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Un documental sobre la cultura audiovisual, un viaje por las vías oficiales y subterráneas del mundo del cine en la Ciudad de México. Producido por Naranjas de Hiroshima
"Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán."
Raymundo Gleyzer, 1974
Dirección: Alejandro Landes
Producción: Julia Solomonoff, Alejandro Landes.
Fotografía: Jorge Manrique Behrens.
Montaje: Kate Taverna, Jorge Manrique Behrens, Lorenzo Bombicci y Jacopo Quadri.
Música: Leo Heiblum, Jacobo Lieberman.
Año: 2006
País de producción: Bolivia-Argentina
Duración: 97 min.
Alejandro Landes dice que Cocalero es menos una película sobre Evo Morales que sobre el movimiento de los cultivadores de coca, que después de dos décadas consiguió llevar a uno de los suyos al poder. Landes –nacido hace 26 años en Brasil, criado en Ecuador y graduado en Economía en la universidad norteamericana de Brown– empezó a pensar en la figura de Evo cuando trabajaba para el programa Oppenheimer presenta, del periodista Andrés Oppenheimer, destinado al público latino aunque producido en Estados Unidos. Landes le propuso a la producción un diálogo vía satélite entre el líder cocalero y Gonzalo Sánchez de Lozada, quien acababa de abandonar La Paz para instalarse en Estados Unidos. “Era octubre del 2003, una semana después de lo que para Sánchez de Lozada había sido un golpe de Estado y para Evo una fuga. Era como tener a Batista y a Fidel”, cuenta Landes. “Evo tenía de fondo una bufanda de wipala, la bandera indígena, que decía Evo Presidente y se caía. Alguien tenía que entrar en cuadro mientras Evo hablaba y volver a ponerla. Era una cosa de color que resultaba muy graciosa pero a la vez te hacía notar la bandera. Y te hacía pensar por un momento ¿será que este hombre puede ser presidente?”
La anécdota de la bandera es mínima, pero Landes sabe que expresa algo que en la película aparece reflejado en el seguimiento de la campaña de Evo Morales, dos años después de aquel programa, a fines de 2005: la precariedad de recursos con los que parece construirse su carrera hacia la presidencia. El “seguimiento de campaña” es un subgénero documental que ya cuenta con cierta tradición; Landes evoca uno de sus mayores referentes, que es The War Room, la película de D. A. Pennebaker y Chris Hegedus sobre Stephanopoulos y Carville, los estrategas de la operación electoral de Bill Clinton para su primera presidencia, en 1992. Y en parte la menciona para establecer diferencias: las que tienen que ver con el enorme aparataje que rodea a un candidato a jefe del país más poderoso del mundo, y la aparente inmediatez en la que, por momentos, parece moverse el líder cocalero en campaña. “En Cocalero no hay una estructura dramática clásica como la que se construye con Clinton, en choque con la voz en off de Bush. Acá era sólo observarlo a él, lo más detenidamente posible, para permitir que afloren los matices. En todo caso, Cocalero es mucho más parecida a Entreatos, el film de Joao Moreira Salles (el hermano de Walter) sobre la llegada de Lula al poder, y Peones, de Eduardo Coutinho, que explora las raíces sindicalistas de Lula, su trabajo en la ensambladora de autos y la consolidación del PT.”
Pero la película sobre la construcción de un candidato político y el marketing electoral más interesante de los últimos años, dice Landes, es Our Brand is Crisis: “La hizo una chica norteamericana que accedió a una compañía consultora de James Carville –el socio del protagonista de The War Room–, cuando estaba haciendo trabajos de consultoría para candidatos en Africa, Asia y América latina. Su intención era estudiar varios casos, pero el boliviano terminó pareciéndole el más interesante; entonces llegó con el equipo consultor para asesorar la campaña de Sánchez de Losada, lo ayudó a ganar, y después pasa lo que pasó y ella sigue todo este proceso. Pero lo que ella hace es acompañar al candidato más rico con la compañía de mercadeo político más cara y sofisticada del mundo, mientras que en Cocalero tenemos una mirada sobre alguien con un olfato político impresionante, con una astucia en circunstancias muy precarias, en un movimiento medio cenicienta, en el sentido de que nadie cree que pueda llegar, y con una mirada verdaderamente de abajo hacia arriba”.
Títulos original: Cosmos - A Personal Voyage (Cosmos: un viaje personal)
Dirección: Adrian Malone
Guion: Carl Sagan, Ann Druyan Steven Soter
Presentador: Carl Sagan
País de producción: Estados Unidos
Idioma original: Inglés
Temporadas: 1
Episodios: 13
Productores: Gregory Andorfer, Rob McCain
Medio de difusión: Public Broadcasting Service (PBS)
Primera emisión: 28 de septiembre de 1980
Última emisión: 21 de diciembre de 1980
Duración: 60 min. cada episodio
Carl Sagan
Carl Edward Sagan (9 de noviembre de 1934 — 20 de diciembre de 1996), popular astrónomo y divulgador científico de Estados Unidos. Fue pionero en campos como la exobiología y promotor del proyecto SETI (literalmente Búsqueda de inteligencia extraterrestre). Conocido por el gran público por la serie para la televisión de Cosmos: Un viaje personal, presentada por él mismo y escrita junto con su tercera y última esposa, la científica Ann Druyan (también estuvo casado con la prestigiosa bióloga Lynn Margulis). Fue titular de la cátedra de astronomía y ciencias del espacio de la Universidad Cornell en Estados Unidos.
Visionario de personalidad emblemática y de fuerte carisma, intentó toda su vida acercar la ciencia, mostrándola como una manera de pensar y descubrir el mundo: desde las partículas elementales constituyentes últimos de la materia a los organismos vivos, la comunidad de seres humanos y el Universo contemplado en toda su globalidad.
...Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, la idea de que los científicos no hablen al público de la ciencia me parece aberrante.
Cosmos: Un viaje personal (en inglés Cosmos: A Personal Voyage), es el título de una obra de divulgación científica producida por Carl Sagan y Ann Druyan para difundir la historia de la astronomía, el origen de la vida, nuestro lugar en el universo, las modernas visiones de la cosmología y las últimas noticias de la exploración espacial; en particular, las misiones Voyager. Fue editada en 1980, junto con un programa de televisión en trece episodios que contó con música incidental de Vangelis. Se ha emitido en 60 países y ha sido vista por más de 500 millones de personas. Basándose en esta serie de documentales escribió el libro Cosmos.
Cosmos fue producida en 1978 y 1979 por KCET (televisión pública de California) con un presupuesto de 6,3 millones de US$, sin contar los 2 millones de US$ adicionales para su propaganda y difusión. El formato de la serie se inspira en documentales realizados previamente por la BBC como Civilisation de Kenneth Clark, The Ascent of Man de Jacob Bronowski y Life on Earth de David Attenborough.
La serie destacó por su uso innovador de los efectos especiales, que mostraban a Sagan caminando a través de ambientes que eran, en verdad, maquetas, en lugar de los tradicionales sets de filmación a tamaño real. La banda Sonora contó con piezas del compositor griego Vangelis como Alpha, Pulstar, o Heaven and Hell Parte 1 (sirviendo el último movimiento como tema de apertura, además de darle nombre al capítulo 4 de la serie). A lo largo de los trece capítulos que componen la serie se usaron muchas pistas de audio de varios álbumes de los ’70 como Albedo 0.39, Spiral, Ignacio, Beaubourg, o China. El éxito mundial del documental también lanzó a la música de Vangelis a muchas casas, recibiendo la atención de la audiencia mundial.
La descripción histórica que realizó Sagan de Hipatia de Alejandría y de la quema de la Biblioteca de Alejandría ha sido criticada por historiadores que interpretan las fuentes sobre la vida de Hipatia y la caída de la biblioteca de manera diferente, y piensan que Sagan debió mencionar la existencia de una controversia académica al respecto. Otras partes de Cosmos causaron controversia entre el público general, no así entre los especialistas de la ciencia. Como por ejemplo, en el tratamiento que hace Sagan sobre la astrología como una seudociencia, o su correcto tratamiento de la Teoría de la Evolución, rechazada especialmente por los protestantes fundamentalistas de EEUU.
La empresa Turner Home Entertainment compró Cosmos a sus productores de KCET en 1989, llevando la serie a la televisión comercial. Los episodios de una hora de duración fueron editados cambiando su formato a uno de menor duración, y Sagan filmó nuevos epílogos para muchos episodios en los que daba cuenta de nuevos descubrimientos (y puntos de vista alternativos) que habían surgido desde la realización de la filmación original. Además se añadió un episodio 14 que consistió en una entrevista entre Sagan y Ted Turner. Esta nueva versión de la serie fue comercializada como un “box set” de VHS.
Cosmos ha sido editado en el año 2000 en formato DVD, incluyendo subtítulos en siete idiomas y sonido remasterizado 5.1. En 2005 The Science Channel (Discovery Science) retransmitió la serie conmemorando su 25 aniversario con efectos especiales y sonido digitalizados.
El pasado mayo encarcelaron a la cineasta Elena Varela, a quien le requisaron todo su material audiovisual, incluyendo las imágenes del documental "Newen Mapuche", el que muestra la lucha entre el pueblo Mapuche, las forestales y el Estado chileno.
La cinematografista Elena Marisol Varela López, 42 años, ignoraba que la “inteligencia” chilena seguía sus pasos y la fotografiaba cada vez que entrevistaba personajes para su documental Newen Mapuche ("Energía del universo mapuche" en lengua mapudungu), en particular cuando conversaba con un joven dirigente indígena prófugo de la Justicia. Cree que fue sindicada como cabecilla de una “organización terrorista” bastante compleja y rebuscada, según la descripción de sus acusadores, simplemente por su capacidad intelectual y su simpatía por la reivindicación de tierras de la etnia mapuche. Permanecio en prisión preventiva, sin derecho a libertad bajo fianza mientras sigue “la investigación”, más o menos como los cautivos de Guantánamo. Los acusadores deberían comprobar los cargos en 6 meses. La incriminación de Varela López en dos asesinatos, el asalto a una agencia del Banco del Estado y a una sucursal del Instituto de Normalización Previsional (INP), tiene toda la apariencia de un montaje de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) fabricado durante tres años en una llamada “Operación Paciencia”, probablemente en connivencia con la Fiscalía de la zona indígena, en la Octava Región de la Araucanía. La prisión “preventiva” dictada por la jueza Andrea Urbina –“para que la Fiscalía investigue”– ocurre bajo el “estado de derecho” de un país con un gobierno “socialista”, donde están ocurriendo cosas tan extrañas como una fallida operación secreta de la CIA para secuestrar en Iquique a un ciudadano libanés supuestamente vinculado a Hezbollah. Esta historia, revelada por el diario de gobierno La Nación, no tuvo ninguna repercusión. Nadie preguntó quién autorizó esas operaciones extranjeras que suponen el ingreso de armas, equipos de espionaje y efectivos que en cualquier país ameritaría una autorización del Congreso Nacional.
¿“Gobierno ciudadano” o “gobierno represivo”? “No participé en ningún crimen, soy inocente de los cargos; no he asaltado bancos ni matado gente; sólo soy una mujer de izquierda con cierta capacidad intelectual para hacer documentales de memoria histórica y de derechos humanos”, declaró la realizadora Varela López, cuando la directiva del Colegio de Periodistas de Chile la visitó el sábado 7 de mayo 2008 en el Complejo Penitenciario de Rancagua, la nueva cárcel privatizada. “No tienen nada que me vincule… Ha sido terrible, pero estoy bien; no he tenido participación en ninguna cosa; es insensato”, dijo. “Las otras dos mujeres tampoco: es un montaje al estilo de antes, de los tiempos de dictadura, con medidas ilícitas para la democracia y vigilancia de inteligencia para justificar una supuesta red de insurgencia”, añadió la autora de documentales. Un periodista no tiene por qué creerle de buenas a primeras a una inculpada, aunque ésta sea documentalista, en cierto modo una profesión afín. Su tarea es informar, en lo posible desde todos los ángulos; no juzgar –como ya lo hizo con Varela la mayoría de la prensa chilena– y tampoco servir de caja de resonancia de terceros, incluyendo a la policía, los servicios secretos del Estado y el controvertido ministerio Público de la zona mapuche ocupada hace varios años por fuerzas militarizadas de Carabineros de Chile sin que se haya producido ningún debate público sobre la deuda histórica de tierras indígenas y esta virtual situación de guerra sucia interna, demasiado parecida a la ocupación de Palestina. Pero después de una larga conversación con esta mujer izquierdista, su versión resulta plausible y mucho más convincente que la acusación tan ligeramente santificada como verdad absoluta por la prensa y la televisión chilenas. Los medios locales suelen juzgar por su cuenta mucho antes que la Justicia dicte sentencias definitivas, pero cuando éstas aparecen los casos yacen sepultados en el olvido más recóndito. Las víctimas de este “terrorismo mediático” muchas veces se calan años de cárcel sin que se repare su honorabilidad gratuitamente destruida por los medios y ciertos periodistas. La gran prensa jamás pide disculpas. Tampoco le gusta que la critiquen.
¿Quién es Elena Varela? Los antecedentes de Elena Varela se relacionan más con el arte y la cultura que con “terrorismo”, “mirismo” o “frentismo”. Se describe como una mujer de ideas de izquierda y como muchos otros ciudadanos de este país observa con preocupación la inexistencia de una política seria del Estado Chile –y de la gran prensa– frente a las demandas de la etnia mapuche, a pesar de los continuos reclamos de organizaciones locales y extranjeras de derechos humanos, entre ellos el Consejo de DDHH de Naciones Unidas. Según el censo de 2002, el 4,6% de los habitantes de Chile pertenece a etnias y el 87,4% de esa población indígena es mapuche. El 33% vive en la Novena Región de la Araucanía, en tanto el 30,3 reside en Santiago. Es decir, se trata de unas 200.000 personas que viven en la Araucanía, donde 10 años antes residía el 52% de los mapuches, según lel censo de 1992. La estrategia de todos los gobiernos pareciera consistir en ganar tiempo hasta que los mapuches se extingan por completo para seguir aprovechando sus tierras hasta la eternidad. Varela Escribe, produce y dirige documentales, es compositora y gestora cultural, encabeza la Productora Ojo Films, fue fundadora de la Escuela de Todas las Artes y de la Orquesta Sinfónica de Niños de Panguipulli, en la llamada Araucanía. Después del asesinato del mapuche Alex Lemus, de 17 años, herido de muerte por Carabineros en la represión de una manifestación por tierras el 7 de noviembre de 2002, la realizadora comenzó investigar los orígenes del conflicto del pueblo mapuche con el Estado, como lo han hecho otros cinematografistas, intelectuales e historiadores. Así concibió la idea del documental Newen Mapuche, 90 minutos, terminado en 2007, con apoyo financiero parcial otorgado en 2005 por el Fondo Audiovisual de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) y por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Varela trabajó con un equipo integrado por Joel Zúñiga, asistente de dirección; Flor Rubina, productora ejecutiva; Eduardo Ramírez, productor; Mauricio Durán, asistente de producción y producción periodística; Inti Briones, director de fotografía; Boris Herrera, sonido; Javier Guiñes Gaona, música original; y Paula Talloni, montaje. Varias de estas personas fueron detenidas, como asimismo algunos entrevistados por la documentalista. Newen Mapuche también fue uno de los diez proyectos seleccionados para el festival DocSantiago 2007, un evento del Santiago III Festival Internacional de Cine, SANFIC3, por estimarse que indaga en las causas y efectos del actual conflicto entre las comunidades indígenas y las empresas forestales. DocSantiago 2007 fue un encuentro de productores y realizadores interesados en obtener financiamiento de la televisión para sus proyectos.
Secreto profesional Varela relató que hay “gente que está dentro de la película que ya está presa”. El secreto profesional o a la confidencialidad de las fuentes protege a los periodistas pero no a los documentalistas. Luis Conejeros, presidente del Colegio de Periodistas, explicó que los periodistas están protegidos por el secreto profesional, por ejemplo al entrevistar a un prófugo de la justicia, pero en el caso de los documentalistas existe un vacío legal debido a la antigüedad de la ley y a que el género documental es relativamente nuevo”. Los periodistas también temen que los archivos de Varela sean utilizados maliciosamente por Investigaciones y por la ANI. Un comunicado del Colegio manifestó “temor de que los organismos policiales utilicen los archivos de la cinematografista para involucrar a otras personas en delitos reales o imaginarios, principalmente porque Elena Varela ha realizado numerosos documentales y entrevistas durante la vigencia de la democracia en Chile”. Conejeros añadió que “cualquier persona que haya dado una entrevista corre el riesgo de ser involucrado por el sólo hecho de haber depositado su confianza en el entrevistador”. Juan Carlos Gedda, Presidente de la Asociación Gremial de Trabajadores del Audiovisual y Cine de la Araucanía, dijo que “se violó el derecho a la confidencialidad de las fuentes, tema que en el caso del trabajo periodístico se encuentra debidamente resguardado y que pone en riesgo, en este caso particular, a las personas que han entregado confiadas su testimonio y que dan cuenta de la oposición a un modelo económico y forestal que atenta contra la continuidad y sustentabilidad de su ecosistema y de su cultura, junto a los espacios vitales que ellos ocupan”. Añadió que “el trabajo que por descripción hacen de él sus realizadores, denuncia la violencia que se ejerce contra las comunidades mapuche que luchan por esta causa”.
En medio de tanta aberrante violación de derechos resulta curioso que el 21 de mayo 176 países miembros de la Asamblea General de Naciones Unidas eligieran a Chile como … miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH), junto con Brasil y Argentina, por tres años, a partir del 20 de junio.
Actualmente Elena Varela se encuentra en libertad bajo fianza, luego de cumplir tres meses de detención preventiva tras ser formalizada por el delito de asociación ilicita para delinquir, por su supuesta participación en el robo de una institución previsional el añoo 2005, y de ayudar al robo de un banco el 2004.
Direción: Lourdes Portillo
País: México, Estados Unidos
Título original: Señorita extraviada
Idioma original: Español, Inglés
Formato copia: TVRip
Año de Producción: 2001
Duración: 45 min.
No existe un mejor lugar para matar a una mujer que en Ciudad Juárez, México. En los últimos diez años, cientos de mujeres han desaparecido o han sido encontradas asesinadas en esta ciudad fronteriza. La mayoría de ellas fueron empleadas de maquiladoras o en plantas de ensamblaje de la zona. Solo algunos casos se han solucionado.
Señorita extraviada documenta la progresión irracional de los crímenes sistemáticos de cientos de mujeres jóvenes en Ciudad Juárez, Chihuahua, México.
La cifra de mujeres asesinadas, de 1993 a la fecha, rebasa ya las trescientas, y el total de desaparecidas se eleva a quinientas. Detrás de estos crímenes se acumulan miles de casos de hostigamiento sexual, doméstico y laboral, no denunciados, de violencia intrafamiliar no atendida, y sobre todo de una misoginia institucional que magnificada por la prensa local sirve como estímulo a los perpetradores de lo que hoy se conoce ya como un feminicidio. Esta situación criminal se relaciona con la violencia del narcotráfico, el desempleo, y la miseria fronteriza en tiempos de globalización forzada, originando el derrumbe de oportunidades y la contratación de mano de obra femenina (pésimamente remunerada), que desplaza a buena parte de la fuerza laboral masculina.
Lourdes Portillo reúne los testimonios de la frustración y del rencor social, el encono misógino, y el desdeñoso retrato moral de las víctimas (para las autoridades, simples provocadoras "ellas se lo buscaron"). A todo esto opone el perfil de las jóvenes, apenas adolescentes, obligadas a trabajar en turnos de madrugada, expuestas al riesgo urbano de calles mal alumbradas, temerosas siempre, canjeando diariamente seguridad física por supervivencia económica. ¿Qué hacían las "muertas de Juárez" en la calle?, pregunta la prensa local. "No iban precisamente a misa", le responde con sarcasmo un gobernador panista. Vista así, entre la difamación y la caricatura, todo autoriza el ajusticiamiento que es, al mismo tiempo, un mensaje social en tiempos de cambio; el desdén hacia la mala pécora como parte de un programa de saneamiento civil, que incluye a homosexuales y travestis. "Todas son putas", explican las autoridades en Señorita extraviada, o mulas tercas que aún no entienden que la gente decente se pasea de día, y la indecente se expone a todo por andar de noche.
Lourdes Portillo es directa, lacónica, profesional en todo momento; no precisa insistir en lo que está a la vista: la corrupción a todos los niveles, la venalidad de los medios, y el machismo fanfarrón que se ampara en el buen juicio de las autoridades, terrenales o divinas. La realizadora muestra que estos crímenes, sistemáticos, parecidos entre sí, con evidencias de tortura casi todos, no son asunto de nota roja, como se argumenta a la ligera, sino llanamente ejecuciones realizadas con alevosía y saña, producto en cada caso del odio a las mujeres, a las que, se tilda de prostitutas "para así descalificarlas, disminuir el horror de su desaparición y nulificar las averiguaciones" Lo escandaloso es la pasividad de las autoridades, a nivel local y federal, ante estos actos irracionales, y el torrente retórico que disimula mal esa apatía.
Lourdes Portillo nació en Chihuahua y conoce de cerca la situación fronteriza y los saldos de la violencia misógina; estudió y vive en Estados Unidos, donde su labor como documentalista le valió una nominación al Oscar en 1986.
Titulo original: When We Were Kings Año de producción: 1996 Dirección: Leon Gast Guión: Leon Gast Fotografía: Maryse Alberti, Paul Goldsmith, Kevin Keating, Albert Maysles, Roderick Young Distribuye en DVD: Universal Duración: 90 min. País: U.S.A.
"Cuando éramos reyes" nos presenta esas contradicciones ejemplificadas en un gran acontecimiento: el combate entre Mohammed Ali y George Foreman en la capital de Zaire, Kinshasa. El objetivo de la película es, como apunta Spike Lee, uno de los colaboradores, hacer que la gente recuerde aquellos tiempos y aquellas luchas.Centrado prácticamente en exclusiva en la figura de Ali -un verdadero filón para la prensa y los espectadores- el objetivo es contar mucho más que un combate de boxeo. Tenemos la mistificación de África, las oscuras maniobras de Mobutu Sese Seko para promocionar su dictadura en el mundo, la triste realidad de un pueblo recién salido del colonialismo belga, la utilización de una ideología en servicio propio por parte de Don King, el mismo promotor que acabó con la carrera de Mike Tyson casi veinte años después...
Pero tenemos sobre todo el enfrentamiento de dos personalidades completamente distintas: el fanfarrón y populista Ali y el silencioso y resignado Foreman. Ali rodeado siempre de la "trouppe" que King había enviado desde Estados Unidos para reivindicar un supuesto "reencuentro afroamericano": BB King, James Brown, The Spinners... Ali abrazando a Mobutu, Ali con el puño en alto cantando con el pueblo "Ali Soma Ye (Ali mátalo)". La violencia con y sin contención que rodeaba todo el espectáculo: los perros policía, los soldados con metralletas, ese enigmático Mobutu que ni siquiera presenció el combate por miedo a un atentado.
El mérito del documental es conseguir que el espectador se dé cuenta de todo lo que está en juego y a la vez no pueda evitar tomar partido por uno de los dos. Si uno se deja llevar por el entusiasmo querrá que AliLeon Gast tumbe a su adversario, pero si piensa en Foreman como un negro al que se le quiere tratar como si fuera blanco, que vive un ambiente hostil, que parece obligado a ganar y que además sólo tiene poco más de 20 años, es difícil no sentir una cierta simpatía. Él, que parte como ganador, acaba mostrando ante las cámaras todas las debilidades propias del perdedor: solo, incomprendido, silencioso... rodeado de cien mil personas que le piden al veterano y vociferante Ali que le mate.
Cómo acabó el combate es algo que muchos saben pero por si acaso no lo diremos. En el fondo no importa. Cuando uno toma partido es injusto bajarse del carro después de saber el resultado. Además, no es tan importante: "Cuando éramos reyes" no es un documental de boxeo, es un documental sobre la cultura afroamericana, sobre los intereses que se movían detrás, sobre el entusiasmo verdadero con el que muchos vivieron la liberación de su raza... un documental sobre la historia de una década convulsa.
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Documental premiado con el Oscar, en torno a los preparativos de un histórico combate de boxeo. El que en 1974 enfrentó en Zaire al joven campeón George Foreman, y al ya entonces veterano Casius Clay, quien más tarde tomaría el nombre musulmán de Muhammad Alí. Con una magnífica selección de material y sentido del ritmo, Leon Gast ha elaborado un apasionante documento. El director logra que se masque la expectación que despierta el enfrentamiento convocado por el dictador zaireño Mobutu Sese Seko, que estuvo acompañado de un concierto de música africana y de una amplia cobertura de los medios de comunicación. Gran mérito de Gast es trascender el simple interés que genera cualquier gran acontecimiento deportivo -mayor cuando el resultado es contrario al previsto-, para mostrar el carácter simbólico que presentaba éste. Aunque los contendientes eran negros, Alí se erigió en representante de sus hermanos de raza. Mientras Foreman aparece como claro ejemplo del 'establishment', él habla y no calla, denuncia el racismo presente en Estados Unidos, y confiesa haber descubierto en Zaire, realmente, a su gente. El film muestra a un Alí, verdadero protagonista, espontáneo; presuntuoso y provocador si se quiere, pero sincero y orgulloso de su fe en Alá. Los fragmentos de algunas de sus intervenciones tienen el sabor de lo auténtico. Tampoco tienen desperdicio la gran mayoría de los testimonios del evento rememorado
Dirigido por: Brian Springer
Guión: Brian Springer
Aparecen: Al Gore,Bill Clinton,Laura Bush,Jon Voight,George H. W. Bush, Pat Robertson, Larry Agran
Año: 1995
Duración: 56 min
País: U.S.A.
Idioma: Ingles con subtitulos en castellano
Spin es un documental compuesto por los brutos grabados de canales por satélite, exponiendo a los políticos a la preaparición de planificación. El informe abarca, no sólo las primarias presidenciales de 1992 y elecciones presidenciales, sino también los disturbios de Luisiana, así como la Operación Rescate aborto protestas.
El uso de la elecciones presidenciales de 1992 como su trampolín, Springer capta el detrás de las escenas maniobras de los políticos y los newscasters a principios del decenio de 1990. Pat Robertson habla mal sobre los homosexuales, Al Gore aprende a evitar preguntas sobre el aborto, George HW Bush habla con Larry King (presumiendo todos, que están fuera de cámara). Compuesto de metraje 100% no autorizado emitido por satélite, Spin es un surrealista historia de como exponer a los medios de comunicación construyen la realidad, deconstruyendo "su" realidad, con "otra" realidad.
Brian Springer (1959) es un videoartista graduado en la Universidad Estatal de Nueva York, en Buffalo. Durante años ha centrado su trabajo en los medios de comunicación, especialmente en la promoción del acceso a las herramientas de producción y la creación de foros de discusión acerca de los medios.
Hacia finales de los ’80, durante su residencia en el Hallwalls Contemporary Art Center en Buffalo, comenzó a experimentar con tecnología satelital a través de la captura de imágenes sin procesar trasmitidas vía satélite hacia las estaciones locales de televisión.
Bajo el seudónimo de Colonel Noonan , Springer emprendió un proyecto de investigación basado en esta práctica, con el objeto de desnudar los mecanismos televisivos de selección y contextualización de la información y también para develar los procesos de construcción y montaje del espectáculo televisivo y de las personas públicas que aparecen en él. A partir de esa actividad surgió el documental Spin , una obra de una hora de duración que condensa los momentos más reveladores de lo que él considera el permanente reality show que fueron las elecciones presidenciales norteamericanas de 1992.
Si bien esta posibilidad táctica se ve hoy obstaculizada o dificultada por los nuevos dispositivos de encriptación, la actividad de Springer y otros piratas satelitales puso de manifiesto una forma de resistencia electrónica que hoy tiene su equivalente en expresiones como el videoactivismo y la acción de los hackers . Estas manifestaciones emergen con fuerza en la era de Internet como una saludable respuesta a la tantas veces denunciada consolidación de un “estado policial electrónico? (sistema de vigilancia, control social de la información y espionaje electrónico de los gobiernos de las grandes potencias occidentales).
P.D.:Este documental nos lo recomendaron Carlitos Wifi y Eléna, les damos las gracias desde esta negra y maravillosa ubicacion espacial, un abrazo a l@s dos.
Título original: All power to the people! The Black Panther Party and Beyond
Dirección: Lee Lew Lee
Producción: Lee Lew Lee
Montaje: Ruby Yang Intervienen: Mumia Abu-Jamal, Dennis Banks, Marlon Brando, David Brinkley, Elaine Brown, H. Rap Brown, Stokely Carmichael, Ward Churchill, Ramsey Clark, Eldridge Cleaver, Kathleen Cleaver, William Colby, Walter Cronkite, Emory Douglas, Herman Ferguson, Fannie Lou Hamer, Fred Hampton, Ali Bey Hassan, Robert F. Kennedy, Martin Luther King, Yuri Kochiyama, Charles Mingus III, Huey P. Newton, Richard Nixon, Gordon Parks, Leonard Peltier, Otis Pike, Geronimo Pratt, Ronald Reagan, Harry Reasoner, Bobby Seale, Mutulu Skakur, Dhoruba Bin Wahad, Jim Vander Wall, Malcolm X.
País de producción: USA
Año: 1996
Idioma: Inglés
Duración: 115 min
All power to the people! The Black Panther Party and Beyond Panteras Negras - Todo el poder para el pueblo
All Power to the People es un documental de 1996 de Lee Lew-Lee sobre las relaciones raciales estadounidenses y el Movimiento por los Derechos Civiles y trata de la esclavitud, los activistas de los derechos civiles, los asesinatos y los métodos utilizados para dividir y destruir personajes clave. Se mueve más allá de esa era para abarcar los eventos de la era Ronald Reagan, las amenazas a la privacidad de las nuevas tecnologías y el fracaso de la Guerra contra las drogas. Está compuesto principalmente por material de archivo y entrevistas. Entre los entrevistados se encuentran el ex oficial de la Agencia Central de Inteligencia Philip Agee, el periodista / cineasta de la revista Life Gordon Parks, el condecorado agente especial M. Wesley Swearingen y varios radicales políticos de la década de 1960 como Malcolm X y Martin Luther King. Cubre tanto las virtudes como las fallas de estos líderes y activistas de los derechos civiles.
Transmitido en 24 países en 12 redes en los Estados Unidos, Canadá, Europa, Asia y Australia entre
1997 y 2000.*1
En sus origenes fue una organización creada para la autodefensa del pueblo negro, incitando a la población negra a ejercer el derecho constitucional a poseer armas.
Fueron los primeros grupos sociales y revolucionarios en sufrir la infiltración y manipulación policial, consiguiendo el FBI casi aniquilar el movimiento, sobre todo debido a la utilización de drogras (como el crack).
Dentro de sus acciones sociales destacan el programa de aluerzo para niños, la habilitación de clínicas gratuitas para la población y la lucha contra las drogas, pues las consideraban coo un arma de alienación. Además impartían clases gratuítas de derecho y economía, autodefensa y primeros auxilios.
La lucha del partido Panteras Negras significó una liberación del movimiento afroamericano, un paso agigantado hacia la libertad y la igualdad entre razas.
La ideología inicial del grupo se articulaba en torno al llamado "Programa de los Diez Puntos":
Queremos la libertad, queremos el poder de determinar el destino de nuestra comunidad negra;
Queremos pleno empleo para nuestra gente;
Queremos el fin de la rapiña de nuestra comunidad negra por parte del hombre blanco;
Queremos viviendas decentes, adaptadas al ser humano;
Queremos para nuestra gente una educación que muestre la verdadera naturaleza de esta sociedad americana decadente. Queremos una educación que enseñe nuestra verdadera historia y nuestro papel en la sociedad actual;
Queremos una sanidad gratuita para todos los hombres negros y la gente oprimida;
Queremos que todos los hombres negros seamos exentos del servicio militar;
Queremos el fin inmediato de la BRUTALIDAD POLICIAL y DEL ASESINATO de la gente negra;
Queremos la libertad para todos los hombres negros detenidos en las prisiones y en las cárceles federales, estatales, de condado y municipales;
Queremos que toda la gente negra enviada a juicio sea juzgada en tribunales paritarios o de gente de la comunidad negra, como está previsto en la constitución de los Estados Unidos;
Queremos tierra, pan, vivienda, educación, vestido, justicia y paz.
A partir de agosto de 1967, el FBI empezará a actuar contra los grupos reivindicativos afroamericanos, y desde 1969 los Panteras Negras constituirán su principal objetivo en esta área.
El 17 de enero de 1969, Bunchy Carter y John Huggins, responsables de la organización en Los Angeles son asesinados por miembros de United Slaves, un grupo nacionalista afroamericano rival creado en 1965. En la década de 1970 el partido caerá en numerosas escisiones y enfrentamientos, quedando reducido e inoperante.
En 1989, un grupo originalmente escindido del partido forma el New Black Panther Party (NBPP, Nuevo Partido Pantera Negra) en Dallas, Texas, atacado por los restos del partido original; diez años más tarde el NBPP se integrará en la organización estadounidense panafricanista Nation of Islam (NOI).
El 31 de julio de 2004 se forma con muchos de los antiguos miembros una nueva "National Alliance of Black Panthers", pretendiendo revitalizar el antiguo movimiento.
Director: Jill Friedberg
País: EE.UU. y México
Idioma: Castellano
Producido por: Corrugated Films en colaboración con Mal de Ojo TV.
Año: 2007
Duración: 92 min.
En el verano del año 2006 estalló un levantamiento popular masivo y pacífico en el estado de Oaxaca, al sur de México. Algunos lo compararon con la Comuna de París, mientras que otros lo denominaron “la primera revolución latinoamericana del siglo XXI”. Pero fue el uso popular de los medios de comunicación lo que verdaderamente hizo historia en Oaxaca. Un Poquito de Tanta Verdad muestra el fenómeno sin precedentes que tuvo lugar cuando decenas de miles de docentes, amas de casa, comunidades indígenas, trabajadores de la salud, campesinos y estudiantes se apoderaron de 14 emisoras de radio y una emisora de televisión, utilizándolas para organizar, movilizar y finalmente defender su lucha mancomunada en pos de justicia social, cultural y económica.
El movimiento popular que estalló en Oaxaca en 2006, que ha sido comparado con la Comuna de París y catalogado como la primera revolución latinoamericana del siglo XXI, se fija como uno de sus objetivos estratégicos la posesión, control y uso de medios masivos como un elemento de carácter orgánico, siendo este empleo de los medios de comunicación lo que en verdad hizo historia en Oaxaca.
El comienzo
Hace algunos años, la estadounidense Jill Irene Freidberg ya estaba interesada en la educación pública de su país: “Tengo amigos maestros muy frustrados por la privatización del sistema de educación, pero no existe mucha resistencia”. Escuchó hablar sobre las movilizaciones magisteriales oaxaqueñas. Visitó el estado, conoció a los profesores y decidió hacer un documental que estuviera particularmente enfocado en mostrarles a los mentores de su país que era muy parecida su situación a la que se vivía al sur del Río Bravo y para que vieran cómo lo enfrentaban sus contrapartes mexicanas: “Es parte de un proceso global y se puede resistir”.
Entre 2003 y 2005 realizó el documental “Granito de arena”, con su compañía productora Corrugate Films. Así, cuando estalló el movimiento popular oaxaqueño en mayo de 2006, ella ya había registrado, sin pretenderlo, su contexto; muchos le preguntaban si no filmaría lo que estaba ocurriendo. Entonces, ella se imaginaba que sería algo como un epílogo a aquella película.
Pero fueron los acontecimientos los que crearon otro documental. Además, la cinta dio un giro hacia otro tema que siempre le ha interesado: los medios de comunicación. Freidberg ha hecho trabajo en radios comunitarias y colaboró en la formación de Indymedia, la red de medios independientes que surgió a partir de las movilizaciones contra la OMC, en Seattle, en 1999.
La cinta prácticamente no tiene voz narradora; más bien, deja el papel de contar la historia a los maestros, locutores de radio, periodistas y algunos dirigentes indígenas, además de los pobladores oaxaqueños que no fueron actores directos en el movimiento, pero que resultaron influidos por él, como una señora que dice: “Me atontaba viendo novelas, ahora en la casa de ustedes ya no vemos esa televisión”; la cambiaron por el canal 9, tomado por un grupo de mujeres de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
El canal 9, la televisora estatal, fue parte de toda una red de medios de comunicación que armó la APPO. En su momento más fuerte tuvos controladas cerca de 14 radiodifusoras comerciales, además de la televisora.
El miedo oficial
Curiosamente -contó la cineasta-, no es que las tomas hubieran nacido de un profundo análisis sobre la situación de los medios, sino de una necesidad simple: “Ves que los medios masivos te están criminalizando y dices ‘punto’”. La toma de éstos fue respuesta a que destruyeron la estación magisterial, Radio Plantón. Fue entonces cuando se apropiaron de Radio Universidad. Luego, fue destruido a balazos el transmisor del canal 9 y la respuesta fue tomar más de una decena de radiodifusoras.
El documental también revela cuánto miedo le tenía el gobierno de Ulises Ruiz a los comunicadores: hay testimonios de gente que fue detenida y que cuando fue torturarada le exigían que dieran nombres de aquellos que trabajaban en la radio.
“La radio permitió al movimiento una capacidad de respuesta y de control”, que difícilmente hubiera tenido de otra forma, explica, en el documental, Luis Hernández, coordinador de Opinión de esta casa editorial.
A Freidberg también le interesaba resaltar cómo la radio funcionó buena parte del tiempo como una asamblea: la gente hablaba para dar su opinión; si no estaba de acuerdo con una decisión de la APPO, hablaba para decirlo y muchas veces cambiaban el curso de las cosas.
Un poquito de tanta verdad también expone fallas de las radios tomadas. Varios entrevistados coinciden en que funcionó para llamar a tomar acciones, pero que “alimentó poco la conciencia”, admite un dirigente indígena. “Faltó inyectarle contenidos”. Pero “tenía sentido en el momento”, explicó Freidberg. Y es que, con convoyes de policía en la calle, no se va uno a poner a hacer profundos análisis.
La cineasta cree que quizá esta falta de “información profunda” sea la causante de una parte de la pérdida del apoyo popular de la APPO en la ciudad.
El documental intenta dar una visión panorámica del movimiento, que incluya el descontento generalizado hacia Ulises Ruiz e, incluso, las elecciones de 2006.
Actualmente, la señal de Radio Plantón está bloqueada con una canción de heavy metal que se repite una y otra vez; varios de sus integrantes aún tienen órdenes de aprehensión y hace unos días recibieron diversas llamadas mediante las cuales amenazaban su integridad física.
Radio Plantón se puede sintonizar en www.radioplanton.net, sitio mediante el cual decenas de miles de personas en el mundo han podido escuchar la información de la APPO.
La semilla está sembrada, y muchos de los entrevistados en el documental opinan que los oaxaqueños nunca tendrán la misma relación con los medios de comunicación. Para no ir más lejos, fuera de la ciudad creció enormemente el interés por instalar radios comunitarias.
Un poquito de tanta verdad también toca el tema de la Radio Ciudadana, que hizo el papel contrario de Radio Plantón y Radio Universidad. Sus mensajes eran del estilo de uno en el que alertaban a los padres de familia para que las jovencitas no salieran de noche porque “los APPOs, la gente vandálica, están violando con la intención de contagiar de sida”, u otro que daba nombres y domicilios de supuestos involucrados en el movimiento, incluso periodistas.
Esta estación “jugaba un papel fundamental en el clima de terror”, dijo Freidberg, coproductora de “This is what democracy looks like”, sobre las movilizaciones en Seattle, en 1999.
Además de material de Corrugated Films (www.corrugate.org) y Mal de Ojo TV (www.maldeojotv.net), el documental también incluye el canalseisdejulio, entre otros medios.
Título original: La toma
Dirección: Avi Lewis
Guión: Naomi Klein
Distribución: First Run Features / Icarus Films
País de producción: Canadá
Año: 2004
Duración: 87 min.
Durante la crisis argentina (el argentinazo) un grupo de desempleados de una planta de fabricación de piezas de autos entran a la fábrica inactiva y deciden ponerla a producir por su propia cuenta, este hecho en un suburbio de Buenos Aires pone en discusión la política de la globalización neoliberal. La planta se cerró por consecuencia, según argumenta el documental, de las políticas económicas del gobierno de Carlos Menem bajo la rectoría del Fondo Monetario Internacional.
Mientras que protegida por la declaración de bancarrota la compañía comienza a vender propiedad e inventario para pagar los acreedores - un hecho que en el futuro redujo en gran parte el potencial de volver a la producción. En un esfuerzo de establecer su propio control, los trabajadores ocuparon la fábrica y comenzaron una larga batalla para ganar el derecho de hacerla funcionar ellos mismos, como cooperativa.
Este movimiento colectivo ha ganado fuerza en la Argentina, comenzando con una fábrica de ropa varios años antes. Los trabajadores de fábrica vadearon a través de la corte y del sistema legislativo con ayuda de la experiencia de estos otros grupos que anteriormente habían luchado la misma batalla, y en última instancia asegurado su derecho de hacer funcionar la planta.
‘The take’ (La toma) : un documental de los canadienses Avi Lewis y Naomi Klein, que viajaron a Argentina en busca de alternativas.
Y las encontraron en un barrio de Buenos Aires, donde gente humilde retomó sus vidas, haciéndose cargo de La Forja, la fábrica en la que trabajaban, tras el abandono del patrón. Avi Lewis trabajó durante años en la televisión pública canadiense, pero para hablar de lo que sucedía en Argentina decidió tomar la cámara, la mejor herramienta para “mostrar cómo sucede el cambio social en la vida diaria”. Así construyó un documental sincero y personal en el que se muestran dos formas de hacer política : la de las altas esferas y la pugna electoral entre Menem y Kirchner, frente a la de los trabajadores que autogestionan La Forja.
DIAGONAL :¿Cuál fue tu primer contacto con la crisis argentina ?
AVI LEWIS : Queríamos hacer una película sobre democracia participativa y alternativas y acabamos en el Foro Social de Porto Alegre de 2002. Sólo hacía unas semanas del 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina, así que fuimos a ver qué pasaba en Buenos Aires. Cuando llegamos el país estaba en llamas, con la primera rebelión nacional contra el neoliberalismo, en la que todo el mundo señalaba al modelo económico como origen de sus problemas.
D. : ¿Cómo fue el rodaje ?
A.L. : La relación con los trabajadores fue muy interesante. El primer día que estuvimos en la fábrica de La Forja, hicimos entrevistas a trabajadores... y fue horrible, estaban rígidos, nerviosos, no estaban acostumbrados a que les entrevistasen. No entendían qué hacíamos ahí, “¿qué os importa a vosotros, canadienses, lo que pase en una pequeña fábrica en nuestro barrio ?”, y nosotros les decíamos : “¿No os dais cuenta ? Sois la punta de lanza de un nuevo tipo de activismo, estáis poniendo en práctica alternativas reales, la democracia directa, ¡es increíble !” [risas]. Y al cabo del tiempo nos decían : “pues sí, es verdad, estamos haciendo algo que le va a importar a la gente alrededor del mundo”. Fue un intercambio muy enriquecedor.
D. : The take no sólo trata sobre la toma de una fábrica...
A.L. : Trata de reclamar la dignidad. Los trabajadores reclaman democracia, su trabajo, y empiezan a reclamar su orgullo, sus familias... en definitiva, se reclaman a sí mismos. Esto ocurre porque hacen algo muy concreto, muy práctico. En Argentina vemos cómo las ideologías tratan de alcanzar la acción. Entrevistamos a una montonera que nos dijo algo muy provocador : “En los ‘60 pensábamos que el cambio tenía que venir de la cabeza a los pies, que habría una vanguardia, intelectuales de clase media que irían y dirían a los trabajadores cómo tomar los medios de producción. Ahora el cambio ocurre de los pies a la cabeza, y los intelectuales corren detrás de los trabajadores, de la acción, intentando construir un marco ideológico que explique lo que ocurre”. Y eso es bueno. Puede ser una debilidad no tener una ideología, o un análisis político de lo que estás haciendo, y te das cuenta de que las luchas que sobreviven son las que tienen más conciencia, y aquellas en las que la gente se deja llevar, no tienen esa llama que las mantiene vivas. Pero es un desafío, porque a veces demasiado análisis lleva a la parálisis. Y creo que una de las cosas más bonitas del movimiento en Argentina es que no se paraliza. Toman decisiones pragmáticas y todo se mezcla. Y es un espacio muy interesante, porque no es puro.
D. : Así, lo que pasa en fábricas como Zanón o Bruckman no trata sólo de gestionar una fábrica, sino que es una nueva forma de hacer política.
A.L. : Lo que me parece nuevo es que casi todo el mundo cree por encima de todo en la democracia, y que hay espacios en los que la gente debate y discute, que están abiertos, porque pueden cambiar de opinión, algo que no te permite una ideología previa. En Zanón siempre tuvieron claro que todo el mundo tenía que cobrar lo mismo. Pero hace seis meses decidieron pagar algo más a los cabeza de familia. Así que ahí tienes a Zanón, una de las fábricas más grandes, radicales y mejor organizadas, que cambia de opinión. Ésa es una posibilidad que sólo existe en un espacio democrático, porque nadie dice : vamos a ver en el decálogo ideológico a ver si se nos permite hacer esto.
D. :¿Qué sucede una vez que las fábricas quedan en manos de los obreros ? ¿Consiguen sobrevivir en el mercado?
A.L. : El mayor problema que tienen es que no les dan créditos, ni el Estado, ni los bancos, aunque las leyes de expropiación les dan derecho a gestionar las fábricas. Se las tienen que ingeniar para ponerlas en marcha. Pero si hablamos de la viabilidad de sus negocios, lo son porque después de la devaluación del peso, la demanda de productos domésticos estaba ahí, hay un mercado para cualquier cosa que se produzca en el mercado interior, y eso ha ayudado mucho a las fábricas.
D. : También dices que el movimiento de fábricas recuperadas desafía al capitalismo : ¿en qué sentido ?
A.L. : No, no es un movimiento anticapitalista. Desde luego que son personas que se consideran anticapitalistas, pero el movimiento funciona dentro del capitalismo, en la economía de mercado, así que no, no es anticapitalista en su identidad.
D. : Quizás es una forma de supervivencia...
A.L. : Desde luego que surge de la necesidad y de cierto pragmatismo, pero no es sólo una táctica de supervivencia, porque desafían alguno de los conceptos sagrados del capitalismo, como el de propiedad privada. Además, hacen un argumento legal por el cual afirman : “Hemos pagado esta fábrica, una y otra vez”. La primera vez, cuando Cavallo nacionalizó la deuda privada en 1983, y luego, cuando él nacionalizó la deuda de las multinacionales en 1991, antes de las privatizaciones. De nuevo, cuando pagamos esas tarifas absurdamente infladas de Telefónica, Repsol, para que ellas pudiesen incrementar sus beneficios mientras nosotros nos empobrecíamos. Y volvimos a pagar cuando Menem y otros políticos dieron millones de nuestro dinero a sus amigos los dueños de empresas, que los guardaron en España o Suiza, o Punta del Este. Ya hemos pagado por esta fábrica una y otra vez. Y en los tribunales, los jueces están reconociendo la validez de esta idea, y el derecho a gestionar estos recursos. Así que pienso que está en algún lugar entre medias.
D. : Sin embargo, hay proyectos de empresas sociales que ven los límites de su experiencia cuando ven que para poder sobrevivir en el mercado tienen que autoexplotarse.
A.L. : Los trabajadores del movimiento hacen muchos sacrificios para poder trabajar así. Pero, para ellos, la alternativa es... nada. Autoexplotación o nada. Nosotros, ciudadanos de clase media privilegiados, podemos escoger trabajar en una cooperativa en vez de tener un jefe. Pero escogemos desde una posición de relativo privilegio. Aun así, pienso que no es suficiente ; es un paso importante, pero hay que unirlo a un análisis más amplio. Además, trabajar en un entorno democrático es un proceso en el que intentas despedir al jefe interior, un intento de erradicar las jerarquías que existen en el capitalismo de consumo. Y eso es una lucha revolucionaria : aunque tenga lugar en el capitalismo de consumo, aunque suponga que nos autoexplotemos, hay algo muy revolucionario en el hecho de desafiar las jerarquías que hemos interiorizado, y en tratar de no someternos al deseo de tener un jefe al que odiar, y que nos diga qué hacer.
El videoactivismo es la adecuación tecnológica de prácticas antagonistas atemporales que concurren en un momento histórico en el que ciertos aparatos son capaces de retener trozos de realidad y de tiempo. Hoy día en 2008 el videoactivismo está permeado por las nuevas apuestas que posibilitan los diversos media: proyectos bloggeros como Alive in Baghdad o Alive in Mexico.
Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo Karl Marx
Genéricamente se utiliza el término videoactivismo para significar todas aquellas acciones de contestación de amplio espectro político, social y artístico que utilizan el video como herramienta y encuentran en las nuevas tecnologías su medio natural de creación y difusión.
En 1965 el videoartista Nam June Paik hace su primera grabación con equipo ligero de Sony sobre la llegada del Papa a Nueva York. Ese mismo año Jonas Mekas y su Film-Makers Cooperative plantean la distribución de 200 cámaras de 8 y 16 mm entre jóvenes negros con el único objetivo de que se expresen a sí mismos mediante imágenes. Con diferentes formatos de captación en ese mismo año concurren dos de las principales vertientes que conforman el quehacer videoactivista. Ya para 1971 Michael Shamberg y Raindance Corporation publican Guerrilla Television, libro y posterior movimiento que lucha contra los poderes políticos, institucionales y mediáticos, paradigmático punto de inflexión del nuevo antagonismo tecnológico. En 1977 se constituye el colectivo Video-Nou en Barcelona, vuelta de tuerca autóctona que aúna la doble tarea elemental del videoactivismo, la de captar la realidad e incidir en su transformación, mientras que en Italia a la sombra del movimiento autónomo surgen múltiples activistas del video.
El videoactivismo es la adecuación tecnológica de prácticas antagonistas atemporales que concurren en un momento histórico en el que ciertos aparatos son capaces de retener trozos de realidad y de tiempo. Hoy día en 2008 el videoactivismo está permeado por las nuevas apuestas que posibilitan los diversos media: proyectos bloggeros como Alive in Baghdad o Alive in Mexico cuentan lo que les pasa a espectadores como usted. Y es precisamente en este punto donde se encuentra la clave de la cuestión: el videoactivismo presenta un común denominador en la superación del modo espectador para que el definido institucionalmente como “receptor” sea partícipe activo del proceso comunicativo, lugar donde entronca la captación de imágenes con la teoría crítica comunicativa de Brecht, de Berardi, de Debord, de Vertov.
La subversión del sentido vertical de la comunicación presenta diferentes gradaciones, desde la menor de muchas aproximaciones videoartísticas hasta las más señeras y militantes de ellas, pasando por los formatos clásicos de la contrainformación (www.indymedia.org,www.nodo50.org, www.sindominio.net). Aquellas que referimos como de alta implicación utilizan las posibilidades audiovisuales como excusa para generar otras dinámicas sociales. En el caso italiano abunda la fórmula de las telestreets, televisiones comunitarias de barrio, ciudad o pueblo donde los formatos y contenidos son decididos por los implicados. Educación audiovisual de calle, alfabetización audiovisual, eliminar el concepto de público/audiencia son elementos comunes a InsuTv (Nápoles), TelestreetBari (Bari) o Spegnila Tv (Roma). Las telestreets tratan de contribuir a la proliferación de iniciativas autónomas y utilizar la tele como laboratorio de relaciones sociales, además de constituir un circuito comunitario en el que se archivan sus producciones (www.ngvision.org) en el que se ven, suben o bajan las mismas.
En España la pionera cabecera de Insuemisión (TeleK, televión local de Vallecas, Madrid) se remonta a mayo de 1995. Refleja las actuaciones de los movimientos sociales de los 90 (insumisión, okupaciones, feminismo, movimientos vecinales) para constituirse a finales de la década el colectivo de video Deyavi y en 2002 Telepiés (ambos en Lavapiés, Madrid). En la actualidad la capital acoge el proyecto de SinAntena, televisión libre por internet animada por el espíritu del software libre.
Barcelona acoge tres interesantes iniciativas. Por un lado Horitzó TV, televisión efímera, digital y libre que aporta novedades fundamentalmente en cuanto a contenidos, realizados por el equipo de creación, colaboradores externos o aportaciones espontáneas. En segundo lugar el realizador y videoartista Daniel Miracle es inspirador de Neokinok TV, televisión horizontal, participativa y eminentemente experimental; entre sus credenciales, una ouija retransmitida en directo, conexiones desde un mercado de ganado o entrevistas a pie de calle con un equipo ENG formado por un casco con tres cámaras y un transmisor. Y el proyecto que lleva más tiempo batallando, Okupem les Ones, emite desde el canal 52 de UHF en un radio limitado de la ciudad. Es un colectivo que desde el 2003 empezó esta tarea de difusión para crear sólidamente plataformas de lo que ellos llaman “tercer sector”. Herencia de una campaña anterior sobre COM Ràdio para que los medios de comunicación públicos fueran realmente públicos y participativos, el colectivo sigue cubriendo eventos y creando información alternativa, emitiendo y luchando en el ámbito político para ubicar el tercer sector en un ámbito legal.
En Mathare, suburbio de Nairobi (Kenia) emite Slum Tv con el fin de documentar la vida de las personas que lo pueblan y reevaluar sus vidas a través de la cámara. En Salvador de Bahía (Brasil), TVLata se hace eco de la faceta vital de la favela.
Son todos proyectos comunitarios de televisión, experiencias con un afán emancipador de tecnologías abiertas en las que la comunicación es activismo, no es un instrumento de la acción política sino la acción política misma. Tratan en suma de recuperar y reconfigurar los espacios de comunicación social tradicionalmente ligados a la televisión.
El videoactivismo recorre varios espacios conduciendo fragmentos de realidad del entorno físico al virtual. Crea o simplemente reasigna significados, como hace María Cañas en Animalario Tv desde una óptica artística. El videoarte experimenta con nuevas narrativas y estéticas visuales (videowalls, film interactivo, videoweb), divulga nuevos métos de uso del imaginario (streaming art, webcams, archivos de imágenes como los Prelinger).
Proyectos para quien quiera hacerlos propios, grupos que utilizan el video como soporte, relaciones comunicativas horizontales, televisiones comunitarias, realizadores y videoartistas… cosas que se ven, que se imaginan y que se es que el sistema mediático dominante no disimula al ocultar.
KintoppTV Reportaje sobre el desajo ilegal en la cañada real.
Video informativo y promocial en la campaña contra los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).
P.D.: No es habitual en nosotr@s publicar directamente articulos de otros blog o paginas, sino es referido a un documental en concreto, pero, siendo visitadores habituales de la revista online dedicada a la no ficcion Blog&Docs, y habiendo encontrado este estupendo articulo sobre el videoactivimismo en esta revista, decidimos republicar el articulo y completarlo un poco con más referencias y con la incrustación de videos, esperamos que os sirva para conocer más sobre algunos conceptos y para conocer nuevas y viejas referencias sobre el videoactivismo.
“Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán…” Raymundo Gleyzer.
“Interrogar al cine partiendo de su faceta documental significa interrogarse sobre el estatuto de la realidad frente a la cámara, o la relación entre el filme y la realidad: Significa elegir un eje de reflexión, un eje que supone que el cine se reinventa a sí mismo cuando logra hacer visible algo que hasta entonces había permanecido inadvertido en nuestro mundo.” Jean Breschand.
Titulo original: La Commune-La Comuna. Dirección: Peter Watkins Guión: Peter Watkins, Agathe Bluysen Fotografía: Odd-Geir Saether Cám...
RAM (Revista Archivo Manoseado)
Portada del Nº2 de RAM (Revista Archivo Manoseado), orientada a reflexionar y a divulgar todo lo relacionado al uso de los archivos para la creación de obras derivadas; técnica también conocida como found footage o cine de apropiación, reutilización, re-mezcla, re-edición, re-significación, usurpación, reciclaje, collage, etc.