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Un documental sobre la cultura audiovisual, un viaje por las vías oficiales y subterráneas del mundo del cine en la Ciudad de México. Producido por Naranjas de Hiroshima
"Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán."
Raymundo Gleyzer, 1974
Dirección: Bert Haanstra Guión: Simon Carmiggelt, Bert Haanstra Producción: Bert Haanstra Música: Pim Jacobs Imagen y cámara: Fred Tammes Montaje: Bert Haanstra Sonido: Wim Huender Pais de producción: Holanda Idioma: Sin diálogos Año: 1962 Duración: 11 min.
En lo que parece ser una simple y divertida visita al zoológico Haanstra realiza todo un estudio biológico-psicológico. Al igual que dentro de “Glas” el sentido del humor esta presente de manera que el estudio biológico no es tan serio como pareciera. Mediante el uso del montaje Haanstra realiza analogías entre el comportamiento humano y el animal, realiza una comparación en la forma de ver, de caminar, de comer y hasta entre los gestos y las caras. El documental esta lleno de juegos, en un momento vemos entrar a un tigre y al salir es un gato.
Haanstra coloca cámaras escondidas para grabar las reacciones naturales de las personas y los animales lo que ayuda a que las respuestas en ambos lados de la reja sean siempre sorprendentes e interesantes, dándole también un poco más de seriedad al estudio biológico-psicológico. Nuevamente el acompañamiento musical es esencial para dar ritmo y sentido del humor a la película. Todo se va uniendo tan naturalmente que ni siquiera nos damos cuenta cuando llega a nosotros la pregunta de ¿Quién esta viendo a quien? Borrando también la barrera entre lo humano y lo animal.
Título original: Glas
Dirección: Bert Haanstra
Guión: Bert Haanstra
Año: 1958
País de producción: Holanda
Duración: 10 min
Formato: 35 mm, Color Technicolor.
Idioma: No hay dialogos.
Edición: Nunca editado en Video o DVD en España, editado en Holanda en DVD, en un pack con la filmografía del director, mas información en la web deBert Haanstra.
Retrato de la producción artesanal de objetos de vidrio a través de técnicas de soplado y tallado acompañado de música de jazz.
*1 Un poeta, aun cuando trabaja bajo órdenes, no puede esconder su visión personal de las cosas. Así le pasó a Bert Haanstra cuando rodó y montó Vidrio. La maquina de las botellas, los moldes, nuevas cabezas de obreros, soplando, que se suceden cada vez más rápidamente.
Bert Haanstra no usa el campo total. No era su intención hacer un film sobre la fabricación del vidrio en general. Ni tampoco usa el campo medio, excepto el de la maquina que reproduce botellas en serie. El film comienza y termina con la mirada sobre la puerta del horno donde comienza la inteligencia creativa del obrero.
Muchas tomas de caras en plano americano o en plano medio y primer plano, esto independientemente de las manos. Las tomas en plano americano representan una acción técnica, pero los primeros planos tienen su valor propio de expresión: la tensión de los músculos, la precisión de la mirada, la representación de la voluntad.
Las manos siempre en primerísimo plano que expresan su movimiento, su gracia, su habilidad. Las masas de vidrio que son trabajadas, los objetos que se realizan, son tomados siempre muy de cerca pero sin exageraciones. El director no desea una atención especial hacia el vidrio. Este pequeño estudio de las diversas tomas, nos muestra el fin de Haanstra: no es tanto la composición del vidrio, las diversas fases de su fabricación, ni siquiera los objetos refinados que presenta sino el trabajo del hombre.
Los movimientos de la cámara son verdaderamente muy buenos. No tienen ni un solo tirón. Las tomas estáticas logran llamar la atención de las caras, de los gestos, de los obreros. Algunas panorámicas descriptivas: seis manos intervienen en la fabricación de un florero, una vista general sobre las botellas al final. Luces y colores La luz sobre el rostro y sobre las manos subraya el color de la piel, que tiene aquí un color de fuego, a causa del reflejo del fuego del horno. Ha sido el director ciertamente quien ha valorado este efecto. El tejido escocés de las camisas de los obreros añade más imaginación a la escena. Todo lo que se refiere en el Film a la maquina, tiene un color verdoso mezcla de golpes de luz y vidrio en fusión. De este modo se llega a un ritmo siguiendo el color principal, que está combinado con la estructura cinematográfica, y estrechamente ligado a la música: I fuego, II verde, III fuego, IV cambio rápido de los dos. La banda sonora Sería mejor hablar de partitura sonora. La banda sonora es como una fuga en cuatro movimientos que corresponden a las cuatro partes del film: I.- Música de jazz del quinteto Jacobs. II.- Nada de música: sólo los ruidos de la maquina, chirridos, y luego cada vez más fuerte la voz de la maquina que cuenta siempre imper- turbablemente...4331,4332,etc... III.- Piano-solo, jazz. IV.- Quinteto como en el I. El montaje audiovisual La primera parte, que se refiere a las imágenes, al juego de las caras, las manos, las cañas, los moldes, los objetos de vidrio que giran, vienen acompañados por una partitura brillante de jazz, en la que el De la maquina le interesa solamente la regularidad, el automatismo, no el funcionamiento. Se para sobre el brazo-tenaza que incansablemente toma las botellas por el cuello. En la tercera parte, toma sólo las manos, en primer plano, manos que hacen sonar las cañas como si tocaran en las teclas del piano o en una flauta. Cualquier otra imagen es eliminada. Como única variación se nota la composición lineal de la imagen: la línea de fuerza es la caña, que sucesivamente, de modo horizontal, vertical u oblicuo, entra en la imagen. La cuarta parte es una variación siempre más rápida de las tomas de caras de los obreros y de la maquina. La larga panorámica tiene una función evidentemente irónica.
Todos estos esfuerzos tienen un solo fin: poner en fila siempre las mismas botellas
Título Original: Tire dié (Segunda Versión)
Dirección: Fernando Birri
País de producción: Argentina
Idioma: Castellano
Formato: B/N
Duración: 33 min.
Año: 1960
Productora: Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral
Distribuidora: Laboratorio de Poéticas Cinematográficas de Fernando Birri S.R.L.
Guión: Fernando Birri
Fotografía: Fernando Birri
Edición: Antonio Ripoll
Sonido: Leopoldo Orzali
Intervienen: Vecinos del barrio de Tire dié
Productor Ejecutivo: Edgardo Pallero
Formato de la copia: TV-VHS Rip.
Otra información: Existe una primera versión, de 1958, de 59 min, Tire dié (Primera Versión)
La película dirigida por Fernando Birri y con la participación del Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral trata de reflejar los problemas sociales de los pibes que piden monedas en el puente.
En este film no existen actores profesionales, sus protagonistas son los propios habitantes del barrio, relatando sus problemas, costumbres … este barrio estaba ubicado en la zona oeste, al borde del Río Salado.
Todo esto se logra con un trabajo ininterrumpido durante dos años, donde los grupos de filmación se instalan en el barrio desde las 9 de mañana hasta que la oscuridad impide continuar la grabación.
Se redactaron muchísimos guiones hasta concretar el definitivo, en donde, por los problemas de ininteligibilidad sonora en las encuestas, las voces fueron grabadas por Francisco Petrone y María Rosa Gallo.
Varios fueron los obstáculos que tuvieron que sortear durante el rodaje, como por ejemplo cuando las crecientes del Salado impedían llegar hasta los ranchos de los bañados con las pesadas baterías para alimentar el grabador, los vecinos ofrecían sus carros para ayudarlos.
A la presentación del documental en el Paraninfo, el 27 de septiembre de 1958, concurrieron los vecinos del barrio del Tire Die, de otros barrios, también el rector de la Universidad, maestros provinciales, el director de Cultura del Ministerios de Relaciones Exteriores, Ernesto Sábato, autoridades militares, artistas, estudiantes, canillitas, delegaciones de Buenos Aires y La Plata, y el vicegobernador de Santa Fe, Dr. Roberto González. Hubo que repetir el film inmediatamente a las 11 de noche y quedó gente afuera esperando por una tercera proyección.
Fernando Birri describía esto como “… un fenómeno que no estaba sólo en la cantidad de gente, sino en los distintos sectores de la ciudad de los cuales esa gente provenía y cuyas expectativas, opiniones, curiosidades, intereses representaba. Muchos de estos espectadores era la primera vez que entraban en la Universidad.”
Para Birri este hecho era tan importante como el film es sí mismo, que reflejaba una coherencia con todo el proceso de la grabación donde … “hemos sostenido que el film debe empezar en la realidad y debe terminar en la realidad".
El Tire Die obtuvo el gran premio especial del jurado en el IV Festival de Cine Documental y Experimental del Sodre (Uruguay). En 1962 gana el Premio Especial del Primer Festival de la Imagen Educativa de Mar del Plata.
Dirección y Guión: Chris Marker
Producción: Anatole Dauman
Fotografía: Chris Marker, Jean Chiabaut
Música: selección de stock a cargo deTrevor Duncan
Edición: Jean Ravel
Elenco: Jean Négroni (voz narradora), Hélène Chatelain (la mujer), Davos Hanich (el hombre), Jacques Ledoux (el científico)
Año: 1962
País de producción: Francia
Idioma: Francés con subtítulos en castellano.
Duración: 28 min.
La Jetée (1962), de Chris Marker, es una película francesa de ciencia ficción de 28 minutos filmada en blanco y negro. En ella, se relata la historia de un experimento de viaje en el tiempo llevado a cabo tras una guerra atómica. Si bien es una película, el director la define como una fotonovela, pues se realizó filmando una serie de fotografías que dan contexto a la narración que las acompaña y apenas cuenta con una breve secuencia de imágenes en movimiento. 12 monos (1995), de Terry Gilliam, se inspiró en La Jetée. David Bowie también se inspiró en esta película para el videoclip de la canción Jump, They Say (1993), dirigido por Mark Romanek.
Argumento
La película empieza narrando la historia de un hombre que quedó marcado desde la niñez por haber visto morir a un sujeto en el aeropuerto. Años más tarde de este suceso se produce una Tercera Guerra Mundial, y una de las ciudades más devastadas es París. Los habitantes deben refugiarse bajo tierra debido a la radiación que impregna la superficie. Entre estas personas se encuentra el mismo hombre, ya adulto.
En las bases subterráneas se llevan a cabo experimentos con los prisioneros de guerra, aparentemente beneficiosos para los que los hacían. Por fin eligien al protagonista para un nuevo experimento: el viaje en el tiempo, con el propósito de conseguir comida, medicina, fuentes de energía, etc.
El hombre vuelve al pasado y conoce a la mujer que se encontraba presente en el momento de la tragedia del aeropuerto. Entabla una relación amistosa y pasa el tiempo disfrutando del pasado con ella, pero siempre termina volviendo al futuro, y un tiempo después vuelve al pasado, apareciendo y desapareciendo, aunque ella no se ve sorprendida. Tras varias misiones, el protagonista es enviado al futuro, donde los seres humanos más avanzados lo rechazan, pero le entregan una fuente de energía suficiente para reconstruir la industria humana.
Cuando vuelve, es trasladado a otro sector del campamento, pero recibe mensajes de los seres del futuro, que le ofrecen vivir con su civilización pacificada. Sin embargo, él decide volver al pasado, donde está la mujer que ama, y la encuentra en el aeropuerto. Se da cuenta de que su yo más joven estaba allí, pero cuando la ve a ella al final del embarcadero, va hacia donde está. A pesar de esto, reconoce al hombre que lo había seguido desde el refugio subterráneo. Entiende entonces que no puede eludir el tiempo, y el hombre misterioso termina sacando un arma y disparándole. Entonces, se deja claro que el hombre que había muerto en el aeropuerto y que había marcado la niñez del protagonista, era él mismo.*1
La jetée vs. 12 monos
Imágenes en movimiento. Tres palabras que encierran de manera bastante llana -pero práctica- el punto medular del concepto cine. Si nos atenemos a esta magra definición, La Jetée, cortometraje dirigido por Chris Marker en 1962, no es cine; sin embargo, sí es una película. 12 Monos, filme realizado en 1995 por Terry Gilliam se basa, casi se roba, el argumento de La Jetée pero, no obstante, no se trata de un remake.
La Jetée se ha convertido en un clásico del cine de ciencia ficción, pero ¿cómo lo hizo, si ya dijimos que no es cine? Expliquemos. Chris Marker, realizador radicalmente experimental, crea una fantasía futurista a partir de una obsesión personal: la memoria como escaparate y bastión del tiempo. En este cortometraje conocemos la historia de un hombre que tiene un sueño recurrente en imágenes fragmentadas: un rostro de mujer, un aeropuerto, un niño.
La fragmentación del tiempo es algo recurrente en los trabajos de
Chris Marker, de la misma forma que lo es su conceptualización de
memoria, que de hecho ya deviene como fragmentaria per se y así lo
explican diversos estudios –aceptándolo, también, cineastas como Oliver
Stone y Agnès Varda– e inclusive así es entendido por el razonamiento
propio: los recuerdos nunca acceden a nuestro cerebro de manera lineal,
sino como saltos temporales.
De ahí parte la premisa de La Jetée y posteriormente
la que utilizaría Gilliam para su docena de changos y, aunque arrancan
desde un mismo punto, ambos realizadores se sitúan en las antípodas para
su ejecución. Marker opta por un recurso de fotografía fija en blanco y
negro para la elaboración de una historia claustrofóbica –y por qué no
decirlo, hasta horrorífica- a la que él mismo gustó de llamar
foto-novela.
Francia (y el mundo entero) ha sucumbido después de una guerra
nuclear. El escaso número de sobrevivientes debió internarse en el
subsuelo para vivir. Experimentos científicos han logrado enviar a
personas en viajes temporales hacia el pasado, sin embargo, los
“voluntarios” mueren o enloquecen a causa del impacto mental de
convergencia de tiempos. Nuestro hombre –del que jamás sabemos su
nombre– ha sido seleccionado por tener una fijación fuera de lo común
con una imagen del pasado.
El director recurre a una narración en off de todo lo que
nuestro hombre logra y observa a través de sus viajes, mientras que en
pantalla la sucesión de fotografías da cuenta de ello. Exposiciones en
claroscuros de marcado realce poético tanto en rostros como en momentos o
de lugares cotidianos. Situaciones y objetos que escapan de la
conciencia del hombre: aves, panteones, niños, sol, luz, aire… ella, la
mujer de sus sueños.
En La Jetée se desarrolla una aparente relación
afectiva entre estos dos personajes, hombre y mujer que
paradigmáticamente carecen de un nombre propio, porque son ellos la
representación de una humanidad en decadencia. Para Marker el ejercico
cognitivo tiene su raíz en la memoria, más en su facultad escolástica
(como potencia del alma) que en la mera concatenación de hechos pasados.*2
(...)
Fuentes de información:*1Wikipedia, *2Artículo deJosé Luis Ortega Torres, publicado en Revista Cinefagia.
“Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán…” Raymundo Gleyzer.
“Interrogar al cine partiendo de su faceta documental significa interrogarse sobre el estatuto de la realidad frente a la cámara, o la relación entre el filme y la realidad: Significa elegir un eje de reflexión, un eje que supone que el cine se reinventa a sí mismo cuando logra hacer visible algo que hasta entonces había permanecido inadvertido en nuestro mundo.” Jean Breschand.
Dirección: Guy Debord Guión: Guy Debord (basado en libro propio) Montaje: Martine Barraqué Director de producción: Christian Lentretien ...
RAM (Revista Archivo Manoseado)
Portada del Nº2 de RAM (Revista Archivo Manoseado), orientada a reflexionar y a divulgar todo lo relacionado al uso de los archivos para la creación de obras derivadas; técnica también conocida como found footage o cine de apropiación, reutilización, re-mezcla, re-edición, re-significación, usurpación, reciclaje, collage, etc.