• Siguenos en las redes sociales. Facebook y Twitter.
  • Visita nuestra nueva tienda donde tenemos algunas de nuestros nuevos y viejos diseños
  • Las licencias Creative Commons, nacen para compartir y reutilizar las obras de creación bajo ciertas condiciones. Con las licencias Crative Commons, el autor autoriza el uso de su obra, pero la obra continua estando protegida. Frente al COPYRIGHT que quiere decir “todos los derechos reservados”, las Creative Commons proponen “algunos derechos reservados”.
  • " Posters Cine Documental Diseñados por NAranjas de Hiroshima en su 10º Aniversario"
  • Ahora ya puedes publicar tu documental en Naranjas de Hiroshima
  • Cine documental cubano, con especialidad en los 60´s y 70´s
  • Un documental sobre la cultura audiovisual, un viaje por las vías oficiales y subterráneas del mundo del cine en la Ciudad de México. Producido por Naranjas de Hiroshima
  • "Un país que no tiene cine documental es como una familia sin álbum familiar." Patricio Guzmán
  • "Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán." Raymundo Gleyzer, 1974
Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones Programa 2. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones Programa 2. Mostrar todas las entradas

Indefinida Plural


Título original: Indefinida Plural
Dirección: Bárbara Boyero, Roser Mateos , Lidia Ruiz
Guión: Bárbara Boyero
Fotografía: Bárbara Boyero
Dirección artística: Bárbara Boyero
Montaje: Bárbara Boyero
País de producción: España
Intervienen: Vero, María y Monsterrat
Producción: Autoproducción
Idioma original: Castellano
Formato: Mini DV, Pal
Duración: 36 minutos
Año: 2008









La Fibromialgia como ejemplo nos permite romper los límites de la normalidad asumida, de lo que es aunque no debería ser.

¿Es obligatorio cuidar de los demás si eres mujer?, ¿Sólo le ocurre esto a las mujeres que tienen Fibromialgia?, ¿Significa ser mujer hacer todas esas cosas? Si no las haces o ya no puedes hacerlas ¿No eres mujer?, ¿Ya no?, ¿Qué eres?

Tres mujeres cuestionan y superan a través de la Fibromialgia roles de género y aquello que se esperaba de ellas. Reflexión de la relación social, histórica y cultural de las mujeres con la salud, el dolor, la culpa, las renuncias, los cuidados...
Bárbaro Boyero, junto a Roser Mateos y Lidia Ruiz, son las creadoras de Indefinida Plural, un documental sobre cómo la fibromialgia “permite romper los límites de la normalidad asumida, de lo que es aunque no debería ser” en el que “tres mujeres cuestionan y superan a través de la fibromialgia, roles de género y aquello que se esperaba de ellas”.

¿Cómo surgió la idea de hacer un documental sobre la fibromialgia y los roles de género?
Un par de años antes de hacer el documental, una amiga estaba estudiando antropología del dolor desde una perspectiva feminista, y cada vez que hablaba con ella, planteaba hipótesis muy interesantes sobre qué se considera a nivel social el dolor y como los parámetros cambian según seas hombre o mujer, la invisibilización del dolor para poder seguir cuidando de los demás, la no asunción del propio dolor… ella trabajaba con mujeres afectadas de fibromialgia y a partir de ahí empezó a interesarme el tema desde esa perspectiva.
Luego me vine a vivir a Barcelona e hice un estupendo curso de documental desde una perspectiva de género en la Escola de la Dona, y allí nos propusieron diferentes temas para desarrollar. Uno de ellos era la fibromialgia y la verdad es que me pareció un buen momento y lugar para seguir profundizando en el tema.
El enfoque se fue definiendo a lo largo del proceso de realización, según las mujeres que íbamos entrevistando y las ideas que nosotras aportábamos. Al final, sentíamos que la barrera entre afectadas y no, no era tan grande. No hablo, por supuesto, del dolor, el cansancio… que es un rasgo específico de la personas afectadas de fibromialgia, sino de las posición social en que estamos situadas como mujeres (renuncias, cuidados, no ocuparse de una o escucharse a una misma, que tengan menos en cuenta tus consideraciones, necesidades, deseos…), que la fibromialgia hacía visible estos roles, esta obligación de ser de una manera, ya que cuando las mujeres que entrevistamos no podían/querían cumplir con ese papel social, el cuestionamiento (social, familiar, medico…) y la presión eran muy fuertes. Fue un gran aprendizaje personal, aprender de ellas para reconocerme yo.
¿Qué destacarías de las personas a las que has entrevistado (tanto de las que aparecen como de las que no)?
Lo primero, la gran fuerza personal, tanto en las mujeres que se encuentran mejor, como aquellas que están sumidas en la depresión. Conoces a mujeres para quien levantarse cada mañana es un esfuerzo, pero que continúan adelante, que intentan superar sus contradicciones entre lo que necesitan/desan y lo que se les exige, que buscan caminos para entenderse a ellas mismas y que siguen manteniendo unas grandes dosis de humanidad.
Me hubiese gustado tratar también el llanto, me encontré con mujeres que lloraban casi todo el rato y me hizo pensar en cómo expresamos nuestros sentimientos/frustraciones según seamos hombres o mujeres, creo que hay algo cultural en que las mujeres no se puedan enfadar, como si no nos estuviera permitido sentir rabia, contra la injusticia que sufren, contra la incomprensión, las familias que no apoyan (en algunos casos, en otros si) y no se hacen cargo de la situación, los médicos que ningunean (también dependiendo de los casos)… Creo que el llanto y el lamento son las únicas salidas que socialmente pueden tomar muchas mujeres, y encima eso también se cuestiona, se les trata de exageradas, lloronas, débiles… pero si hay otro familiar enfermo, anciano, niño, deprimido, se sigue recurriendo a ellas. ¡Es completamente injusto!
Pero la realidad es que he conocido mujeres muy fuertes y positivas, de diferenes edades, clases sociales… y por eso elegí a Vero, María y Montserrat, porque están en un punto en que han encontrado una forma de aceptarse a ellas y a su realidad, y han crecido a través de esta experiencia, han llegado a un acuerdo con ellas mismas. Y quería que el documental reflejase parte de esa rabia de la que hablaba antes, pero también que diese un mensaje positivo, porque lo que yo he recibido de las mujeres con quien hablé para hacer Indefinida Plural, me transmitieron mucha fuerza positiva y una gran sabiduría.
¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?
Un documental sobre migraciones femeninas, con el que intentar romper estereotipos y trabajar con tantas mujeres que viven junto a nosotros, pero son invisibles o las vemos a través de nuestros propios prejuicios, que muchas se encuentran en situación irregular lo que las convierte en ciudadanas de segunda y subordinadas a nosotros por una injusta ley de extranjería y que en este contexto de crisis se encuentran en una situación mucho más vulnerables, pero entre las que también he conocido mujeres con mucha fuerza y muchas cosas que decir y de las que todos podemos aprender. Pero todavía estamos buscando dinero para poder realizarlo.

Daguerréotypes


Dirección: Agnès Varda
Comentarios: Agnès Varda
Fotografía : Nurith Aviv, William Lubtchansky
Montaje: Gordon Swire
Sonido : Antoine Bonfanti, Jean-François Auger
Intervienen: Los habitantes y los comerciantes de la calle Daguerre.
Producción : Ciné-Tamaris
Año: 1975
País de producción: Francia
Formato: 16mm, Color.
Duración: 75 min.





 






 

Agnès Varda rueda la calle Daguerre, en París, en el 14 distrito. Rueda a los comerciantes, el carnicero, la panadera, el tendero de ultramarinos o el peluquero. Rueda a sus vecinos. Trasciende la vida apacible del francés medio. Mira lo que se ve cada día. Hace un homenaje a lo cotidiano y sin artilugios es lo más bello.

Hacia 1973, Eckart Stein, de la ZDF, me había propuesto darme "carta blanca" para su programa más o menos marginal…..La oportunidad de comenzar el film me la dio un mago que pegó un afiche en el café de la esquina: anunciaba en él un espectáculo para el sábado siguiente. Yo agité en dirección de Mainz mi carta blanca, y ésta se convirtió en un cheque. Reunimos nuestras reservas, la INA completó lo que faltaba. Así nació Daguerréotypes, un film sobre los pequeños comerciantes de mi manzana en la punta de la calle Daguerre, del lado de la Avenida Maine, reunidos por Mr. Mystag para un espectáculo en el café (sin aumento del precio de las consumiciones).Luego de cuatro años de inactividad (por diversas razones, entre ellas el nacimiento de Mathieu), volver a tomar contacto con el cine por medio de un documental era lo mejor que me podía pasar, aún más teniendo como tema a mis vecinos, esos que dejan sus puertas abiertas. Era como si fuera a hacer las compras en "mis" comercios habituales, pero con una cámara llevada por Nurith Aviv, cuyas imágenes ya había advertido yo en un extraño film llamado Erica Minor. Rodamos con un equipo muy pequeño. Y digo bien, pequeño. Ni Nurith, ni Christote que hacía la dirección de producción y la secretaría del rodaje, ni yo, pasamos del metro cincuenta y cuatro. Ibamos y veníamos, como tres pequeños ratoncitos que se esconden detrás de la caja de una tienda, o en un rincón entre dos paquetes. El grupo electrógeno, comúnmente grande, se eclipsaba luego de dar luz y el ingeniero de sonido se ocultaba también, dejando como único rastro su percha con el micrófono. Es decir que los negocios quedaban limpios, y los clientes podían comportarse normalmente. Nurith, con un sentido extraordinario de los movimientos orgánicos, pasaba de un gesto a un rostro, luego a un objeto, o al conjunto. Yo cada tanto le murmuraba algo al oído, pero ella se daba cuenta de lo que quería filmar.Resulta que de pronto un tipo entra en la mercería para comprar dos botones de camisa a veinte centavos, paga y sale de nuevo sin sonreir… y sin echar una sola mirada a la cámara.Esa compra de dos botones era la prueba de que nuestro método servía: discreción, inmovilidad, escucha. Yo había agregado al reportaje algunas preguntas como: ¿Cuáles son sus sueños?, o ¿Dónde se conocieron?, ya que todos los comerciantes trabajaban en parejas. El inmovilismo de ese mini-barrio tomó la forma de fotografías filmadas. Ellos mismos se convierten, al posar hacia el final del film, en retratos fijados en el tiempo, pero algunos cabellos se mueven, se esboza un gesto, ¡respiran! Son daguerrotipos vibrantes. El montaje era difícil, apasionante y largo. Sólo un poco más tarde comprendí por qué mis vecinos me habían fascinado tanto. Ocurrió que mientras los filmaba no me hallaba muy lejos de ese bebé que tanto me costaba cuidar y al que no quería abandonar.Lo que había hecho las veces de organización se revelaba de pronto como otra cosa distinta. (..) Mis vecinos me intrigaban desde hacía mucho por cierto, y ese documental me parecía necesario. Pero el film no era solamente la gente de la calle, era también lo que pasaba en mi interior.No creo en la inspiración que viene de afuera, si no viene también del cuerpo y de una experiencia inmediata a veces desprovista de ideas. Eso es lo que yo llamé "documental subjetivo" a partir de L'Opera-Mouffe.Me parece que cuanto más me motiva lo que filmo, más lo hago con algo que se parece a la objetividad. Partimos de lo que sentimos y atravesamos lo real para comunicarnos.Nadie es cineasta en su barrio, o Filmografía de mis vecinos .Mi querida vecina italiana, Adelgisa A., cuya ventana, en planta baja, daba sobre nuestro patio (cuando niña, Rosalie saltaba por el balcón e iba a probar sus pasteles) apareció en el pasillo de la cartomante de Cléo, entre los clientes que esperan.Mis viejos panaderos de los años setenta, el señor y la señora C., fueron una de las parejas de comerciantes de Daguerréotypes. (...) Dado que mis ferreteros, peluqueros, almaceneros, y otros vendedores minoristas habían participado en el rodaje de Daguerréotypes, era natural que les pasara el film en función privada antes del estreno. Aproveché el 14 de julio (1976), día en el que se puede invadir la calle, con motivo de un baile, por ejemplo. Esta vez fue con motivo de un film. Invité de palabra a toda la gente del barrio para que vinieran con sus sillas.Habíamos extendido una pantalla alquilada en el fondo de la calle que es nuestro patio. Vinieron con sus sillas y sus cochecitos rebosantes de bebés. El portón estaba abierto, los espectadores desbordaban sobre la vereda y un poco sobre la calzada, protegidos por un coche atravesado. Algunos jóvenes se sentaron incluso sobre el reborde del techo del primer piso, con los pies balanceándose como en Grecia en verano. Proyección. Al igual que con los pescadores de La Pointe Courte, vi claramente que para mis vecinos el film no era otra cosa que una serie de fotos animadas sobre la pantalla, que comentaban en voz alta: "Viste el perro de Napoléon, oh... Gilbert... Qué feo peinado..." etc. En concordancia con su comportamiento en la tienda, la dulce y amnésica señora Chardon Bleu se levantó durante la proyección y quiso salir. La sombra de su cabeza describió algunas idas y venidas sobre la pantalla, y el señor Chardon Bleu la hizo sentarse del mismo modo en que la hacía volver cada tarde cuando se iba. Luego se quedó tranquila.Risas estallaban todo el tiempo. Risas de timidez de los que se descubrían en la pantalla, risas de burla amable. Risas porque el señor Mystag transformaba el agua en vino. Y hubo precisamente una vuelta de vino blanco luego de la proyección, entre ruido de sillas arrastradas o plegadas. Aun con aspecto de estar contentos, ninguno de los espectadores de ese 14 de julio me habló de las imágenes, del montaje o del comentario de mi film, ni de lo que habían sentido.Sólo la señora panadera me pidió verlo de nuevo. La llevé en coche a un cine-club en el 17° Distrito, donde tenía lugar una función preliminar. A pesar de la presencia de Simone Signoret, a la que adoraba, y de la de Chris Marker, al que ignoraba, mi panadera formuló juiciosas preguntas durante el debate y durante la vuelta en coche. Ella es la única, entre mis vecinos y vecinas, que me habló de mis películas entre 1951 y 1976.Hubo un solo cambio –sólo uno– entre el antes y el después de Daguerréotypes. Habían comprendido que el cine es un auténtico trabajo. Habían visto a Nurith llevar la cámara de 16mm sobre sus espaldas, nos habían visto comenzar muy temprano con la iluminación de los locales... Antes, me tomaban por una artista algo mistificadora e inconformista. Después, me había convertido en una trabajadora.

[Fragmento de Varda par Agnès, Éditions Cahiers du Cinéma, Paris, 1994, pp.142-145. Traducción: Fernando La Valle.]
Extracto completo en ArditoDocumental.
Fuentes info: ArditoDocumental, Cultivadores de Culto,
Descarga video:
Cultivadores de Culto.






P.D.: Otro gran clasico de nuestra querida Agnes Varda. Este, en concreto y sobre todo por las formas y resultado queriamos dedicarlo a dos grandes amigos, Dani-Hobbes (que esta empezando fuerte) y esperamos poder comentar pronto su "Sinfonia de Tetuan" y a Gerardo de Cine Sin Autor. Además aprovechamos para recomendaros el Manifiesto de Cine Sin Autor, recientemente publicado por el Centro de Documentación Crítica, y que se puede adquirir al modico precio de 3€, en por ejemplo, la libreria asociativa Traficantes de Sueños.

Les glaneurs et la glaneuse (Los espigadores y la espigadora)


Título original: Les glaneurs et la glaneuse
Dirección: Agnès Varda
Guión: Agnès Varda
Fotografía: Stéphane Krausz, Didier Doussin, Pascal Sautelet, Didier Rouget, Agnès Varda
Música: Joanna Bruzdowicz, Isabelle Olivier, Agnès Bredel, Richard Klugman 
Productora: Ciné Tamaris 
País de producción: Francia
Año: 2000
Duración: 79 min.


















"Los espigadores y la espigadora" es un documental de la veterana directora Agnès Varda. En él, nos quiere hacer pensar acerca de la sociedad de consumo en la que vivimos, de usar y tirar y del despilfarro que hacemos a diario. Lo que nosotros desperdiciamos es recogido por otras personas, algunas lo hacen por su extrema pobreza y otras porque creen que es inmoral tirar tal cantidad de comida y objetos cuando miles de seres humanos se mueren de hambre en el mundo.

Espigadores: “Dícese de la persona que recoge las espigas que los segadores han dejado en el rastrojo”. Existen desde hace siglos, y trabajan en los campos después de la siega, agachados, recogiendo las espigas, es decir las flores de las plantas llamadas gramíneas (por ejemplo los cereales).

Normalmente este trabajo lo hacían campesinas humildes en las grandes plantaciones. Hoy los espigadores también existen, aunque ya no sólo recogen las espigas que quedan en las cosechas. Son espigadores de ciudad, que buscan y se quedan lo que otros desperdician. La directora francesa Agnès Varda se ha recorrido media Francia con una cámara en la mano, para realizar un documental que haga pensar a más de uno sobre esta práctica.

La postura del espigador es la misma, no ha variado con el tiempo. Antes se agachaban en el campo, y ahora entre las basuras. Antes recogía espigas y ahora manzanas, patatas, carne, relojes, televisores, juguetes... En este mundo tan consumista todos los días se despilfarra.

El primero de los personajes que aparece en el documental es un ex camionero en paro. Trabajaba demasiadas horas diarias y no respetaba los turnos, así que en un control le pillaron y su empresa le despidió. Su mujer se fue de casa con sus hijos y se quedó en la indigencia.

Hoy vive en una caravana y se alimenta de lo que otros tiran por cualquier causa. Una patata con forma de corazón que no se vende en los supermercados, una manzana demasiado oscura, un yogur del que pasa un día de caducidad...

Pero no todos son como él. Algunos son trabajadores, que por cuestiones éticas se dedican a recoger basuras. “La gente no se da cuenta de que no podemos seguir despilfarrando de esta forma. Hay que reciclar para respetar al medio ambiente. Yo me dedicó a buscar lo que está nuevo y todavía puede ofrecer servicio”.

Agnès ha hablado con ellos y los ha grabado para el documental. Otros espigan porque son artistas y con los objetos elaboran obras de arte. “Son como regalos que están en la calle, como si siempre fuera Navidad”, dice uno de ellos.

A veces la sociedad no les comprende, pero ellos tampoco entienden a los que consumen sin sentido. Y menos aún a las grandes empresas que no dejan recoger los alimentos o los objetos que desperdician.

Agnès también los ha grabado con una cierta incomprensión. ¿Por qué los pobres no pueden recoger lo que vosotros tiráis? “Por que no es legal”, responden. Pero mientras toneladas de comida se pudren, otros se mueren de hambre en el mundo.

Agnès Varda: la búsqueda de una inconformista

Esta película fue tejida con varios hilos –el de las emociones que sentí cuando me enfrenté con la pobreza, el de las posibilidades ofrecidas por las pequeñas cámaras digitales y mi pelo gris–”. Así define Agnès Varda su documental.

La directora también quería expresar su amor a la pintura. “Tenía que unir las piezas y hacer que tuvieran sentido en la película, intentando no traicionar las cuestiones sociales a las que se refiere: los desperdicios y la basura”.

A lo largo de su carrera esta directora nacida en 1928 ha sorprendido con algunos de sus títulos. Desde su primer trabajo, La pointe courte, que realizó sin tener ninguna formación ni conocimiento técnico alguno sobre películas ni objetivos y que sorprendió a muchos, han pasado ya 48 años, en los que ha ganado varios premios, entre ellos el Oso del Festival de Berlín y el León de Oro del de Venecia.

Durante la recolección de trigo en el verano de 1999 vio en televisión a un granjero que explicaba que si su cosechadora no estaba bien ajustada perdería muchos granos. Entonces se acordó de que hace muchos años existían unas personas llamadas espigadoras, y se dispuso a grabar un documental “de camino errante”, como ella lo define, en busca de estas personas.

“Me las arreglé para acercarme a ellos, para sacarles fuera de su anonimato. Descubrí su generosidad. Hay muchas maneras de ser pobres, manteniendo el sentido común, el sentido de cólera o de humor”.

Más cosas

INICIATIVA. Los distribuidores de la película-documental en España, Sherlock Filmes, han pensado que puede ser útil para los profesores de los institutos. Por eso les han invitado a ver la película. Sólo tienen que enviar sus datos personales en un impreso de su centro educativo al fax 91 445 11 98. La demanda ha sido tal, que ni ellos mismos la esperaban. “Nos gustaría hacer un pase especial para alumnos, porque creemos que puede hacerles pensar acerca de todo el despilfarro de nuestra sociedad y de que debemos reciclar”, asegura Remedios Abad, directora de medios y comunicación de Sherlock Filmes.

PREMIOS. Algunos de los que ha recibido este documental son: European Film Awards 2000, French Syndicate of cinema critics 2001, Festival de Montreal 2000.