios.

Por eso creemos importante conocernos lxs unxs a lxs otrxs para establecer puntos de contacto y entender las condiciones locales de cada unx. Ambos movimientos nos enfrentamos a cambios similares: la imposición de la economía liberal y l amenaza de la extrema derecha, cristiana o islámica. También ambos tenemos objetivos similares: la lucha por la sociedad libre y autónoma basada en la tolerancia, la igualdad y la apertura, una sociedad en la que lo social esté por encima de los mercantil.


Son estos objetivos comunes los que asustan a los dirigentes y es por ello por lo que generan artificialmente el conflicto de civilizaciones. En este punto de inflexión del despertar social, es cuando nosotras tenemos que decidir si este conflicto se va a hacer realidad y si vamos a comenzar una lucha conjunta para lograr una sociedad común.


Fanzine Resistencia en la Revolución Siria http://is.gd/NpjzRs 

FANZINE sobre Siria. Contextualiza lo que está pasando en Siria y profundiza en las diferentes resistencias de la revolución

Versión en PDF

Versión para imprimir como fanzine 



Fuentes de Información: Cámara Negra.



Seleccionar los subtítulos el la pestaña de CC del timeline, abajo a la derecha.

11-M cuando la calle habló

Dirección: Stéphane M. Grueso
Realización y guión: Stéphane M. Grueso
Guión: Juan Luis de No
Música: Alfonso Arias
Documentación: Isabel Astorga
Producción: La Sexta en colaboración con Elegantmobfilms
Licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0
País de producción: España
Año: 2007
Duración: 49 min.













Este documental retrata el minuto a minuto de lo ocurrido entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. Pretende que el espectador conozca las sensaciones que soportó España, a través de sus imágenes y sus sonidos, muchos de ellos grabados por gente de la calle, aquél jueves 11 de marzo mientras 192 personas fallecían en cuatro trenes, IFEMA se llenaba de familias en busca de las peores noticias, y el domingo siguiente se registraba una participación masiva en las elecciones. 

Refleja además las apariciones públicas del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, y el Ministro de Interior del momento, Ángel Acebes, acusando en un primer momento a la banda terrorista ETA. El propio ex presidente llama a los directores de distintos medios para afirmarlo, por lo que muchas publicaciones lanzan una edición especial con la información del gobierno. 

Los ciudadanos de todas las comunidades españolas unidos por el dolor y el horror vividos, comienzan a dividirse al no saber qué creer o a quién. Las elecciones se aproximan, y el pabellón número 6 del IFEMA sigue acogiendo a las víctimas, ya sin vida, y a sus familias destrozadas. La duda persigue el corazón de los españoles que no da crédito a algunas informaciones. El dolor, la rabia, la ira y la lluvia acompañan a la manifestación del día 12. El plano político y mediático comienza a desquebrajarse y a dividirse aún más de lo acostumbrado.

Fuentes de información: ElegantMob, Rebeldemule.


11-M Cuando la calle habló (DOC/52'/ES/PAL 16:9) from elegantmob on Vimeo.

Ver completo en Vimeo.

El ejército desnudo del emperador sigue marchando

Título original: Yuki Yukite shingun (The Emperor's Naked Army Marches On)
Dirección: Kazuo Hara
Fotografía: Kazuo Hara
Montaje: Jun Nabeshima
Producción: Sachiko Kobayashi
Interviene: Kenzo Okuzaki
País de producción: Japón
Idioma: Japones con subtítulos en castellano o en inglés.
Año: 1987
Duración: 122 min.












Este documental, rodado durante cinco años, tiene como protagonista a Okuzaku Kenzo, un hombre de 62 años, superviviente de la campaña de Nueva Guinea de la Segunda Guerra Mundial y famoso por atentar contra el Emperador acusándolo de cometer crímenes de guerra. Cuando Okuzaki emprende la investigación del asesinato de dos miembros de un escuadrón a manos de sus superiores, su búsqueda, organizada mediante duros interrogatorios, se va tornando cada vez más violenta. Finalmente, la película ofrece una incisiva exploración de los conceptos de memoria y culpa colectiva, temas habitualmente ignorados en el Japón moderno.*1




En la cara oscura del sol naciente
Kazuo Hara, documentalista japonés de culto *2
Elsa Fernández-Santos  Madrid 20 ABR 2011

Kazuo Hara rodó sus cuatro únicos documentales entre 1972 y 1994. Desde entonces el cineasta japonés (nacido en 1945) se dedica a la enseñanza o a viajar por el mundo con sus películas bajo el brazo. Allá donde va le persigue una traductora (no habla ni inglés) y la etiqueta de cineasta incómodo, incisivo, revolucionario, amargo o -simplemente- brutal. Una frase de Susan Sontag sobre su película The emperor's naked Army marches on (El ejército desnudo del emperador aún camina, 1987) le ha servido de salvoconducto para cruzar las férreas fronteras culturales de Occidente. "Es el documental de documentales", dijo la escritora estadounidense cuando vio este filme sobre Kenzo Okuzaki, un excombatiente de la Guerra del Pacífico que Hara conoció gracias a Shohei Imamura y del que no se separó durante los cinco años de su cruzada contra los crímenes de guerra japoneses.

En realidad, a Hara le deberían bastar los 458 minutos que suman sus cuatro películas para poder hablar con autoridad por el mundo de cómo se filma no solo ese "documental de documentales", sino también la intimidad más salvaje sin caer en lo impúdico (Extreme private Eros: love song, 1974), la mentira como el escurridizo espacio de la ficción (A dedicated life, 1994) o la miseria sin el velo de la piedad (Goodbye C, 1972).

(...)

Con sus gafas a lo Lennon (se considera un hombre heredero de su tiempo, los setenta, "una época única que demasiado pronto se quedó en nada", dice) lamenta que Japón sea un gran desconocido barnizado con pobres tópicos. "Lo que más me ha llamado la atención de las noticias que ha provocado Fukushima es esa visión del comportamiento ejemplar de Japón ante la tragedia, como si fuera una superioridad innata. No puede ser más falso. El pueblo japonés ni es reprimido, ni resignado, ni tiene autocontrol. Sangramos, aunque exista un sentido del poder colectivo que manipule los grandes gestos de nuestra población".

Kazuo Hara, profesor de documental en Tokio, tiene un consejo y una lista de reproches: "Lo único que importa para hacer una buena película es plantearse las preguntas adecuadas. Pero las preguntas de hoy son: ¿Quién soy yo? ¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué he nacido? Los directores se colocan en el centro del discurso, no quiere ir más allá de sí mismos. Cuando yo rodé la historia de mi ex mujer [Extreme private Eros: love song], me utilicé a mí mismo para hablar de algo que era mucho más importante yo: la familia, el feminismo, el sexo. Pero hoy solo se hacen autodocumentales en los que la cámara les sirve exclusivamente de espejo".

Las películas de Hara han sido terriblemente polémicas en Japón. Durante los dos años que siguió a su mujer, ella -radical feminista- tuvo una etapa homosexual, engendró al descendiente de un militar afroamericano, trabajó en un club de alterne y montó una guardería para los hijos de sus compañeras.

Su carrera se clausuró con su filme sobre el escritor Mitsuharu Inoue, a quien en pleno rodaje le fue diagnosticado un cáncer terminal de hígado. Lo que empieza como el retrato más o menos amable de un escritor de poderosa personalidad acaba siendo un ensayo en paralelo sobre la muerte y los límites de la ficción. "¿Sabe? En todas mis películas está muy presente la reflexión sobre ficción y realidad, pero cuando yo empecé a rodar a Inoue no podía ni imaginar que él mentía sin parar. Todo fue ocurriendo ante mí. Hace 17 años dejé de rodar y hace 10 dejé de buscar. Y no creo que vuelva a hacerlo nunca. No es que no quiera, es que ya no encuentro historias así. La sociedad ha perdido energía. Y el individuo con ella".


Fuentes de información: Wikipedia,*1 FilmAffinity, *2 El País,




Dirty Wars

Título original: Dirty Wars
Dirección: Rick Rowley
Guión: Jeremy Scahill
Fotografía: Kronos Quartet
Productora: Big Noise Films
País de producción: Estados Unidos  
Web Oficial: http://dirtywars.org/
Año: 2012
Duración: 87 min.


















El periodista de investigación Jeremy Scahill, autor del éxito de ventas "Blackwater", persigue la verdad detrás de las guerras encubiertas de Estados Unidos. Lo que empieza como un informe sobre el ataque nocturno de EE.UU. en un remoto rincón de Afganistán se convierte en una investigación global. El reportero Scahill se adentra en un submundo de peligrosas operaciones secretas, dispuesto a destapar una red de guerras encubiertas dirigidas por el gobierno estadounidense. Un trabajo de investigación trepidante e implacable que muestra una de las caras más oscuras de la primera potencia mundial. *1



"Dirty Wars": El infierno de las guerras de Obama
por Amy Goodman. *2

Mientras el Presidente Barack Obama se preparaba para asumir su segundo mandato como el presidente número 44 de Estados Unidos, dos valientes periodistas estrenaban su nuevo documental en el Festival de cine de Sundance. “Dirty Wars: The World Is a Battlefield” (literalmente: “Guerras sucias: el mundo es un campo de batalla”) confirma el papel fundamental que desempeñan los periodistas independientes como el director de la película, Rick Rowley, y su narrador y figura central, Jeremy Scahill. Los cada vez más frecuentes ataques estadounidenses con aviones no tripulados y la utilización del gobierno de Obama de fuerzas especiales secretas para realizar ataques militares que escapan a la vigilancia y la rendición de cuentas fueron omitidos por completo durante el fin de semana de asunción de Obama por los medios masivos, que estaban demasiado ocupados cubriendo el nuevo peinado de la primera dama Michelle Obama. El documental “Dirty Wars”, junto con el próximo libro de Scahill de igual título, pretende romper ese silencio y centrar la atención en asuntos más importantes.

Scahill y Rowley, que conocen muy bien las zonas de guerra, se atrevieron a ir más allá de Kabul, en Afganistán, y viajaron a la localidad de Gardez, en la provincia de Paktia, una región repleta de talibanes armados y de sus aliados de la red Haqqani, para investigar uno de los miles de ataques nocturnos sobre los que los medios no suelen informar.

Scahill me dijo: “Lo que sucedió en Gardez fue que las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos tenían información de que una célula del Talibán estaba reunida preparando a un atacante suicida. Entonces irrumpieron en la supuesta casa en medio de la noche y terminaron matando a cinco personas, entre ellas a tres mujeres, dos de ellas embarazadas, y a Mohammed Daoud, un alto jefe de la policía afgana que había sido entrenado por Estados Unidos, particularmente, por la empresa de seguridad privada Military Professional Resources Incorporated, una empresa de mercenarios”.



Scahill y Rowley viajaron al lugar de los hechos para escuchar los testimonios de las personas que viven en la mira de la política exterior estadounidense. En Gardez entrevistaron a los sobrevivientes de aquel violento ataque ocurrido en la madrugada del 12 de febrero de 2010. Tras haber visto a las fuerzas especiales estadounidenses matar a su hermano, su esposa, su hermana y su sobrina, Mohammed Sabir fue esposado al suelo. Desde allí observó, indefenso, cómo los soldados estadounidenses extirparon las balas del cadáver de su esposa con un cuchillo. Sabir y los hombres que sobrevivieron fueron luego trasladados en helicóptero a otra provincia.

Sabir describió su calvario ante la cámara de Rowley: “Tenía las manos y la ropa manchadas de sangre. No nos dieron agua para limpiarnos. Los interrogadores estadounidenses tenían barba y no vestían uniforme. Eran musculosos y tenían ataques repentinos de ira”. Y prosiguió: “Cuando regresé a mi casa mis familiares muertos ya habían sido enterrados, y en el hogar tan solo quedaban mi padre y mi hermano. Ya no quería seguir viviendo, quería ponerme un chaleco suicida e inmolarme frente a los estadounidenses. Pero mi hermano y mi padre no me dejaron. Quería una yihad contra los estadounidenses”.

Antes de partir, Scahill y Rowley realizaron copias de los videos captados por los teléfonos celulares de los sobrevivientes. Uno de los videos muestra que no se trataba de una reunión del Talibán, sino de una celebración muy animada del nacimiento de un niño que fue interrumpida por el ataque. Rowley describió otro de los videos: “La imagen está movida y pensamos que se trataba de otro video de los cadáveres, pero luego se escuchan voces con acento estadounidense que hablan de unificar la versión de los asesinatos ocurridos esa noche, de que todos contaran la misma versión de los hechos. Se oye que intentan inventar una historia para mostrar que lo sucedido no había sido una masacre”.

El documental también muestra una imagen tomada en Gardez por el fotógrafo Jeremy Kelly poco después de la masacre en la que puede verse a un almirante estadounidense, llamado McRaven, rodeado de soldados afganos a quienes les ofrece una oveja como gesto tradicional para pedir perdón por la masacre. El encubrimiento de los incidentes no había funcionado.



William McRaven dirigía el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC, por sus siglas en inglés). La labor periodística de Scahill, junto al increíble trabajo del camarógrafo Rowley, le sigue la pista al JSOC e investiga minuciosamente los ataques nocturnos perpetrados por esta fuerza, que rara vez llegan a la prensa. De Afganistán a Yemen, pasando por Somalia, su documental brinda, por primera vez, una imagen real y exhaustiva del JSOC y del “mundo no tan feliz” del Comandante en Jefe Obama.

El ataque con avión no tripulado perpetrado en Yemen el día de la segunda asunción de Obama fue el cuarto realizado en pocos días. Desde comienzos de año también se produjo un aumento similar de estos ataques en Pakistán. El Washington Post informó que Obama tiene un que detalla las autorizaciones para realizar ataques con aviones no tripulados, pero aparentemente exime de esa autorización a los ataques realizados por la CIA en Afganistán y en Pakistán. El día de la asunción de su segundo mandato, Obama nombró oficialmente a John Brennan como director de la CIA. Brennan es un ferviente defensor de las denominadas “técnicas de interrogatorio mejoradas”, que muchos denominan tortura, y es además el artífice del programa de ataques con aviones no tripulados.

Mediante el documental “Dirty Wars”, realizado en coautoría con David Riker y con la dirección de Rowley, Jeremy Scahill denuncia al JSOC, que recientemente ha salido a la luz pública tras el estreno de la película nominada al Oscar “Zero Dark Thirty”, que trata acerca de la cacería de Osama bin Laden y ha generado controversia por su apoyo de la tortura. Vean “Dirty Wars” en cuanto se estrene en su cine más cercano. El documental muestra que, lamentablemente, el drama de la guerra está en todas partes, o como dice su propio título que “el mundo es un campo de batalla”. Jeremy Scahill concluyó: “En nuestro documental verán una realidad totalmente diferente, y verán el infierno que se ha creado tras diez años de guerra encubierta”.



Fuentes de información: *1 FilmAffinity, *2 Artículo de Amy Goodman publicado en Democracy Now,


 

Ver en V.O.S.E. en ok.ru

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Restrepo

Título: Restrepo
Dirección: Tim Hetherington, Sebastian Junger
Producción: Tim Hetherington, Sebastian Junger
Fotografía: Tim Hetherington, Sebastian Junger
Montaje: Michael Levine
País de producción: Estados Unidos
Productora: National Geographic Entertainment
Año: 2010
Duración: 92 min.












En el punto de mira

(...)
En esa tarea de modular el punto de vista, de regular el acercamiento a la historia que contar, tomaremos como ejemplo a analizar la película documental “Restrepo” (Tim Hetherington y Sebastian Junger, 2010) que nos adentra en la zona de guerra del Valle del Korengal, terreno montañoso, inaccesible, abrupto, frontera natural entre Afganistán y Pakistán. En ella los periodistas Sebastian Junger y Tim Hetherington realizan un retrato de la guerra, empotrados en una unidad de infantería del ejército de los EEUU en Afganistán.

Como cuenta Ramón Lobo en El País, analizando el libro War de Sebastian Junger, parido en paralelo a Restrepo “Es imposible narrar la guerra desde fuera de la guerra. Es imposible penetrar en los sentimientos de los soldados, en sus miedos, en sus obsesiones si no se vive como ellos durante un tiempo bastante largo. La guerra es un caos sin certezas, un mundo suspendido. La guerra desnuda la educación y la cultura dejándola en lo esencial, en un único dilema: matar o morir.” Y no voy a poner peros a esa declaración de principios, ya que Junger y Hetherington pasaron 15 meses junto al pelotón de marines en el campamento avanzado Restrepo, ganándose su confianza al estilo Flaherty, compartieron sus días y sus noches, la ausencia de agua caliente, sin poderse cambiar el sucio uniforme, sudando sal en verano, teniendo que quemar sus heces a diario, maldurmiendo en los mismos barracones, idéntica comida, patrullando bajo las balas, la gris rutina del día a día.

Pero no es ese el análisis que me interesa resaltar de este trabajo premiado en Sundance y que obtuvo el elogio unánime de la crítica. Vuelvo al punto de vista. Dónde poner la cámara. En casi todas las críticas que he consultado sobre Restrepo encuentro un lugar común, la importancia de la cámara, honesta, sencilla, cuenta lo que ve, huye del panfleto, no toma partido. No estoy totalmente de acuerdo con esta última afirmación. Los autores toman partido desde la primera decisión, el punto de vista. Podían haber decidido contar la misma historia desde el punto de vista de los pobres pobladores de aquel territorio áspero e inaccesible, los que sufren la guerra en la puerta de su casa, los que ponen muertos de corta edad en cada incursión aérea, niñas despedazadas en brazos de sus padres conmocionados y que sólo aparecerán en las estadísticas de bajas como daños colaterales. Los directores podrían haber contado la historia del conflicto jugando con un doble punto de vista, el de los dos bandos. Podrían haber indagado las causas y razones de la guerra o la importancia geoestratégica del campamento americano en el valle del Korengal o del campo avanzado Restrepo. Pero no es eso lo que quieren contar. Su postura es honesta, ausencia total de causas y contextos, lo primordial es retratar a un grupo de jóvenes soldados norteamericanos en acciones de guerra, el porqué están allí es lo de menos para los autores. Quizás por esa razón el ejército les permitió viajar empotrados en su unidad, porque con esa renuncia a las causas ya habían tomado partido. Desde el primer momento. Y es que si rebobinamos, no nos equivocaremos al imaginar las trabas que el ejército estadounidense pondría a cualquiera que pidiera vivir empotrado durante meses con una fuerza de combate en primera línea. Hay cosas que un ejército invasor no querrá que se vean y menos que se cuenten. Tapar, esconder, negar. No es la primera vez que ha pasado ni será la última. Por eso hay que partir de un análisis crítico y pensar que quizás el escenario y los figurantes no sean tan reales y “como la vida misma” como nos cuentan. Quizás sean parte de una teatralización lejos del cogollo de esa guerra. Es evidente que los protagonistas que escenifican la guerra delante de la cámara no son conscientes de esa situación y todo lo viven con sinceridad y trascendencia, ya que son ajenos a la importancia de los hechos que viven, como nos cuenta el propio Junger “Las cuestiones morales de la guerra no parecen despertar gran interés entre los soldados, y el éxito del conflicto a largo plazo, o su fracaso, tampoco revisten la menor importancia para ellos. Sienten tanta preocupación por este tipo de cosas como un peón de granja por la economía global“, pero también es verdad que todo el mundo que convive diariamente con una cámara acaba actuando para ella, mientras la cámara terminará empatizando con la mímesis hormonada de los héroes de sus propios videojuegos bélicos que disfrutan y llenan los intersticios de su vida. No hay grandes estrategias, ni batallas que resuelven conflictos. Sólo combates tácticos que se convierten en rutina. Soldados que se enfrentan a la montaña rusa entre el subidón de los combates y el aburrimiento desquiciante de las repetitivas patrullas.

Si tomamos como contrarreferencia otra película documental de espacios en guerra, la más poética “Iraq in Fragments” (James Longley, 2006), nos acercamos a una historia fragmentada del Irak post Saddam con un triple punto de vista. Los ojos de 10 años de Mohammed, un niño huérfano que se debate entre servir en un café de Bagdad maltratado por el dueño o ir a la escuela aunque nadie le alienta ni le motiva a aprender. Las incondicionales huestes vestidas totalmente de negro de la mayoría árabe chií de Sadr. Y la lucha del norte en la primavera kurda. Entre las tres miradas conforman el futuro Irak. En todas ellas hay una decisión previa. Igual de honesta que en Restrepo, desde el primer encuadre se toma partido. ¿Sobre quién se pone el acento? ¿Quién quedará esta vez desdibujado?

Pero volvamos a la estética que envuelve Restrepo más allá de sus tatuados jóvenes macho alfa. Al estilo de las referenciales del cine colonial “Beau Geste” (William A. Wellman, 1939) o “Las cuatro plumas” (Zoltan Korda, 1939), el otro, el extranjero, o el árabe tienen una “presencia telúrica y escurridiza” en palabras del investigador del estereotipo racial en el discurso cinematográfico, Javier Gurpegui Vidal en El relato de la desigualdad (2000), ya que “su función narrativa se sigue subordinando a la peripecia de los europeos y sus ideales aventureros”. Si en Beau Geste los árabes aparecen desdibujados, “envueltos de un halo fantasmal”, apenas representados, en Restrepo los talibanes, ni siquiera existen.

Si en Beau Geste se hace una extensa y subrayada defensa del colonialismo, a través del discurso que les da el teniente francés a los legionarios al acabar la instrucción: “Hoy es el día que marca el final de su entrenamiento. Ahora son soldados al servicio de Francia. Estamos aquí en el desierto como guardianes de veinte millones de nativos. Nos necesitan para darles la protección y la justicia tradicional en la legión extranjera. Ustedes tienen un alto deber. Un duro deber. Las dificultades son grandes. La fidelidad a Francia y nuestra deuda con la civilización es mantener esa tradición.” En Restrepo los encuentros del oficial norteamericano en el Kurengal con el Consejo de Ancianos local no dejan lugar a dudas. El capitán Dan Kearney sobrepasa las formas de un matón del Bronx. Los abronca ofreciéndoles un puñado de dólares para proyectos que generen riqueza en la zona si delatan al talibán. Todo es ajeno a la finura y sutileza de la resolución de conflictos. El poner precio a todo es más que un síntoma de la opresión, del estado de invasión. Nada se consigue. Nada se arregla. Imposible la comunicación. Sólo hay tiempo de imposición. El fracaso es total y ostensible.

Seguramente nunca podremos conocer la verdadera motivación que tuvieron los creadores de Restrepo, más si cabe porque uno de sus autores, el fotógrafo Tim Hetherington murió recientemente en Misrata mientras cubría el conflicto de Libia. Tras su muerte los veteranos de guerra estadounidenses en Irak y Afganistán le concedieron póstumamente por Restrepo el Leadersship Enterteinment Award. Película a la que le puso puente de plata el ejército norteamericano para airear su patio trasero. Película que gusta a veteranos y senadores republicanos. Gana premios en Sundance y entra en la carrera por los Oscar. Aclamada por el público y la crítica. Pero yo advierto, hay que leer muy entre líneas para sacarle miga y no acabar alentando a jóvenes descerebrados en pleno tiroteo y subidón de adrenalina. ¡Me gusta el olor a napalm por la mañana!*1



La película explora el año - en realidad en un total de 15 meses -, en el que Tim Hetherington, un fotógrafo británico-estadounidense y Sebastian Junger, un periodista norteamericano, estuvieron en la guerra de Afganistán, para realizar entrevistas bajo asignación de Vanity Fair, a los soldados estadounidenses reclutados allí.

Hetherington y Junger se ven inmersos en el Segundo Pelotón, de la Compañía B, del segundo batallón 503rd del Regimiento de infantería (aeronáutica), y del equipo de Brigada de combate americana 173rd de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, en el valle Korengal.

El segundo pelotón es llamado OP Restrepo, en alusión al Sargento de Primera Clase Juan Sebastián Restrepo, colombiano nacionalizado norteamericano, integrante médico del pelotón que, durante, plena campaña, cayo en combate.

El filme centra su crónica en la vida de los hombres que dedican su labor al servicio de su país, desde el despliegue de su trabajo de acción, hasta la espera del tiempo de regreso a sus hogares, a la vez que perfila la contracara durísima del conflicto que son las consecuencias trágicas de la guerra, ya sea como la muerte de civiles inocentes, de soldados en su labor, así como también el intenso estrés postraumático que los soldados terminan sufriendo como secuela inmediata de su intervención en la guerra.

Muestra la evidente esterilidad de la invasión a Afganistán por Estados Unidos, así como el daño irreparable a los habitantes de ese lugar que sufrieron por el simple hecho de estar ahí. No revela la película cual fue la razón militar o estratégica que tenia estar ahí: Un lugar sin ningún valor estratégico y que no aporto nada al sentido de la invasión. Por último, la película no revela, cuanta gente afgana murió ahí, ni cuantos fueron realmente talibanes, tampoco explica si Estados Unidos le dio algún tipo de tratamiento para superar el Traumatismo postraumatico a los residentes que tuvieron que soportar la invasión por años, ver sus hogares destruirse y en muchas ocasiones a sus familiares morir por unos extranjeros que decían "defender la libertad" pero actuaban de forma opuesta.*2

Fuentes de información: *2 Wikipedia*1 En el punto de mira (Estudios CNT)Teledocumentales, The Pirate Bay.



Ver en V.O.S.E. en VK.
Ver en V.Doblada al castellano en Youtube.