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Pioneras


Título original: Pioneras 
Dirección: Katia Morales
Guión: Andrés Pulido 
Fotografía: Ivan Castaneira 
Edición: Maria Fernanda Carrillo, Abdel Cuauhtli 
Producción: Dagoberto Márquez, Amaranta Diaz 
Productora: Centro Universitario de Estudios Cinematográficos. 
País de producción: México 
Año: 2013 
Duración: 14 min





Cortometraje Documental sobre las primeras mujeres formadas como cineastas en la escuela de cine más antigua de Latinoamérica: El Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. Algunas de ellas comparten sus testimonios sobre los desafíos y problemáticas que pasaron para lograr insertarse en la industria cinematográfica nacional.



Fuentes de información: Katiamoralesgaitan.com, IMDB.


Pioneras from Katia Morales on Vimeo.

JAMBO AMANI? (¿Tenemos paz?)

Título original: JAMBO AMANI?
Dirección: Unai Aranzadi
Guión: Unai Aranzadi
Fotografía: Unai Aranzadi 
Editor: Unai Aranzadi
Sonido: Marsgränd 28
Música: Neosounds, Kanyabayonga Radio, Pond5
Grafismos digitales: Björn Waldehorn
Producción:  INDEPENDENT DOCS / UNESCOETXEA
País de producción: España
Año: 2013
Duración: 33 min.
Web oficial: www.independentdocs.com








Sinopsis: Un grupo de milicianos del FDLR congoleño ha decidido renunciar a la violencia, entregar las armas y acogerse al programa de reinserción de las Naciones Unidas. Felices por dejar atrás las conflictivas montañas de Kivu del Norte, toman un helicóptero a la ciudad de Goma, donde una nueva vida está por comenzar.

Unai Aranzadi ©


JAMBO AMANI?
crítica por: Un debate en mi cabeza

Si hace un año elaboré aquí una breve reseña sobre el documental Colombia Invisible realizado por el periodista Unai Aranzadi; en esta ocasión, haré lo propio con la obra del mismo autor Jambo Amani? (Tenemos Paz?), que ha sido proyectada en la Alhóndiga bilbaína por el Festival de Cine Invisible de Bilbao. El certamen, que cumple seis meritorios años de promoción del cine social, proyecta desde 2009 valiosas piezas que muestran caras e historias de este mundo que no suelen aparecer en los grandes circuitos de festivales de cine comercial, ni mucho menos en los grandes medios de comunicación. 

En este caso, Jambo Amani? pretende mostrar un pedazo de las vidas de un grupo de milicianos del FDLR (Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda) que optan por acogerse al programa de la ONU para renunciar a la violencia, entregar las armas y vivir fuera del conflicto que ha causado varios millones de muertos en la región. Para ello, Aranzadi nos acerca a la historia de estos milicianos, muchos de los cuales fueron reclutados de niños y confiesan no recordar a cuántas personas han asesinado y violado a lo largo de sus erráticas trayectorias.  

En constraste con Colombia Invisible, una de las cosas que más llaman la atención de Jambo Amani? es la descripcion sutil y austera que el periodista vasco emplea para enfocar el conflicto y la historia, sin que ello prive de cierta carga crítica al film, que se advierte en los últimos minutos y a la que me referiré más adelante. En Colombia Invisible, una cinta que dobla la duración de Jambo Amani? (34'), eran muchas las voces críticas que describían el conflicto colombiano y muchos de los culpables simbólicos son identificados con dolorosa claridad. Quizás la cercanía cultural que un director vasco puede tener con un país latinoamericano facilite esa inmersión a pleno corazón en el conflicto al igual que en este blog se escribe más de Venezuela que de Yemen.  

En el documental desarrollado en el Congo, ese Cine-Puño que golpea más certeramente la conciencia en Colombia Invisible se ve sustituido por el Cine-Ojo que trata de mostrar la realidad de la manera más objetiva posible. La vieja aspiración del soviético Vertov parece cerca de alcanzarse en Jambo Amani? habida cuenta de la gran dosis de realismo que desprenden sus planos, sus escenarios y sus protagonistas, cuyos rostros, palabras y lenguaje corporal hacen intuir al espectador el estado de angustia en el que viven. Esto se palpa especialmente cuando al principio del mediometraje un operario de la ONU les anuncia con cierta efusividad: "Habéis llegado a las Naciones Unidas, todo ha terminado". El final de la obra no compartirá semejante optimismo.  

Al llegar al campamento de la ONU, los milicianos planean cuál puede ser su futuro en la nueva vida que desean comenzar. "Mi pasado será un secreto que nadie debe conocer", afirma uno totalmente convencido al mismo tiempo que un compañero suyo de nombre Kasapó exhibe unos ojos desorientados tras abandonar la disciplina del grupo guerrillero. Mientras, una charla matrimonio-médico sobre la posibilidad de contraer Sida a mitad del documental agarra violentamente al espectador occidental del brazo y lo baja a uno de esos pedazos del infierno que tanto acostumbran en el continente africano.  



Tras cumplir los trámites en el puesto de la ONU, los exmilicianos llegan a Goma, una ciudad caótica y dura por lo que muestra la película, para ser alojados en hogares que puedan ayudarles a comenzar su nueva vida. Es en ese punto cuando se ve con claridad que, para algunos de estos jóvenes, haber abandonado el frente no significa haber abandonado la guerra. Que si la vida en África acostumbra a ser dura, para alguien que ha vivido de la devastación, la violencia y el atropello desde muy pequeño, afrontar la supervivencia en la despiadada gran ciudad moderna puede ser peor que una vida en el corazón de la guerra metralleta en brazo. Así, mientras el más tenaz de nuestros protagonistas (el que tiene un hijo y quizás una mujer con Sida) logra integrarse con dificultades, Kasapó opta por volver al campo, donde será captado otra vez por el FDLR, tal y como informa escuetamente Aranzadi mediante un breve epílogo final. 

En resumen, si Colombia Invisible representaba a la oligarquía y al imperialismo occidental claramente y los identificaba como el bando que explotaba la pobreza y el sufrimiento del pueblo colombiano, Jambo Amani? reafirma el aire pesimista con el que se miran desde el "Primer Mundo" los problemas que sufre África, a la vez que ahonda en los escasos medios que la ONU dispone para solucionar verdaderamente estos conflictos. Es por ello por lo que Jambo Amani? resulta mejor estéticamente y de excepcional valor periodístico aunque su carga ideológica es mucho más ligera y abierta.








Unai Aranzadi





Unai Aranzadi (Getxo, 1975) desciende de políticos perseguidos, marinos, viajeros y periodistas exiliados por sus artículos, hecho que vincula a su decisión de hacerse corresponsal de guerras desde que tiene memoria. En sus inicios trabajó para distintos medios desde Chechenia, Irak, Afganistán, Gaza, y otros tantos lugares hasta que decide hacerlo por y para sí mismo, bajo su propio prisma, profundizando en ciertas guerras olvidadas, poniendo el foco en conflictos que se invisibilizan por las grandes agencias informativas, y no de forma casual.

Outsider por derecho propio y elección, elige qué historias deben ser contadas y no permite que el poder económico o mediático le diga donde están. Sus últimos documentales: ‘Colombia Invisible’, sobre la desconocida violencia que aún perdura en el estado colombiano y auspiciado por la organización vasca Mundubat, o el más reciente, ‘Jambo Amani?’ (¿Tenemos paz?) sobre un grupo de milicianos del FDLR que deciden entregar las armas y acogerse a un programa de reinserción de las Naciones Unidas. (Recomiendo verlos si los programan en sus ciudades). Desde 2001 vive entre Estocolmo y Bilbao. Dirige la agencia y productora independiente Independent Docs.

(...)

¿Eres un “paracaidista” que salta de guerra en guerra o prefieres currártelo con más tiempo?*1

"He saltado de guerra en guerra durante años, aunque ya lo hago menos. Prefiero acercarme a ellas de otra manera, menos superficial. A lo colonial que ha sido siempre este oficio, hoy se le suma lo turístico. Hordas de muchachos y muchachas europeos, japoneses y estadounidenses con un equipo carísimo y sin necesidad real de publicar, recorren los sufrimientos que el status quo mediático les ha sugerido denunciar como si de un deporte de riesgo se tratara. Yo tiendo a huir de los escenarios por los que se mueve la prensa mas oportunista. Elijo las historias de las guerras que deben ser contadas y no acepto que el poder económico que paga por historias determine qué historias cuento. También es muy importante regresar a los sitios y reencontrarse con los personajes. He cubierto mas de una docena de conflictos y puedo decir que he vuelto muchas veces a prácticamente todos."

 Unai Aranzadi, periodista y realizador, entrevistado por GARA


Asier ETA biok (Asier y yo)

Título original: Asier ETA biok  
Dirección: Amaia y Aitor Merino
Guión: Amaia y Aitor Merino
Edición: Amaia Merino, Ainhoa Andraka
Música: Alex Alvear, Alicia Alemán
Producción: Ainhoa Andraka, Amaia Merino
Productora: Doxa Producciones, Cineática Films
País: España, Ecuador
Año: 2013
Duración: 93 min.
Web oficial: Asier Eta Biok















Asier y el actor y director Aitor Merino crecieron juntos en Pamplona. Fueron juntos a la ikastola y se hicieron grandes amigos. Años después, Aitor se trasladó a vivir a Madrid en su deseo de ser actor. Cuando, en 2002, Asier ingresó en la banda terrorista ETA, Aitor se preguntaba cómo podría hacer entender a sus amigos de Madrid lo que ni él mismo lograba comprender. En cuanto Asier salió de prisión, se propuso hacer una película en la que su amigo pudiera explicar el porqué de su decisión.

La película

“Asier y yo crecimos juntos en las conflictivas calles de la Iruñea de los ochenta. Después, tomamos caminos diferentes: Asier permaneció allí realizando actividades de claro compromiso político, y yo me trasladé a Madrid. Tenía un sueño: ser actor. En la escuela de arte dramático hice un montón de amigos de todas partes. Pasaron los años y mi sueño de ser actor fue haciéndose, poco a poco, realidad.

En marzo de 2002, Asier desapareció; se había integrado en ETA. Después fue arrestado y encarcelado en el Estado francés. Pasaría los siguientes ocho años en la cárcel. Durante todo ese tiempo, a mis amigos de Madrid les hablaba mucho de Asier, de lo especial que era para mí nuestra amistad. Pero, a menudo, la conversación derivaba en preguntas para las que yo no encontraba respuesta: ¿Cómo hacerles entender mi amistad con un militante de ETA? ¿Cómo hacerles entender qué pudo llevarle a tomar una decisión que a mí mismo me costaba asimilar?

En julio de 2010, cuando Asier fue liberado de prisión, tomé una cámara con el objetivo de hacer una película en la que intentaría responder a esas preguntas, y de paso, por qué no, acercar posturas, pero mi plan no resultaría tan sencillo como yo esperaba…”

Aitor Merino.



"Posiblemente el documental más valiente y honesto del año."
Filmin

"A veces, bien picante, sabroso por momentos, intenso siempre y, sobre todo, necesario."
Carlos Loureda. Fotogramas.

"Es un documento valiente y honesto sobre el elogio de la amistad 
en medio de un entorno de conflicto y violencia."
Rocío García. El País.

"Un puente tendido a la pacificación, el entendimiento y la tolerancia, 
en las antípodas de cualquier clase de adoctrinamiento. 
Un simple intento de explicar que a veces el cerebro no puede con el corazón"
José María Clemente. Vanity Fair.


Fuentes de Información: Márgenes, DocsDF,  Filmaffinity, Asier Eta Biok.





Monumentos en la luna

Título original: Monumentos en la luna
Dirección: Atom Samit
Guión: Atom Samit
Fotografía: Atom Samit
Cámara: Atom Samit
Auxiliares de cámara: Emili Baptista, Pilar Ramo, María Monsalve
Sonido: Atom Samit, Emili Baptista, Pilar Ramo, María Monsalve, Lucía Varni, Manuel Malo, Paco Mesino
Música: Raül Fuentes
Productor ejecutivo: Ricardo Akershtein
Productora: Escuela de Cine de Barcelona
Formato: HDV 16:9 color + B/N
Intervienen: Trinidad Aguilera, Dolores Aljaro, Andrés García, Sergio García, Ángel Gonzálvez, Jesús Haro, Miguel López, Miguel Ángel Perona, Ginés Salmerón, Neus Villanueva y Antonio Yuste
Idioma: Español y catalán con subtítulos en inglés
País de producción: España
Distribución: Escuela de Cine de Barcelona (ECIB)
Año: 2013
Duración: 25min.
Licencia: Creative Commons BY NC-SA

Sinopsis corta:
Vallcarca fue creado en 1903 junto a Sitges para albergar a los trabajadores de la nueva fábrica de cemento MC Butsems y Fadrera. En los años 50 y 60 la compañía creció, y con ella la colonia, convirtiéndose en un pueblo de cinco mil habitantes. Los cambios políticos y económicos de los años 70 provocaron la expansión de la fábrica de cemente y con ella la destrucción del pueblo y su paraje natural. Hoy, la única calle que queda en pie en Vallcarca está poblada por los fantasmas del pasado y las experiencias que habitan únicamente en la memoria de quienes vivieron en el pueblo.

Artículo, crítica y/o análisis sobre la obra:
“Quizás, al igual que los esqueletos fósiles, quedarán pequeños vestigios, una leve muestra de una presencia más grande, pero omitida. Como los 'Monumentos en la luna' que propone Atom Samit, en una sobrecogedora unión entre el pasado y el presente de la cementera de Vallcarca (Sitges), donde tan sólo fotos añejas y piedras desacomodadas son testigos de la vida de miles de familias, cuyo destino fue decidido por una cantera, un río y un edificio de hormigón”. (Marta Medina del Valle; FIBABC)

Fuentes de información:



Seré asesinado

Título original: I will be murdered
Dirección y guión: Justin Webster
Producción: Sumpta Ayuso y Carlos del Valle
Producción ejecutiva: JWProductions, Antàrtida Produccions, BBC Storyville y más
Fotografía: Lucas Gath
Música: Camilo Sanabria
Paises de producción: España, Guatemala, Dinamarca y Reino Unido
Año: 2013
Duración: 85 min.









Sinopsis

Seré asesinado retrata la oscura realidad del asesinato del abogado guatemalteco Rodrigo Rosenberg. Un caso que dio la vuelta al mundo a través del vídeo que la víctima grabó antes de su muerte donde denunciaba su inminente asesinato en manos del presidente del país, y que tuvo una enorme viralidad en Youtube. Una historia de asesinato, amor e intrigas políticas que se desatan cuando este carismático abogado, muerto a tiros en la calle, apareció en YouTube prediciendo su propia muerte y nombrando a los culpables.*1



La realidad a través de los géneros de ficción

Difícil hablar de Seré asesinado sin destripar parte de la historia, pero que no cunda el pánico. Y es que se trata de un documental tan rico que se puede abordar desde distintos prismas sin por ello 'spoilearlo'. Así pues, la necesidad de ver este documental responde a varios aspectos. Por un lado, su exquisita narración: Seré asesinado logra, a través de tres ejes narrativos, desenmarañar un complicado ovillo, el de una historia enrevesada e inverosímil. Con gran maestría Justin Webster va dosificando los acontecimientos para facilitar la compresión de los hechos, y a la vez para mostrarlos tal y como los conoció la sociedad guatemalteca. De este modo recrea todo un proceso de estupor social a través de una estructura y un ritmo de thriller que ayudan a entender mejor lo sucedido, y que por momentos recuerdan a la mejor tradición de la ficción policiaca y de espías, desde John Le Carré a The Wire.

Sin olvidar que se trata de cine documental, la historia parece inspirada también en otros géneros de ficción como la tragedia, y casi se podría decir que el western, sin por ello abandonar los hechos reales. Seré asesinado retrata a personajes que parecen dibujados bajo la sombra de arquetipos clásicos, ubicados en dilemas y encrucijadas que los abocan a difíciles decisiones y dolorosos actos.

Pero pese a esta hipotética mezcolanza de géneros no estamos hablando de ficción sino de cine documental, bajo el que hay un rastreo profundo de la realidad. Seré asesinado se apoya en una exhaustiva investigación y en una riquísima recopilación de material (entrevistas, testimonios, documentos oficiales, cortes de la televisión del momento, videocámaras callejeras reales, fotos y vídeos familiares...) a través de los que se llega a reconstruir la investigación que en su momento lideró el fiscal Carlos Castresana al frente del CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala).

Además del brillo narrativo y esa gran labor de investigación, Seré Asesinado sirve como retrato de Guatemala, situándonos en un contexto nacional de violencia, corrupción, sicariato, conspiraciones, impunidad, y polarización política, hijos todos de la desigualdad. Un contexto de tensión agravado en la región si se tiene en cuenta que -aunque no se menciona en el documental- los hechos que se narran son simultáneos al golpe de estado en Honduras contra el gobierno de Manuel Zelaya.

Y por último, es necesario ver Será asesinado puesto que sirve para transmitir un pequeño mensaje de cierta esperanza en la justicia. Un mensaje de esperanza para los guatemaltecos que vieron que el sistema judicial era capaz de resolver un caso sin suspicacias. Que pudieron ver cómo el sistema por una vez parecía funcionar pese a las trabas que se le pusieron (y pese a que muchos sigan sin aceptar el veredicto). Y un mensaje de esperanza y de aliento para los que todavía creen que la justicia debe seguir adelante.

Seré asesinado logra no posicionarse del lado de nadie, más que del de la verdad. Investiga como si se tratase de un buen fiscal, buscando certezas y huyendo de prejuicios. Únicamente narra los hechos, sin por ello obviar opiniones y testimonios. Narra la realidad, una de tantas realidades en las que se inspiran los géneros de la ficción.


Fuentes de información: *1FilmAffinity, imdb y iwillbemurdered.com 
Alejandro Sanz Angulo para Naranjas de Hiroshima.




 




Jodorowsky's Dune


Título original: Jodorowsky's Dune
Director: Frank Pavich
Música: Kurt Stenzel
Fotografía: David Cavallo
Intervienen: Alejandro Jodorowsky, Nicolas Winding Refn, H.R. Giger, Richard Stanley, Gary Kurtz, Brontis Jodorowsky, Devin Faraci, Drew McWeeny, Michel Seydoux, Chris Foss
Productora: Snowfort Pictures
País de producción: Estados Unidos
Web oficial: http://jodorowskysdune.com/
Año: 2013
Duración: 83 min.
 










En 1975, el polifacético artista y director de culto Alejandro Jodorowsky soñó con un proyecto: la adptación de la novela clásica de ciencia-ficción "Dune", de Frank Herbert'. Junto al guionista de Hollywood y maestro de efectos especiales Dan O'Bannon, el (futuro) diseñador de "Alien" H.R. Giger y el artista de cómics Jean “Moebius” Giraud, todos bajo la dirección de Jodorowsky, "Dune" sería una superproducción cuyas cotas de ambición sobrepasaban todos los límites. Un sueño que se derrumbó antes de poder alzarse. Al fin, tras cuatro décadas, un documental nos desvela el film que pudo ser el "Dune" de Alejandro Jodorowsky, documental que emplea un enfoque similar a "Lost In La Mancha" de Terry Gilliam, y que nos permite descubrir entrevistas con sus principales artífices y una inmersión en todo el trabajo de pre-producción creado para la cinta. (FILMAFFINITY)


PELÍCULAS QUE NUNCA EXISTIERON: DUNE DE JODOROWSKY Escrito por El Morlock el 15 octubre 2013

En 1974, Alejandro Jodorowsky recibe el encargo de rodar  una película basada en la célebre novela de Frank Herbert, Dune. El proyecto estaba producido por inversionistas privados y celebridades, entre las que se encontraba el mismísimo John Lennon, que consiguieron reunir 9,5 millones de dólares (una cifra descomunal para la época) para que el artista chileno, que en ese momento gozaba de una gran fama internacional, filmara la película más ambiciosa de la historia del cine.

Y Jodorowsky se volcó en el proyecto, llegando a adelantar a la prensa que pensaba hacer de Dune “un filme que causará el mismo efecto alucinógeno del LSD, durará 10 horas y se dividirá en tres capítulos”.



Jodorowsky comenzó la pre-producción de Dune, que ya hoy es legendaria, en la que contrató a la que consideró la gente de más talento del momento: El grupo de rock Pink Floyd se haría cargo de la banda sonora; Salvador Dalí crearía el castillo donde vive el protagonista e interpretaría al Emperador; Orson Welles le asesoraría técnicamente y también trabajaría como actor en el papel de el Barón Harkonnen; Jean Giraud “Moebius” diseñaría la tecnología y vestuario; el ilustrador Chris Foss diseñaría los vehículos; H.R. Giger diseñaría las criaturas y personajes; Dan O´Bannon sería el co-guionista; Douglas Trumbull sería el encargado de los efectos especiales; y el reparto incluía nombres como David Carradine, Charlotte Rampling, Gloria Swanson o Mick Jagger, además de los antes mencionados Orson Welles y Salvador Dalí.

Sobre el fichaje de estos últimos, cuenta el propio Jodorowsky:

“Cuando preparaba el reparto de mi película Dune, basada en la novela de Frank Herbert (proyecto que no se pudo realizar), Salvador Dalí me sometió a una angustiosa prueba. Yo quería que el pintor interpretara al demente Emperador de la Galaxia. Le gustó la idea y, para “conocer el talento de ese jovenzuelo que cree poder dirigir a Dalí“, me invitó a una cena en un lujoso restaurante de París. Me vi sentado frente a él entre un séquito de doce personas. A quemarropa, me preguntó: “Cuando Picasso y yo éramos jóvenes e íbamos a la playa, siempre al pisar la arena encontrábamos un reloj, ¿usted ha encontrado alguna vez en la playa un reloj?”

Los aduladores del artista me miraron con sonrisas crueles. Yo tenía apenas unos segundos para responder. Si decía que había encontrado un reloj, pasaría por ser un pretencioso. Si decía que no había encontrado ninguno, pasaría por un mediocre. No pensé la respuesta, me llegó sola: “¡No he encontrado ningún reloj pero he perdido muchos!” Dalí tosió, dejó de prestarme atención y se puso a hablar con la corte que lo acompañaba. Pero al final de la cena me dijo: “Muy bien, firmaré el contrato”. Luego agregó: “Quiero ser el actor mejor pagado del mundo: 100.000 dólares la hora”.


Modifiqué el guión: inventé que el Emperador tenía un robot idéntico a él, con piel de cera y que lo representaba, y contraté a Dalí por una hora: sólo aparecería sentado en un laboratorio manipulando botones para dirigir su robot. Para el papel de Barón Harkonnen en Dune, un gigantesco gordo malvado, pensé en Orson Welles. Sabía que estaba en Francia, pero, amargado por no encontrar productores, el hombre no quería oír hablar de cine. ¿Dónde encontrarlo? Nadie supo decírmelo. Yo había oído decir que al maestro le encantaba comer y beber. Le pedí a un ayudante que telefoneara a todos los restaurantes gastronómicos de París preguntándoles si Orson Welles era su cliente. Después de innumerables llamadas, un pequeño restaurante, Chez le Loup, nos confirmó que una vez por semana, no un día concreto, el actor cenaba ahí. Decidí comer en ese lugar todos los días. Comencé el lunes.
El local era de una elegancia discreta, con un menú refinado y una carta de vinos excelente. Lo atendía el propio dueño. Todas las paredes, menos una, estaban decoradas con reproducciones de cuadros de Auguste Renoir. En el muro de excepción, dentro de una vitrina, había una silla rota. Le pregunté al dueño el porqué de esa extraña decoración. Me dijo: “Son restos que nos llenan de orgullo: una noche, Orson Welles comió tanto que la silla que lo sostenía se rompió”. Volví el martes, el miércoles, el jueves… Enorme, envuelto en una gran capa negra, llegó el actor. Lo observé con la misma fascinación con que un niño contempla en el zoológico a los grandes animales. Su hambre y su sed eran fabulosos. Lo vi devorar nueve diferentes platos y beber seis botellas de vino. A los postres, le envié una botella de cognac que el propietario me aseguró era el preferido de su voluminoso cliente. Orson Welles, al recibirla, con gran amabilidad me invitó a su mesa. Lo escuché monologar una media hora sobre sí mismo antes de que me atreviera a proponerle el papel. No me interesa actuar. Odio el cine actual. No es un arte, es una industria asquerosa, un inmenso espejismo hijo de la prostitución”. Tragué saliva, su decepción era gigantesca. ¿Cómo entusiasmarlo para que trabajara conmigo?


Me puse tenso, creí que había olvidado todas las palabras pero, de pronto, me oí decirle: “Señor Welles, durante el mes que durará la filmación de su papel, prometo contratar al cocinero jefe de este restaurante, quien cada noche le preparará todos los platos que usted pida, acompañados de los vinos y otros alcoholes de la calidad y cantidad que a usted se le antoje”. Con una gran sonrisa aceptó firmar el contrato.”

Pero el proyecto se demoró durante más de 5 años, y el pánico cundió entre los inversores y productores al comprobar que el 30% del presupuesto del proyecto ya se había gastado solo en la contratación de semejante elenco artístico, y todo ello sin rodar una sola escena.

Así que, ante las pérdidas millonarias, los productores decidieron dar por acabado el proyecto y vender los derechos cinematográficos de Dune para recuperara algo de lo invertido.

Su despido provocó una crisis nerviosa en el cineasta chileno.

Volviendo al proyecto de Jodorowsky en sí, su principal problema, financiación aparte, fue la propia megalomanía del artista. Su proyecto de convertir Dune en una saga de 10 horas, épica, barroca y llena de excesos visuales y creativos, con un marcado fin experimental, era demasiado arriesgada.
Sobre la versión que Jodorowsky hubiera hecho de la novela, hay que partir de la base de que el artista lo que pretendía llevar a la pantalla no era la novela Dune  en sí, sino “un sueño” que tuvo tras leerla. Con eso ya está todo dicho ¿no?

Así que el argumento, como podéis imaginar, era muy distinto de lo que contaba Frank Herbert en su novela. Como ejemplos bizarros, la versión de Jodorowsky incluía un Duque Leto que resultaba castrado en una corrida de toros, al Emperador Shaddam viviendo en un planeta hecho de oro y sentado en un trono que también hacía las veces de váter, y otras libertades narrativas por el estilo.




Una mosca en una botella de Coca-Cola



Director: Javier Couso Permuy
Guionista: Pablo Iglesias Turrión
Producción: Producciones CMI y OMAL-Paz con Dignidad
País de producción: España
Año: 2013
Duración: 23 min.





Sinopsis

El documental Una mosca en una botella de Coca-Cola, una producción audiovisual de Producciones CMI para el Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad, analiza los medios de comunicación que operan en el Estado español y su forma de tratar a los gobiernos populares de América Latina. Tomando como referencia varios textos de Pascual Serrano, en el documental se pregunta hasta qué punto los grupos privados que controlan casi todo lo que se lee, se ve y se oye, obligan a sus medios a defender sus intereses económicos a costa de la verdad y la ética periodística.*1


LA VOZ DE SU AMO
  La propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario” 
Noam Chomsky

Le invito a hacer un experimento: pregunte a un español al azar por Hugo Chávez. Lo más probable es que después de algunos insultos acaben saliendo expresiones como caudillo, dictador, perpetuarse en el poder, régimen, monopolio de los medios, o el celebrado y maleducadamente monárquico “¿por qué no te callas?”. Estas reacciones son una consecuencia probable del trato que los medios daban y dan al fallecido presidente venezolano y a tantos otros líderes latinoamericanos de izquierda. Un trato y una información más cercanos a la persuasión y la desinformación que a la responsabilidad periodística. Una “información” que emana de unos medios de comunicación completamente sesgados por el control de sus amos, grandes grupos empresariales que obligan a anteponer sus intereses a la verdad, en detrimento de una población dócil.

Como ya ha señalado Vicenç Navarro en varios de sus artículos (p.e. 1 y 2) uno de los varemos con los que medir la calidad democrática de un país es la diversidad ideológica de sus medios. En España esta diversidad es más que cuestionable y, como apunta Navarro, es más fácil encontrar en Venezuela un artículo contrario al chavismo que uno que lo defienda en la prensa española. Una prensa que se dice independiente y valedora de la democracia, y que como apunta Una mosca en una botella de Coca-Cola está condicionada por los intereses de sus dueños.

Una mosca en una botella de Coca-Cola a través de la denuncia de la parcialidad de los medios españoles a la hora de tratar los procesos políticos de América Latina, pone el foco en los verdaderos intereses que mueven sus inclinaciones, que no son otros que los de los grupos empresariales que les auspician y poseen. A eso responde el título del documental: los medios pueden criticar a políticos e instituciones (con mayor o menor virulencia) pero nunca publicarán la noticia de que se ha encontrado una mosca en una botella de Coca-Cola, o por miedo a que le retiren la publicidad, o por pertenecer el medio en cuestión al mismo grupo empresarial que la marca criticada.

En su denuncia de la escasa diversidad informativa de nuestros quioscos y cadenas, el documental se muestra coherente al presentar interlocutores y visiones plurales, sin por ello abandonar su posicionamiento y su intención. Esta postura por la que opta el documental se sitúa del lado de los procesos latinoamericanos de izquierdas -desde el bloque del ALBA hasta los menos radicales como es el caso de Argentina- tratando de aportar nitidez a la enturbiada imagen que se difunde en España, y culminando su defensa con un contundente “Democracia significa exprópiese”.

Que los medios de comunicación no son objetivos lo aprendimos hace mucho. Que todos tienen una ideología, una tendencia y unas afinidades también. Que hay ciertos intereses ocultos detrás de ellos es algo que sospechábamos desde la guardería, pero documentales como Una mosca en una botella de Coca-Cola nos ayudan a poner cara/marca a los hilos que mueven esos medios y de paso alejarnos de las posibles acusaciones de conspiranoias. Para informarse y mantener el pensamiento crítico es importante saber quién te está informando, para así entender el por qué de su enfoque, cuáles son su intención y sus intereses.





UNA MOSCA vs. CUARTO PODER

Aunque se agradece la aparición de documentales como Una mosca…, su propósito no es nada novedoso. En 2012 ya vio la luz un documental con la misma meta que éste aunque con menor visibilidad: Cuarto Poder- los medios en la sociedad de la información realizado con licencia Creative Commons por el colectivo audiovisual Tres y un Perro, y que ya fue posteado en su momento en este blog.

Sin intención de situar a uno por encima de otro, ni de entrar en competiciones ridículas, a continuación se realiza una comparación entre ambos con el único propósito de animar al lector a verlos, disfrutarlos y analizarlos bajo su propio criterio.

Más a allá del ya mencionado propósito común, las diferencias entre estos dos documentales se dan en dos frentes: uno estético y otro de profundidad de análisis. En el plano estético, Una mosca… se caracteriza por un formato más cercano al televisivo, con infografías más elaboradas, un narrador en off y acompañamiento musical; mientras que Cuarto Poder tiene un estilo más sobrio y austero, y se apoya casi exclusivamente en los testimonios de los entrevistados.

En el nivel de análisis, Cuarto Poder alcanza mayor profundidad, buceando en los orígenes del problema, desde lo histórico hasta lo ya establecido como estructural. Alcanza así un tono más académico, gracias en parte a que los entrevistados están en buena medida escogidos del mundo universitario. Su propia estructura recuerda más a una investigación académica, concluyendo con un brillante análisis de caso centrado en Venezuela. E impagables son los 15 primeros minutos de trabajo de campo en el que con entrevistas callejeras se realiza un experimento similar al que se proponía al iniciar este artículo.


 


Por su parte, Una mosca en una botella de Coca-Cola se apoya mucho en la experiencia de periodistas, y pretende una diversidad de opiniones de la que carece Cuarto Poder, dedicando un bloque al debate sobre la ética periodística entre sus profesionales. Además aborda un tema ignoto en el lado europeo del Atlántico como es el de las leyes por la diversidad mediática que se practican en algunos países de América Latina, y que aquí son descalificadas unívocamente desde los más oscuros desconocimientos y prejuicios.

No cabe duda que ambas cintas, además de compartir algunos entrevistados (como Pascual Serrano y Juan Carlos Monedero), tienen en común el planteamiento de la información como derecho y la denuncia de la concentración de los medios de comunicación en pocas y poderosas manos, que aúnan lo político, lo mediático y lo económico. Además ambos documentales dan la sensación de nacer motivados por el hartazgo ante el (mal)trato que se da en los medios de comunicación españoles mayoritarios hacia ciertas ideas y políticas latinoamericanas. Su visionado alimenta una perspectiva crítica, tanto hacia los medios como hacia los poderes fácticos que los poseen y manejan, bajo unos intereses alejados de los de la ciudadanía. Difícilmente encenderás tu televisión y encontrarás que están poniendo Una mosca en una botella de Coca-Cola o Cuarto Poder. Por algo será.


Fuentes de información:  *1 Observatorio de multinacionales en América Latina (OMAL)Alejandro Sanz Angulo para Naranjas de Hiroshima.