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Antonio Gaudí


Título original: Antonio Gaudí (アントニー・ガウディー)
Dirección: Hiroshi Teshigahara
Dirección de fotografía: Junichi Segawa, Yoshikazu Yanagida, Ryu Segawa
Montaje: Eiko Yoshida
Música y efectos de sonido: Tōru Takemitsu, Kurodo Mori, Shinji Hori
Producción: Hiroshi Teshigahara, Noriko Nomura
País de producción: Japón 
Año: 1984
Duración: 72 min.














Contra la línea recta. Antonio Gaudí de Hiroshi Teshigahara

"En Gaudí se resuelve en un equilibrio exacto el ajuste de cuentas entre el alma, que tiende a lo alto, y la gravedad, que tira hacia abajo. Una tensión entre el espíritu y la forma que alienta también la obra de Teshigahara, autor de “La mujer de la arena” y “El rostro ajeno”. Un cineasta, sin duda, con intenciones trascendentes"

Por Santiago Rubín de Celís.





Hace ya algún tiempo en estas mismas páginas Manuel Asín reflexionaba, a propósito de Arquitectura imaginaria (Imaginäre Arkitektur- Der Baumesiter Hans Scharoun, 1995) de Hartmut Bitomsky, sobre la dificultad de filmar la arquitectura, “sobre la imposibilidad de hacerlo directamente”. El cineasta que persevera en capturar un espacio arquitectónico con la ayuda de su cámara es derrotado de antemano: el espacio resultante de esos intentos “no se puede decir que coincida con ningún espacio edificado”. Como en el caso de la de Bitomsky, por muy fascinantes que sean los resultados, la película es la película y los edificios, de Hans Scharoun en aquel caso, algo evidentemente muy distinto. Son otra cosa. La primera verdadera dificultad con la que se encuentra la cámara cuando filma la ciudad, o un determinado espacio arquitectónico, es su incapacidad para verlos como lo haríamos nosotros mismos. “Dos sistemas de visión, dos percepciones opuestas” : la de la cámara ─ciclópea, monocular, que nos impone rigurosamente un punto de vista centrado, parcial, limitado(r), obtenida gracias a una síntesis de tiempos y espacios deshilachados─ frente a nuestra percepción visual “continua” del mundo sensible que nos rodea. Con la brillantez que le caracteriza, Jean-Louis Comolli, en su texto “La ciudad filmada”, ha desglosado minuciosamente la problemática derivada de este dilema, cosa que no parece haber desanimado (ni seguramente lo hará, claro) a ningún cineasta a la hora de seguir filmando la arquitectura. Ni siquiera a él mismo, como atestigua, sin ir más lejos, su embriagadora Marseille contre Marseille (1996), filmada a la sombra de éste y otros de sus escritos.



Una atracción sin violencia, pero difícil de resistir, es la que llevó a otro de estos cineastas, digamos “testarudos”, el japonés Hiroshi Teshigahara, del que conocíamos sus colaboraciones con Kōbō Abe pero casi nada de su obra documental, a filmar Antonio Gaudí (1985). Después de un largo período alejado del cine, a la cabeza de la escuela familiar de ikebana tras la muerte de su padre, Teshigahara es tentado doblemente: primero, por la propia actividad de volver a filmar; después, con que el objetivo de sus imágenes sea la obra del arquitecto catalán, tan decisivo en sus años de formación. Parafraseando a Georg Simmel, en Antoni Gaudí se resuelve en un equilibrio exacto el ajuste de cuentas entre el alma, que tiende a lo alto, y la gravedad, que tira hacia abajo. Una tensión, entre el espíritu y la forma, que alienta también la obra del autor de La mujer de la arena (Suna no onna, 1964) y El rostro ajeno (Tanin no kao, 1966), un cineasta, sin duda, con intenciones trascendentes. ¿Amor a primera vista? ¿Afinidades electivas? Dejando a un lado la pasión nipona ─escrita, la palabra “pasión” me parece diminuta para expresar un entusiasmo que merece un análisis sociológico pormenorizado─ por el arquitecto, lo cierto es que los japoneses aprecian mucho las formas serpenteantes y nudosas, que el Shinto adora como go-shintai: la morada en la que residen los espíritus sagrados. Unas formas sinuosas, de gran importancia también en los arreglos florales, por ejemplo, omnipresentes en la arquitectura orgánica del catalán. En común, esa “rebelión en contra de la línea recta” a la que Eric Rohmer (a santo de uno de los filmes de Frank Tashlin) se refirió en Cahiers du cinéma. ¿No sería esta común insurrección un hermoso punto de partida para rastrear los vínculos secretos entre Teshigahara y Gaudí?

El japonés filma edificios como La Pedrera, el Palau Güell o la Casa Batlló, o espacios arquitectónicos como el Jardín de las Hespérides, con una admiración ─cuando no devoción─ que, de algún modo, preludia su giro al clasicismo, la monumentalidad de sus dramas históricos de estética tradicional Rikyu (1989) y Basara, la princesa Goh (Gô-hime, 1992), películas que cierran su filmografía. Un “estilo monumental”, madurado seguramente en el medio ambiente tradicional de su nueva profesión (no solo el ikebana, también otras expresiones artísticas como la caligrafía, la cerámica o las instalaciones hechas con bambú), alejado del sus primeras obras, cuya finalidad no es otra que la de “representar la historia, la cultura y las tradiciones japonesas de un modo sacramental”, la de mantener esos “bienes sagrados” incorruptos en el tiempo como las reliquias de un santo. Resulta curioso, al respecto, comparar Antonio Gaudí con su película inmediatamente anterior, el cortometraje Sculpture mouvante – Jean Tinguely (1981), que muchas filmografías ─IMDb, sin ir más lejos─ no incluyen entre sus obras. En ella, no encontramos ese fervor sacramental a la hora de mostrar las “máquinas-escultura” del artista suizo. Pero las diferencias no se limitan a la mirada, claro. Su forma de reportaje, la narración sempiterna, la simplicidad didáctica de su estructura, lo intencional de una puesta en escena transparente lo sitúan de la parte de obras primerizas como los cortos Hokusai (1953) o Ikebana (1956). Antonio Gaudí es otra cosa. Viéndola, no solo acusamos un evidente alejamiento formal (del que ese monumentalismo tendría gran parte de culpa, desde luego), sino que, a las claras, su intención, su propia concepción, diríamos, lejos ya de la inmediatez del mero testimonio documental de aquellas, va mucho más lejos, alcanzando esa trascendencia a través de la forma a la que aspiran sus mejores trabajos.





En alguna parte, no estoy seguro dónde, Walter Benjamin ha escrito: “El recogimiento ante la obra de arte invita a la inmersión en la misma”, y me parece que aquí  está el quid de la cuestión, el punto de partida a partir del cual Teshigahara ha construido su película. Prescindiendo casi por completo de la figura humana (la mayor parte de los edificios son filmados desiertos, sin otra presencia que la de la cámara), sin el recurso de la entrevista (con la breve excepción de Isidre Puig Boada), renunciando a comentario alguno que “acompañe” a las imágenes, el cineasta se/nos entrega a Gaudí mostrándonos su obra en vez de explicárnosla. En constante movimiento, ya sea a través de esos parsimoniosos travellings que parecen recorrer los espacios a cámara lenta ─imposible no pensar automáticamente en el Resnais de L’année dernière à Marienbad (1961) o Toute la mémoire du monde (1956)─ o de suntuosos paneos que barren unos interiores de sugerencias fantásticas, la cámara se desliza totalmente libre, imparable, se diría que hechizada (4) por los espacios que pretende “hacernos ver”. No hay puerta, escalera, ventana que se le resista. Eliminando todo lo accesorio (las secuencia de la sardana, los planos del arte románico catalán, de las formaciones rocosas autóctonas que contextualizan la obra del artista dentro de su propia cultura), concentrándose en el elaborado trabajo de cámara, cuyo fin es sobre todo traducir a términos sensuales las texturas del arquitecto, Teshigahara se convierte así en el flâneur ideal de la Ciudad Condal.

Fuentes de información: Blog & Docs, Criterion Collection30 Documentales de Arquitectura para ver el 2013 en ArchDaily Mexico.





 


Hiroshi Teshigahara




(Chiyoda, Tokio, Japón 28 de enero de 1927 - Tokio, Japón 14 de abril de 2001, 74 años)

Hiroshi Teshigahara (勅使河原 宏 ''Teshigahara Hiroshi''?, 28 de enero, 1927 - 14 de abril, 2001) fue un director de cine de vanguardia de origen japonés.

Nació en Tokio, hijo de Sofu Teshigahara, fundador y maestro de la Escuela Sogetsu de ikebana. En 1950 se graduó en pintura de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio Su carrera cinematográfica se inició en 1953 y dirigió su primer largometraje El escollo (Otoshiana, 1962) en colaboración del escritor Kōbō Abe y el compositor Tōru Takemitsu. La película ganó el Premio a nuevo a director de la NHK, y a lo largo de la década de 1960, Teshigahara continuó colaborando con Abe y Takemitsu en la filmación de nuevas películas, mientras simultáneamente perseguía otros intereses como la escultura o convertirse en maestro del arte floral japonés ikebana. En El Escollo basaría La cara de otro (Tanin no kao, 1966), y El hombre sin mapa (Moetsukita chizu, 1968).

En 1965, su película La mujer de la arena (Suna no onna, 1964) logró catapultarse a nominaciones nacionales e internacionales incluyendo la nominación al Óscar a la mejor película de habla no inglesa o el premio especial del jurado en el Festival de Cannes.1 En 1972, trabajó con el investigador y traductor japonés John Nathan para la película Summer Soldiers.

Desde mediados de 1970 en adelante, trabajó con menor frecuencia en largometrajes concentrándose en los documentales, destacando Antonio Gaudí, documental sobre la vida del arquitecto español que provocó una oleada de interés en todo Japón.

Desde 1980 fue director de la Escuela de Ikebana de Sogetsu hasta el día de su muerte, el 14 de abril de 2001 víctima de un mal sanguíneo.


La Mujer de las Dunas (砂の女)  (1964) 




 

Fuentes de Información: Wikipedia.

Sara Gómez


 


Sara Gómez. 
Recordando a la primera directora de cine del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico
 
Era mujer y negra, pero esas características no fueron obstáculo para sumergirse en las aguas del cine. Todo lo contrario, Sara Gómez, la primera directora de cine del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos de Cuba (ICAIC), las convirtió en aliadas.

Murió joven, con apenas 32 años. Sin embargo, su obra perdura. En las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo, Sara incursionó primero en los documentales y luego en la ficción, con su obra De cierta manera.

Su obra documental de los sesenta incluye títulos como Sobre horas extras y trabajo voluntario, La otra Isla, Una Isla para Miguel y Mi aporte, que se acercan, desde su mirada, a los cambios sociales tras el triunfo de la revolución cubana, en 1959, y su influencia en la vida de las personas.

En blanco y negro aborda los prejuicios raciales, la discriminación, la marginalidad y sus consecuencias para las familias, el machismo, el rompimiento con el pasado y los programas sociales dirigidos a mejorar la vida y dignificar a cubanas y cubanos.

Los temas y problemas que escogió, el tratamiento que les dio y la originalidad de su enfoque la ubicaron entonces en la vanguardia y hoy, en el contexto de la sociedad actual, muchos de sus mensajes resultan contemporáneos.

Para Jorge Fernández, vicerrector del Instituto Superior de Arte de La Habana, en su obra hay artistas que se anticipan, que trascienden su tiempo. "No sólo se quedó en el lenguaje del cine; su lenguaje fue bastante vanguardista y trasgresor para su época".

"El trabajo de Sara Gómez sigue dialogando con lo que se está haciendo en el cine joven, en el documental cubano y en la ficción", agregó Fernández durante el coloquio "Sara Gómez: imagen múltiple", efectuado la pasada semana en La Habana.

Para Sandra del Valle Casals, investigadora del Centro Juan Marinello y presidenta del comité organizador, el evento rindió homenaje a la obra y la figura no sólo de la primera mujer que hizo un largometraje en el ICAIC, sino también a quien llevó al cine temas de honda actualidad.

El encuentro también permitió apreciar el audiovisual cubano desde una perspectiva de género, "porque consideramos importante ampliar el espectro analítico y revelar los constructos de género que se manifiestan en el audiovisual cubano", comentó del Valle.

"El trabajo de Sara Gómez es muy relevante, por las temáticas que abordó como mujer, negra y revolucionaria. En ella hay una preocupación por el proyecto social de la revolución cubana desde muchas perspectivas y es un legado como análisis de esa realidad", explica.

A juicio de Del Valle, en esta directora hay una búsqueda y perspectiva antropológicas y sociológicas para acercarse a la realidad de su época. Hay aspectos que son producto de su momento, pero hay otros que nos llegan de cerca.

"El realizador cubano Tomás Gutiérrez Alea decía que se sentía feliz cuando su obra envejecía, porque significaba que los problemas que planteaba estaban superados. En los temas de las cintas de Sara, hay historias que no están superadas y por eso, entre otros aspectos, sigue vigente", agregó la especialista.

Para la estudiosa canadiense Susan Lord, se trató de "una mujer muy valiente, muy avanzada para su tiempo en el tema de las posibilidades de cambiar las relaciones entre grupos sociales diferentes".

"Todavía hoy día hay pocas obras con esa imaginación, con esa manera de filmar para hacer un mundo más democrático", agrega. "Ella está en el grupo de la vanguardia. Su obra puede dar al mundo de hoy, lleno de globalización, maneras para inventar relaciones y hacer un puente, un diálogo entre los aspectos éticos, estéticos y políticos", dijo a SEMlac.

Sara, Imagen Múltiple

Inés María Martiatu, escritora y amiga de Sara, tuvo el privilegio de conocerla desde la niñez. Juntas estudiaron piano y ejercieron el periodismo y juntas entraron a un seminario de investigación, en el que tuvieron como profesores a relevantes intelectuales cubanos.

"Ella siempre fue muy consciente de lo que hizo; deliberadamente, su cine fue inquisitivo, por eso es muy especial, muy de ella", comenta.

"Cuando hubo problemas para el estreno de De cierta manera, llevó al teatro la puesta Al duro y sin careta, basada en la película, que fue un gran detonador. Personas que nunca habían ido al teatro, lo hicieron para ver algo que reflejaba su realidad", recuerda Mario Balmaseda, protagonista del filme.

"Sara trasladó al cine su propio contexto. Se situaba en el medio de los problemas, sin distanciarse. No montaba una historia, utilizaba el testimonio de las personas, el drama de su mundo, apartado del discurso oficial de cómo debían comportarse; se jugaba la vida con ella misma, se arriesgaba artística y emocionalmente", agrega.

A juicio del realizador Jorge Luis Sánchez, director de la reciente y premiada película cubana La historia del Beny, "Sara es irrepetible y el cine que hizo nadie más lo ha podido hacer. Es una cineasta y no una documentalista, término que intenta reducir la obra de los cineastas y escamotearles su calidad. Ella se ubica en la punta de la vanguardia".

De cierta manera

En la ópera prima de Sara, De cierta manera, una maestra es enviada a trabajar a un lugar donde fue demolido un barrio marginal y se han construido casas con mejores condiciones, con el fin de transformar la realidad y la mentalidad. La profesora comienza una relación sentimental con uno de los habitantes del lugar. Hay problemas con algunos alumnos, conflictos, incomprensiones y dudas en la pareja.

Según Fernández, el filme tiene elementos muy interesantes, "se están mezclando la ficción, el documental y algo de lo que se habla hoy, el intergénero y lo intertextual, todos esos fenómenos que se analizan actualmente desde la teoría del arte y los estudios culturales. Todo eso Sara se lo estaba planteando en aquel momento".

"Pero también esa manera de llevar el kitsch, esa mirada antropológica, de unir los procesos de la marginalidad, llevarlos a la alta cultura y hablar de ellos desde dentro, desde sus vivencias. Era la idea de vivir el arte como experiencia", explica a SEMlac.

"Fue un drama que muriera con apenas 32 años, que dejara inconclusa la película (fue terminada por otros realizadores), pero conocer su obra es parte de esta identidad, de la nación y del espíritu de esta isla", agrega.

"La narrativa tiene un tono de caos, no sigue una estructura lineal y tiene digresiones constantes en todo el hilo narrativo. Hay una deconstrucción de la propia historia. Y todo eso era Sara. Ahí está el tema de la mujer, de la racialidad, que son fenómenos que hoy se están discutiendo y están más presentes que nunca".

Para el realizador cubano Rigoberto López, en esa película Sara integró de manera vanguardista el testimonio, el documental, la ficción, el docudrama y el distanciamiento para lograr una obra de originalidad y frescura, que aún hoy la convierten en una de las películas más actuales y contemporáneas del cine cubano.

Además, agrega Fernández, "coincide que es una mujer negra, con una conciencia de raza, que aparece también en un material como Crónica de mi familia. Allí están desde la abuela, que es la tradición; hasta la mujer más casta y una de las tías, la más hereje, que todos rechazan".

"Y a partir de esa familia, de un hecho fragmentario y local, está reflexionando sobre la sociedad y los prejuicios raciales, la marginalidad, la discriminación, el derecho que tiene la mujer de amar, con una conciencia, una raigambre, una fuerza que todavía tiene mucho que decir", considera.

"En el corto Mi aporte retoma el tema del negro, la marginalidad, que fue casi un recurrente, obsesivo, en su obra. Ni la película y ni los documentales se han puesto viejos", afirma.


Abrir caminos

El camino que hace muchos años abrió Sara Gómez en Cuba tiene sus seguidoras, aunque el parto ha sido difícil y largo. Aun cuando en estos tiempos crece el número de mujeres detrás de las cámaras de cine, no son tantas todavía.

Según el vicerrector del Instituto Superior de Arte, "el tema de los géneros es polémico. Hay quienes consideran que las obras de arte lo son, independientemente de que estén hechas por hombres o por mujeres. Pero creo que, evidentemente, hay una sensibilidad femenina, una mirada desde la mujer, desde su propia identidad", señala.

Para del Valle, cada día más mujeres están haciendo una obra: se ven no sólo realizadoras, se ha abierto la gama a otro tipo de especialidades, como la fotografía, que ha estado muy vedada a las mujeres, o el sonido.

"De pronto, las mujeres estamos en todas las especialidades", reflexiona. Sin embargo, han tenido que pasar 30 largos años desde el estreno de De cierta manera para que otra cubana, Rebeca Chávez, esté filmando su primer largometraje de ficción, según trascendió en el Coloquio sobre Sara Gómez.*1

Fuentes de información: *1 Artículo "Sara Gómez. Recordando a la primera directora de cine del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico" de Raquel Sierra publicado en Mujeres en Red,   La Pupila InsomneRebeliónWikipediaAfrocubaWebEcuRed., Filmaffinity .



Filmografía:


Como ayudante de dirección participó en el cortometraje de 1964 de Agnés Varda, Salut les Cubains.
 
Título original: Salut les cubains (Hola, cubanos)
Dirección: Agnès Varda 
Guion: Agnès Varda 
Fotografía: Per Olaf Csongova, J. Marques, Agnès Varda 
Productora: Société Nouvelle Pathé 
País de producción: Francia
Año: 1963 
Duración: 30 min.
 
 

 
"Varda, como otros cineastas franceses 'gauchistes', quiso ir a Cuba poco después del triunfo de la Revolución par ver y filmar lo que allí pasaba. Así, “Salut les Cubains” anima mil quinientas de las más de cuatro mil instantáneas que la directora tomó durante sus vacaciones en Cuba. Mediante el montaje, la realizadora consigue que las personas retratadas canten y bailen, en lo que ella denomina como "socialismo y cha cha cha". "
 


 
 
Título original: El solar
Dirección: Sara Gómez
Productora: ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1962
No disponible  
 
Título original: Historia de la piratería 
Dirección: Sara Gómez
Productora: ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1962
No disponible 
 
Título original:  Solar habanero 
Dirección: Sara Gómez
Productora: ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1962
No disponible 

Título original: Plaza Vieja 
Dirección: Sara Gómez
Guión: Sara Gómez
Productora: ICAIC
Serie: Enciclopedia Popular No. 28 (1962)
Distribuidora: Distribuidora Internacional de películas ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1962
Duración: 4 min.  


Título original: Fabrica de Tabaco 
Dirección: Luis Estévez
Productora: ICAIC
Serie: Enciclopedia Popular No. 28 (1962)
Distribuidora: Distribuidora Internacional de películas ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1962
Duración: 4 min. 
 
Corto falsamente atribuido a Sara Gómez, en realidad dirigido por Luis Estévez. Producido dentro de de la serie Enciclopedia Popular y emitido junto a Plaza Vieja, de Sara Gómez en el mismo episodio de Enciclopedia Popular No. 28 (1962). Es un cortometraje sobre el lugar del tabaco en la historia y la cultura cubana.


 
 

 
 
 
Titulo Original: Iré a Santiago
Dirección: Sara Gómez
Guión: Sara Gómez
Producción: Fernando Pi
Fotografía: Mario García Joya
Edición: Roberto Bravo
Sonido: Raúl García
Productora: ICAIC
Distribuidora: Distribuidora Internacional de películas ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1964
Duración: 15 min.
 
Aspectos y costumbres de la ciudad de Santiago de Cuba. 
 
 
 



Título original:  Excursión a Vueltabajo
Dirección: Sara Gómez
Productora: ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1965
No disponible 

Título original: Guanabacoa: Crónica de mi familia (1966)
Dirección: Sara Gómez
Guión: Sara Gómez
Productora: ICAIC
Distribuidora: Distribuidora Internacional de películas ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1966
Duración: 10 min.




 


Título original: ... Y tenemos sabor
Dirección: Sara Gómez
Guión: Sara Gómez
Productor: Jesús Pascau
Sonido: Germinal Hernández, Carlos Fernández
Edición: Justo Vega
Fotografía: Mario García Joya, José López
Productora: ICAIC
Distribuidora: Distribuidora Internacional de películas ICAIC
País de producción: Cuba
Formato original: 35mm, BN 
Duración: 30 min.
 
Análisis de la música cubana a partir de la procedencia y sonoridad de sus instrumentos básicos.




Título original: En la otra isla (Una isla para Miguel)
Dirección: Sara Gómez
Guión: Sara Gómez
Productor: Jesús Pascau
Sonido: Germinal Hernández
Música: Tomás González Pérez
Edición: Caíta Villalón
Fotografía: Luis García
Productora: ICAIC
Distribuidora: Distribuidora Internacional de películas ICAIC
País de producción: Cuba
Año: 1968
Duración: 41 min.

Documental encuesta realizado en la Isla de la Juventud con quienes integran y representan la nueva generación.

 

Ver en Youtube.
Ver en Youtube.

Ver en Youtube.
Descargar de Mega - En la otra isla.
Descargar de Mega - Una Isla para Miguel.

 
Título original : Mi Aporte
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1969
Duración: 33 min
No disponible   
 
 

Título original : Isla del Tesoro
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez 
Música: Armando Guerra 
Fotografía: Luis García
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1969
Duración: 10 min. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Visión de la Isla de Pinos desde su descubrimiento, donde la Revolución construye una sociedad nueva con la participación de la juventud.

Título original: Poder local, poder popular
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1970
No disponible   
 
Título original: Un documental a propósito del tránsito
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1971
No disponible  
 
Título original: De bateyes
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1971
No disponible  
 
Título original: Atención prenatal
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1972
No disponible   

Título original: Año uno
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1972
No disponible   

Título original: Sobre horas extras y trabajo voluntario
Dirección: Sara Gómez  
Guion: Sara Gómez
Productora: Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC)
País de producción: Cuba
Año: 1973
No disponible  




Título original: De cierta manera
Dirección: Sara Gómez
Guión: Sara Gómez, Tomás González
Productora: ICAIC
Productor: Camilo Vives
Sonido: Germinal Hernández
Escenografía: Roberto Larrabure
Música: Sergio Vitier
Edición: Iván Arocha
Fotografía: Luis García
Intérpretes: Mario Balmaseda, Yolanda Cuéllar, Mario Limonta, Isaura Mendoza, Bobby Carcasés, Sarita Reyes y actores no profesionales
Año: 1974
País de producción: Cuba
Genero: Ficción
Duración:  70 min.
 
 
 
"El reparto Miraflores, construido en 1962 por los mismos que lo habitarían, es resultado de los primeros esfuerzos de la Revolución por erradicar los barrios marginales. Yolanda, nueva maestra de la comunidad, afronta las diferencias y conflictos que surgen en su relación amorosa con Mario, un obrero de la barriada, en la que se manifiesta el choque entre la antigua mentalidad y las nuevas actitudes."









Sara Gomez,  an Afro-Cuban Filmmaker 



Dirección: Alessandra Muller
País de producción: Suiza, Cuba.
Año: 2005
Productora: African Film 
Duración: 76 min
 










"¿Dónde está Sara Gómez? es un rico documental de múltiples capas sobre la directora afrocubana Sarah Gomez. Nacida en 1943, estudió literatura, piano y etnografía afrocubana antes de convertirse en la primera cineasta cubana. Mujer de gran inteligencia, independencia y generosidad, fue una cineasta revolucionaria con preocupaciones cruzadas sobre la comunidad afrocubana y el valor de sus tradiciones culturales, los problemas de la mujer y el tratamiento de los sectores marginados de la sociedad. A través de imágenes de archivo de sus obras y entrevistas con sus hijos y esposo Germinal Hernández, miembros del elenco de su película más conocida De cierta manera, así como colegas y amigos, nos acercamos a una cineasta que inventó nuevos paisajes y unió mundos opuestos."

 


Cuba. Apuntes para un homenaje a Sara Gómez



Cabra Marcado Para Morrer

Título original: Cabra Marcado Para Morrer (Cabra, Marcado Para Morir o Hombre marcado para morir o Twenty Years Later).
Dirección: Eduardo Coutinho.  
Guión: Eduardo Coutinho.
Fotografía: Fernando Duarte (1964), Edgar Moura (1984). 
Música: Rogério Rossini.  
Edición: Eduardo Escorel.
Intervienen: Eduardo Coutinho, Elizabeth Teixeira, João Virginio Silva.
Narración: Ferreira Gillar,Tite De Lemos 
Producción: Eduardo Coutinho Produções Cinematográficas, Produções Cinematográficas Mapa, Zelito Viana, Vladimir Carvalho, Eduardo Coutinho.  
Formato: 35mm, Color y B/N.
Idioma: Portugués con subtítulos en castellano.
País de producción: Brasil  
Año: 1964-1984. Estreno: 1985.
Duración: 119 mins.




Cuando se comenzó este filme, en 1964, relataba la vida de Joao Pedro Teixeira, líder campesino asesinado en 1962. Interrumpido por el golpe militar, la cinta fue recomenzada en 1981. Con material del pasado y del presente, de ficción y documental, narra la historia de las ligas campesinas y de Joao Pedro. Testimonios de los testigos de 1964 y de la viuda, Elizabeth Teixeira. *1

Reinventarse a sí mismo: el paso de la ficción al documental a partir de “Hombre marcado para morir” (Por Pablo Russo) 

No era la primera vez que Eduardo Coutinho se probaba el traje de director, aunque posiblemente Cabra marcado para morrer (1984) implique una dimensión fundante que sería esencial para su recorrido cinematográfico futuro. Se trata de la película considerada por el mismo Coutinho como el verdadero inicio de su carrera como documentalista, que realizó con 50 años cumplidos, mientras aún trabajaba para Globo Reporter. Y este comienzo implicó a su género opuesto, la ficción, a partir de la generación de una intertextualidad con su propio cine: una película dentro de otra.

Para entender este juego de implicancias es necesario desandar el tiempo hasta el año 1964. Coutinho, que entonces tenía 28 años, fue elegido para dirigir una película de ficción basada en hechos reales: el asesinato por orden de terratenientes de Joao Pedro Teixeira, un líder campesino del nordeste brasilero, ocurrido poco tiempo antes. La producción estaba a cargo del Centro Popular de Cultura de la Unidad Nacional de Estudiantes, y del Movimiento de Cultura Popular de Pernambuco. Quienes oficiaron de actores eran campesinos de la zona y algunos de los mismísimos protagonistas de los hechos, como ser Elizabeth Teixeira, la mujer del dirigente asesinado. La filmación comenzó en marzo del 64, pero el 1 de abril fue paralizada por el golpe militar que tuvo lugar la noche anterior contra el presidente Joao Goulart, y que duró hasta 1985. Al día siguiente de derrocar a Goulart, el ejército interrumpió la filmación, que derivó en parte del equipo en fuga, actores prisioneros y expropiación del material filmado. Cabra marcado para morrer se convirtió en una película violentamente interrumpida, con sus integrantes en éxodo y dispersión. Lo increíble es que algo del material filmado pudo salvarse, y es precisamente de esas imágenes recuperadas que parte Coutinho para finalizar su película, casi veinte años más tarde, desde una óptica de trabajo muy diferente a la de 1964.

A principios de los años ochenta, Coutinho carga con una copia de lo que pudo salvar del primer Cabra…, el de los años sesenta, y dos cámaras, con la idea de encontrar a quienes habían trabajado en la película. Al rescate histórico de imágenes (found footage de sí mismo), el director le agrega reportajes a los participantes, indagando así en las memorias individuales y en la memoria colectiva sobre los acontecimientos traumáticos. Es decir, Coutinho recupera el material antiguo, pero lo actualiza y reelabora generando nuevos significados a partir de una nueva interacción en el montaje con otro tipo de material (entrevistas, por ejemplo). La película conserva su contenido original, que a su vez también se ha transformado por su innegable valor de archivo. Con la primera cámara, el director busca, averigua, entrevista. Con la segunda filma a la cámara principal, dejando en claro las condiciones de producción de la película, que además son explicadas desde la propia voz en off de Coutinho. El realizador produce el acontecimiento a ser filmado a partir del trabajo con su propio metraje recuperado: les proyecta las imágenes de la película trunca a quienes va reencontrando en su investigación, estableciendo conexiones entre los acontecimientos de 1964 y el presente (de los años ochenta) de esas personas. Los campesinos que se van reconociendo en la pantalla en el momento de la proyección también son entrevistados, y conocemos entonces sus recorridos particulares en los años posteriores a la filmación interrumpida. El rescate histórico a partir de los testimonios contiene la reconstrucción del último día de filmación. Además, el reencuentro de Coutinho con Elizabeth Teixeira generó profundas transformaciones en la vida de la mujer, ya que hasta ese entonces ella vivía en la clandestinidad y no sabía del destino de varios de sus hijos. Elizabeth se convierte en un personaje principal de Cabra marcado para morrer. Coutinho también es un personaje más, que le imprime al trabajo una dimensión subjetiva con su sola presencia. En varios momentos la narración es en primera persona, ya que el fue también protagonista de la filmación y los sucesos del 64.

El resultado final incluye imágenes documentales de inicios de los años sesenta, fragmentos del primer Cabra marcado para morrer, fotografías de la filmación que se pudieron salvar, recortes de diarios de época, imágenes del proceso de filmación, reportajes a los participantes, y búsquedas e investigaciones sobre el paradero de las personas que trabajaron en 1964, así también como de los hijos de Elizabeth Teixeira.

El director podría haber elegido el final feliz de Elizabeth recuperando su identidad luego de tantos años de clandestinidad, pero la narración informa que al momento de la edición, ella sólo había reencontrado a dos de sus ocho hijos vivos. Esto tiene que ver con una concepción medular del pensamiento de Coutinho: las películas no resuelven las vidas de las personas. Ni cambian el mundo. A lo sumo, sirven para pensarlo, e intentar conocerlo. *2