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Mostrando entradas con la etiqueta Jazz. Mostrar todas las entradas
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Big Ben - Ben Webster in Europe

Título original: Big Ben: Ben Webster in Europe  
Dirección: Johan van der Keuken  
Guión: Johan van der Keuken 
Música: Ben Webster
Fotografía: Johan van der Keuken
Intervienen: Ben Webster, Cees Slings, Peter Ypma.
Productora: Verenigde Arbeiders Radio Amateurs (VARA)
País de producción: Holanda
Año: 1967
Duración: 31 min.

















La personalidad y el talento de Ben Webster, saxofonista americano instalado en Ámsterdam, marcaron profundamente a Johan Van der Keuken. El cineasta dedica este retrato a una de las leyendas del jazz y el blues; hombre capaz de concertar a un tiempo dulzura y violencia. *1

(...)






Porque he olvidado decir algo: Van der Keuken es un cameraman asombroso. Uno de los grandes. Lleva hasta paroxismos insospechados la pasión del encuadre. Digo bien: pasión. Calvario y éxtasis. El cine, para él, son veinticuatro encuadres por segundo. ¿Remordimientos de fotógrafo? Entre película y cliché, imagen que desfila e imagen detenida, una práctica singular, un poco asfixiante, del cine.

(...)



La cultura de Van der Keuken es la foto y el jazz. Hizo en su día una bonita película sobre Ben Webster (Big Ben) y su músico habitual no es otro que Willem Breuker. Filma como se dice que tocaban Charlie Parker o Bud Powell; todas las notas, sí, pero a una velocidad inaudita. Perdido en la masa del Cairo, Van der Keuken “toca el cine” como se toca el saxofón. Toca todos los encuadres, muy deprisa. Las panorámicas son como la exposición del tema, los desencuadres nerviosos son riffs, le reencuadres son coros, etc. Que se pueda. “tocar” el cine así es algo que sucede a menudo, por culpa de la manera miserable en que la tele utiliza el travelling óptico. El solista tiene que estar en forma. Cuestión de gimnasia." *2




Jazz on a Summer's Day

Título original: Jazz on a Summer's Day 
Dirección: Aram Avakian & Bert Stern 
Guión: Albert D'Annibale & Arnold Perl
Fotografía: Courtney Hesfela, Raymond Phelan, Bert Stern 
Intervienen: Louis Armstrong, Anita O'Day, Thelonious Monk, Chuck Berry, Mahalia Jackson, Dinah Washington, Sonny Stitt, Jimmy Giuffre, Max Roach  
Productora: Raven Films, Galaxy Attractions
Año: 1959
País de producción: EE.UU.  
Duración: 85 min.    












Documental que muestra a grandes leyendas de la música jazz y gospel, que se reunieron en un mismo escenario con ocasión del festival de Jazz de Newport de 1958. Un conjunto de glorias de la música del siglo XX que es casi imposible de ver juntos en otro evento similar. Seleccionada en 1999 para la Librería del Congreso de los Estados Unidos, como parte del indispensable legado cultural de la nación. *1



El gran festival de jazz en vivo del verano de 1958 en Newport, New Jersey, Estados Unidos, fue el momento y el lugar elegido por el director y aclamado fotógrafo Bert Stern para probar sus nuevas lentes cinematográficas y un revolucionario celuloide a color, y para desplegar con soltura y en un espacio sinigual, todo su talento detrás de las cámaras, filmando todo un día de jazz, de la mañana a la noche, retratando el arte musical de luminarias como Thelonius Monk, Mahalia Jackson, Anita O’Day, Chuck Berry, Dinah Washington, Big Maybelle y el gran Louis Armstrong, entre muchos otros, intercalando con escenas del fascinante paisaje de la ciudad y de una audiencia exultante, mostrando el costumbrismo y glamour de los años cincuenta, y trazando, en tan sólo 90 minutos, medio siglo de historia del jazz. *2




“Jazz on a Summer’s Day” es el modelo del concierto documental moderno. Concepto, lenguaje y técnica. Todo está en esta pieza pionera, obra de un joven fotógrafo de moda, Bert Stern, que debutó en el cine con esta cautivadora crónica del festival de jazz de Newport de 1958. 


El ojo de Stern no era el de un documentalista ni el de un melómano. Era el de alguien entrenado a captar y realzar lo bello, lo estilizado. De ahí que “Jazz on a Summer’s Day”, a pesar de contener actuaciones memorables -Mahalia Jackson, Louis Armstrong-, se fije tanto en lo que ocurre fuera del escenario. Que se recree en los rostros del público y en el entorno idílico y chic de Newport. 



Que el solo de un gigante del jazz como Thelonious Monk sea música de fondo para una secuencia de veleros. O que la cantante Anita O’Day, radiante, monopolice la cámara y eclipse a sus músicos, invisibles durante toda la actuación. Son decisiones más que discutibles. Pero aún hoy su importancia histórica es innegable, y su encanto, también. *3    

Roger Roca


Fuentes de información: *1 FilmAffinity, *2 Sex & The Bici , *3 Beefeater In-Edit, The Pirate Bay.




 

Daybreak Express

Título original: Daybreak Express
Dirección: D.A. Pennebaker  
Guión: D.A. Pennebaker
Música: Duke Ellington 
Fotografía: D.A. Pennebaker
País de producción: Estados 
Año: 1953
Duración: 5 min. 
















"Brioso corto documental sobre el amanecer neoyorquino, visto desde un tren. Con un dinámico montaje, y a ritmo de jazz, se ofrece un asombroso y colorido puzzle de imágenes; cuadros maravillosos, de subyugante belleza, que recuerdan a las imágenes azarosas que se forman caprichosamente en un caleidoscopio."
FimAffinity

"...one of the most exciting films I have ever seen about New York, with a jazz musical score by Duke Ellington....absolutely fascinating, beautiful movement, symphonic thing. far surpassing anything I have seen.”
Gideo Eachmann, Film Culture





Fuentes de Información: FilmAffinity, Wikipedia.

 

 



Let's get lost


Director: Bruce Weber
Fotografía: Jeff Preiss
Montaje: Angela Corrao
Productor: Bruce Weber
Productor ejecutivo: Nan Bush
Productor asociado: Itaka Schluback-Hicks
Director de Producción: Emie Amemiya
Diseño sonoro: Maurice Schell
Montaje musical: Joseph S Debeasi
Músicos: Frank Strazzeri (Piano), John Leftwich (Bajo) , Ralph Penland (Batería) y Nicola Stilo (guitarra).
Año: 1998
Duración: 120 min.
Distribución: Little Bear, Avalon (España).
País de Producción: U.S.A.
Formato: 35 mm, Color/ B&W
Idioma: Inglés con subtítulos en castellano.



Siempre se ha dicho que la vida de Chet Baker daba para hacer una película de ella. En Let’s get lost Chet Baker protagoniza los últimos días de su vida antes de lanzarse al vacío desde un hotel de Ámsterdam. Lo dicen los créditos finales como si su muerte hubiera truncado la realización de la película. La película es de 1988 y Chet se murió un 13 de mayo. Las imágenes destilan ocaso y patetismo, belleza y poesía. La película es en B/N.

Let’s get lost fue nominada al Oscar al mejor documental en 1989. En la película Chet Baker no aparenta tener 59 años. Aparenta muchos más. En 1968 le destrozaron la dentadura y pasaron tres años hasta que Dizzy le rescató para tocar en el Half Note. Bruce Weber, el director del documental, muestra un Chet Baker torpe, desvariando, trastornado. Acompañado de bellas mujeres y con un cigarrillo entre los dedos, paseando las playas de Santa Mónica, sus noches, por el festival de Cannes. William Claxton le realiza una histórica serie de fotografías durante una sesión de grabación en Los Ángeles de 1953. Afortunadamente el documental abandona toda suerte de embellecimiento y espíritu naif acorde a muchos retratos tendentes a enaltecer la figura del homenajeado. Tras ver el documento nos queda una imagen del Chet Baker roto exteriormente, aunque también vemos a un Chet ilusionado que formula proyectos para el futuro.

Desde el punto de vista biográfico, la película repasa de forma lineal los principales puntos de interés de la vida de Chet Baker. Se detiene en aquello que aporta datos clave para conocer la trayectoria vital y musical de Chet, en especial cuando toca hablar de su familia. La madre se reserva la opinión cuando se le pregunta por Chet “hijo”. Significativos el silencio y las respuestas de los tres hijos al hablar de su padre. Curiosas las contradicciones de las mujeres de Chet sobre diversos acontecimientos de su vida. Parece que a Chet en alguna que otra ocasión le pillen en un renuncio. También parece que le importe a veces bien poco.

Es como si Chet Baker hubiera querido erigir de forma inconsciente un velo para enmascarar ciertos episodios de su vida, como si ésta la hubiera vivido con sordina, como si quisiera de alguna manera olvidar. O quizá tenía algo que callar. Es otro de los aciertos del film. Sólo al final le es preguntado por las drogas, cosa de la que Chet con total naturalidad no rehuye, cosa de la que Chet Baker nunca rehuyó en toda su vida.

A pesar de las apariencias, Chet Baker le marcó la fortuna. La fortuna de conocer mujeres bellas, como su segunda esposa, Maliha, una estupenda y negra “medio pakistaní medio india”. La fortuna de comenzar a tocar y hacerlo junto a Charlie Parker, Zoot Sims, Gerry Mulligan, Art Pepper. En la película no se cuenta pero hay una segunda versión de la muerte de Chet Baker y es que no se tiró de la ventana del hotel, sino que se cayó accidentalmente cuando trepaba por la cornisa hasta su tercer piso porque se había olvidado la trompeta. Chet había discutido con los empelados del hotel y no quiso entrar por la puerta. Quizá, quién sabe, conociendo como conocemos a Chet.

Chet Baker grabó un disco con el mismo título de la película, o fue la película la que le robó el nombre al disco. Grabación que se ve en la película. Grabación que sirve de fondo sonoro a gran parte de la misma. También suenan fragmentos de tiempos pasados, con Parker, con Mulligan, con los grandes de la West Coast. Hay quien prefiere la primera trompeta de Chet en los 50 a las últimas de los 70-80. Yo no. Yo prefiero todas. O no prefiero ninguna. Como se quiera. La que toca con dientes y la que toca con otros dientes. ¿Obvia decir que suena el My funny valentine? De ahí, todos los clásicos.

Fuentes de Información: CineconJazz (artículo), BlueTrain (info y descargas), Documaniático.