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Los espigadores y la espigadora... dos años después

Título original: Les glaneurs et la glaneuse... deux ans après
Dirección y guión: Agnès Varda.
Intervenciones: Macha Makeïeff, Agnés Varda.
Producción: Agnés Varda.
Música: Joanna Bruzdowicz, Isabelle Olivier, Georges Delerue, Richard Klugman y François Wertheimer.
Fotografía: Stéphane Krausz y Agnès Varda.
Montaje: Agnès Varda.
País de producción: Francia
Año: 2002.
Duración: 63 min.












Cuando Agnès Varda comenzó a filmar Los espigadores y la espigadora llevaba cinco años sin ponerse detrás de una cámara, siendo su última película hasta entonces L´universe de Jacques Demy (1995), documental dedicado a su marido que falleció poco tiempo después del término del mismo. Admiración por el cineasta que Varda había reflejado en dos anteriores títulos: Jacquot de Nantes (1991) en el que recrea su infancia; y Les demoiselles ont eu 25 ans (1992), testimonio fílmico sobre la celebración que organizó la ciudad de Rochefort, con motivo del 25 aniversario del rodaje de Les demoiselles de Rochefort (1966), filme en el que Demy había reunido a las hermanas Catherine Deneuve y Françoise Dorleac. Mirada de documentalista ya presente, no sólo desde sus inicios como fotógrafa, sino en sus primeros filmes de ficción: La pointe courte (1954) protagonizada por Philippe Noiret o Cleo de 5 a 7 (1961), uno de sus largometrajes más conocidos.

Los espigadores y la espigadora es un brillante documento que transciende más allá del simple concepto de cine documental: es un íntimo diario fílmico donde la reflexión en primera persona convive con el testimonio real, un espacio para la memoria y, a la vez, un sobrio ejercicio de estilo en el que Varda maneja diversas estrategias estéticas y narrativas con entera libertad, desde la pura poesía visual hasta el videoarte.

Meditación videográfica que parte de la definición del término espigar, es decir, recoger después de la cosecha. Vocablo que sirve a la autora para trazar un lúcido, a la vez que crítico, retrato sobre la actual sociedad de consumo. Pues ella, como una espigadora más, va recogiendo con la cámara lugares, vivencias e historias durante su periplo por varias regiones de Francia. "Para este espigueo de imágenes, impresiones y emociones no existe legislación y en el diccionario, espigar también se dice de las cosas del espíritu. Espigar hechos, espigar andanzas, espigar información. Para mí, que no tengo memoria, cuando vuelvo de viaje, lo que he espigado resume todo el viaje" expresa en off en un momento dado. Como en esa secuencia en la que, tras una estancia en Japón, la directora enseña ante la cámara los objetos resultantes de su espigueo por tierras orientales como únicos testigos físicos de su aventura: postales, libros, etc.

Fuentes de información: Texto integro de Carlos Tejeda en: Kane3



Les glaneurs et la glaneuse (Los espigadores y la espigadora)


Título original: Les glaneurs et la glaneuse
Dirección: Agnès Varda
Guión: Agnès Varda
Fotografía: Stéphane Krausz, Didier Doussin, Pascal Sautelet, Didier Rouget, Agnès Varda
Música: Joanna Bruzdowicz, Isabelle Olivier, Agnès Bredel, Richard Klugman 
Productora: Ciné Tamaris 
País de producción: Francia
Año: 2000
Duración: 79 min.


















"Los espigadores y la espigadora" es un documental de la veterana directora Agnès Varda. En él, nos quiere hacer pensar acerca de la sociedad de consumo en la que vivimos, de usar y tirar y del despilfarro que hacemos a diario. Lo que nosotros desperdiciamos es recogido por otras personas, algunas lo hacen por su extrema pobreza y otras porque creen que es inmoral tirar tal cantidad de comida y objetos cuando miles de seres humanos se mueren de hambre en el mundo.

Espigadores: “Dícese de la persona que recoge las espigas que los segadores han dejado en el rastrojo”. Existen desde hace siglos, y trabajan en los campos después de la siega, agachados, recogiendo las espigas, es decir las flores de las plantas llamadas gramíneas (por ejemplo los cereales).

Normalmente este trabajo lo hacían campesinas humildes en las grandes plantaciones. Hoy los espigadores también existen, aunque ya no sólo recogen las espigas que quedan en las cosechas. Son espigadores de ciudad, que buscan y se quedan lo que otros desperdician. La directora francesa Agnès Varda se ha recorrido media Francia con una cámara en la mano, para realizar un documental que haga pensar a más de uno sobre esta práctica.

La postura del espigador es la misma, no ha variado con el tiempo. Antes se agachaban en el campo, y ahora entre las basuras. Antes recogía espigas y ahora manzanas, patatas, carne, relojes, televisores, juguetes... En este mundo tan consumista todos los días se despilfarra.

El primero de los personajes que aparece en el documental es un ex camionero en paro. Trabajaba demasiadas horas diarias y no respetaba los turnos, así que en un control le pillaron y su empresa le despidió. Su mujer se fue de casa con sus hijos y se quedó en la indigencia.

Hoy vive en una caravana y se alimenta de lo que otros tiran por cualquier causa. Una patata con forma de corazón que no se vende en los supermercados, una manzana demasiado oscura, un yogur del que pasa un día de caducidad...

Pero no todos son como él. Algunos son trabajadores, que por cuestiones éticas se dedican a recoger basuras. “La gente no se da cuenta de que no podemos seguir despilfarrando de esta forma. Hay que reciclar para respetar al medio ambiente. Yo me dedicó a buscar lo que está nuevo y todavía puede ofrecer servicio”.

Agnès ha hablado con ellos y los ha grabado para el documental. Otros espigan porque son artistas y con los objetos elaboran obras de arte. “Son como regalos que están en la calle, como si siempre fuera Navidad”, dice uno de ellos.

A veces la sociedad no les comprende, pero ellos tampoco entienden a los que consumen sin sentido. Y menos aún a las grandes empresas que no dejan recoger los alimentos o los objetos que desperdician.

Agnès también los ha grabado con una cierta incomprensión. ¿Por qué los pobres no pueden recoger lo que vosotros tiráis? “Por que no es legal”, responden. Pero mientras toneladas de comida se pudren, otros se mueren de hambre en el mundo.

Agnès Varda: la búsqueda de una inconformista

Esta película fue tejida con varios hilos –el de las emociones que sentí cuando me enfrenté con la pobreza, el de las posibilidades ofrecidas por las pequeñas cámaras digitales y mi pelo gris–”. Así define Agnès Varda su documental.

La directora también quería expresar su amor a la pintura. “Tenía que unir las piezas y hacer que tuvieran sentido en la película, intentando no traicionar las cuestiones sociales a las que se refiere: los desperdicios y la basura”.

A lo largo de su carrera esta directora nacida en 1928 ha sorprendido con algunos de sus títulos. Desde su primer trabajo, La pointe courte, que realizó sin tener ninguna formación ni conocimiento técnico alguno sobre películas ni objetivos y que sorprendió a muchos, han pasado ya 48 años, en los que ha ganado varios premios, entre ellos el Oso del Festival de Berlín y el León de Oro del de Venecia.

Durante la recolección de trigo en el verano de 1999 vio en televisión a un granjero que explicaba que si su cosechadora no estaba bien ajustada perdería muchos granos. Entonces se acordó de que hace muchos años existían unas personas llamadas espigadoras, y se dispuso a grabar un documental “de camino errante”, como ella lo define, en busca de estas personas.

“Me las arreglé para acercarme a ellos, para sacarles fuera de su anonimato. Descubrí su generosidad. Hay muchas maneras de ser pobres, manteniendo el sentido común, el sentido de cólera o de humor”.

Más cosas

INICIATIVA. Los distribuidores de la película-documental en España, Sherlock Filmes, han pensado que puede ser útil para los profesores de los institutos. Por eso les han invitado a ver la película. Sólo tienen que enviar sus datos personales en un impreso de su centro educativo al fax 91 445 11 98. La demanda ha sido tal, que ni ellos mismos la esperaban. “Nos gustaría hacer un pase especial para alumnos, porque creemos que puede hacerles pensar acerca de todo el despilfarro de nuestra sociedad y de que debemos reciclar”, asegura Remedios Abad, directora de medios y comunicación de Sherlock Filmes.

PREMIOS. Algunos de los que ha recibido este documental son: European Film Awards 2000, French Syndicate of cinema critics 2001, Festival de Montreal 2000.