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Las sin sombrero


Créditos Documental
Dirección y Guión : Serrana Torres, Manuel Jiménez Núñez y Tània Balló
Producción: Tània Balló, Manuel Jiménez y Serrana Torres
Producción ejecutiva: Tània Balló y Alejandro Illa
Producción ejecutiva TVE: Andrés Luque
Idea original: Jorge Carrasco
Dirección de Producción: Mariona Claveria
Dirección de Fotografía: Pedro Sara Vila
Diseño de sonido: Juan Carlos del Castillo Planes
Sonido directo: Diego Lara
Montaje: Juliana Montañés y Carlos Prieto Cabrera
Con la participación de: José Antonio Mesa Toré, Emilio Miró, Mercedes Gómez Blesa, Ana Rodríguez Fischer, Antonio Gómez, Marga Clark, Nuria Capdevila, Alicia Rodríguez Mederos, Antonina Rodrigo, Felipe Alcaraz, Jaime Siles, Guillermo de Osma, Luis García Montero, Toni Marí, Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcín, Jairo García Jaramillo, Alumnas y Alumnos de 4o de ESO C, Promoción 2013/2014, IES Padre Poveda (Guadix, Granada.
Créditos Webdoc
Dirección creativa y producción ejecutiva: Serrana Torres, Tània Balló y Manuel Jiménez Núñez
Producción ejecutiva: RTVE DIGITAL, Lab de RTVE.es, Andrés Luque
Dirección interactiva: Serrana Torres
Desarrollo interactivo y gráfico: Estudi Estampa
Asesor interactivo: Arnau Giffreu, Guy Spriggs y Thais Ruiz de Alda
Dirección de Arte: Knock Brand Design
Dirección de Fotografía: Pedro Sara Vila
Dirección de Producción: Mariona Clavería
Montaje: Carlos Prieto Cabrera
Sonido directo: Diego Lara
Ayudantes de Producción: Laia Lafarga, Berta Mille
Asistente de Producción: Maja Andersson
Documentación: David Fernández de Castro
Asesor de Contenidos: Jairo García Jaramillo
Diseño de Sonido y Mezclas: Juan Carlos del Castillo
Posproducción de Imagen: Cristina Pérez
Segunda unidad Cámara: David Navas
Storytelling / Social Media: Serrana Torres y Berta Mille
Estudio de Grabación off: Insync Estudio
Contabilidad: Meritxell Alonso
Con la participación de: José Antonio Mesa Toré, Emilio Miró, Mercedes Gómez Blesa, Ana Rodríguez Fischer, Antonio Gómez, Marga Clark, Nuria Capdevila, Alicia Rodríguez Mederos, Antonina Rodrigo, Felipe Alcaraz, Jaime Siles, Guillermo de Osma, Luis García Montero, Toni Marí, Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcín, Jairo García Jaramillo, Alumnos y alumnas de 4º de ESO C, Promoción 2013/2014, IES Padre Poveda (Guadix, Granada)



“En el caso de llevar sombrero, llevaría un globo atadito a la muñeca con el sombrero puesto, y así cuando me encontrara con alguien conocido, le quitarían al globo el sombrero para saludar”

Maruja Mallo




En España, el año 1927 está asociado a la generación de artistas e intelectuales más fecunda del siglo XX.

Cartel de promoción del documental

Cartel de promoción del documental "Las sinsombrero": sin ellas, la historia no está completa tve

La denominada Generación del 27 se ha convertido en una de las marcas artísticas más reconocidas que identifica un momento crucial (1923-1936) en la historia cultural y social de este país.

Pasados los años, el hecho de formar parte de esta grupo ha permitido que sus integrantes oficiales hayan gozado de popularidad y hayan sido motivo de atención tanto en el ámbito artístico y literario como en el académico y de la enseñanza.

Las artistas del 27

Siempre y cuando hablemos de ELLOS. Pero ¿qué sucede con sus colegas, LAS ARTISTAS del 27?

Josefina de la Torre

Josefina de la Torre tve

La realidad es que junto a ellos convivieron, crearon ¡y triunfaron!, la que fuera la primera generación de mujeres que entró sin complejos en el mundo artístico. Mujeres de gran talento, que compartieron entre ellas amistad, reflexiones y vivencias y que con su obra influyeron de forma decisiva en el arte y pensamiento español de la época y en algunos casos, y debido a su producción en el exilio, en los estilos y géneros de artistas internacionales.

La interrupción de la Guerra Civil supuso el fin de esa Generación, pero en el caso de ellas, supuso también su condena al olvido.

La interrupción de la Guerra Civil supuso el fin de esa Generación, pero en el caso de ellas, supuso también su condena al olvido. 

Pasaporte de la escritora Rosa Chacel

Pasaporte de la escritora Rosa Chacel ARCHIVO F. JORGE. GUILLIN

Reconstituida la democracia, los nombre de sus colegas fueron recuperados y ensalzados, mientras que los de esta mujeres permanecieron en silencio, perdiendo su lugar, de pleno derecho, dentro del relato oficial de la Generación del 27. María Teresa León, Ernestina de Champourcín, Rosa Chacel, Concha Méndez, Josefina de la Torre, María Zambrano, Maruja Mallo, Marga Gil Roësset, son una representación con nombres y apellidos de estas creadoras.

Las Sinsombrero es el primer gran proyecto transmedia español que cuenta con la coproducción de TVE

Las Sinsombrero es el primer gran proyecto transmedia español que cuenta con la coproducción de TVE: cuenta con un webdoc, un proyuecto educativo promovido por el Ministerio de Educación, una exposición itinerante y otras iniciativas futuras relacionadas con el documental.

Cualquier usuario puede ensalzar a las otras sin sombreros que no han recibido aún su reconocimiento participando en el webdoc. Sólo tienen que subir una foto a twitter o instagram con el hashtag #misinsombrero y saldrán en la pestaña de Participación.

El documental, junto con todas sus propuestas paralelas, propone ensalzar y recuperar el legado de estas artistas. Con el objetivo de que este episodio de nuestra historia artística se reescriba con ellas y a partir de ellas para que sean incluidas de forma incuestionable dentro del grupo del 27.

Proyecto participativo de

Proyecto participativo de "Las sinsombrero" tve

El documental fue estrenado en el Festival de Cine de Málaga y fue seleccionado para la sesión inaugural del Edimburgo Spanish Film Festival 2015.

Las Sinsombrero

Las Sinsombrero es el nombre por el que son conocidas un grupo de mujeres artistas españolas nacidas entre 1898 y 1914. El nombre responde al gesto de quitarse el sombrero en público que protagonizaron Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca en la Puerta del Sol. "Nos apedrearon llamándonos de todo", relata la misma Mallo en unas grabaciones hechas por TVE tras volver del exilio. El documental "Las Sinsombrero", que recogía gran cantidad de material de archivo y entrevistaba a investigadores y familiares de estas mujeres, recogía el impulso de quienes durante décadas se habían afanado en rescatarlas en el ámbito más o menos erudito o académico, especialmente dentro de los círculos universitarios, para divulgarlo y extenderlo al gran público. El éxito del documental extendió el interés por este grupo y consolidó la etiqueta con que hoy son conocidas. 

Madrid fue la ciudad donde la gran mayoría de ellas residieron, estudiaron y desarrollaron su actividad artística. Abiertas a nuevos conceptos de modernidad y a las corrientes de vanguardia que provenían de Europa, recuperaron también la tradición popular. Profundamente comprometidas con su tiempo y su realidad social, su actitud fue rompedora y abierta, transformando el panorama cultural y artístico de una España convulsa.

Sus aportaciones están todavía poco estudiadas y, en su gran mayoría, han quedado al margen de las antologías y los manuales de arte y literatura hasta nuestros días, aunque desarrollaron una actividad constante y destacada en campos tan variados como la escritura, la pintura, la escultura, la ilustración o la filosofía. 

Origen del nombre

Un día, en el Madrid de los años 20, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Margarita Manso y Maruja Mallo pasearon por la Puerta del Sol quitándose el sombrero. Esta actitud transgresora pretendía romper la norma y, metafóricamente, en ausencia de la pieza que tapa la cabeza, liberar las ideas y las inquietudes. El mismo Borges se hizo eco de esta práctica en su artículo “Los intelectuales son contrarios a la costumbre de usar sombrero”. Una de estas mujeres que protagonizó la anécdota, Maruja Mallo, la explica de la siguiente manera “Un día se nos ocurrió a Federico, a Dalí, a Margarita Manso y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos que parecía que estábamos congestionando las ideas y, atravesando la Puerta del Sol, nos apedrearon llamándonos de todo”.

El origen del nombre Las Sinsombrero para denominar a las mujeres pertenecientes a la Generación del 27 viene del proyecto transmedia del mismo nombre creado por Tània Balló Colell, Serrana Torres y Manuel Jiménez Núñez (estrenado en el Festival de Cine de Málaga el 24 de abril de 2015 y posteriormente emitido en La 2 de TVE dentro del programa Imprescindibles, el día 9 de octubre de 2015) quienes tomaron la anécdota contada por Maruja Mallo para dar nombre al proyecto que acabaría denominando a estas mujeres.

En plena dictadura de Primo de Rivera, en una España todavía cerrada y de espaldas al mundo, este gesto, quitarse el sombrero, los convirtió en rebeldes, especialmente a las mujeres. Para ellas, prescindir del sombrero implicaba abandonar el corsé de la época y, por tanto, no conformarse con el papel de esposas y madres. 

Nómina

Se cuentan entre las mujeres que tuvieron ese enorme peso en la vanguardia artística de principios del siglo XX nombres como Maruja Mallo (Vivero 1902-Madrid 1995), pintora; Rosario de Velasco (Madrid 1904-Barcelona 1991), pintora; Marga Gil Roësset (Madrid 1908-Las Rozas 1932), escultora, ilustradora y poeta; María Zambrano (Vélez-Málaga 1904-Madrid 1991), filósofa; María Teresa León (Logroño 1903-Madrid 1988), escritora; Josefina de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1907-Madrid 2002), poeta; Rosa Chacel (Valladolid 1898-Madrid 1994), escritora; Ernestina de Champourcín (Vitoria 1905-Madrid 1999), poeta; Concha Méndez (Madrid 1898-México 1986), escritora; Margarita Manso (Valladolid 1908-Madrid 1960), pintora; Delhy Tejero (Toro, Zamora 1904- Madrid 1968), pintora e ilustradora, Ángeles Santos (Portbou 1911-Madrid 2013), pintora y artista gráfica y Concha de Albornoz (1900-1972).

Contexto histórico

Entender el contexto histórico de Las Sinsombrero es entender los años que engloban la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil.

Tras la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Filipinas y Puerto Rico), el país se sumergió en una profunda crisis nacional que propició cambios económicos, políticos e intelectuales. A esta nueva España pronto se sumó el debate sobre “el problema femenino”. Inmersa en una corriente antifeminista que utilizaba el determinismo biológico para justificar la desigualdad de los sexos y señalar la debilidad del género femenino, la sociedad y sus estamentos más tradicionalistas pretendía frenar la aparición de una nueva mujer Europea, que había conocido la autonomía durante la Primera Guerra Mundial, forzada a asumir el lugar de los hombres que marchaban al frente.

Es en este contexto en el que aparecen los movimientos feministas y sufragistas, impulsado por aquellas que toman conciencia de su capacidad intelectual y deciden no aceptar nuevamente un papel de sumisión. La participación en la vida pública, el acceso a la educación generan mujeres cosmopolitas, independientes, creativas. En España, el proceso se consolida con la proclamación de la Segunda República en 1931. La mujer no solo refleja su modernidad en su aspecto físico y su modo de vestir, sino que tiene vocación profesional, formación cultural, conciencia política y aplaude los avances tecnológicos y sociales. Las Sin Sombrero, deudoras de la incorporación al mundo laboral y político que habían protagonizado las mujeres de la Generación del 14 (Clara Campoamor, Victoria Kent o Carmen de Burgos, entre otras), se presentan ante la sociedad y conquistan también el mundo artístico.

La Guerra Civil truncará este camino y su desenlace supondrá un brutal retroceso respecto a los avances obtenidos en décadas anteriores. Los largos exilios fueron la tónica general de estas mujeres, que encontraron en América y Europa su nuevo espacio. Las que se quedaron en España sufrieron represalias que comprendían la cárcel y, en muchos casos, el silencio intelectual, que se conseguía matándolas en la mayoría de los casos.

Características de conjunto

Las artistas españolas del 27 reivindicaron su papel intelectual no solo sobre su propia figura, sino sobre la vida cultural que las rodeaba. Así, es fácil seguir la pista de muchas ellas en publicaciones de la época, haciendo reseñas sobre libros, opinando sobre arquitectura y formando parte de una ajetreada agenda social.

Reflexionaron, además, sobre la iconografía propia de la feminidad. Este detalle puede comprobarse incluso a la hora de denominarse. Empiezan a imponerse fórmulas como “autora”, “escritora”, “pintora”...

El trazo más relevante es, sin duda, la introducción de un perfil femenino consecuente a su realidad en sus obras. La mujer se convierte en un personaje pictórico y literario fuerte, emancipado, que lucha contra su destino. Se representan grupos de mujeres con un aspecto moderno, fumando o en actitud intelectual. Las personalidades son fuertes e independientes y hacen suyo un espacio que, hasta el momento, solo estaba permitido a los hombres. 

Centros de reunión

A pesar de no coincidir en muchos aspectos, la relación entre estas mujeres fue muy estrecha, extendiéndose incluso a generaciones anteriores. Les unía la lucha común contra una sociedad que las rechazaba y ninguneaba en gran medida.

En este sentido, los centros de encuentro fueron escenarios comunes de vital importancia para ejercer esa defensa y unión. Algunos de ellos, los no físicos, eran compartidos también con sus compañeros de generación. Con estos tuvieron intensas relaciones, aunque incluso ellos mismos olvidan mencionarlas en la mayoría de ocasiones. Son espacios de intercambio cultural como la Revista de Occidente o La Gaceta Literaria.

Pero también existieron lugares físicos exclusivos donde estas mujeres se reunían y compartían ideas. En el Madrid de aquellos años se consolidaba la Residencia de Señoritas, grupo femenino de la Residencia de Estudiantes, el Lyceum Club Femenino o la Asociación Universitaria Femenina. La semilla de la transformación femenina de varias generaciones y el camino de la igualdad de derechos se gestó en estas instituciones, de las cuales saldría grupos excepcionales de mujeres. 

Fuentes de información: RTVE, LasSinsombrero, Wikipedia




Las Sinsombrero  



En España, el año 1927 está asociado a la generación de artistas e intelectuales más fecunda del siglo XX. La denominada Generación del 27 se ha convertido en una de las marcas artísticas más reconocidas que identifica un momento crucial (1923-1936) en la historia cultural y social del país. El hecho de formar parte de esta Generación ha permitido que sus integrantes oficiales, entre los que se encuentran Federico García Lorca, Luís Buñuel, Salvador Dalí, Rafael Alberti o Luis Cernuda, hayan gozado de popularidad y hayan sido objeto de atención nacional e internacional.

Pero este reconocimiento solo existe hacia ellos, aunque en esta explosión creativa también había mujeres: surgió la que fuera la primera generación de mujeres que entró sin complejos en el mundo artístico.

Mujeres de gran talento, que compartieron entre ellas amistad, reflexiones y vivencias y que influyeron de forma decisiva en el arte y pensamiento español y, en algunos casos, debido a su producción en el exilio, en los estilos y géneros de artistas internacionales. La Guerra Civil supuso el fin de esa Generación, pero en el caso de ellas supuso también su condena al olvido.

Reconstituida la democracia, los nombres de sus colegas fueron recuperados y ensalzados, mientras que los de ellas permanecieron en silencio, perdiendo su lugar, de pleno derecho, dentro del relato oficial de la Generación del 27 y por consiguiente en la historia. María Teresa León, Ernestina de Champourcín, Rosa Chacel, Concha Méndez, Josefina de la Torre, María Zambrano, Maruja Mallo y Marga Gil Roësset son una representación de estas creadoras.










Las Sinsombrero. Ocultas e impecables

Ocultas e impecables, segunda parte de "Las Sinsombrero", sigue dando luz a la vida y obra de aquellas artistas e intelectuales, que pertenecen por derecho propio a la generación del 27, pero que la Historia jamás ha reivindicado, sumergiéndolas en un doloroso olvido.









Las Sinsombrero - El exilio

                                    
Tres generaciones más tarde, el documental El exilio -tercer capítulo de la serie Las sinsombrero- recupera la memoria de aquellas intelectuales que tuvieron que huir de su país para salvar sus vidas personales y profesionales. Un documental que puede verse en A la Carta en Imprescindibles que trae a la vida las historias de mujeres como Luisa Carnés, Mada Carreño, Margarita Nelken, Silvia Mistral, Victorina Durán, María Dolores Arana y Carlota O’Neill.

El tercer episodio de Las Sinsombrero cuenta además con una banda sonora excepcional a cargo de la cantante Sheila Blanco que, inspirada por la historia que descubrió en esta serie documental, dio forma al álbum-homenaje Cantando a las poetas del 27 (2019).






Love Strip

Título original: Love Strip (Las noches y los días de Pepe González)
Dirección, guión y camara: Tony Macousqui
Guión y camara: Tony Macousqui
Montaje: Laura Celada, Cristina García Hinojo, Javier González Guerra, Alejandro Mediavilla, Albert Pozo, Ainara Torres y Jaime Vieco.
Sonido:  Jaime Vieco, Alejandro Mediavilla.
Música:  Jaime Vieco. 
Diseño: La Casa Fantasma
Productora:  La Casa Fantasma
Formato: Full HD
Intervienen: Domingo Álvarez, Carlos Avallone, Andrés Balcells, Miss Banbury Cross, Carrillo, Manel Domínguez Navarro, Jesús Durán, Fernando Fernández, Manel Ferrer, Luis García Mozos, Antonio Gómez, Víctor Guerrero, Antoni Guiral, Daniel Herrera Erro, Rafael López Espí, Juan Llop, Esteban Maroto, Antonio Martín, Esteban Martínez, Laura Massagué, José María Miralles, Marcelo Miralles, Enrique Montserrat, Lorenzo Pastor, Carles Prunés, Albert Pujolar, Víctor Ramos, Lluís Ribas, Sanjulián, Enric Torres, Adolfo Usero, Victoria Utrilla, Victoria Vingut, Violeta La Burra.Idioma: Castellano con subtítulos en inglés. País de producción: España
Año: 2016
Duración: 37 min.
Web oficial: www.vampilovestrip.com



·Retratos sobrenaturales y vampiras extraterrestres: La misteriosa vida del dibujante Pepe González en un docu-thriller online.


A principios de los años 80, el barcelonés José González Navarro era uno de los dibujantes más admirados del mundo. La conmovedora belleza de sus personajes femeninos había revolucionado el cómic romántico de los 60 y convertido a Vampirella en un icono de la cultura pop de los 70. Pero todo eso a Pepe le traía sin cuidado. Genial. Inconsciente. Autodestructivo. En la cima de su popularidad, Pepe decide abandonar el cómic para volcar su talento en una colección de retratos más que hiperrealistas, sobrenaturales, de la que siempre fue su gran obsesión: Marilyn Monroe. A partir de entonces y hasta la noticia de su fallecimiento, muy poco volvería a saberse de él. 

El 15 de marzo de 2009, mientras Pepe González agoniza en el Hospital Clínic de Barcelona, el documentalista Tony Macousqui se dedica a grabar uno de los últimos domingos del Mercat de Sant Antoni. El inminente inicio de unas drásticas obras de remodelación le ha traído de vuelta al escenario de su infancia: tebeos para niñas, fotonovelas románticas, cómics de terror... Macousqui planea realizar una crónica del pulp fiction español de los 60 y 70. Para ello ha redactado una lista de títulos trasnochados y autores imprescindibles, encabezada por esa combinación de tres palabras que en su adolescencia creyó mágicas: Pepe, Vampirella, González. Tres días después, a Macousqui se le atragantará el desayuno al encontrar esas tres palabras en la sección de necrológicas. 


7 de abril de 2009. La necrológica era muy escueta y no aclaraba las circunstancias de su muerte. Setenta años. Una larga enfermedad. Resistiéndose a aceptar que el destino ha cancelado para siempre su entrevista con Pepe González, Macousqui sigue el rastro de un comentario publicado en internet ("Tus amigos del Ros Negre nunca te olvidaremos, Pepe") y consigue localizar el domicilio del dibujante en el preciso instante en que todos sus objetos personales están siendo arrojados a un contenedor de desperdicios. Dibujos, fotografías, recortes... Para desentrañar el verdadero significado de ese torbellino de papelotes, el documentalista está dispuesto a interrogar a todas aquellas personas que de un modo u otro colaboraron en los cómics de Vampirella. Portadistas, dibujantes, guionistas, jefes de producción, incluso las modelos que inspiraron el personaje. Nadie está libre de sospecha. 

La cruda realidad es que Pepe González murió en la indigencia. Y aunque solía decir que su cadáver debía ser arrojado a la basura, finalmente sus restos mortales habían sido depositados en la misma tumba donde yace quien durante tantísimos años fuera su mentor, representante, editor y colega del alma, don Josep Toutain, fundador de la mítica agencia Selecciones Ilustradas. En sus años dorados, la agencia había llegado a contar con un centenar de artistas que producían infinidad de cómics e ilustraciones de romance, acción y terror para editoriales europeas y americanas. Pepe había sido el dibujante más carismático y mimado de Selecciones Ilustradas. Quizás también su principal víctima. 



24 de agosto de 2010. En su obsesivo empeño por retratar la vida del famoso dibujante de vampiras, Macousqui está a punto de resucitar los peores fantasmas de Selecciones Ilustradas. Un nuevo y sorprendente hallazgo le obligará a localizar a todos los náufragos de la agencia. A partir de entonces, y hasta la noticia del estreno de "Love Strip", nada bueno volvería a saberse de él.

- Fuentes de Información: "La Casa Fantasma" vampilovestrip.com


Ver trailer













Ver Episodio 5: Las noches y los días de Pepe González en Youtube.

!Women Art Revolution

Dirección: Lynn Hershman Leeson
Producción: Lynn Hershman Leeson, Sarah Peter, Kyle Stephan, Alexandra Chowaniec, Laura Blereau.
Guión: Lynn Hershman Leeson
Música: Carrie Brownstein
Montaje: Lynn Hershman Leeson
Distribución: Zeitgeist Films
Pasís de producción: E.E.U.U.
Año: 2011  
Duración: 83 min.














*1 !Women Art Revolution es más que la descripción de los acontecimientos sucedidos desde principios de la década de los setenta, en donde los movimientos sociales desencadenaron una serie de cambios en la cultura norteamericana. El acierto de esta obra radica en convertirse en un testimonio más de los muchos que están contenidos en su estructura narrativa. La película en sí tiene el mismo objetivo que todas las artistas entrevistadas: hacer ver que el arte femenino tiene tanto valor como cualquier otro.

Durante ochenta y tres minutos las entrevistadas cuentan cómo su arte se convirtió en su protesta. En un principio su lucha se basó en peticiones apacibles que por supuesto, no fueron escuchadas, conforme su descontento creció, encontraron en el performance la mejor forma de expresar su reclamo, y fue ahí, cuando comenzaron a actuar, que fueron escuchadas. No era prudente que un montón de mujeres anduvieran por la calle haciendo representaciones que ejemplificaban el machismo y la colosal ansia de poder del hombre.




Sin embargo, la lucha continúa hasta el día de hoy y este movimiento auténticamente feminista ha convertido el arte en su arma. A pesar del avance logrado, las escenas finales de la obra de Hershman demuestran que en la actualidad estadounidense sigue sin importarle a muchos el arte de las mujeres – jóvenes entrevistados a las salidas de distintos museos no sabían el nombre de más de una mujer artista -. La misma directora, quien también es artista, comenta en la película que fue hasta 2008 que logró vender parte de su obra, la cual tuvo guardada cerca de cincuenta años, nadie nunca la quiso por que “el autor era mujer”.

!Women Art Revolution es una película que habla del arte con un objetivo. Esa lucha que parece eterna ha transformado el arte de las mujeres en su arma y es a través de esta arma que han logrado hacerse escuchar. Mientras tanto la interrogante que queda es ¿qué tanto se han dejado de expresar estas artistas y han transformado su arte en una lucha política?

!Women Art Revolution en la Biblioteca de Mujeres Artistas *2



“!Women Art Revolution: A Formerly Secret History” es un documental que recorre la evolución del movimiento artístico feminista surgido en Estados Unidos durante la década de 1960’.

Su directora, Lynn Hershman Leeson fue partícipe activa de este movimiento y ha pasado 42 años documentándolo. A través de entrevistas íntimas, obras de arte provocadoras y fragmentos de vídeos raramente vistos hasta ahora, nos acerca al que muchos historiadores e historiadoras consideran el movimiento artístico más significativo de finales del siglo XX.

“Women Art Revolution: A Formerly Secret History” se presenta este mes de enero (2011) en el apartado New Frontier, del festival Sundance y es parte de un proyecto transmedia que incluye una instalación y la creación de una página web. (Ver extracto)

RAW/WAR, la website, es un portal excelente, abierto a las contribuciones, que pretende impedir que el olvido se repita, por decirlo de alguna manera (sobre Raw/War). Sus archivos incluyen Documentales-Documentación- Cine/vídeo experimental- Entrevistas- Multimedia- Vídeos musicales-Performance-Producciones de TV y otras categorías.

La biblioteca de la Stanford University aloja los archivos de la colección Women Art Revolution -un ejemplo de colaboración que ya podría copiarse por estos lares- y desde este sitio puedes tener acceso a vídeos, transcripciones de las entrevistas, biografías, y enlaces de todo lo que aparece en el documental y a otros recursos sobre estudios feministas: WAR: Voices of a mouvement.


Un ejemplo de la información que puedes encontrar sobre las mujeres artistas que aparecen en el documental:






  • Antin, Eleanor
  • Antoni, Janine
  • Baca, Judith Francisca
  • Lacy, Suzanne
  • De Bretteville, Sheila
  • Brodsky, Judith K.
  • Butler, Connie
  • Chicago, Judy, 1939-
  • Da Costa, Beatriz
  • Edelson, Mary Beth
  • Fox, Howard
  • Grode, Susan A.
  • Hammond, Harmony
  • Heiss, Alana
  • Hershman-Leeson, Lynn, 1941-
  • July, Miranda, 1974-
  • Kanarek, Yael
  • Kelley, Mike, 1954-
  • Kozloff, Joyce
  • Kushner, Robert, 1949-
  • Lacy, Suzanne
  • Lippard, Lucy R.
  • Pindell, Howardena, 1943-
  • Rainer, Yvonne, 1934-
  • Reilly, Maura
  • Rich, B. Ruby
  • Ringgold, Faith
  • Rosenthal, Rachel, 1926-
  • Rosler, Martha
  • Roth, Moira
  • Sackler, Elizabeth A.
  • Schapiro, Miriam, 1923-
  • Schneemann, Carolee, 1939-
  • Sims, Lowery Stokes
  • Spero, Nancy, 1926-2009.
  • Tucker, Marcia
  • Utterback, Camille, 1970-
  • Vicuña, Cecilia
  • Wilding, Faith
  • Wilson, Martha, 1947-
  • Guerrilla Girls

  • Fuentes de información: *2 Biblioteca de Mujeres Artistas, *1 Reseña de Edgar Lazarín publicada en LifeBoxSet,



    Art & Copy

    Dirección: Doug Pray
    Producción: Jimmy Greenway, Michael Nadeau
    Música: Jeff Martin
    Fotografía: Peter Nelson
    Montaje: Philip Owens
    Intervieenen: Lee Clow, Dan Wieden, David Kennedy, Phyllis K. Robinson, Hal Riney, George Lois, Rich Silverstein, Jeff Goodby, Mary Wells, Cliff Freeman, Jim Durfee
    País de producción: Estados Unidos
    Año: 2009 
    Duración: 88 min.
    Web oficial: http://www.artandcopyfilm.com/













    "Art & Copy es una película documental de 2009, dirigida por Doug Pray, sobre el sector publicitario en los Estados Unidos. La película sigue la trayectoria de la gente de la "revolución creativa publicitaria de la década de 1960", incluyendo a Hal Riney, George Lois, Mary Wells Lawrence, Dan Wieden, y Lee Clow. El documental incluye campañas publicitarias como "Just Do It", "I Love New York", "Where's the beef?", "I Want My MTV", "Got Milk?", y "Think Different".

    A pesar de que las críticas fueron en general favorables,  algunos críticos reprocharon que la película presentaba una visión acrítica de la publicidad."



    Art & Copy: El Valor de las Grandes Ideas


    "El mundo de la publicidad ha dado pie a distintos tipos de shows en la pequeña pantalla, desde “Trust Me” hasta “Mad Men” y, por supuesto, la inclusión de los falsos comerciales de “Better Off Ted”…

    Algo hay acerca de la demencia que se vive en estos laboratorios de persuasión e ideas, que ha cautivado a la nación. Sin embargo, una línea al principio de la cinta “Art & Copy” habla del hecho de que el 98 por ciento de la publicidad a la que estamos expuestos es prácticamente basura, pero que existe un 2% por el que vale la pena mirar la manera como unas imágenes y las palabras correctas, pueden en conjunto convertirse en magia y lograr desde la motivación para ir a correr al parque (“Just Do It”) o reelegir a un presidente (que puede ser bueno u horrendo dependiendo de quién se trate).

    Dirigida por Doug Pray, “Art & Copy” es un documental enfocado no en el 100% de lo que es la industria, sino en las personas que han creado esas brillantes campañas que forman el 2% y que han cambiado la manera como viste la gente y hasta la manera en la que piensan (“Think different” ¿se acuerdan?)

    A lo largo de la cinta, vemos desfilando a talentos de la talla de Lee Clow, de la legendaria compañía TBWA\Chiat\Day encargados de cambiar el rumbo de la publicidad en el mundo con campañas como la de Apple (“Think Different”) y el histórico comercial de “1984” durante el superbowl que ni siquiera mostraba el producto. Dan Wieden y David Kennedy de Wieden+Kennedy, quienes cambiaron la mentalidad deportiva del mundo con la frase “Just do it”. La Legendaria Phyllis K. Robinson de la firma Doyle Dane Bernbach (DDB) y sus revolucionarias ideas para Polaroid, Clairol y otras marcas de la “Me Generation”. El fallecido Hal Riney, quien además de explotar el sentimentalismo de la nación para que compraran autos Saturn y agua Perrier, ayudó con la misma estrategia a la reelección de Ronald Reagan en 1984. El genial George Lois quien, entre otras cosas, hizo famoso a Tommy Hilfiger de la noche a la mañana, fue el encargado de las históricas portadas de Esquire Magazine entre 1962 y 1972 y, de paso, nos hizo decir a los niños de los 80 "I Want My MTV". Rich Silverstein y Jeff Goodby y la idea detrás de una frase con mala gramática a todas luces "Got Milk?" y Mary Wells la primera mujer CEO dentro de una compañía de publicidad del tamaño de Wells Rich Greene, desde donde nos heredaron la icónica campaña “I Love New York”.

    La cinta es a la vez una colección de éxitos y nostalgia, como una serie de entrevistas con rebeldes que se han atrevido a decirle a sus clientes que para poder vender mejor sus productos deben concederles la razón y han estado en lo correcto, gente que ha podido entender que la elegancia de los textos cortos y las ideas grandes puede tener una conexión emocional con los consumidores, gente con sentido del humor cáustico y con reglas bastante flexibles que entienden que la creatividad no siempre se consigue trabajando en un cubículo de 8 a 5.

    Sí, es acerca de anuncios y publicidad y decadente capitalismo y manipulación, pero cuando esta práctica se convierte en arte, es maravilloso ponerse a ver los comerciales."

    Fuentes de Información: WikipediaArt & Copy: El Valor de las Grandes Ideas publicado en el Rincon del Publicista.




    Antonio Gaudí


    Título original: Antonio Gaudí (アントニー・ガウディー)
    Dirección: Hiroshi Teshigahara
    Dirección de fotografía: Junichi Segawa, Yoshikazu Yanagida, Ryu Segawa
    Montaje: Eiko Yoshida
    Música y efectos de sonido: Tōru Takemitsu, Kurodo Mori, Shinji Hori
    Producción: Hiroshi Teshigahara, Noriko Nomura
    País de producción: Japón 
    Año: 1984
    Duración: 72 min.














    Contra la línea recta. Antonio Gaudí de Hiroshi Teshigahara

    "En Gaudí se resuelve en un equilibrio exacto el ajuste de cuentas entre el alma, que tiende a lo alto, y la gravedad, que tira hacia abajo. Una tensión entre el espíritu y la forma que alienta también la obra de Teshigahara, autor de “La mujer de la arena” y “El rostro ajeno”. Un cineasta, sin duda, con intenciones trascendentes"

    Por Santiago Rubín de Celís.





    Hace ya algún tiempo en estas mismas páginas Manuel Asín reflexionaba, a propósito de Arquitectura imaginaria (Imaginäre Arkitektur- Der Baumesiter Hans Scharoun, 1995) de Hartmut Bitomsky, sobre la dificultad de filmar la arquitectura, “sobre la imposibilidad de hacerlo directamente”. El cineasta que persevera en capturar un espacio arquitectónico con la ayuda de su cámara es derrotado de antemano: el espacio resultante de esos intentos “no se puede decir que coincida con ningún espacio edificado”. Como en el caso de la de Bitomsky, por muy fascinantes que sean los resultados, la película es la película y los edificios, de Hans Scharoun en aquel caso, algo evidentemente muy distinto. Son otra cosa. La primera verdadera dificultad con la que se encuentra la cámara cuando filma la ciudad, o un determinado espacio arquitectónico, es su incapacidad para verlos como lo haríamos nosotros mismos. “Dos sistemas de visión, dos percepciones opuestas” : la de la cámara ─ciclópea, monocular, que nos impone rigurosamente un punto de vista centrado, parcial, limitado(r), obtenida gracias a una síntesis de tiempos y espacios deshilachados─ frente a nuestra percepción visual “continua” del mundo sensible que nos rodea. Con la brillantez que le caracteriza, Jean-Louis Comolli, en su texto “La ciudad filmada”, ha desglosado minuciosamente la problemática derivada de este dilema, cosa que no parece haber desanimado (ni seguramente lo hará, claro) a ningún cineasta a la hora de seguir filmando la arquitectura. Ni siquiera a él mismo, como atestigua, sin ir más lejos, su embriagadora Marseille contre Marseille (1996), filmada a la sombra de éste y otros de sus escritos.



    Una atracción sin violencia, pero difícil de resistir, es la que llevó a otro de estos cineastas, digamos “testarudos”, el japonés Hiroshi Teshigahara, del que conocíamos sus colaboraciones con Kōbō Abe pero casi nada de su obra documental, a filmar Antonio Gaudí (1985). Después de un largo período alejado del cine, a la cabeza de la escuela familiar de ikebana tras la muerte de su padre, Teshigahara es tentado doblemente: primero, por la propia actividad de volver a filmar; después, con que el objetivo de sus imágenes sea la obra del arquitecto catalán, tan decisivo en sus años de formación. Parafraseando a Georg Simmel, en Antoni Gaudí se resuelve en un equilibrio exacto el ajuste de cuentas entre el alma, que tiende a lo alto, y la gravedad, que tira hacia abajo. Una tensión, entre el espíritu y la forma, que alienta también la obra del autor de La mujer de la arena (Suna no onna, 1964) y El rostro ajeno (Tanin no kao, 1966), un cineasta, sin duda, con intenciones trascendentes. ¿Amor a primera vista? ¿Afinidades electivas? Dejando a un lado la pasión nipona ─escrita, la palabra “pasión” me parece diminuta para expresar un entusiasmo que merece un análisis sociológico pormenorizado─ por el arquitecto, lo cierto es que los japoneses aprecian mucho las formas serpenteantes y nudosas, que el Shinto adora como go-shintai: la morada en la que residen los espíritus sagrados. Unas formas sinuosas, de gran importancia también en los arreglos florales, por ejemplo, omnipresentes en la arquitectura orgánica del catalán. En común, esa “rebelión en contra de la línea recta” a la que Eric Rohmer (a santo de uno de los filmes de Frank Tashlin) se refirió en Cahiers du cinéma. ¿No sería esta común insurrección un hermoso punto de partida para rastrear los vínculos secretos entre Teshigahara y Gaudí?

    El japonés filma edificios como La Pedrera, el Palau Güell o la Casa Batlló, o espacios arquitectónicos como el Jardín de las Hespérides, con una admiración ─cuando no devoción─ que, de algún modo, preludia su giro al clasicismo, la monumentalidad de sus dramas históricos de estética tradicional Rikyu (1989) y Basara, la princesa Goh (Gô-hime, 1992), películas que cierran su filmografía. Un “estilo monumental”, madurado seguramente en el medio ambiente tradicional de su nueva profesión (no solo el ikebana, también otras expresiones artísticas como la caligrafía, la cerámica o las instalaciones hechas con bambú), alejado del sus primeras obras, cuya finalidad no es otra que la de “representar la historia, la cultura y las tradiciones japonesas de un modo sacramental”, la de mantener esos “bienes sagrados” incorruptos en el tiempo como las reliquias de un santo. Resulta curioso, al respecto, comparar Antonio Gaudí con su película inmediatamente anterior, el cortometraje Sculpture mouvante – Jean Tinguely (1981), que muchas filmografías ─IMDb, sin ir más lejos─ no incluyen entre sus obras. En ella, no encontramos ese fervor sacramental a la hora de mostrar las “máquinas-escultura” del artista suizo. Pero las diferencias no se limitan a la mirada, claro. Su forma de reportaje, la narración sempiterna, la simplicidad didáctica de su estructura, lo intencional de una puesta en escena transparente lo sitúan de la parte de obras primerizas como los cortos Hokusai (1953) o Ikebana (1956). Antonio Gaudí es otra cosa. Viéndola, no solo acusamos un evidente alejamiento formal (del que ese monumentalismo tendría gran parte de culpa, desde luego), sino que, a las claras, su intención, su propia concepción, diríamos, lejos ya de la inmediatez del mero testimonio documental de aquellas, va mucho más lejos, alcanzando esa trascendencia a través de la forma a la que aspiran sus mejores trabajos.





    En alguna parte, no estoy seguro dónde, Walter Benjamin ha escrito: “El recogimiento ante la obra de arte invita a la inmersión en la misma”, y me parece que aquí  está el quid de la cuestión, el punto de partida a partir del cual Teshigahara ha construido su película. Prescindiendo casi por completo de la figura humana (la mayor parte de los edificios son filmados desiertos, sin otra presencia que la de la cámara), sin el recurso de la entrevista (con la breve excepción de Isidre Puig Boada), renunciando a comentario alguno que “acompañe” a las imágenes, el cineasta se/nos entrega a Gaudí mostrándonos su obra en vez de explicárnosla. En constante movimiento, ya sea a través de esos parsimoniosos travellings que parecen recorrer los espacios a cámara lenta ─imposible no pensar automáticamente en el Resnais de L’année dernière à Marienbad (1961) o Toute la mémoire du monde (1956)─ o de suntuosos paneos que barren unos interiores de sugerencias fantásticas, la cámara se desliza totalmente libre, imparable, se diría que hechizada (4) por los espacios que pretende “hacernos ver”. No hay puerta, escalera, ventana que se le resista. Eliminando todo lo accesorio (las secuencia de la sardana, los planos del arte románico catalán, de las formaciones rocosas autóctonas que contextualizan la obra del artista dentro de su propia cultura), concentrándose en el elaborado trabajo de cámara, cuyo fin es sobre todo traducir a términos sensuales las texturas del arquitecto, Teshigahara se convierte así en el flâneur ideal de la Ciudad Condal.

    Fuentes de información: Blog & Docs, Criterion Collection30 Documentales de Arquitectura para ver el 2013 en ArchDaily Mexico.





     


    Hiroshi Teshigahara




    (Chiyoda, Tokio, Japón 28 de enero de 1927 - Tokio, Japón 14 de abril de 2001, 74 años)

    Hiroshi Teshigahara (勅使河原 宏 ''Teshigahara Hiroshi''?, 28 de enero, 1927 - 14 de abril, 2001) fue un director de cine de vanguardia de origen japonés.

    Nació en Tokio, hijo de Sofu Teshigahara, fundador y maestro de la Escuela Sogetsu de ikebana. En 1950 se graduó en pintura de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio Su carrera cinematográfica se inició en 1953 y dirigió su primer largometraje El escollo (Otoshiana, 1962) en colaboración del escritor Kōbō Abe y el compositor Tōru Takemitsu. La película ganó el Premio a nuevo a director de la NHK, y a lo largo de la década de 1960, Teshigahara continuó colaborando con Abe y Takemitsu en la filmación de nuevas películas, mientras simultáneamente perseguía otros intereses como la escultura o convertirse en maestro del arte floral japonés ikebana. En El Escollo basaría La cara de otro (Tanin no kao, 1966), y El hombre sin mapa (Moetsukita chizu, 1968).

    En 1965, su película La mujer de la arena (Suna no onna, 1964) logró catapultarse a nominaciones nacionales e internacionales incluyendo la nominación al Óscar a la mejor película de habla no inglesa o el premio especial del jurado en el Festival de Cannes.1 En 1972, trabajó con el investigador y traductor japonés John Nathan para la película Summer Soldiers.

    Desde mediados de 1970 en adelante, trabajó con menor frecuencia en largometrajes concentrándose en los documentales, destacando Antonio Gaudí, documental sobre la vida del arquitecto español que provocó una oleada de interés en todo Japón.

    Desde 1980 fue director de la Escuela de Ikebana de Sogetsu hasta el día de su muerte, el 14 de abril de 2001 víctima de un mal sanguíneo.


    La Mujer de las Dunas (砂の女)  (1964) 




     

    Fuentes de Información: Wikipedia.

    Style Wars

    Título original: Style Wars
    Dirección: Henry Chalfant, Tony Silver
    Fotografía: Burleigh Wartes     
    Montaje: Mary Alfieri, Victor Kanefsky, Samuel D. Pollard.  
    Jefe de Iluminación (gaffer): Mark H. Weingartner.
    Idioma: Inglés con subtítulos en castellano.
    Formato: 35mm, Color, Mono.
    Intervienen: CapDaze, Dondi, Frosty Freeze, Kase 2, Edward I. Koch, Crazy Legs, Mare, Min One, Seen, Skeme, Iz the Whiz.
    País de producción: U.S.A.
    Año: 1983
    Duración: 69 min.










    Style Wars (...) recorre el surgimiento del graffiti a comienzos de los ochenta, en los costados de los trenes que cruzan Nueva York.

    Con una aproximación casi de estudio sociológico al tema, y una narración cuidadosa y detallista, el documental de Tony Silver y Henry Chalfant no deja área sin revisar: desde la iniciación de los graffiteros, las reglas de camaradería y las internas entre grupos, cómo consiguen los materiales, cómo llevan a cabo la realización de los gráficos, la elección del lugar de la obra, los desafíos de la profesión ( riesgos físicos, con las autoridades, con los padres ), hasta sus objetivos, su futuro, el anonimato y la firma, la inserción en el mundo del Arte con mayúsculas, las campañas de prensa en su contra.

    La película ofrece un panorama de época que comienza por dividir el fenómeno en tres: considera el rap como la oralidad del nuevo movimiento, el graffiti como la palabra escrita y el break dance, su expresión corporal. Es así que el director explaya con imágenes de los gráficos en los ferrocarriles y en las paredes -prácticamente, un archivo de recuperación histórica, ya que la mayoría de ellos fueron borrados-, de la mano de la música que los acompañaba a hacerlos y exitosamente puntuado por testimonios en primera persona.

    Las guerras de estilo a las que hace mención el título son dos. Por un lado, entre los mismos graffiteros, por territorio, estilo, generaciones. Por otro, quizás la más interesante, la "guerrilla" contra los alcaldes y policías neoyorkinos que despreciaban los graffitis por motivos estéticos y económicos (y que pusieron en práctica acciones hasta el absurdo del alambre de púas para evitar que los jóvenes pasaran a los depósitos a pintar los trenes). Historia del surgimiento de un movimiento popular y contra cultural, el relato se enriquece con los testimonios de las autoridades a la hora de hablar de esta disputa por el espacio público y por un modelo de ciudad. Style Wars retoma, con gran calidad, el momento y el lugar exactos para comprender la génesis de un fenómeno que transita entre los andenes, las huidas de la policía, las galerías de arte y la gráfica publicitaria de los últimos veinte años. Y resulta interesante, entonces, tanto para entendidos en el tema (sea este arte, ciudad, trasgresión, política) como para recién llegados. *1



    Esta cinta de 69 minutos desmenuza los albores, la relevancia, metamorfosis y eventual expansión de los “Graphitti Writers” proliferantes en los inicios de la década de los 80s en la ciudad de Nueva York.

    De forma gradual, este film explora de forma tímida e incompleta esta manifestación popular, para después abrazarla y arrojarnos a nosotros como público hacia ella, involucrándonos en su significado, su importancia estética, los sentimientos de satisfacción en el artista y en el repudio y represión del aparato institucional al que desafía (donde esta actividad es acuñada apropiadamente como ‘bombing’).

    A través de diversas entrevistas (tanto con artistas del graphitti como miembros de las autoridades de Nueva York, gente de la calle y familiares), se establece a esta actividad como un arte, donde la producción tiñe a esta palabra de controversia, pero nunca asumiendo una postura ni prejuicio (cualidad difícil de lograr en un documental).
    El slang, el breakdance, la música de rap/hip-hop, el sutil análisis de la influencia social, económica y educativa, las rivalidades basadas en estilos contrastantes y el choque generacional son mostrados de una forma sumamente interesante, llevándose a la audiencia al bolsillo.

    Style Wars es un espectáculo audiovisual que vale la pena conseguir en DVD y reflexionar sobre su poderoso mensaje de libertad creativa inherente en la raza humana, siempre expandiéndose y derribando límites, abriéndose paso entre la incomprensión con el objetivo de una revaloración justa. *2

    Fuentes de información: Imdb, *1 Ojo Mágico, *2 Freeware Ideologico, Patio de Butacas (info y descarga directa), Versión Recortable del documental.






    El Sol del Membrillo


    Dirección: Víctor Erice
    Guión: Víctor Erice, Antonio López García
    Música: Pascal Gaigne
    Sonido: Daniel Goldstein, Ricardo Steinberg
    Fotografía: Javier Aguirresarobe y Ángel Luis Fernández
    Montaje: Juan Ignacio San Mateo
    Intervienen: Antonio López García, María Moreno, Enrique Gran
    Idioma: Castellano
    Productora: María Moreno P.C., Igeldo Zine Produkzidak, Euskal Media.
    País de producción: España
    Año: 1992
    Duración: 139 min.








    Inmediatamente después de su exhibición pública, primero en Cannes y luego en Madrid, el 20 de enero de 1993, El sol del membrillo no provocó el aplauso unánime de la crítica y el público, pero el tiempo, fuerza reveladora de conexiones ocultas, paciente fluido germinador, se ha encargado de situar a este singular film en el lugar que razonablemente le corresponde. Diez años después de su estreno no resulta infrecuente oír o leer que se trata de la mejor película española realizada en la década de los noventa y una de las mejores en el panorama internacional.

    Realizado con un presupuesto modesto, financiado por gentes ajenas al mundo del cine y sus inercias, rodado sin guión y sin actores profesionales, El sol del membrillo constituye, tanto por sus resultados como por el proceso que le dio la vida, un hecho aislado en el cine español y posiblemente lo más novedoso filmado hasta el momento en nuestro país, no porque ruidosamente se haya presentado como un film rompedor, sino por la aportación sustancial que supone en la búsqueda de las posibilidades de supervivencia de un arte, el cine, que anegado en el magma de lo audiovisual, puede todavía recuperar su potencia perdida explorando sus orígenes; potencia poética que El sol del membrillo encarna con brillo propio, rasgando los vendajes que de continuo se interponen entre nuestra mirada y el mundo, proponiendo una nueva manera de mirar que no supone acelerada y competitiva huida hacia adelante, sino atención contemplativa a lo que siempre había estado ahí, olvidado. Según las palabras de Isabel Escudero, “Esta obra representa una ‘parada’ en el vertiginoso fluir de las películas, una reflexión desde dentro sobre la propia capacidad del cinematógrafo y una llamada de atención a la conciencia de sus hacedores y sus consumidores, justo en el preciso momento en que el cine desvaría bajo la servidumbre del espectáculo y el imperio audiovisual.

    EL SOL DEL MEMBRILLO Y EL MISTERIO PICASSO

    Aunque otros muchos podrían comentarse, uno de los antecedentes más claros de El sol del membrillo es Le mystère Picasso de Henry-Georges Clouzot. Ninguno de los dos films se adscribe al género del biopic (biographical pictures), pero ambos toman como tema la creación pictórica de verdaderos pintores y poseen carácter documental. Una breve mirada comparativa a ambas películas servirá para completar nuestra introducción.

    El film de Clouzot extrae el quehacer de Picasso de su contexto habitual, lo aísla en un estudio cinematográfico y lo ritualiza mediante el encuadre y la iluminación, con acentuados contrastes cercanos al cine negro. La pintura del genio malagueño es un acontecimiento mágico y sobrenatural que no admite explicación. El film de Erice, por el contrario, muestra el trabajo de Antonio López en su contexto habitual y ofrece información acerca de su vida, su poética y su técnica, no porque sea éste un pintor menos conocido que Picasso, sino porque subyace detrás una concepción distinta del “ser artista”. Como señala Javier Moral, Antonio López es “un personaje hasta cierto punto contrapuesto a Picasso”. Lo crucial en Le mystère es registrar a Picasso haciendo emerger su pintura de la nada; todo lo demás se subordina a su figura. Picasso no pinta del natural, mirando algo externo, sino dialogando con la pintura y con la memoria para inventar imágenes desde su interior. El sol del membrillo muestra la creación artística de un pintor atento a un pequeño árbol, comparándola con otras tareas en apariencia más prosaicas que acontecen alrededor, y todo ello, además, no como un fin en sí mismo, no para mostrar el genio de López, sino para aludir a asuntos más trascendentes y comunes.

    Picasso pinta un cuadro tras otro. Cuando Clouzot, al terminar el séptimo, le pregunta si está cansado, el pintor responde, “¿Cansado? tiene gracia, puedo seguir toda la noche si quieres...” y de hecho alcanza a pintar hasta veinte composiciones diferentes.

    Aunque dedica algún comentario despectivo a la marcha de su penúltima obra, en general ostenta una seguridad creativa sin fisuras, tanto, que al final estampa su firma en un enorme formato como si se tratara de un cuadro más. Antonio López no consigue acabar ni un óleo, debiendo conformarse con las limitaciones de un dibujo, y ello no sólo por las diferencias técnicas o estilísticas, como es sabido la minuciosa descripción realista es más laboriosa.

    Fuentes de información: Extracto del libro Guía para ver y analizar "El Sol del Membrillo", de José Saborit, Wikipedia, Arsenevich Documaniático.