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Mi viejo rebelde

Título original: Mi viejo rebelde
Dirección: Ana Bayer
Guion: Ana Bayer
Intervienen: Osvaldo Bayer, Ana Bayer.
País de producción: Argentina
Año: 2019
Duración: 69 min.


 

 

 

 

 

 

 

 



Retrato íntimo de un imprescindible


Ana Bayer es la responsable de este documental “casero”, en el que se refleja la cotidianidad del escritor y periodista.(...)

La patria de Osvaldo Bayer es la rebeldía. “Me he propuesto no tener piedad con los despiadados. Mi falta de piedad con los asesinos, con los verdugos que actúan desde el poder, se reduce a descubrirlos, dejarlos desnudos ante la historia y la sociedad y reivindicar de alguna manera a los de abajo, a los que en todas las épocas salieron a la calle a dar sus gritos de protesta y fueron masacrados, tratados como delincuentes, torturados, robados, tirados en alguna fosa común”, explicó el periodista, historiador y escritor. Esta vez su cumpleaños no se celebrará en “El Tugurio”, nombre que le puso Osvaldo Soriano a la histórica casa de Belgrano, sobre la calle Arcos. 



“Los años tienen su significado, cada año que pasó en esta Argentina, plena de historias y de desgracias. Yo estoy muy satisfecho de la vida que hice, aunque pagué bien caro todas las acciones por más democracia. Cuántos héroes tuvimos, olvidados completamente, que dieron su vida, exiliados por el destino del país”, dice Osvaldo en un breve video filmado en el patio de su casa, rodeado de sus plantas y libros –esos seres que él define como “sabios” por el silencio que guardan– en los días previos a su cumpleaños. El autor de excepcionales ensayos como Los anarquistas expropiadores, Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia y La Patagonia rebelde admite que “fue hermoso seguir de cerca el destino del país; interpretar la historia y llevarla a cabo, en un país lleno de historias y de traiciones también al espíritu democrático”. 

El viejo rebelde pelea y resiste. Nadie acallará su voz. No pudieron hacerlo cuando tuvo que exiliarse en Alemania en 1975, después de que “los heraldos negros” prohibieron su obra y lo amenazaron de muerte. ¿Hay mejor regalo, para sus lectores, que escucharlo y volverlo a leer todas las veces que sean necesarias?  “Lo mejor que podemos hacer en nuestras vidas es tratar de llevar a cabo el destino, el ímpetu, de todos aquellos que querían un país bien democrático, un país de la igualdad –plantea el autor de la novela Rainer y Minou–. Seguiremos luchando para que nuestra rica historia se vea cada vez más cerca, y para que aprendamos de nuestros héroes diarios, cuánto hicieron. No demos pasos atrás; más democracia, más igualdad”.



Ana, la hija de Osvaldo, cuenta a Página12 que Mi viejo rebelde es una película “muy casera”, una especie de retrato íntimo del historiador y periodista. “Desde siempre he filmado a mi padre en privado, con su humor, sus cosas cotidianas, pero también su trabajo, sus comentarios, las charlas con la familia. Es el ojo de la hija, en el que prevalece seguramente lo familiar, pero creo que justamente es eso lo que hace más humano a Osvaldo para el que lo conoce por sus obras. No soy profesional del cine, pero en este caso hice este film para mi padre, para su cumple. No busqué la perfección de la imagen, sino más que nada quise documentar mucha vida vivida juntos”. Lejos de eclipsar la imagen pública del autor de Rebeldía y esperanza, En camino al paraíso, Ventana a Plaza de Mayo y Fútbol argentino, Ana bucea en lo doméstico, lo que no se ve ni se conoce puertas adentro. El espíritu combativo de su padre –ella bien lo sabe– es conocido. Si antes denunció la explotación y muerte de peones rurales en la Patagonia y acompañó a las Madres de Plaza de Mayo, ahora apela al ingenio de la palabra para protestar contra el avasallamiento de los derechos humanos y sociales del gobierno de Mauricio Macri, que para Osvaldo, ya lo ha dicho, “es como volver a la Edad Media”.

El año pasado publicó una bella y dolorosa carta por la desaparición de Santiago Maldonado. “Detrás del rostro de otro desaparecido, andaremos sin desandar ni un solo milímetro recorrido”, alentó Bayer en este texto que se publicó en La garganta poderosa. “Y a ustedes, hermanas, hermanos mapuches, los abrazo una vez más en la misma lucha, en la misma resistencia, en la misma dignidad, esa que nació hace siglos y vale la pena reconocer, porque no sólo supo trascender, también se supo hacer valer a fuerza de conciencia, sin ejercer más violencia que los saberes organizados, frente a ejércitos de robots armados”. 

 


Luego del asesinato de Rafael Nahuel, en el marco de una nueva represión al pueblo mapuche, el historiador grabó un video en el que cuestionó el accionar de la Justicia y las fuerzas represivas. “Señor Juez Villanueva, usted es quien ordenó un desmedido operativo en el que participó la Policía Federal para apresar a los miembros de la comunidad mapuche del Lof Lafken (...). Y para garantizar el desalojo y la represión cortó la Ruta 40 en un radio de diez kilómetros con la Gendarmería Nacional contra familias mapuches, la mayoría de ellos mujeres y niños, vulnerando todos los reconocimientos legales e internacionales”.

El viejo rebelde prometió que vivirá hasta los 100 años. Hay que ver sus pestañas haciendo cabriolas en el marco de su mirada cristalina cuando habla de su “amada” Marlene Dietrich, la actriz y cantante alemana que puntualmente todas las noches sigue cantándole canciones, justo cuando Osvaldo cierra los ojos y empieza a soñar. El sueño –y la lucha– continúan.


Este artículo fue publicado originalmente el día 17 de febrero de 2018 en Página12 

Fuentes de Información: Artículo publicado por Silvia Friera en Página12, FilmAffinity, Osvaldo Bayer Página Oficial.


Ver documental completo en Youtube.

Buscando a Larisa

Título original: Buscando a Larisa 
Dirección: Andrés Pardo Piccone 
Guion: Andrés Pardo Piccone
Música: Yonny Roldán
Fotografía: Santiago Cassarino
Productora: K3 Films
País de producción: México
Año: 2012 
Duración: 79 min.
 

















Buscando a Larisa es un documental realizado por el cineasta uruguayo Andrés Pardo, el proyecto surge después de que Andrés compró en un mercado de antigüedades una cámara super 8mm con  dos mil pies de material familiar que datan de 1970 a 1980, material en el que se incluyen escenas de la infancia de Larisa, una pequeña niña rubia, simpática, divertida y muy expresiva frente a la cámara de su papá, que con la cámara llevo un registro de la vida de su familia, los viajes, los días de trabajo, cumpleaños y otros eventos familiares.

La inquietud del cineasta surge en el momento en el que se pregunta por qué se desprendería la familia de tales recuerdos, y es el memento en el que decide junto al fotógrafo Santiago Cassarino comenzar un proyecto de documental en busca del paradero de Larisa y de respuestas a sus interrogantes respecto a ese material.



Un montón de recuerdos perdidos son vendidos al mejor postor en un mercado de antigüedades. Un coleccionista de películas en Súper-8 encuentra diez años de filmaciones familiares protagonizadas por una niña de la que sólo sabe su nombre. Tras el rastro de Larisa, Andrés Pardo construye un documental sobre el papel que juega el registro del pasado en la identidad de las personas. Todo esto mientras trata de encontrar una respuesta a la pregunta: ¿cómo es que alguien vende su memoria?

Fuentes de información: Filmaffinity, IMDB, MUBI, Cineteca Nacional, AgoraGDL.



El rostro de Karin

Título original: Karins ansikte
Año: 1984
País de producción: Suecia
Dirección: Ingmar Bergman
Guión: Ingmar Bergman
Duración: 14 min.
Idioma: Mudo con intertítulos en sueco y subtítulos en castellano.















Bergman rodó una película muy bella usando únicamente fotografías, las de su álbum familiar, para contar sin palabras la historia de su madre. La película dura catorce minutos y se llama KARINS ANSIKTE. El rostro de Karin, su madre, se repite una y otra vez, en diferentes fotografías de diferentes épocas, al ritmo de un piano cuyas notas disonantes enlazan unos primeros planos con otros. Porque se trata de una película de primeros planos, como tantas películas de Bergman.

En KARINS ANSIKTE se intuye también una historia ya contada por Bergman en otras ocasiones. La triste historia de amor de sus padres, minuciosamente fabulada en ese precioso libro llamado Las mejores intenciones, que también podría haberse titulado El matrimonio amateur, como esa novela maravillosa de Anne Tyler con la que guarda muchas similitudes. Busco Las mejores intenciones y releo la primera página del libro. En un breve prólogo, Bergman explica:

"Los Akerblom eran una familia muy amiga de fotografiarse. A la muerte de mis padres heredé un buen número de álbumes; los primeros de mediados del siglo XIX, los últimos de principios de los años sesenta. Hay sin duda una enorme magia en esas imágenes, sobre todo si se examinan con ayuda de una lupa gigantesca: rostros, rostros, manos, posturas, ropas, joyas, rostros, animales domésticos, vistas, luces, rostros, cortinas, cuadros, alfombras, flores de verano, abedules, ríos, peinados, granos malignos, pechos que despuntan, majestuosos bigotes […] Pero sobre todo los rostros. Me meto en las imágenes y toco a las personas, a las que recuerdo y a aquellas de las que no sé nada. Esto es casi más divertido que los viejos filmes mudos que han perdido sus textos explicativos. Yo me invento mis propias pautas."

Así es exactamente como filmó Bergman las fotos de su madre, con esa lupa gigantesca que es el objetivo de la cámara.

Fuentes de Información: Texto de Jonás Trueba, publicado en ElMundo.es, Patio de Butacas (info y descarga).



Nobody's Business


Dirección: Alan Berliner
Guión: Alan Berliner
Producción: Alan Berliner
Fotografía: Phil Abraham, Alan Berliner, David W. Leitner
Montaje: Alan Berliner
Sonido: Bill Seery, Alan Berliner, Stephen P. Robinson
País de Producción: E.E.U.U.
Año: 1996
Idioma: Inglés con subtítulos en castellano.
Duración: 57 min 












El cineasta neoyorquino asume aquí hallazgos y vías de investigación que había explorado en anteriores trabajos, profundizando en su apuesta por una historia familiar –la de su padre Oscar– que apela a un espectador universal.

El despliegue formal remite a sus anteriores trabajos, a la vez que cuenta con un tono propio, requerido por el propio filme. Berliner se vuelve a mostrar especialmente apto para utilizar materiales visuales preexistentes, desde filmes de archivo (relacionados con los judíos) y material de origen desconocido (las escenas del combate de boxeo) hasta fotos y películas domésticas y materiales rodados por él mismo en un tiempo anterior (la boda de su hermana y quizá la celebración del cumpleaños de su padre). A estos materiales, Berliner añade las entrevistas a sus familiares, la visita a Polonia y a Lake City, las imágenes de las rutinas diarias de su padre y la entrevista con su padre que sirve como eje de todo el filme. En este caso la banda sonora no presenta una diversidad de fuentes tan amplia como la banda visual, pues básicamente está compuesta por la “conversación” entre padre e hijo y en menor medida por declaraciones de diversos familiares.

La principal novedad que presenta el tratamiento de estos materiales reside en el modo con el que los protagonistas del filme (padre e hijo) se acercan a ellos, con una autoconsciencia o reflexividad que supone una clara evolución respecto a los anteriores filmes. En The Family Album, Berliner se había acercado a esos materiales desde una posición de aparente observador, con un interés casi etnográfico.

Esa dimensión reflexiva está reforzada además por las referencias directas al espectador que se hacen en la conversación entre padre e hijo, que nos introducen en el presente de ese intercambio y en cierto modo nos obligan a tomar partido. Además, esa reflexividad también está reforzada por la dimensión irónica que causa el tono distante y escéptico de Oscar Berliner hacia el mismo proyecto. En este sentido el final del filme resulta paradigmático de la condición reflexiva-irónica del discurso fílmico: mientras aparecen los títulos de crédito, se oye en off la última discusión del filme, en la que el padre vuelve sobre la inutilidad del proyecto y le amonesta por no haber hecho nada de provecho en su vida (sólo ha hecho películas) y por vivir de limosnas (o sea, de becas). 

Con todos esos materiales y ese nuevo enfoque, Berliner articula un filme que ahonda en temas que ya habían ido tomando cuerpo en sus dos películas anteriores, en relación con la historia familiar, la historia de personas anónimas y el valor de los registros domésticos para recuperar esas historias.

Nobody’s Business supone un nuevo paso en la investigación de Berliner acerca de su historia familiar, construyendo así un nuevo argumento a favor de la Historia de la gente ordinaria, ajena a los grandes acontecimientos de la Historia universal.