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JAMBO AMANI? (¿Tenemos paz?)

Título original: JAMBO AMANI?
Dirección: Unai Aranzadi
Guión: Unai Aranzadi
Fotografía: Unai Aranzadi 
Editor: Unai Aranzadi
Sonido: Marsgränd 28
Música: Neosounds, Kanyabayonga Radio, Pond5
Grafismos digitales: Björn Waldehorn
Producción:  INDEPENDENT DOCS / UNESCOETXEA
País de producción: España
Año: 2013
Duración: 33 min.
Web oficial: www.independentdocs.com








Sinopsis: Un grupo de milicianos del FDLR congoleño ha decidido renunciar a la violencia, entregar las armas y acogerse al programa de reinserción de las Naciones Unidas. Felices por dejar atrás las conflictivas montañas de Kivu del Norte, toman un helicóptero a la ciudad de Goma, donde una nueva vida está por comenzar.

Unai Aranzadi ©


JAMBO AMANI?
crítica por: Un debate en mi cabeza

Si hace un año elaboré aquí una breve reseña sobre el documental Colombia Invisible realizado por el periodista Unai Aranzadi; en esta ocasión, haré lo propio con la obra del mismo autor Jambo Amani? (Tenemos Paz?), que ha sido proyectada en la Alhóndiga bilbaína por el Festival de Cine Invisible de Bilbao. El certamen, que cumple seis meritorios años de promoción del cine social, proyecta desde 2009 valiosas piezas que muestran caras e historias de este mundo que no suelen aparecer en los grandes circuitos de festivales de cine comercial, ni mucho menos en los grandes medios de comunicación. 

En este caso, Jambo Amani? pretende mostrar un pedazo de las vidas de un grupo de milicianos del FDLR (Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda) que optan por acogerse al programa de la ONU para renunciar a la violencia, entregar las armas y vivir fuera del conflicto que ha causado varios millones de muertos en la región. Para ello, Aranzadi nos acerca a la historia de estos milicianos, muchos de los cuales fueron reclutados de niños y confiesan no recordar a cuántas personas han asesinado y violado a lo largo de sus erráticas trayectorias.  

En constraste con Colombia Invisible, una de las cosas que más llaman la atención de Jambo Amani? es la descripcion sutil y austera que el periodista vasco emplea para enfocar el conflicto y la historia, sin que ello prive de cierta carga crítica al film, que se advierte en los últimos minutos y a la que me referiré más adelante. En Colombia Invisible, una cinta que dobla la duración de Jambo Amani? (34'), eran muchas las voces críticas que describían el conflicto colombiano y muchos de los culpables simbólicos son identificados con dolorosa claridad. Quizás la cercanía cultural que un director vasco puede tener con un país latinoamericano facilite esa inmersión a pleno corazón en el conflicto al igual que en este blog se escribe más de Venezuela que de Yemen.  

En el documental desarrollado en el Congo, ese Cine-Puño que golpea más certeramente la conciencia en Colombia Invisible se ve sustituido por el Cine-Ojo que trata de mostrar la realidad de la manera más objetiva posible. La vieja aspiración del soviético Vertov parece cerca de alcanzarse en Jambo Amani? habida cuenta de la gran dosis de realismo que desprenden sus planos, sus escenarios y sus protagonistas, cuyos rostros, palabras y lenguaje corporal hacen intuir al espectador el estado de angustia en el que viven. Esto se palpa especialmente cuando al principio del mediometraje un operario de la ONU les anuncia con cierta efusividad: "Habéis llegado a las Naciones Unidas, todo ha terminado". El final de la obra no compartirá semejante optimismo.  

Al llegar al campamento de la ONU, los milicianos planean cuál puede ser su futuro en la nueva vida que desean comenzar. "Mi pasado será un secreto que nadie debe conocer", afirma uno totalmente convencido al mismo tiempo que un compañero suyo de nombre Kasapó exhibe unos ojos desorientados tras abandonar la disciplina del grupo guerrillero. Mientras, una charla matrimonio-médico sobre la posibilidad de contraer Sida a mitad del documental agarra violentamente al espectador occidental del brazo y lo baja a uno de esos pedazos del infierno que tanto acostumbran en el continente africano.  



Tras cumplir los trámites en el puesto de la ONU, los exmilicianos llegan a Goma, una ciudad caótica y dura por lo que muestra la película, para ser alojados en hogares que puedan ayudarles a comenzar su nueva vida. Es en ese punto cuando se ve con claridad que, para algunos de estos jóvenes, haber abandonado el frente no significa haber abandonado la guerra. Que si la vida en África acostumbra a ser dura, para alguien que ha vivido de la devastación, la violencia y el atropello desde muy pequeño, afrontar la supervivencia en la despiadada gran ciudad moderna puede ser peor que una vida en el corazón de la guerra metralleta en brazo. Así, mientras el más tenaz de nuestros protagonistas (el que tiene un hijo y quizás una mujer con Sida) logra integrarse con dificultades, Kasapó opta por volver al campo, donde será captado otra vez por el FDLR, tal y como informa escuetamente Aranzadi mediante un breve epílogo final. 

En resumen, si Colombia Invisible representaba a la oligarquía y al imperialismo occidental claramente y los identificaba como el bando que explotaba la pobreza y el sufrimiento del pueblo colombiano, Jambo Amani? reafirma el aire pesimista con el que se miran desde el "Primer Mundo" los problemas que sufre África, a la vez que ahonda en los escasos medios que la ONU dispone para solucionar verdaderamente estos conflictos. Es por ello por lo que Jambo Amani? resulta mejor estéticamente y de excepcional valor periodístico aunque su carga ideológica es mucho más ligera y abierta.








Unai Aranzadi





Unai Aranzadi (Getxo, 1975) desciende de políticos perseguidos, marinos, viajeros y periodistas exiliados por sus artículos, hecho que vincula a su decisión de hacerse corresponsal de guerras desde que tiene memoria. En sus inicios trabajó para distintos medios desde Chechenia, Irak, Afganistán, Gaza, y otros tantos lugares hasta que decide hacerlo por y para sí mismo, bajo su propio prisma, profundizando en ciertas guerras olvidadas, poniendo el foco en conflictos que se invisibilizan por las grandes agencias informativas, y no de forma casual.

Outsider por derecho propio y elección, elige qué historias deben ser contadas y no permite que el poder económico o mediático le diga donde están. Sus últimos documentales: ‘Colombia Invisible’, sobre la desconocida violencia que aún perdura en el estado colombiano y auspiciado por la organización vasca Mundubat, o el más reciente, ‘Jambo Amani?’ (¿Tenemos paz?) sobre un grupo de milicianos del FDLR que deciden entregar las armas y acogerse a un programa de reinserción de las Naciones Unidas. (Recomiendo verlos si los programan en sus ciudades). Desde 2001 vive entre Estocolmo y Bilbao. Dirige la agencia y productora independiente Independent Docs.

(...)

¿Eres un “paracaidista” que salta de guerra en guerra o prefieres currártelo con más tiempo?*1

"He saltado de guerra en guerra durante años, aunque ya lo hago menos. Prefiero acercarme a ellas de otra manera, menos superficial. A lo colonial que ha sido siempre este oficio, hoy se le suma lo turístico. Hordas de muchachos y muchachas europeos, japoneses y estadounidenses con un equipo carísimo y sin necesidad real de publicar, recorren los sufrimientos que el status quo mediático les ha sugerido denunciar como si de un deporte de riesgo se tratara. Yo tiendo a huir de los escenarios por los que se mueve la prensa mas oportunista. Elijo las historias de las guerras que deben ser contadas y no acepto que el poder económico que paga por historias determine qué historias cuento. También es muy importante regresar a los sitios y reencontrarse con los personajes. He cubierto mas de una docena de conflictos y puedo decir que he vuelto muchas veces a prácticamente todos."

 Unai Aranzadi, periodista y realizador, entrevistado por GARA


Colombia Invisible

Dirección: Unai Aranzadi  
Fotografía, Sonido, Guión: Unai Aranzadi 
Montaje: Unai Aranzadi
Producción: Unai Aranzadi  
Produce: Independent Docs para Mundubat Ongd.
País de Producción: España, Colombia
Versión Original: Castellano y Nonam 
Formato: Color, 16/9, HD 
Licencia: Creative Commons BY-NC
Año: 2013
Duració: 63 min.














Sinopsis:


El presidente Santos inaugura con champagne un megaproyecto transnacional mientras los niños desplazados por los efectos de este, mueren a pocos metros. El general Reyes dice que han ejecutado a un jefe guerrillero a pocas horas de verse forzado a reconocer, que en realidad era un líder indígena. La jueza que investigaba a un grupo de militares por la violación y el asesinato de tres niños, es asesinada, y los trabajadores bananeros, arriesgan la vida por reclamar derechos...

*1 “Colombia Invisible” es algo más que un documental de 68 minutos: es una película sobre las historias reales, pensamientos, hechos macabros y logros conseguidos que hacen parte de este país que sufre un conflicto político, social y armado desde hace más de 50 años. Todos ellos, son los relatos de vida que hay detrás de los bellos paisajes colombianos y que quedan escondidos por el discurso político- institucional.

Esa opacidad de la realidad for export tiene mucho candado. Las llaves están en los bolsillo de los que se benefician de las instituciones y de las multinacionales premiadas con los Tratados de Libre Comercio. También las hay en las rotativas, cámaras y micrófonos los grandes medios de comunicación . Están en los cuarteles en donde se planean los “falsos positivos”. Y se adivinan en los ojos impávidos que contemplan el dolor de la soledad de quienes son forzados a abandonar su casa. Pero hay cerrojos aún más grandes e impunes: están sobre los recibidores de las fincas de los que poseen casi el total de la tierra fértil y preciosa que se extiende por toda Colombia.

Unai Aranzadi se ha encargado de la realización, del guión y de la producción de “Colombia Invisible” .El realizador ha sabido poner el cuerpo y la mente para grabar las conversaciones con hombres y mujeres que luchan y padecen la cotidianidad en este país situado en la América del Sur. Aranzadi, ha sabido mantener la mirada serena para que la lente refleje y el pulso medido para que por el diafragma entre todo lo que se esconde detrás de los bellos paisajes colombianos.

Y como dice la defensora colombiana de DDHH Gloria Cuartas :“ El daño de la guerra ha cruzado por muchas partes del cuerpo”



Entrevista a UNAI ARANZADI sobre el trabajo del documental Colombia Invisible
Escrito por  Dick & Mirian Emanuelsson *2



“Colombia es el Israel del imperialismo en Latinoamérica y es un caramelo muy duro para Estados Unidos de perder”  



ESTOCOLMO / 2014-06-11 / Como muy pocos reporteros y cineastas, Unai Aranzadi logra convertir al Pueblo Colombiano Invisible en primera sala bajo la luz pública. Pero no para ahí. También coloca en el banquillo de los responsables de los falsos positivos y el desplazamiento de una comunidad indígena a un coronel y a una empresa transnacional española, respectivamente. El documental “Colombia Invisible” es uno de las mejores producciones que se ha hecho sobre la realidad colombiana.


Unai Aranzadi, que todavía no ha cumplido 40 años ya tiene experiencia como pocos colegas de los conflictos sociales y armados en el mundo. De origen vasco, casado con una compatriota sueca viaja entre Bilbao, Estocolmo, Chechenia, Kurdistán, Palestina, África o Colombia, produciendo documentales frecuentemente para la Fundación Mundubat con sede en Bilbao. Ha trabajado para varias de las agencias internacionales como CNN, pero pese a esos vínculos es un crítico despiadado al periodismo corporativo que en pocas palabras esta al servicio de los halcones de la guerra en el mundo.

El reportero sueco Dick Emanuelsson entrevistando a Unai Aranzadi.

Con él nos encontramos de visita en Suecia en un hermoso parque de Estocolmo para intercambiar algunas opiniones sobre su más reciente producción, Colombia Invisible. El documental ha recibido últimamente varios premios en diferentes festivales del cine en el mundo y una mención especial en el Festival de Cine de Bogota, Colombia o el Premio del Festival de DD.HH. de Nariño, departamento del sur de Colombia.

– Son premios más interesantes y agradables, ya que es de la propia Colombia que da esos premios.
El festival de Bogota es para un público de masas mientras en el departamento de Nariño es donde existe el conflicto social y armado permanentemente, agrega Unai.

– Las reacciones (en Colombia) han sido bastante positivas en general y algunas sorprendentes. Ha habido sectores de la sociedad con muy poca empatía ante la realidad lo que muestra la película. Pero ante la contundencia de las violaciones de los derechos humanos de los crímenes del Estado que mostramos en la película, reconocen que tiene un valor de denunciarlos.


“Seguir facilitando la vida a los empresarios e inversionistas”

Unas de esas secuencias que impacta al espectador es la joven familia indígena, que por la extrema pobreza se muere su bebé recién nacido, Heidi Membache, durante el reportaje o la producción de Colombia Invisible.

A solo unos 500 metros del lugar, se estrena el nuevo megapuerto de Buenaventura. El presidente Juan Manuel Santos es el anfitrión que recibe a la gerencia y dueños de la empresa transnacional española con las siguientes palabras:

– Hoy somos (Colombia) el primer país en Latinoamérica de protección inversionista. Por eso tenemos que seguir facilitando la vida a los empresarios e inversionistas, nacionales o extranjeros.

Presidente Santos y los gerentes españoles en la inauguración del megapuerto en Buenaventura
Las secuencias va y viene entre el evento en el puerto y del entierro del bebé de los indígenas. Estos últimos ni siquiera tienen recursos económicos para contratar un taxi que puede llevar el pequeño ataúd blanco a su último descanso en un barranco donde será enterrado, sino les toca a tomar el bus público.

Llevando el pequeño ataúd blanco en un bus público para enterrar el bebé en un barranco
Por el otro lado, la cámara de Unai muestra la recepción en el puerto donde meseros y meseras sirven champaña, caviar y langosta encima de manteles blancos. Las mujeres se cuidan para que su piel blanca no se oscurezca. Todos están vestidos en tela blanca, como, dice Unai, “en la época colonial”.

Dos mundos y un conflicto social y armado

Es inevitable pero comienza hervir en el pecho un odio de clase que es real en la Colombia Invisible. No se puede ver más clara la situación de los dos mundos en donde una oligarquía ha provocado el conflicto social y armado. En esas secuencias, de menos de un minuto, se entiende el por qué de aquel conflicto; la guerra del Poder Fáctico contra su propio pueblo que lleva ya más de un siglo en Colombia.

– Esa es Colombia, la gente pobre no tiene dinero para comprar la cajita cuando muere un hijo, o para comprar un lotecito de tierra en el cementerio, constata Unai que lleva documentando el conflicto colombiano desde hace más de diez años.

Pero además, agrega, la muerte de los indígenas en Buenaventura es producto del desplazamiento como resultado de la construcción del megapuerto, una suerte que comparten con miles de compatriotas a costa de los saqueadores nacionales y extranjeros.

El megapuerto de Buenaventura.

Empresario e integrante de Reporteros Sin Fronteras

– A las 11 de la mañana me planto en el evento en el puerto y pude ver como todas las cámaras del mundo daban toda la atención a los empresarios y al presidente Santos, que decían que en Buenaventura se vive muy bien, que habrá millones para ayudar a los inversionistas extranjeros. Y apenas 500 metros de ahí, no había ninguna cámara para documentar la realidad de esos indígenas desplazados.

– De todos esos empresarios (españoles) que había ahí, se destaca la familia Pérez Maura que tiene muchas acciones en la empresa que opera ahí en Buenaventura. Se destaca la persona que fue citado por el propio Santos, Ramón Pérez Maura, que es o ha sido el adjunto director del diario español ABC (derecha) que hace análisis internacionales para este grupo mediático en España.

Ramón Pérez Maura figura como uno de los redactores en ABC.

– Por lo tanto, tenemos personajes que contando a la sociedad española que sucede en Colombia, a la par que están haciendo negocio en Colombia. ¿No será casualidad que este señor ha sido hecho ciudadano colombiano por decreto presidencial hace unos años?

Cuenta Unai que Ramón Pérez Maura también hace, o hacia parte, de la Asamblea de Reporteros Sin Fronteras (financiados por USAID u otros organismos ocultos de la CIA, nota D.E.).

– Un día antes de la inauguración del megapuerto en Buenaventura, hubo un plante de periodistas colombianos en Buenaventura por que les han matado 20 periodistas. Pero también por que las guardias del megaproyecto portuario han golpeado severamente a muchos periodistas que iban a informar. Pero ¿hubo algún gesto de solidaridad de ese señor Ramón Pérez Maura con sus colegas colombianos o algún comunicado de los Reporteros Sin Fronteras? Pues lo que me dijeron ¡que no! Y yo tampoco lo vi.

– Ésta es la gente lo que esta contando al mundo que sucede en Colombia, gente que tiene intereses económicos de carácter privado para su lucro personal y a la vez otra faceta de periodista.

Ramón Pérez Maura, ¿empresario o periodista, analista internacional o accionista?

El periodismo como prostitución

Unai es un duro crítico a la corriente común del periodismo reflejado en los medios corporativos. Ha trabajado por varias agencias internacionales como por ejemplo CNN, entre varias. Dice lo que se ve o se lee o se escucha en esos medios lo resume en una sola frase: “Se refleja lo que quieren que se refleje”.

– Incluso cuando se refleja a esa agenda que ellos quieren que se refleje, se refleja el lado de ese conflicto que ellos quieren. En dentro del sistema capitalista en que vivimos, hay una forma de censurar muy sofisticada a la vez muy efectiva; “te compramos, como en el caso de freelance (periodista por propia cuenta) un tipo de historia si nos interesa. Si no nos interesa que esta realidad, este sufrimiento y realidad salga, no lo compramos”.
– Por lo tanto, a final viajan solo los periodistas que van a contar esas historias que le interesan al capital transnacional que les cuentas.

De la película "Colombia Invisible", imagenes pocas veces vistas en la prensa corporativa como ABC

Reportajes del servicio capitalista

Entonces, ¿Quién tiene los recursos económicos para viajar y cubrir los conflictos?
– La teoría del capitalismo nos dice que podemos viajar a cualquier lado, podemos contar cualquier historia. Pero quien pueda pagar por esas historias solo compra la historia que le interesa. No tenemos ese carburante para movernos por el mundo y denunciar que es el dinero. No creo que haya una verdadera libertad de expresión cuando solo se puede expresar en forma efectiva a aquellos que cuenta con dinero.

Próximas producciones

Solo unas semanas antes de la entrevista, Unai Aranzadi recibió un premio en la ciudad de Houston, Atlanta por un documental de Congo, África. ¿Cuales son los próximos planes que tiene éste colega incansable?

– Estoy editando un documental sobre los palestinos de Jerusalén del Este y creo que se estrenará en septiembre próximo. A la vez voy a terminar un documental sobre el Golpe de Estado en Honduras y el rol que los medios de comunicación han tenido durante todos estos años de represión, hasta las más recientes elecciones el año pasado (26 de noviembre de 2013) en las cuales se podían incorporar el Partido Libre (Libertad y Refundación).

La guerra mediática contra Venezuela

El documental Colombia Invisible estrenó en forma pública en el canal continental americano Telesur en el mes de mayo éste año. A raíz de ese evento fue invitado el colega a Caracas para presentar su obra.

Los gobiernos de Chávez y de Maduro han sido los gobiernos más criticados por medios y gobiernos del mundo capitalista. Y Unai se ríe casi resignado ante las denuncias por parte de organismos como Reporteros Sin fronteras o los dueños de los medios como el SIP, Sociedad Interamericana de Prensa que son los mismos explotadores de los reporteros en el continente americano.
– Tengo el convencimiento que será (el caso venezolano) estudiado en las facultades, no sé si será de comunicación o de sociología, pero tengo el convencimiento que el día de mañana será estudiado como uno de los casos de la historia de mayor guerra sucia propagandística contra un gobierno legítimo y democráticamente elegido. Hay tantos ejemplos de desinformación que ha sufrido el proceso Bolivariano que a estas alturas apestan un poco. Venezuela debe continuar con su proceso, tratar de construir medios populares al nivel interno para que su gente sepa que esta pasando. De cara al exterior, a estas alturas tampoco hay mucho de esperar.



El peligro de ejercer el periodismo en Colombia

No es posible de dejar al colega sino hacerle la pregunta que piensa sobre el papel de los medios colombianos en el conflicto armado y el Proceso de Paz que en el mes de noviembre ya cumple dos años. Los reporteros, tanto en La Habana como en Colombia, el mundo e incluso en el País Vasco han sido objetivos de espionaje por parte de un grupo especializado de la inteligencia militar colombiana. Y no solo los colegas, sino a los mismos negociadores del gobierno de Juan Manuel Santos fueron víctimas.

– Tu mismo, Dick, has sufrido en carne propia por esos espías del DAS (policía política secreta) como fuera una película de la industria cultural, en las películas o en libros, pero esto sucede en la realidad. Y siguen sucediendo. Es una lista interminable, dice Unai y se le sale una carcajada y dice que “es casi surrealista, pero es muy grave y no cedan ese tipo de episodios en Colombia”.
El mismo colega Unai Aranzadi tuvo problemas para salir de Colombia con su material cuando iba a tomar el vuelo de regreso a Suecia el año pasado (2013) lo que muestra que la Paz tiene enemigos muy poderosos. El DAS no quiso soltarlo sin antes firmar varios documentos en que decía que había sido tratado bien, un hecho con el mensaje; ¡“Mucho cuidado, te tenemos bajo la lupa”!

¿Y el proceso de Paz?

– Hay muchos intereses internos y externos. Los internos circulan alrededor del tema de la tierra, ahí esta el conflicto en Colombia. Pero al nivel internacional es comparable Colombia con Israel para el capital, Estados Unidos y Europa. Colombia es el Israel del imperialismo en Latinoamérica y es un caramelo muy duro para Estados Unidos de perder.

Fuentes de información: *1 Rebelión, *2  Kaos en la Red, Entrevista a Unai Aranzadi en Naiz, Le Monde Diplomatique.


COLOMBIA INVISIBLE from Monde diplomatique en español on Vimeo.




Un grito desde el Sahara


Dirección: Unai Aranzadi
Cámara, Guión y Edición: Unai Aranzadi
Coordinación: Edur Mintegi
Producción: Independent Docs TV
Locución: Ramon Pradera
Música: El Wali, Sahara Vencera y Unique Sound Tracks
Edición de Sonido: Patxi Gauna
Subtitulos: Ana García
Formato: Betacam Digital Pal Color 4/3 Stereo
Producido Por: Independent Docs Tv
País de producción: España, Sahara
Año: 2008
Duración: 48 min.








En el Sahara Occidental el colonialismo no es una cuestión del pasado, sino del presente. “Este anacronismo del siglo veintiuno”, como lo clasificó Koffi Annan, “debe acabar” Pero a día de hoy, el Estado español, la Unión Europea y los Estados Unidos continúan haciendo oídos sordos al desgarrador clamor saharui, pues de nada han servido las múltiples resoluciones de las Naciones Unidas, de la Unión Africana o de la Unión Europea.


La RASD: territorio liberado

Los territorios liberados son la mitad este de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) en donde no hay ni presencia marroquí, ni salida al mar. Esta tierra es administrada por el Frente Polisario y en ella existe un alto el fuego permanente desde la llegada de los observadores de la ONU en 1991.

En estos bastos territorios los pastores y nómadas saharauis viven libremente junto al inmenso muro que el ejército marroquí construyó para seguir ocupando y hostigando al pueblo saharaui a ambos lados de este. Pese a la amenaza impuesta por el reino alauí, algunos saharauis se resisten a abandonar el territorio que los vio nacer.

Habitantes ancestrales de estos bellos parajes, los saharauis mantienen aquí las señas de identidad que los convierten en pueblo, como es la vida nómada, el pastoreo y su propia lengua: el hassania. “La existencia aquí es dura, pero estamos acostumbrados, es parte de nuestra cultura. A mi no me gusta estar en los campamentos de refugiados de Argelia ni en las zonas ocupadas por Marruecos. Vivir libre, a pesar de las dificultades, es lo mejor” Asegura Fátima, una mujer nómada que pastorea junto a su hijo Moulay, un joven que crece bajo la amenazante sombra de un muro al que –sorprendentemente- la prensa y las instituciones europeas dedican muy poco espacio. “Desde aquí podéis observar los tanques, los soldados y a veces sus aeronaves. Es una amenaza constante, pero esta es mi tierra y de aquí no me van a echar” Denuncia Moulay sin temor aparente.

El muro, que cuenta con una longitud de 2.720 kilómetros, tiene como objetivo básico ideas expansionistas ,así como la posesión por la fuerza de un territorio que siempre les ha sido ajeno. Mas esta muralla no es el único elemento intimidatorio empleado por los marroquíes. Las minas y los restos de bombas (muchas de ellas fabricadas y vendidas por España) siembran de horror el suelo de la región y es que el Sahara Occidental es uno de los lugares mas densamente minados del mundo.

Salek Baba, ministro de cooperación saharaui señala al Gobierno español como parte interesada en el conflicto. “Los restos del lucrativo negocio de las armas se encuentran por todas partes y lamentablemente muchos de los países con responsabilidades históricas que pretenden mostrarse como mediadores neutrales se ven directamente involucrados en el desproporcionado rearme del ejército ocupante” Y añade, “Obviamente, este es el caso de España y Francia”

Una nación sin Estado

Actualmente la RASD está reconocida por la Unión Africana y por 46 países en el mundo, la mayoría de ellos africanos o latinoamericanos. El último en hacerlo fue la República de Nicaragua el 12 de enero de 2007. La RASD no está reconocida ni por la ONU ni por la Liga Árabe ni por ningún país europeo ni ningún miembro permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En Europa, el único Gobierno que les recibe con honores de Estado, es el vasco. No es casual dada la cantidad de lazos y compromisos existentes entre ambos pueblos. Docenas de organizaciones sociales mantienen un constante intercambio de ayuda, experiencias e ilusiones.

Antonio Montoro es un cooperante de la ONGD Mundubat. Convive con los refugiados saharauis en los campamentos de Argelia y destaca la encomiable labor de organización llevada a cabo por la sociedad saharaui desde el éxodo hasta nuestros días, destacando además el importante papel de la mujer en este sacrificado proceso “Al pueblo saharaui no lo ha organizado ni las agencias de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, ni ningún Gobierno u ONG. Fueron ellos mismos quienes mostraron una increíble capacidad para crear estructuras en medio de la nada. Las mujeres mostraron una fortaleza y determinación decisiva que perdura hasta nuestros días” De un día para otros los saharauis levantaron escuelas, hospitales y talleres, pero Antonio asegura que “se trata de una medida temporal, pues para ellos es importante recordar que todo esto se realizó siempre con la idea de regresar a su tierra”

“Uno de los peligros de este conflicto”, afirma Edur Mintegi, responsable de comunicación de Mundubat, “es que la gente solo visualiza los campamentos de refugiados de Tindouf y no sabe que ya existe un territorio liberado, además del ocupado” Los continuos viajes a Tindouf de las familias que acogen a niños saharauis en verano y las visitas de personajes vinculados a la política y el mundo del espectáculo han relegado, involuntariamente, la existencia de muchos saharauis que con heroica actitud sobreviven y se organizan en las zonas ocupadas. “El Sahara Occidental tiene cientos de kilómetros de playas y mar, ciudades y minas muy ricas, no es un páramo como a veces se da a entender” aclara Mintegi.

Tifariti

Tifariti es la población mas grande de los territorios liberados. Realmente se trata de una aldea en el cual el viajero tiene la oportunidad de repostar y aprovisionarse. Es aquí donde los comerciantes, pastores y transeúntes hacen sus negocios, obtienen tratamiento médico o acuden a una pequeña escuela.

Esta localidad ha permanecido prácticamente desabitada como medida preventiva, ya que el muro y la artillería del régimen de Rabat se encuentran en las inmediaciones del corregimiento. Tanto es así, que desde hace unos meses ciertas plataformas políticas marroquíes han manifestado su intención de liderar (con la protección de su ejército) una futura invasión; algo así como una nueva marcha verde para que de una vez por todas se apoderen del territorio. Ante estas alarmantes declaraciones, el Frente Polisario ha decidido incrementar su presencia en la simbólica Tifariti, evitando así posibles invasiones, las cuales cuentan ya con el silencio cómplice de la costosa e ineficaz misión de las Naciones Unidas que aún conociendo los planes de Marruecos no ha lanzado advertencia alguna.


El Polisario armado

En una recóndita base militar del Frente Polisario, el responsable del segundo destacamento en la segunda región, Sid Ahmed Nayem, se muestra decidido a defender su territorio con las pocas armas de las que disponen. “La gente en los territorios ocupados lo pasa muy mal. Los activistas pro derechos humanos son torturados, desaparecidos y encarcelados. Si hubiese una orden política de acudir en su auxilio la acataría ahora mismo” Denuncia.

Consciente de lo adversa que es su situación (material bélico obsoleto y grandes carencias logísticas y tecnológicas) el veterano militar previene: “Aparentemente la milicia del polisario cuenta con un material militar que difícilmente podría contrarrestar la capacidad ofensiva de la dictadura marroquí, pero esto mismo se pensó en los setenta y la sorpresa fue que aguantamos y golpeamos durante mas de quince años hasta el día de hoy. La voluntad de un pueblo es su mejor arma” La experiencia así lo ha demostrado, mostrándonos un Frente Polisario que sobrevive y se desenvuelve en el desierto de forma ágil y natural.

Viaje a territorios ocupados

Para poder acceder al Sahara Occidental ocupado por Marruecos se ha de viajar a las Islas Canarias y desde allí tomar una pequeña aeronave con destino a la ciudad de Dakhla. El vuelo apenas dura una hora y en la pequeña aeronave tan solo podemos encontrar a dos empresarios de la pesca y cinco turistas interesados en las el submarinismo.

Desde el aire se puede apreciar la estrecha península que protege a Dakhla de la imponente costa Atlántica. Es en esta zona donde se encuentra uno de los caladeros mas ricos del continente africano, el cual (a pesar de estar en litigio) es explotado de manera ilegal por diversas empresas españolas.

A pesar de la relación de especial cordialidad que el actual Gobierno español presume tener con el régimen marroquí, la mera contemplación del paisaje nos recuerda que estamos en un área trascendente en la que el Ejército de ambos países monta guardia día y noche por tierra, mar y aire.

Desde este momento y hasta el final de nuestro viaje habremos de viajar de incógnito simulando ser nostálgicos turistas interesados en recorrer la última colonia española. El mero hecho de revelar la condición de periodista podría desencadenar de inmediato la deportación. Sencillamente aquí la prensa no es bienvenida.

Dakhla

Al llegar a la terminal observamos el primer símbolo de la ocupación marroquí en forma de bandera. En la aduana unos policías de paisano hacen todo tipo de preguntas, la primera de ellas si se es periodista o militar. Por mucho que se esfuerzan, la manera de interrogar y la forma de revisar es del todo anómala para un país en el que según ellos mismos, “no existe conflicto alguno”

Conocida anteriormente como Villa Cisneros, la ciudad fue un importante centro logístico y militar de la colonia española. Hoy Dakhla es una ciudad sellada por las fuerzas de seguridad en la que las detenciones arbitrarias y la tortura sistemática brotan con cruel frecuencia a manos de las autoridades marroquíes.

En el año 2005 la localidad se convirtió en escenario de numerosas protestas en contra de la ocupación marroquí. La policía disolvió brutalmente las manifestaciones pacíficas en apoyo al referéndum de autodeterminación y al Frente Polisario. Estas expresiones democráticas tenían la intención de apoyar a otras protestas prosaharauis que se produjeron en diversos centros universitarios de Marruecos. Fue así como nació la nueva intifada saharaui.

Discretamente y sin llamar la atención nos hospedamos en un hotel prestos a contactar con los activistas pro derechos humanos que valientemente arriesgan su integridad física por dar a conocer la trágica realidad en la que su pueblo vive.

En cualquier Estado que se quiera llamar democrático existe el derecho a la libertad de expresión, de reunión y manifestación; No siendo este el caso de Marruecos debemos de ser extremadamente cautos a la hora de realizar los primeros contactos.
Visitando a la resistencia
La iglesia de Dakhla es uno de los últimos restos de la colonia española. Es allí, alejados de miradas indiscretas, donde tenemos la oportunidad de entrevistarnos con Mohamed Fadel Semlali un veterano activista saharaui sin pelos en la lengua. “Aquí lo que hay es un claro intercambio entre España y Marruecos. Si Marruecos contiene la emigración ilegal, España se calla sobre el Sahara. Si España les vende tanques, Marruecos les deja el banco pesquero saharaui, y así con la droga, el terrorismo islámico, etc…Que me perdonen, pero es la verdad” Y añade, “Pero para nosotros lo mas doloroso es lo del PSOE. Desde que Felipe González vino aquí en los setenta hablando sobre nuestro derecho a la autodeterminación hasta la actualidad con Moratinos hemos recibido una puñalada por la espalda tras otra. Al menos con en el PP sabemos que no tenemos nada”

Pedro Zerolo, portavoz designado por el PSOE para hablar con nosotros sobre el Sahara Occidental relaciona las buenas relaciones comerciales y policiales entre España y Marruecos como algo muy positivo para el pueblo saharaui, recurriendo constantemente a “la mejoría y la buena vecindad que el PP nunca tuvo con Marruecos” Pero para los saharauis estas “buenas relaciones de vecindad” no significan mas que la venta de carros blindados M-60, el apoyo diplomático a la dictadura monárquica y la explotación ilegitima de su banco pesquero por parte de la flota española. Nada de ello contribuye en ninguna medida a la resolución del conflicto saharaui, tan solo quizás las partidas de ayuda humanitaria de la AECID (Agencia Española de Cooperación y Desarrollo Internacional) en los campamentos de refugiados se puede entender como un gesto provechoso, el cual “es como poner tiritas a un herido que se está desangrando” en boca de un cooperante catalán de misión en Tindouf.

Para Mahayoud Mohamed Fadel , otra activista que asumiendo un gran riesgo ha decidido recibirnos, la complicidad con Marruecos no solo proviene de países vecinos y poderosos sino de las propia misión de las Naciones Unidas. “Aquí cada observador de la ONU tiene un vehículo nuevo, un sueldo de ocho mil euros al mes, los mejores hoteles, helicópteros… y todo ¿para que?, ¿qué observan?, ¿cuándo nos ayudan? Somos arrestados y torturados de manera sistemática y ellos no hacen mas que mirar para otro lado” critica indignado sin dejar de mirar la puerta que da a la calle. “La represión ha aprendido de nuevas formas de tortura menos obvias pero igual de terroríficas. Como son la bañera, la bolsa y el pollo” Estos métodos se emplean cada vez con mas frecuencia, pues dejan pocas señales y lamentablemente a día de hoy cuentan con la aceptación de mucho países “avanzados”

Pero los excesos del régimen monárquico no solo afectan a la población saharaui. Los propios ciudadanos marroquíes son utilizados como un mero elemento colonizador por medio del cual se les instala en chabolas cercanas a la costa, con el fin de explotarlos en una precaria e insostenible actividad mariscadora que tiene como objetivo esquilmar las riquezas del banco pesquero sahariano. “Los traen en camiones y autobuses desde las zonas mas deprimidas del reino. Llegan exhaustos y los dejan tirados a su suerte en la costa. Aunque ellos no sufren la violencia sistemática que nosotros soportamos también ellos son maltratados por el régimen absolutista. Nuestra lucha no es contra el pueblo marroquí, sino contra el Rey Mohamed VI y sus militares corruptos” lamenta Mahayoud.

La gran ciudad de El Aaiún

En el extremo norte del Sahara Occidental se encuentra El Aaiún, la ciudad mas grande de todo la región. Aquí uno de los colectivos pro derechos humanos mas numerosos de todo el Sahara ocupado nos revela una nueva forma de represión: la violación masculina. “Lo están empezando a hacer con los activistas mas valientes, que como suele suceder muy a menudo son los mas jóvenes. Los violan y después los dejan abandonados en el desierto. Eso para la dignidad del saharaui es algo muy duro”

Mohamed Ahmed Laabeid, de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) denuncia que muchas de las situaciones mas extremas se viven en el interior de la tenebrosa “cárcel negra” que está situada en la periferia de la ciudad “Eso es un infierno al que la ONU no presta ninguna atención. Allí se cometen cientos de abusos de los derechos humanos, además de desapariciones forzadas. Hay mucha gente que ha sido arrestada y no se le ha vuelto a ver”

Entre los miembros de la comunidad de ex presos políticos que me acompaña hay activistas que han pasado hasta veinticinco años encarcelados. A veces sus familiares no sabían si estaban vivos o muertos y durante mucho tiempo no los pudieron ni tan siquiera ver. Entre algunos de ellos se intuye cierta frustración con respecto a las denominadas vías pacificas. “No está sirviendo de nada. Es triste decirlo pero la comunidad internacional no nos está tomando en serio. Yo diría que ni siquiera escuchando…”

El Sahara Occidental es un ejemplo de resistencia molesto para occidente, pues contradice ese discurso por el cual la UE y Estados Unidos exigen a kurdos y palestinos el cese de toda violencia para poder dialogar y así alcanzar la pretendida paz…

En el Sahara el pueblo es pacifico y cuenta con todas las resoluciones posibles, sin embargo ni la secretaria de Estado norteamericana Condoleeza Rice, ni el jefe de política exterior de la UE Javier Solana han movido un dedo por traer la ansiada paz o hacer cumplir la legalidad de los organismos internacionales que ellos mismos fundaron. “Quieren perder tiempo y asimilarnos, que nos disolvamos en Marruecos. Al igual que en otros conflictos el tiempo siempre juega a favor del ocupante. Aquí por ejemplo ya hay una especie de junta de saharauis pro marroquíes que viven muy bien. Es triste reconocerlo, pero empiezan a ser muchos los que no han aguantado y se han vendido” denuncia Ahmed, uno de los mas veteranos.

“Incluso en el caso de que aceptásemos la falsa autonomía impuesta por Rabat no viviríamos en un Estado de derecho, pues el marco de una monarquía absolutista no es garante de nada. Aquí es hasta ilegal cuestionar de manera pacifica la integridad territorial. ¿Qué futuro nos espera en un país así?” Mohamed Mayara, un estudiante de ciencias políticas de veinticinco años asegura que “Marruecos no quiere un referéndum de ninguna forma. Nosotros hemos aceptado incluso que todos los marroquíes que vinieron aquí antes de 1999 puedan votar, pero ni aún así quieren permitirnos autodeterminarnos”


El embargo mediático

La ciudad de Smara es el último destino en nuestro viaje. Aquí el cerco policial es insoportable. La ciudad está controlada por múltiples anillos “de seguridad”, es decir, policiales y militares. Los activistas viven permanentemente acosados por todo tipo de medidas represivas, que van desde las detenciones arbitrarias hasta los registros injustificados. Esto se hace claramente visible en los cacheos, en las incesantes patrullas y en las precauciones con las que se gesta nuestro encuentro.

Pese a este contexto de violencia y machismo castrense, es grato descubrir que la vanguardia de la resistencia aquí está constituida por un entusiasta grupo de mujeres. “Las madres, las estudiantes y las hijas nos organizamos junto con nuestros compañeros en la mas absoluta clandestinidad” Afirma Mariam en perfecto castellano. “Y por supuesto también sufrimos las palizas o los golpes de la policía en nuestras manifestaciones, no se vaya a pensar que por ser mujeres nos pegan menos”

Najat es una joven de diecisiete años que con su cámara de video trata de romper el embargo mediático al que se les ha sometido “Grabamos nuestras acciones y las colgamos en Internet. Tenemos la esperanza de que la gente nos vea resistir y se sume a nuestras reivindicaciones democráticas. ¿Allí en Europa les importa mucho la democracia verdad?”

Se hace tan difícil como vergonzoso explicar a una muchacha como Najat, que la agenda de los grandes partidos políticos y sus medios de comunicación no responde a los nobles principios que dicen defender, sino mas bien a fortalecer los intereses electoralistas y empresariales que los sostienen en el poder… Si bien es cierto que otros conflictos parecidos han acarreado grandes debates políticos, protestas internacionales y coberturas mediáticas, como es el caso de Israel en Palestina, la invasión de Kuwait por parte de Irak o mas recientemente la independencia de Kosovo, la violación del derecho internacional en el caso saharaui es silenciada y pasada por alto, imponiéndose así un cínico doble rasero.

Mientras tanto activistas como Mahayoud, Ahmed y Najat se siguen preguntando ¿qué ha de suceder para que de una vez por todas se escuche el justo clamor saharaui?


Fuentes de información: Artículo de Unai Aranzadi , publicado en Rebelion.org, ProDocumentales.


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