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Jean-Luc Godard - Histoire du cinéma - Cap.2a



Título original: Histoire(s) du cinema - Cap. 2 - Seul le cinema (en castellano Solo el cine)
Dirección: Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Narración (voz en off): Jean-Luc Godard
Musica: Paul Hindemith, Arvo Pärt, Ludwig van Beethoven, Giya Kancheli, Béla Bartók, Franz Schubert, Igor Stravinsky, Johann Sebastian Bach, John Coltrane, Leonard Cohen, Otis Redding, Dmitri Shostakovich, Anton Webern, Dino Saluzzi, David Darling
Fotografía: Pierre Binggeli, Hervé Duhamel
Montaje: Jean-Luc Godard
Año: 1997 (1988-1998)
Duración: 27 min. 228 minutes (total)
País de producción: Francia, Suiza
Idioma: Francés con subtítulos en castellano.
Producido por: Canal+, Centre National de la Cinématographie, France 3, Gaumont, La Sept, Télévision Suisse Romande, Vega Films.
Distribución: Gaumont, En el estado español está distrubuida la colección completa, en formato cofre, con todos sus capitulos, y además del Film "2 x 50 años cine francés" dirigido por Jean-Luc Godard y Anne-Marie Miéville. Y más extras. Editado por Gaumont e Intermedio, no editado en DVD en Latinoamerica.
Dedicada: a Armand j. Cauliez y Santiago Alvarez (link a especial en Naranjas).


Frente al modelo tradicional de la narración, la polifonía barroca del último Godard revela una nueva genealogía: el rigor conceptual de la vanguardia soviética y la potencia lírica de las vanguardias europeas de la década del veinte. En ese contexto, Histoire(s) du cinéma no pretende construir un relato totalizador acerca de la evolución cinematográfica ni una ilustración en imágenes sobre los acontecimientos políticos del siglo; en todo caso, se dedica a explorar diferentes entonaciones entre el cine y la historia. Más que una enciclopedia cerrada y clasificada, constituye un hipertexto anárquico solo encauzado, provisoriamente, por ciertas recurrencias, obsesiones y fidelidades.

Godard explica su proyecto: “para mí / la gran historia / es la historia del cine / es más grande que las otras / porque se proyecta” (capítulo 2ª, “Seul le cinéma”). La hipótesis es tan arbitraria como productiva: el cine es la única de las artes que puede contar su historia con sus propios medios. No reduce sino que amplifica, porque son las imágenes mismas las que ponen en escena sus relaciones. Las operaciones de edición son aquí el discurso excluyente sobre los filmes. No sería posible una historia de la literatura que solo hablara de sí misma a través de los textos, forzosamente habría que agregar un comentario que traduciría su objeto a un lenguaje segundo. Si Godard, en cambio, puede hablar de una auténtica historia del cine, “la única, la verdadera”, es porque los filmes aportan toda la evidencia de aquello que afirman; no son solo un objeto de estudio sino, además, el vehículo de su propio discurso.


No es la historia de los filmes, ni siquiera a través de los filmes; más bien se trata de la historia en y por los filmes. Se podría decir: la capacidad de las imágenes para hablar de otras imágenes. O tal vez: ese singular lenguaje que surge cuando una imagen se confronta con otra. “Es verdad –declaró Godard- que algunos cineastas se esforzaron por pasar del detalle al conjunto pero hoy parece que el único objetivo es tener imágenes que funcionen solas y que trabajen como en un número de trapecio: en el vacío, en forma aislada, in vitro” Para las Histoire(s) du cinéma, en cambio, una imagen nunca está sola sino que convoca inevitablemente a otras. Y de esa deriva visual surge, luminoso e intransferible, un saber del cine.

Algo ha sucedido en ese cruce. Godard recontextualiza, establece zonas de intercambio imprevisibles, permite leer lo s acontecimientos en un sentido nuevo y revelar algo oculto o desconocido acerca de ellos. Las imágenes de Histoire(s) du cinéma no viene a ilustrar una historia que sería, de algún modo, exterior a ellas; si hay allí algún concepto, es el resultado de una articulación visual. Sobre un primer plano de Pier Paolo Pasolini –teórico, poeta y cineasta- se lee la inscripción: “un pensamiento que forma / una forma que piensa” (capítulo 3A, “La Monnaie de l’ absolu”).

¿En qué consiste ese pensamiento audiovisual? Dice Godard:
Las películas ya casi no se ven; porque ver, para mí, significa la posibilidad de comparar. Pero no comparar una imagen con el recuerdo que tenemos de ella sino comparar dos imágenes y, en el momento en que las estamos viendo, indicar ciertas relaciones. Si se dice: “en tal film, Eisenstein recupera el montaje paralelo inaugurado teóricamente por Griffith”, se debería proyectar a Griffith y a Eisenstein, uno al lado del otro. Entonces, se podría confrontar, como en los tribunales, y se vería qué es verdadero y qué es falso.


Cómo es mostrada la guerra por Stanley Kubrick cómo por Santiago Álvarez; una bruja quemada en la hoguera de Dies Irae y Rita Hayworth cantando en Gilda; Blancanieves y Psicosis; el Fausto de Murnau mezclado con Cyd Charisse y Fred Astaire mientras se escuchan los cuartetos de Beethoven y al amante memorioso de Hace un año en Marienbad. Godard reconoce el derecho de cada imagen, por insignificante que sea, a poseer su propia historia; pero también, en consecuencia, afirma el compromiso del realizador para extraer de cada imagen aquello que en su momento no se vio o no se comprendió y que debe ser mostrado nuevamente desde otro ángulo. Si las sobreimpresiones, los fundidos y las alternancias de Histoire(s) du cinéma entregan imágenes que son tan familiares como asombrosas es porque dejan en evidencia una verdad que no aparecía a simple vista y que esperaba una mirada crítica para revelarse. Como un palimpsesto, cada plano es el resultado de una acumulación de capas, y su desciframiento, se sabe, depende tanto de la arqueología como de la imaginación. Más que Lumière, el modelo de Godard es Méliès. No porque privilegie un cine de montaje a un cine de registro sino porque afirma un estatuto de la imagen cinematográfica que es ineludiblemente asociativo y relacional. El cine no está necesariamente condenado a aquello que recibe del mundo, también consiste en lo que hace con aquello que recibe del mundo.


Fuentes de Información: Artículo de David Oubiña publicado en el blog La Cinefilia no es patriota (Dedicado al Cine Peruano que aún no existe), Wikipedia (en), Cultivadores de Culto (info y descargas).



Ver en Humyo.

One Parallel Movie

Título origínal: ONE P.M. (One Parallel Movie)
Año: 1971
Duración: 78 min.
País de Producción: U.S.A.
Dirección: Jean-Luc Godard, D.A. Pennebaker
Guión: Jean-Luc Godard, D.A. Pennebaker
Fotografía: Richard Leacock, D.A. Pennebaker
Intervienen: Marty Balin, Amiri Baraka, Carol Bellamy, Eldridge Cleaver, Jean-Luc Godard, Tom Hayden, Mary Lampson, Richard Leacock, Tom Luddy, Paula Madder, Grace Slick, Rip Torn, Anne Wiazemsky
Producción: Leacock-PennebakerIdioma: Inglés con subtítulos en castellano.Edición en Dvd: Intermedio (España) Cofre JEAN-LUC GODARD Y EL GRUPO DZIGA VERTOV 5 DVD + Libro 64 págs.








¿Cómo subrayar oralmente el ritmo de las palabras? ¿Cómo poner en escena esos cambios? Godard pretende una declamación con matices y “su personaje” se pega a un magnetófono durante parte de One P.M./One Parallel Movie (Jean-Luc Godard, D.A. Pennebaker, 1971). Cuestión de significado, añade, para que cada palabra alcance su poder concreto, ya sea enunciada, susurrada, cantada.

Secuencia de cierre y finales de los reivindicativos 60: los Jefferson Airplane, su “House at Pooneil Corner”, sobre una azotea neoyorkina. Unas cuantas miradas buscan la música proveniente de ese lugar por encima de sus cabezas. La cámara pretende a la melodía y a su contraplano, las reacciones de un público fortuito. zooms agresivos que persiguen el ritmo, que se suman al acto revolucionario con el sello del “Grupo Dziga Vertov” como en la secuencia callejera de los músicos negros. El zoom reivindicado, su mediación para aproximarse a la acción y promover el cambio. Y en él, una cierta forma de inocencia y de falta de complejos.

Del desenfoque a la nitidez y viceversa. Iba a ser “una película americana” (One A.M./One American Movie) y devino en “una película paralela” (One P.M./One Parallel Movie). El montaje previsto a seis manos se quedó en dos. Para Godard ya fue entonces la película de Pennebaker (One P.M./One Pennebaker Movie).

El discurso político articulado en boca. La música como acto político y vehículo reivindicativo. De pronto irrumpe la pasma y vuelve a imponerse el desfile institucional. En el the endel edificio es hecho trizas: sus trazos desaparecen y sus pilares se convierten en fantasmas. ¿Qué queda de todo aquello? “¡Hola, Nueva York! ¡Nueva York! ¡Despertaos, capullos! (…)”. zoom out.

Covadonga G. Lahera (Zooms on the Rooftop, Revista Pausa).

A pesar del abandono de Godard por la ausencia de montaje como elemento vertebrador de la forma revolucionaria; el zoom se presenta (en la secuencia en la que Jefferson Airplane interpreta una de sus canciones en la azotea de un viejo edificio a punto de derribarse en Nueva York) como elemento fílmico con voluntad de distanciamiento narrativo a favor del análisis de las relaciones sociales mediante la confrontación plástica(en el sentido vertoviano).

Esta mirada desnaturalizada y desnaturalizadora pone en relación, mediante el zoom, al grupo Jefferson Airplane (en un viejo edificio) y la R.C.A. Radio Corporation of America (en un moderno y alto rascacielos). A priori relación insignificante a no ser que consideremos la mala relación entre ambas partes desde 1965 como consecuencia del incesante veto en las letras (lyrics) realizado por la multinacional.

En 1 PM. la totalidad de la canción (music and lyrics) es confrontada con el yugo capitalista en forma de rascacielos amenazante a través del reencuadre efectuado con el zoom. En este sentido, el zoom (sin cortes) aísla elementos pero a la vez los engloba y los pone en relación convirtiéndose en un sustitutivo del montaje; como arma en el plano de expresión fílmico al servicio de la revolución.

Germán Rodríguez (El zoom como sustitutivo del montaje, Revista Pausa).

Fuentes de Información: Revista Pausa, Filmaffinity, DirectorioWarez (info y descargas).



British Sounds - Sonidos Militantes

Titulos originales: British Sounds, See You at Mao
Dirección: Jean-Luc Godard, Jean-Henri Roger
País de producción: UK, France
Idiomas: Ingles (V.O.). Subtítulos: Español
Sonido: Fred Sharp en Mono
Año: 1969
Guión: Jean-Luc Godard, Jean-Henri Roger
Fotografía: Charles Stewart
Formato: 1.37. 35mm. Color
Duración: 54 min.
Montaje: Elizabeth Kozmian (en realidad, editado por Christine Aya)
Prod Co: Kestrel Productions para LWT
Producción: Irving Teitelbaum
Info via: IMDB, SenseofCinema
Editado en el estado español por Intermedio en formato cofre con 5 dvd's con un diseño elegante y bonito con un libro de 64 págs. Con el titulo: Cofre Jean-Luc Godard y el Grupo Dziga Vertov. Por: 59.95EUR
Agradecimientos al foro: Cultivadores de Culto.

Imágenes y sonidos de la cadena de montaje de la British Motor Co. (Cowley, Oxford); un presentador de TV, estudiantes de Essex haciendo carteles politicos, un grupo de militantes obreros marxistas. Jean-Luc Godard construye un film político en el que estudia las condiciones de trabajo de la clase obrera en Gran Bretaña y de las posibles vías revolucionarias de ésta para derrocar a la clase dirigente.

Extracto de articulo por Jonathan Dawson

Salvajemente polémica pieza de cine político de Jean-Luc Godard , British Sunds, ofrece una clara evidencia de fueron los franceses Nouvelle Vague (Nueva Ola) a finales de la década de 1960 , pero fue algo monolítico, o incluso ofrece una coherente y unificada filosofía práctica de la cinematografía y la intención. Estilísticamente, político, artístico, esta descripción libre de la película apenas podría ser más diferente de la Hitchcockiana vision de Claude Chabrol, la visión poética de Jacques Demy, o la más suave humanismo de François Truffaut.

Ciertamente British Sounds no podría haber sido realizada por ningún otro director en el mundo del cine en ese momento, aunque Godard fue abrir las puertas a un regreso a la agitprop cine de la década de 1920, específicamente el de el documentalista soviético Dziga Vertov, patron del propia nombrede la película colectiva.

Ciertamente, las propias películas del Grupo Zdiga Vertov, esperemos revolucionario todavía hoy. Sin embargo si lo comparamos con el trabajo de Vertov de la década de 1920 podría no parece tan moderno (o post-moderno), después de todo. Creado en gran parte de las imágenes documentales, las películas de Vertov representaban una mezcla intrincada de arte y de política retórica y poética. Es esta estética, así como la polémica que acompaña, que Godard está tratando de emular: "La película drama es el opio del pueblo ... con Bourgeois cuento de hadas ... escenarios de largo vivir la vida como lo es!"

Todo esto suena como mucho, como el futurista italiano Marinetti como lo hace von Trier, como la prohibición de las películas Dogme en el últimos años del siglo 20. Sólo comparar Vertov con esta declaración del Manifiesto Dogma de 1995.

El cine anti-burgueses se convirtió en el cine burgués, porque las bases sobre las que sus teorías se basaron fue la percepción burguesa del arte. El concepto fue del autor romanticismo burgués desde el comienzo y, por lo tanto ... false! falso!

Godard y su colectivo se han puesto de acuerdo, por lo menos con el tipo de cine exigió la práctica. La via de la revolución de 1968 podría haber sido mejor, pero el momento era el adecuado para un nuevo cine revolucionario, para los nuevos movimientos del trabajador, como fueron más mortíferas las teorías de la Baader-Meinhof (Alemania) o las Italianas Brigate Rosse (Brigadas Rojas).

La película en sí, en 54 minutos es más que un documental de televisión, es, sin duda, una sorprendente, pero fallida de Cine Revolucionario. Esto marcó una nueva etapa en la evolución de la estética moderna del cine más radical Maverick. Con esta película, Godard solto una propaganda audio-visual sobre la barrera de los sentidos, que combina el maoísmo, The Beatles, múltiples pistas de sonido, un punto cero de cine de estilo, la desnudez (femenina, por supuesto), extractos de Richard Nixon, Georges Pompidou, y El Manifiesto Comunista.

Hay seis grandes secuencias de la película, cada uno obedeciendo el Grupo Dziga Vertov en las creencias de la primacía de la larga y disparó inmediatas, intercalados con gráficos y momentos polémicos. Así pues, la primera parte es un solo diez minutos de seguimiento a lo largo de la línea de montaje de MG (en sí misma un artefacto burguesa) en el British Motor Car Company en Cowley, Oxford. Luego, en lo que parece y pretende ser un temprano intento de "cine feminista" (aunque uno construye a partir de un punto de vista muy masculino), una mujer desnuda camina alrededor de su apartamento, las charlas en el teléfono y, finalmente, se convierte en la cara más bien lasciva de la cámara.

En la tercera secuencia, los disparos de los trabajadores son intermedio con una emisión de noticias en directo en un monitor de TV y en el quinto, los estudiantes de la Universidad de Essex están haciendo carteles criticando la música pop. Por último, un puño de golpes a través de una Unión Jack. Todos muy agitprop y también es cierto que prefigura el lado menos político de la escena británica Punk - aún a años de distancia.

La película fue hecha para (y desde entonces prohibida) Londres Weekend Televisión. Se trata de un documental en el estilo y la forma, pero diseñado como un artefacto político en el que Godard asalta la sensibilidad con una serie de imágenes y provocaciones. Las consignas son a veces humorísticas, a veces meramente decorativas, aunque Godard puede negar esta lectura burguesa. Varias escenas ampliado, tales como aquellos en los que los trabajadores de la fábrica de automóviles de Dagenham discuten las relaciones de trabajo, son crujientes, simple y también un valioso registro industrial de la retórica.

A lo largo de British Sunds a menudo hay una sensación de que el control autoral esta abandonado y el impacto global de la película no parece enteramente a través de pensamiento. La escena donde radicales estudiantes de la Universidad de Essex están haciendo carteles, confirma una ironía inconsciente, posiblemente, la impresión de que la revolución política mundial sólo provienen de los verdaderos trabajadores que lo necesitan, y no de los académicos bien pagados - o incluso de cine francés - que desempeñan cierto en el juego en lo que ahora parece un dilentantismo y, de hecho, y no de manera privilegiada.

© Jonathan Dawson, septiembre de 2005



Jean-Luc Godard - Histoire du cinéma - Cap.1a


Dirección y Guión: Jean-Luc Godard
Año: 1988
Nacionalidad: Francia
Duración: 51 min
Idioma: Frances con subtitulos en castellano
Producción: Canal+, Centre National de la Cinématographie (CNC), France 3 Cinéma,
JLG Films, La Sept Cinéma, Société des Etablissements L. Gaumont, Vega Film Productions.
Distribución: En el Estado Español está distrubuida la colección completa, en formato cofre, con todos sus capitulos, y además del
Film "2 x 50 años cine francés" dirigido por Jean-Luc Godard y Anne-Marie Miéville. Y más extras. Editado por Gaumont e Intermedio.


Histoire(s) du cinéma
es una de las obras pilares del cineasta francés Jean-Luc Godard. Se trata de un video ensayo presentado en cuatro capítulos presentados a manera de una serie de televisión. Cada uno consta de dos partes, y su realización le tomó a Godard la módica cantidad de diez años: 1988 a 1998. Fue realizada para el canal francés Canal+, la red de televisión franco-germana ARTE y la productora francesa Gaumont —por cierto, la productora de películas más vieja del planeta. El estreno del primer capítulo se transmitió al aire simultáneamente en cinco canales europeos, mientras que los demás han sido mostradas en diferentes festivales de cine a lo largo del tiempo. La génesis de esta obra se encuentra en una serie de lecturas presentadas por Godard en Montreal, las cuales serían publicadas bajo el título de Introduction à une véritable histoire du cinéma, o Introducción a una Historia Verídica del Cine. Histoire(s) du cinéma, ambiciosa desde su concepción, es una obra a través de la que Godard, desde el mismo cine, plantea la pregunta ¿qué es el cine?, o con mayor precisión ¿qué era? Este cuestionamiento no es ni por asomo una novedad dentro de la trayectoria de Godard, quien desde los años cincuenta se ha ostentado no sólo como cineasta, sino como un crítico del cine y de su papel dentro de la historia. Baste revisar el papel que asumió Godard como comentarista cinematográfico desde tribunas como La Gazette du cinéma, Arts y Cahiers du cinéma.

Histoire(s) du Cinéma destaca en el catálogo de Godard no sólo por ser un magnífico resumen de su técnica, de su método cinematográfico; además esta obra encapsula la filosofía misma de Godard. El francés utiliza el recorrido histórico que Histoire(s) du Cinéma realiza para revisar uno de los imperativos principales del cine dentro de su propia visión : decir la verdad.

Por eso, en su recorrido no pueden quedar fuera algunos momentos históricos en los que el cine traicionó esta causa: la utilización del cine por parte de la maquinaria propagandística nazi, la construcción de un discurso hegemónico a través del cine por parte del monstruoso aparato hollywoodesco o incluso los propios tropiezos de la Nouvelle Vague, en cuyas referencias de origen e ideológicas siempre encontraremos a Godard.

Se trata de un montaje audiovisual de 270 minutos que incluye tomas de Godard editando, pintura, fotografías segmentos de noticiarios para cine, citas de múltiples fuentes impresas, pornografía y poesía, así como personajes de la talla de Julie Delpy o Hitchcock. A través de él, Godard echa mano de su manera de contar las cosas: una es diametralmente opuesta a la empleada por la “industria de la evasión”, que usa las tramas simplonas para mantener al mundo fuera real y a la humanidad fuera de la pantalla. Conforme avanza Histoire(s) du Cinéma, Godard complica la composición visual de las historias con citas o títulos superpuestos y fracturados en pantalla. El soundtrack no es menos espeso, con sus choques de música clásica, pop y jazz, diálogos, sonidos en reversa e incidentales grabados en el cuarto de edición. No son gratuitas las comparaciones que el crítico de cine norteamericano Jonathan Rosenbaum ha hecho entre Histoire(s) du cinema y Finnegans Wake de Joyce. Más allá de la impresión que generan —por su estructura narrativa— de situarnos en una Torre de Babel, ambas obras demandan al lector y al espectador realizar un trabajo de ensamblaje de historias, de unir los puntos, de completar la creación que va más allá del esfuerzo común que representan los libros y las películas convencionales. Ambas obras precisan ser revisitadas en diferentes momentos de la vida del lector/espectador, dado que es imposible capturar toda su información y detalles en una sola lectura o apreciación.

El título de la obra nos da varias pistas sobre su esencia. El cine como arte, el cine como historia y como Historia, el cine en la Historia y la Historia desde el cine. Según Godard, El séptimo arte debe, desde el siglo pasado, servir más eficientemente para la preservación de la memoria histórica, incluso más que los libros. Godard no deja de rendir tributo a las fuentes escritas pero asume la responsabilidad del quehacer cinematográfico en su diferenciación con respecto a las meras historias.

Asume la tarea como una construcción de Historia en la medida en que ordena y da sentido a la subjetividad personal combinada con la objetividad de la cámara. Al mismo tiempo, al estar pensada para la televisión, Godard trabaja aquí sobre la problemática del traslado del cine a la televisión. El fenómeno le inspira melancolía, pues admite que las imágenes del cine, esas que hacían estremecer a la gente proyectadas sobre una gran pantalla, ahora han perdido casi por completo su poder redentor, al estar enmarcadas en un era donde la televisión muestra de manera familiar, en imágenes pequeñitas, el horror real.

Info via: Revista Marvin
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