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La hora de los hornos

Dirección: Fernando Solanas, Octavio Getino
Guión: Fernando Solanas, Octavio Getino
Narradores: Edgardo Suárez, María de la Paz, Fernando Solanas
Dirección de producción: Edgardo Pallero
Asistente de Dirección: Gerardo Vallejo
Fotografía: Juan Carlos Desanzo
Cámara: Fernando Solanas
Montaje: Antonio Ripoll, Fernando Solanas, Juan Carlos Macias
Música: Roberto Lar, Fernando Solanas
Sonido: Octavio Getino, Aníbal Libenson
Postproducción: Fernando Solanas
País de producción: Argentina
Año: 1968 
Formato: 35mm, Blanco & Negro
Duración: 264 min. (Documental en 3 partes (difusión en TV en 2 partes: 1º parte 88´ y 2º-3º: 120´)








La Hora de los Hornos, es un film argentino realizado en 1968 por los cineastas Fernando "Pino" Solanas y Octavio Getino, integrantes en ese entonces del Grupo de Cine Liberación.

Este film está dividido en tres partes: "Neocolonialismo y violencia"; "Acto para la liberación", dividido a su vez en dos grandes momentos "Crónica del peronismo (1945-1955)" y "Crónica de la resistencia (1955-1966)"; "Violencia y liberación".*1


LA HORA DE LOS HORNOS

“Es falsa la historia que nos enseñaron”. “Un pueblo sin odio no puede triunfar”. “Ningún orden social se suicida”. Mucho después del cine mudo, los carteles en una película volvieron a gritar. Autoproclamado subversivo, el documental argentino “La hora de los hornos” (1968) fue concebido como un instrumento para encender la revolución. Pero aquellos fines sólo podían desearse en la clandestinidad, por eso su realización tenía que ser secreta, su exhibición furtiva y visionarla, un asunto comprometedor.





Acorde a su espíritu político y didáctico, “La hora de los hornos” se extiende por casi cuatro horas. Dividida en tres partes, la primera de ellas se titula “Neocolonialismo y violencia”, de 90 minutos, es la más innovadora en el lenguaje y reconocida internacionalmente. El documental fue realizado por el Grupo Liberación, liderado por Fernando E. Solanas, durante la dictadura militar del General Onganía, por lo que fue imposible exhibirla oficialmente en Argentina hasta 1973. El financiamiento provino de lo ahorrado por los realizadores en su experiencia previa en el cine comercial. Solanas se inició dirigiendo publicidad, sirviendo al “neocolonialismo”, para después cuestionar el sistema a través del mismo medio audiovisual.

“La hora de los hornos” es un documental de agitación social que presenta la historia de América Latina, la “patria grande”, como una sucesión de dominios coloniales. Primero en manos de España, luego de Inglaterra y de allí al “neocolonialismo” de Estados Unidos. La República Argentina recibe también los golpes de la “violencia neocolonial”: campesinos sin tierras, clases trabajadoras oprimidas, disidentes violentamente reprimidos. “La hora de los hornos” hace escarnio de la burguesía y la intelectualidad argentina, presentándola como traidora, alienada y vanidosa de su origen europeo. Las clases medias, por su parte, se adormecen bajo el opio de los medios masivos: la mejor arma del "neocolonialismo" (“mejor que el napalm”). Alentando la indignación de la clase trabajadora ("la única recuperable"), el documental recrea la realidad del pueblo como un régimen de injusticia extenuante. La única opción para los pueblos latinoamericanos, concluye el film, es apostar por su propia vida o muerte a través de la revolución contra el imperialismo. Cuatro minutos del rostro cadavérico del Che Guevara, tambores indígenas de fondo, cierran con solemnidad la primera parte de “La hora de los hornos”.


Lo más interesante de “La hora de los hornos” es que, como película detonadora, plantea una relación con el público radicalmente diferente. El espectador no es más sujeto de entretenimiento, consumidor de un producto terminado, sino un militante potencial al cual hay que inspirar el debate. Tanto es así que las dos siguientes partes ( “Acto para la liberación”, sobre los movimientos sindicales y de resistencia argentinos, y “Violencia y liberación”, dedicado a la argumentación ideológica), en determinados momentos expresamente plantean detener la proyección e iniciar la discusión en la sala. Las agrupaciones militantes eran alentadas a continuar con la creación colectiva de “La hora de los hornos” quitando o agregando su propio material de acuerdo a su experiencia. Esta licencia motivó la existencia de hasta diez versiones del film, en una de ellas, la que se exhibió en 1973, la imagen final del Che era reemplazaba por la de Juan Domingo Perón que por esos años volvía al poder y con quien el Grupo Liberación siempre simpatizó. Poco antes, cuando la película sólo podía ser proyectada clandestinamente, “La hora de los hornos” incriminaba a sus espectadores. Verla era asumir un riesgo.


La propuesta cinematográfica del Grupo Liberación tenía su sustento teórico en el manifiesto Por un tercer cine, que cuestionaba el cine de evasión venido de Hollywood (el primer cine) y el cine de autor (el segundo cine) como expresiones del imperialismo y el arte burgués. A diferencia de aquellos, el tercer cine (independiente, militante y experimental) rechaza la autoría individual, es resultado de la creatividad crítica colectiva. Puesto que persigue el cambio social, el tercer cine debe recurrir a las técnicas más efectivas para remover con su mensaje la base emocional del espectador. 

El perfecto ejemplo de este "tercer cine" es “La hora de los hornos” que, independiente de su matiz político, es una obra maestra del cine de propaganda, con lecciones muy bien aprendidas de Eisenstein pero también de Brecht y De Sica. Habiendo renunciado desde el principio a toda neutralidad, la película es un catalogo de técnicas de “desinformación”. Recurre a la exaltación, al mensaje subliminal, metáforas, metonimias, caricaturizaciones, al uso profuso de carteles con citas y arengas, de voces testimoniales y piezas musicales que en contraposición con las imágenes redondean la conmoción. Como resultado tenemos secuencias muy efectivas dignas del mejor cine soviético: un partido de golf es utilizado para ilustrar el relato de la oligarquía en el poder desde la Independencia; las robustas y orgullosos cabezas de ganado de un certamen son metáfora del latifundismo; el trajín de un matadero es alternado con íconos publicitarios e imágenes de represión policial. Cada secuencia tiene una propuesta formal diferente con climas que van desde lo didáctico, a lo exultante e indignante. Todo desemboca en la sensación estremecedora de que la realidad es una larga noche de opresión ante la cual sólo nos queda despertar (o morir).*2




La hora de los Hornos Neocolonialismo y Violencia (88min.)




La hora de los Hornos ( 264 min)




Getino x Getino: sus reflexiones sobre el cine como testimonio político y social






La hora de los hornos - La reacción de La Nación y de Chiche Samuel Gelblung



Primer Cuadro

Título original: Primer Cuadro. Tepito, la Merced y la Colonia Morelos.
Director: Óscar Menéndez.
Guión: Óscar Menéndez.
F en C.: Guillermo Rosas.
Música: TILCOM.
Edición: Carlos Salgado.
Con: Testimonios: Vecinos del barrio de Tepito.
Productor: Mercedes Pedrero.
País de producción: México
Año: 1979
Duración: 85 mins.










En la parte norte de la Gran Tenochtitlan surgió un asentamiento humano que actualmente se llama Tepito. En esas calles, José Guadalupe Posada se nutría para producir el gran arte del grabado mexicano. Actualmente esta zona representa una de las pocas que conserva un carácter y una cultura popular. Es tan solo una parte del primer cuadro de la ciudad, donde grupos de jóvenes luchan por rescatar su cultura ante la desaparición de los antiguos barrios.*1



Como ocurre con la mayoría de sus películas, Oscar Menéndez realizó Primer Cuadro gracias a su relación con una organización político-cultural, su práctica histórica, la concretó con la familia Vanegas Arroyo quien ofreció casa, vestido, sustento y preparación física a los expedicionarios del Granma, libertadores de Cuba. 

La estrategia de comunicación característica del director de Primer Cuadro, consiste en tomar distancia crítica a partir de los trabajos de la Peña Morelos. La construcción de un sujeto social reflexivo enfrenta los vicios propios de un hábitat de trabajadores pobres, sujetos a explotaciones diversas, al deterioro de sus viviendas y a conflictivas relaciones sociales con desempleados y marginados. Sobre esta base, los talleres de manufactura en situación agónica, actualizan la tradición originaria de emigrantes que nombraron las calles con los oficios muy diversos que todavía practican. Singular importancia tiene en la película el testimonio de Arsacio Vanegas Arroyo, entrenador físico de los expedicionarios del Granma, el Ché, Camilo Cienfuegos, Fidel y demás revolucionarios cubanos, e impresor con su hermano Blas y sus hermanas Irma y Joaquina, habitantes aún de la casa donde se conservan importantes tesoros de historia revolucionaria. En alto contraste, los registros de los viciosos a punto de morir recargados en el muro calientito de una gran panadería, para dejar sitio a quienes están en lista de espera. Y claro, las mujeres en su heroica vida cotidiana, los jóvenes esperanzados en la superación de la precariedad y la arena de box donde, por cierto fue presentada por primera vez Primer Cuadro, testimonio de la vida difícil de una región ahora orientada como escenografía de los lujos y el ocio de expropiadores protegidos por el gobernante en turno.                                           
Alberto Híjar Serrano *2


Fuentes de Información: *2 Ediciones Pentagrama*1 Cineteca Nacional.



!Women Art Revolution

Dirección: Lynn Hershman Leeson
Producción: Lynn Hershman Leeson, Sarah Peter, Kyle Stephan, Alexandra Chowaniec, Laura Blereau.
Guión: Lynn Hershman Leeson
Música: Carrie Brownstein
Montaje: Lynn Hershman Leeson
Distribución: Zeitgeist Films
Pasís de producción: E.E.U.U.
Año: 2011  
Duración: 83 min.














*1 !Women Art Revolution es más que la descripción de los acontecimientos sucedidos desde principios de la década de los setenta, en donde los movimientos sociales desencadenaron una serie de cambios en la cultura norteamericana. El acierto de esta obra radica en convertirse en un testimonio más de los muchos que están contenidos en su estructura narrativa. La película en sí tiene el mismo objetivo que todas las artistas entrevistadas: hacer ver que el arte femenino tiene tanto valor como cualquier otro.

Durante ochenta y tres minutos las entrevistadas cuentan cómo su arte se convirtió en su protesta. En un principio su lucha se basó en peticiones apacibles que por supuesto, no fueron escuchadas, conforme su descontento creció, encontraron en el performance la mejor forma de expresar su reclamo, y fue ahí, cuando comenzaron a actuar, que fueron escuchadas. No era prudente que un montón de mujeres anduvieran por la calle haciendo representaciones que ejemplificaban el machismo y la colosal ansia de poder del hombre.




Sin embargo, la lucha continúa hasta el día de hoy y este movimiento auténticamente feminista ha convertido el arte en su arma. A pesar del avance logrado, las escenas finales de la obra de Hershman demuestran que en la actualidad estadounidense sigue sin importarle a muchos el arte de las mujeres – jóvenes entrevistados a las salidas de distintos museos no sabían el nombre de más de una mujer artista -. La misma directora, quien también es artista, comenta en la película que fue hasta 2008 que logró vender parte de su obra, la cual tuvo guardada cerca de cincuenta años, nadie nunca la quiso por que “el autor era mujer”.

!Women Art Revolution es una película que habla del arte con un objetivo. Esa lucha que parece eterna ha transformado el arte de las mujeres en su arma y es a través de esta arma que han logrado hacerse escuchar. Mientras tanto la interrogante que queda es ¿qué tanto se han dejado de expresar estas artistas y han transformado su arte en una lucha política?

!Women Art Revolution en la Biblioteca de Mujeres Artistas *2



“!Women Art Revolution: A Formerly Secret History” es un documental que recorre la evolución del movimiento artístico feminista surgido en Estados Unidos durante la década de 1960’.

Su directora, Lynn Hershman Leeson fue partícipe activa de este movimiento y ha pasado 42 años documentándolo. A través de entrevistas íntimas, obras de arte provocadoras y fragmentos de vídeos raramente vistos hasta ahora, nos acerca al que muchos historiadores e historiadoras consideran el movimiento artístico más significativo de finales del siglo XX.

“Women Art Revolution: A Formerly Secret History” se presenta este mes de enero (2011) en el apartado New Frontier, del festival Sundance y es parte de un proyecto transmedia que incluye una instalación y la creación de una página web. (Ver extracto)

RAW/WAR, la website, es un portal excelente, abierto a las contribuciones, que pretende impedir que el olvido se repita, por decirlo de alguna manera (sobre Raw/War). Sus archivos incluyen Documentales-Documentación- Cine/vídeo experimental- Entrevistas- Multimedia- Vídeos musicales-Performance-Producciones de TV y otras categorías.

La biblioteca de la Stanford University aloja los archivos de la colección Women Art Revolution -un ejemplo de colaboración que ya podría copiarse por estos lares- y desde este sitio puedes tener acceso a vídeos, transcripciones de las entrevistas, biografías, y enlaces de todo lo que aparece en el documental y a otros recursos sobre estudios feministas: WAR: Voices of a mouvement.


Un ejemplo de la información que puedes encontrar sobre las mujeres artistas que aparecen en el documental:






  • Antin, Eleanor
  • Antoni, Janine
  • Baca, Judith Francisca
  • Lacy, Suzanne
  • De Bretteville, Sheila
  • Brodsky, Judith K.
  • Butler, Connie
  • Chicago, Judy, 1939-
  • Da Costa, Beatriz
  • Edelson, Mary Beth
  • Fox, Howard
  • Grode, Susan A.
  • Hammond, Harmony
  • Heiss, Alana
  • Hershman-Leeson, Lynn, 1941-
  • July, Miranda, 1974-
  • Kanarek, Yael
  • Kelley, Mike, 1954-
  • Kozloff, Joyce
  • Kushner, Robert, 1949-
  • Lacy, Suzanne
  • Lippard, Lucy R.
  • Pindell, Howardena, 1943-
  • Rainer, Yvonne, 1934-
  • Reilly, Maura
  • Rich, B. Ruby
  • Ringgold, Faith
  • Rosenthal, Rachel, 1926-
  • Rosler, Martha
  • Roth, Moira
  • Sackler, Elizabeth A.
  • Schapiro, Miriam, 1923-
  • Schneemann, Carolee, 1939-
  • Sims, Lowery Stokes
  • Spero, Nancy, 1926-2009.
  • Tucker, Marcia
  • Utterback, Camille, 1970-
  • Vicuña, Cecilia
  • Wilding, Faith
  • Wilson, Martha, 1947-
  • Guerrilla Girls

  • Fuentes de información: *2 Biblioteca de Mujeres Artistas, *1 Reseña de Edgar Lazarín publicada en LifeBoxSet,



    El que manda... vive enfrente (1930-1934)

    Dirección: Francisco Ohem Ochoa
    Guión: Reyes Bercini
    Narrador: Juan Stack
    Producción: Eduardo Patino Diaz
    Fotografía: Jesus Brito
    Montaje: Jorge Vargas
    Producido por: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
    Formato: 35mm, B/N, Color.
    País de producción: México
    Año: 1992
    Duración: 27 min












    Capítulo 7 de la serie 18 lustros de la vida en México en este siglo. Imágenes de la vida cultural, social y política entre 1930 a 1934.


    La vida en México: 18 lustros y una década

    En esta serie producida por la Universidad, se da cuenta en períodos de cinco años y un último de diez, del desarrollo económico, político, social y cultural de México con imágenes que van desde la Revolución Mexicana, el nacionalismo en el gobierno de Lázaro Cárdenas, el movimiento estudiantil de 1968, la catástrofe del terremoto de 1985 en la Ciudad de México, entre muchos otros. Son obras hechas a partir de fragmentos de archivo que la Filmoteca ha rescatado y preservado, materiales de ficción, documental y también hechos sociales, culturales y políticos filmados por la propia institución.


    “Aquí vive el presidente; el que manda… vive enfrente” 
    Extracto del artículo de Jesusa Cervantes publicado el 16 noviembre, 2012 en la revista Proceso

    Durante los primeros años del gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, era común entre ciertos círculos políticos mantener el ya acostumbrado comentario para referirse al mandatario de la República: “Aquí vive el Presidente, y el que gobierna, allí enfrente”.Lo anterior era clara referencia a Plutarco Elías Calles, quien al término de su mandato, en 1928, y eliminado de la esfera política Álvaro Obregón, siguió manejando los hilos de la presidencia de la República, sobre todo durante los breves mandatos de Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez.

    Y es que a pesar de haber dejado la silla presidencial, a Calles seguían haciéndole reverencia y solicitando consejo jefes militares, gobernadores, políticos destacados y demás hombres del poder; quien menos importaba era el presidente de la República.

    Cansado de ello y para llevar a cabo su política y futuros cambios, como la expropiación petrolera, Cárdenas hizo una limpia: expulsó del país a Calles y sus principales seguidores, desaforó a gobernadores callistas, sustituyó a generales que eran afines al sonorense, y se preparó para dejar atrás el “maximato” y asumir un verdadero liderazgo.


    Francisco Ohem Ochoa

    Nació en la Ciudad de México en 1950.

    Es, ante todo, cinéfilo. Fue integrante del cineclub de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM a principios de la década de los 70. Organizó el sistema de préstamo de películas a cineclubes y exhibidores culturales en la Filmoteca de la UNAM.

    Cursó estudios cinematográficos en el CUEC a partir de 1975 y fue productor de más de 30 documentales sobre diferentes aspectos del trabajo artístico y el acontecer social e histórico de nuestro país.

    En 1994 se hizo acreedor a un premio Ariel en la categoría Mejor Cortometraje Documental por El que manda vive enfrente.

    Ha participado constantemente en la organización y programación de ciclos, retrospectivas y todo tipo programas destinados a difundir lo mejor y más interesante del quehacer cinematográfico.

    Actualmente se desempeña como subdirector de acervos en la Filmoteca de la UNAM donde supervisa el manejo de las memorias fílmicas y de documentales con que cuenta este importante archivo fílmico mexicano.



    La UNAM pone al alcance de los ciudadanos todo su acervo *1

    El pasado 14 de noviembre se lanzó la primera fase del proyecto Toda la UNAM en línea. Desde el sitio www.unamenlinea.unam.mx los usuarios podrán acceder a la producción en docencia, investigación y difusión de la cultura; a servicios, materiales didácticos, cifras, libros, videos, películas, programas radiofónicos, colecciones nacionales y actividades culturales, entre otros.


    Al explorar el portal de Toda la UNAM en línea se podrán encontrar obras de cine silente, como El puño de hierro, El tren fantasma y Tepeyac (filmadas entre 1917 y 1927) y la colección de La vida en México, 18 lustros, que está bajo resguardo de la Filmoteca; cerca de 5 millones de imágenes de ejemplares de diversos periódicos del siglo XIX que han sido digitalizados por la Hemeroteca Nacional Digital; 25 mil imágenes y 500 mil registros biológicos de especies de flora y fauna del país realizados por el Instituto de Biología.

    Además, gran cantidad de videos de diversos temas desarrollados por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), los diferentes planes y programas de estudio, miles de materiales didácticos, juegos para desarrollar la educación y el aprendizaje, contenidos del Museo Universitario del Chopo, información de la Coordinación de Difusión Cultural, y mucho más.

    Fuentes de información: IMDB, Filmoteca UNAM, Film Affinity, FICG, Proceso, *1 Proceso.

    El que manda... vive enfrente (1930-1934)



    "18 lustros de la vida en México en este siglo. 
    Imágenes de la vida cultural, social y política entre 1930 a 1934."

    Ver en Filmoteca UNAM



    These Amazing Shadows

    Director: Paul Mariano, Kurt Norton  
    Guión:  Douglas Blush, Paul Mariano, Kurt Norton
    Producción: Douglas Blush, Suzanne Chapot, Barbara Grandvoinet, Paul Mariano, Kurt Norton, Christine O'Malley
    Produce: Gravitas Docufilms
    Música: Peter Golub
    Fotografía: Frazer Bradshaw    
    Montaje: Douglas Blush, Alex Calleros    
    País de Producción: E.E.U.U.
    Año: 2011
    Duración: 88 min.
    Web oficial: http://www.theseamazingshadows.com/










    Qué tienen en común películas como Casablanca, El Padrino y West Side Story? Además de su popularidad, han sido consideradas “significativas desde un punto de vista cultural, histórico o estético” por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y catalogadas en el Registro Nacional de Cinematografía, un listado de los tesoros del cine norteamericano que refleja la diversidad de las películas, y por lo tanto de la misma experiencia de Norteamérica. Cada año se añaden 25 películas al Registro. La lista actual de 525 películas incluye títulos de todas las categorías: documentales, clásicos de Hollywood, cine de vanguardia, cortos y cine mudo. El documental These Amazing Shadows es un detallado dossier de la rica y extensa filmografía estadounidense, no sólo desde un punto de vista cinéfilo, sino también cultural y humano. 



    National Film Registry

    El Registro Nacional de Cine (inglés: National Film Registry) es una selección de películas que realiza la Junta Nacional de Conservación de Cine para su conservación en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. El consejo, establecido por la Ley Nacional de Conservación del Cine de 1988, fue renovada por Actas del Congreso en 1992, 1996, 2005 y nuevamente en octubre del 2008. La ley de 1996 también creó la Fundación Nacional para la Conservación del Cine, una organización sin ánimo de lucro, que aunque afiliada a la Junta Nacional de Conservación del Cine, recauda dinero del sector privado.

    Gertie the Dinosaur, aunque no fue la primera película de animación Gertie se convirtió en el primer personaje popular de dibujos animados.

    El Registro Nacional de Cine conserva veinticinco películas "cultural, histórica o estéticamente significativas" cada año; mostrando la diversidad del patrimonio cinematográfico estadounidense para aumentar la conciencia de su preservación. Para ser elegible para el registro, la película debe tener al menos diez años de antigüedad. Para la primera selección de películas en 1989, el público postuló casi 1000 películas a ser consideradas. Los miembros de la Junta Nacional de Conservación de Cine entonces las sometieron a votos individuales. Los votos dieron como resultado una lista de veinticinco películas que luego fueron examinadas por el bibliotecario del congreso James Billington y su equipo en la biblioteca para realizar la selección final. A partir de 1997, el público solo puede postular un máximo de cincuenta películas al año para ser consideradas por parte de la junta y el bibliotecario.

    El registro incluye desde clásicos de Hollywood a películas huérfanas. La película no requiere ser largometraje o haber sido expuesta comercialmente para su elección. El registro contiene película de actualidades, cine mudo, cine experimental, cortometrajes, películas sin derechos de autor, cine serial, películas caseras, documentales, cine independiente y películas para televisión. Hasta la lista del 2008, hay 500 películas conservadas en el registro.

    La primera película de la lista es Blacksmith Scene (1893) y la más reciente es Fargo (1996). El año en que se seleccionaron más películas fue 1939, en el que se eligieron diecisiete películas para su conservación. El tiempo entre el estreno de una película y su elección es muy variable. El período más prolongado ha sido de 109 años, con la elección del Dickson Experimental Sound Film de 1894 en el 2003. El periodo mínimo más corto es de 10 años, este es compartido por Do the Right Thing, Raging Bull, Goodfellas, Toy Story y Fargo.


    Fuentes de Información: Documentary.es, TeleDocumentales, The Pirate Bay, Documaniático, Wikipedia, National Film Registry.


    Trailer:



    Documental Completo en V.O.S.E:



    Extras:

    Estos son algunos de los films particulares que son citados en el documental:



    American Artifacts Preview


    Para no olvidar, la censura del franquismo

    Título original: Para no olvidar; la censura del franquismo
    Dirección: Manuel Esteban Marquilles
    Guión: Manuel Esteban Marquilles
    País de producción: España
    Año: 1971
    Duración: 29 min




















    Para no olvidar; la censura del franquismo

    Muchos creadores vieron mutiladas o prohibidas sus obras, por parte del Ministerio. El cine y el teatro fueron dos de las artes más perjudicadas. Sus voces críticas quedaron ahogadas. La incontestable arbitrariedad en las decisiones de la administración provocó la deserción de algunos de ellos. Pero también precipitó la búsqueda infructuosa de otros caminos de expresión. Inevitablemente, éstos desencadenaron en la marginalidad y la clandestinidad.

    Por Albert Alcoz | 09 Sep 08. Publicado en Blog&Docs.


    El título de este reportaje documental realizado por Manuel Esteban Marquilles resulta del todo explícito. Demuestra la voluntad por informar un hecho sabido: la represión de la libertad de expresión durante el régimen franquista. Reclama poder filmar para denunciar. Pero también presupone la necesidad de perdurar. Filmar para recordar. Bajo un posicionamiento claramente disidente, Para no olvidar; la censura del franquismo (1971) se estructura como un conjunto de entrevistas a autores que relatan la existencia de una censura sufrida en primera persona.

    Muchos creadores vieron mutiladas o prohibidas sus obras, por parte del Ministerio de Información y Turismo. El cine y el teatro fueron dos de las artes más perjudicadas. Sus voces críticas quedaron ahogadas. La incontestable arbitrariedad en las decisiones de la administración provocó la deserción de algunos de ellos. Pero también precipitó la búsqueda infructuosa de otros caminos de expresión. Inevitablemente, éstos desencadenaron en la marginalidad y la clandestinidad.


    Un hombre corre aturdido por la playa. Un plano aéreo persigue velozmente esa víctima. La sombra de un helicóptero queda dibujada en la arena. El joven se para y descubre cuatro hombres armados. Acto seguido le ametrallan indiscriminadamente. Son las primeras imágenes de un mediometraje documental que empieza como una ficción, tremendamente realista. La voice over que acompaña estos primeros planos reza así: “En España, no es un secreto para nadie, toda expresión cultural está sometida a una fuerte represión. El cine y el teatro, en cuanto medios de amplia difusión cultural, sufren condiciones específicas de tutela represiva. Los hombres que trabajan en este campo se encuentran ante distintas opciones, la más extrema es la marginación. Sus palabras, que se recogen en este documental, denuncian de una u otra forma, la situación en que se desenvuelve su trabajo. Denuncian, con mayor o menor claridad, la represión; única arma que le queda al régimen para asegurar su supervivencia.”

    El director, guionista, cámara y montador Manuel Esteban Marquilles distribuye, a partir de aquí, una serie de entrevistas a directores de cine y teatro, contrastadas con fragmentos de películas y ensayos teatrales. El resultado es un documento de investigación, hecho con urgencia comunicativa. Adolfo Marsillach, víctima de la censura a raíz del montaje de la obra Sócrates, insiste en la obligación de luchar por la abolición de esas decisiones, mientras se intercalan filmaciones de esa misma pieza teatral. El cineasta Basilio Martín Patino manifiesta en su propio estudio la renuncia a la creación de películas homologadas, debidamente registradas, aún a pesar de la demora en su posible, aunque poco probable, comercialización. Mientras tanto, la voz en off de Carlos Trías explica la terrible afirmación que una alta personalidad del gobierno dijo sobre el director de Canciones para después de una guerra: “No es un problema de autorizar o prohibir, sino de fusilarle o no fusilarle”. Sacar partido de las mínimas posibilidades legales, pero negándose a aceptar la autoritaria moral de las instituciones que rigen la profesión, es la decisión de un realizador de documentales ensayísticos que ve como le secuestran los negativos y le confiscan las copias. El director y actor teatral Fernando Fernán Gómez comenta a cámara la dificultad por saber si su obra será o no aceptada. Es una arbitrariedad que según él, está determinada por subjetivismos a menudo inexplicables. Las previsibles palabras del productor Elías Querejeta vienen acompañadas por la muestra de un fragmento censurado del film El Jardín de las Delicias de Carlos Saura. El escenógrafo Fabià Puigcerver y la actriz Núria Espert denuncian la prohibición del montaje teatral de Yerma, escrita por Federico García Lorca, mientras el cineasta Carles Durán explica concienzudamente la insostenible situación en la que se ve inmersa la cinematografía española. Escenas censuradas de su film Liberxina 90 recuerdan la incapacidad por elaborar discursos críticos -ante una política estatal de tal calado-, que cuestionen la situación socio-política y sirvan como testimonio social de lo que sucede en el país. J. A. Codina reclama la necesidad de ofrecer un teatro vanguardista, no tanto desde un punto de vista formalista como de una postura ideológicamente comprometida. El autor teatral y ensayista Alfonso Sastre es la última voz cedida a esta manifestación artística. Su voz reclama un cambio de posicionamiento y una apertura de miras ante la evidencia de esa insostenible dominación.


    Pere Portabella cierra el reportaje criticando los mecanismos de censura desde su propia experiencia como productor y realizador. En este último caso la selección del formato subestándard de 16 mm es inevitable, por tal de  esquivar el registro de la obra y su posible demora administrativa. Manuel Esteban introduce hábilmente un fragmento del film Umbracle (1970) en el que Christopher Lee se pasea por el Museo de Zoología del Parc de la Ciutadella de Barcelona, mientras un taxidermista encierra la figura de una ave en una vitrina. Es una poderosa imagen, en un blanco y negro contrastado, que sirve como metáfora de la situación política del país. Una voz víctima de la represión y la libertad de expresión. Una voz acallada, silenciosamente reprimida, observada con detenimiento por el actor inglés. Manuel Estaban Marquilles, operador de cámara de la mayoría de películas del cineasta de vanguardia Pere Portabella, finaliza así un valioso documento de aproximadamente veinte minutos, cuya fuerza expresiva recae en la presencia de unos nombres víctimas de la represión. Su absoluta invisibilidad es una consecuencia más de su época.

    El film ha podido recuperarse gracias al soporte DVD, ya que fue incluida en la publicación del cofre Crònica d’una Mirada. Esta producción de seis capítulos de media hora, realizados para la televisión autonómica catalana, trató de cartografiar el panorama del cine independiente catalán de los años sesenta y setenta. Los extras de los seis DVDs ofrecen películas que, como ocurre con Para no olvidar; la censura del franquismo, han sido completamente olvidadas. Ni siquiera un trabajo historiográfico sobre el documental, de referencia a nivel nacional, como Imagen, memoria y fascinación. Notas sobre el documental en España (Ed. Ocho Y Medio, 2001) da cuenta de su existencia. Pero es que tampoco lo hace otro título paradigmático, adscrito al papel de la censura durante el franquismo, como Un cine para el cadalso de Román Gubern y Doménec Font. Hecho que demuestra, una vez más, la necesidad por descubrir obras cinematográficas, no ya mutiladas o tergiversadas, sino directamente silenciadas.

    Fuentes de Información: Patio de Butacas, Blogs&Docs,


    Para no olvidar; la censura del franquismo from naranjasdehiroshima on Vimeo.

    Ver en Vimeo.
    Ver el resto de la colección Crònica d’una Mirada en Naranjas de Hiroshima.

    The Act of Killing

    Título original: The Act of Killing
    Director: Joshua Oppenheimer, Christine Cynn
    Guión: Joshua Oppenheimer, Christine Cynn
    Música: Karsten Fundal
    Fotografía: Carlos Arango De Montis, Lars Skree
    Intervienen: Haji Anif, Syamsul Arifin, Sakhyan Asmara, Anwar Congo, Jusuf Kalla, Herman Koto, Haji Marzuki, Safit Pardede, Ibrahim Sinik, Soaduon Siregar, Yapto Soerjosoemarno, Adi Zulkadry
    Productora: Coproducción Dinamarca-Noruega-Reino Unido; Final Cut for Real / Arts and Humanities Research Council (AHRC) / Danmarks Radio (DR)
    Productores: Signe Byrge Sørensen 
    Productores ejecutivos: Joram ten Brink, Bjarte Mørner Tveit, Werner Herzog, Errol Morris
    País de producción: Dinamarca 
    Año: 2012
    Duración: 159 min.
    Web Oficial: http://theactofkilling.com/




    El documental de Joshua Oppenheimer habla de la masacre indonesia de 1965 Suharto ordenó una persecución a comunistas que dejó un millón de muertos. La obra producida por Werner Herzog ha sido multipremiada.

    Con un estilo visual que podríamos considerar loquísima mezcla entre Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar y Apichatpong Weerasethakul, y heredero de Werner Herzog -que produce la cinta-, Oppenheimer ha creado una magnífica obra documental que ha cosechado desde dicho estreno numerosos premios, incluyendo el Primer Premio y el Premio del Público de Documenta Madrid, y que aspira a ser el Searching for Sugar Man de esta temporada.

    La premisa de la película es jugosa. En 1965, el gobierno indonesio del dictador Suharto llevó a cabo una persecución contra el comunismo que dejó un millón de muertos en el país asiático. Esas matanzas fueron perpetradas por mercenarios, por bandas de gánsteres sin inclinaciones ideológicas.*1


    “Nos temen porque tenemos el poder de matar arbitrariamente. Un hombre comete un crimen, debería haberlo pensado mejor. Ordenamos matarle y nos sentimos bien. O le matamos nosotros y nos sentimos mejor. Pero eso no es poder. Es justicia, que es diferente del poder. Poder es cuando tenemos justificación para matar… y no lo hacemos”.



    The Act of Killing es, en contenido, esta reflexión, una de las más poderosas de la historia del cine, repetida hasta la saciedad. Pero esto es solo el principio. El film está centrado en los responsables de las matanzas de Indonesia a mediados de los 60, quienes deciden recrear a petición de los responsables del documental sus asesinatos en una serie de películas donde participan familiares de las víctimas. Este escenario, que a servidor le parte la cintura porque nunca se ha encontrado algo así, plantea un viaje en dos partes: primero, explora el crimen sin arrepentimiento, sin complejos, sin dudas y sin temores. Habla del poder absoluto. Pero después –y aquí llega una parte aún más fascinante– explora cómo el cine es capaz de transformar al individuo. “Tus crímenes”, dice, “no son crímenes hasta que los ves reproducidos en una pantalla, ficcionalizados. Es en ese momento cuando te sientes culpable”. Y en ambas mitades supera con creces todo lo que he visto en este año y solo un milagro impediría que se convirtiera en lo mejor que voy a ver en 2013. Extraordinaria, sin paliativos.

    Lo cierto es que su director, Joshua Oppenheimer, se encontró con el tema por casualidad. Una investigación de crímenes de guerra en Indonesia durante los años 60 se convirtió, inesperadamente –y bajo las recomendaciones de las víctimas– en un estudio de las bandas de gángsters (o, como ellos se definen, “los hombres libres”) que han aterrorizado a la población durante los últimos 40 años. Todos ellos han ignorado las amenazas de la comunidad internacional, y muestran constantemente a lo largo del documental su orgullo por haber participado en las numerosas purgas contra el enemigo comunista –largo tiempo aniquilado (ver El Año que Vivimos Peligrosamente), y que desde entonces se ha convertido en una suerte de excusa para prolongar su dominio–.


    The Act of Killing abraza sin prejuicios esta parte de realidad (digo “esta parte” porque algunos expertos políticos en Indonesia han tachado esta pieza de “tan poderosa como descaradamente manipuladora”, tema que abordamos en un momento). Los protagonistas son un estrambótico dúo, Anwar Congo (padre fundador de las milicias de ultraderecha Pemuda Pancasila) y su compadre, Herman Koto. Llevados por su afán de protagonismo, ambos deciden recrear para Oppenheimer los asesinatos de los que formaron parte. Pasean por las calles en uniformes paramilitares de brillante camuflaje anaranjado reclutando a residentes atemorizados, muchos de los cuales se niegan a intervenir. Ambos deciden representar sus crímenes ante la cámara, contando con la ayuda obligada de hijos o hijas de las víctimas reales. The Act of Killing es, al mismo tiempo y en sus momentos más poderosos, el “acto” de matar y es “la actuación” de matar. Vemos a uno de los actores bromeando con Anwar y su compadre, los mismos que mataron al padre del “actor” hace 40 años. No hay ni rastro de incomodidad entre los asesinos. Ni culpa, ni dudas, ni complejos. La víctima es más que eso, si es posible: ha terminado aparcando su dignidad  y su capacidad de respuesta humana por puro terror. Su sumisión es completa.

    Estos momentos evocan una sensación de repulsión por motivos iba a decir extraños pero la verdad es que sé de dónde salen y salen de un lugar bastante repugnante. Veo en Anwar y en Koto la alegría del poder sin medida. La ausencia de remordimientos y “moralidad”. Comprendo la existencia de seres humanos que justifican, defienden y reviven el genocidio. Mi mente de señorito me hace regates. The Act of Killing llama a mis instintos más bajos. Presenta un contexto, la Indonesia contemporánea, dominado por la impunidad, donde los gángsters caminan libres, desdeñan el Derecho Internacional, se cagan virtualmente en los principios de la justicia social y no solo no son castigados, sino que son objeto de sumisión por parte de las víctimas, de admiración por sus superiores (varios funcionarios y periodistas defienden la actuación de estos individuos) y viven como reyes. Y la cámara de Oppenheimer aguanta en todo momento.*2 




    Fuentes de información: Film Affinity, *1 RTVE, *2 Artículo completo por Rafa Martín en Las Horas Perdidas, Películas HD Latino.

    15m Libre te quiero



    Dirección: Basilio Martín Patino
    Guión: Basilio Martín Patino
    Música: Amancio Prada
    Fotografía: Alfonso Parra
    Montaje: Aldo Elipe, Jorge Lacaci
    Productora: La Linterna Mágica
    País de producción: España
    Año: 2012
    Duración: 60 min.


















    Sinopsis extendida

    Hay proyectos cinematográficos que nacen de un deseo planificado, de una elaboración larga. Libre te Quiero nace de un encuentro. Cuando el 15 de mayo una veintena de las personas que habían acudido a la manifestación convocada por el minoritario movimiento Democracia Real Ya decidieron acampar en la Puerta del Sol madrileña y prorrogar así su protesta, Basilio Martín Patino estaba allí. Desde su oficina, desde su casa, se oía la manifestación.



    Cuando se acercó a la Puerta del Sol decidió que quería rodar aquello. La alegría y la espontaneidad de aquella gente le empujaron a hacerlo. Y a hacerlo con la misma alegría y la misma espontaneidad que apreció en aquel incipiente movimiento asambleario.

    Allí se encontró con el director de fotografía Alfonso Parra, colaborador habitual, que enseguida aceptó participar en el proyecto. Con su dirección, un equipo de varios cámaras, dirigidos de cerca por el veterano realizador ha rodado medio centenar de horas de documentos, con los que se confeccionará una película de algo mas de una hora de duración.

    Para esta ocasión, Patino ha decidido adoptar un nuevo estilo, impresionista y próximo a otros esfuerzos de documental puro, dejando que las imágenes se expliquen por sí solas, sin comentarios, entrevistas a cámara o texto en off explicativo alguno.

    La película arranca con la confluencia de los manifestantes en la Puerta del Sol, retratando su llegada al ritmo de batucadas y canciones populares y coreando las consignas que se convertirán en la marca del movimiento. Una riada de personas de toda edad y condición que reivindican su derecho a no ser tratados como mercancias en manos de banqueros y políticos.

    Especialmente sorprendente es la simpatía hacia los manifestantes que parecen mostrar los policías encargados de vigilarlos, contagiados del ambiente festivo.



    A partir de ahi, sigue la construcción de la Acampada Sol, una especie de ciudad paralela, auto organizada y asamblearia, en la que las tareas se reparten democráticamente, cada uno ofrece su conocimiento y su trabajo y participa como puede.

    Surgen áreas de debate espécifico, de animación musical y teatral, servicios de todo tipo para garantizar a los acampados una experiencia lo mas cómoda posible. Hay que distribuir comida, montar tiendas y alojamientos precarios en que cobijarse, delimitar zonas de encuentro...

    En unos dias la ciudad, el ágora, está construida. La vida cotidiana establece ritmos parecidos a los de cualquier otra villa. Los participantes duermen, se despiertan comparten, comen, trabajan... Ante el calor axfisiante, algunos deciden utilizar las fuentes para refrescarse.

    Algunos se esfuerzan en organizar el flujo de información, para que llegue al mayor número de gente posible. Otros construyen invernaderos y plantan tímidamente algunas especies.



    La organización se extiende a los barrios y ciudades próximas. Pronto empieza a recibir a representantes del movimiento venidos de todos los rincones de España.

    En los debates se oye a expertos en materias específicas que aportan su sabiduría, tanto como a ciudadanos que posiblemente nunca se habrían imaginado discutiendo de política o economía en un lugar público, ante desconocidos.

    La asamblea reorganiza el espacio para acomodar las sugerencias de los comerciantes de la zona y para hacer mas fácil el tránsito.

    En la Puerta del Sol convergen columnas que llevan semanas caminando hacia ella, recogiendo ideas en el camino, debatiendo en plazas y pueblos.

    Poco a poco las asambleas van centrando la idea del desalojo, después de 4 semanas en las que, contra todo pronóstico, han conseguido una a fluencia masiva, un eco enorme para sus propuestas, elaboradas de forma colectiva, recogidas y difundidas en los medios del mundo entero, y hacer despertar a un número importante de ciudadanos que han comprendido que la política no es solo lo que hacen los políticos.

    Para muchos, los mas jóvenes, supone una revelación: es la primera vez que se sienten parte de algo así. Para otros, los mas viejos, la experiencia les recuerda otras por las que pasaron en el 68 o durante la transición.


    La película, después de dar fe de lo ocurrido, sin mediación o intención, dejando que las imágenes hablen, termina con el final de la experiencia.

    En el aniversario se ha rodado también la manifestación del 12M15M, de la que posiblemente se incluyan algunas imágenes.

    Fuentes de información: 15m Libre te quiero, Wikipedia, Gila Grupo de Intervención, 400 Golpes.


    Ver en Vimeo parte 1.


    Libre te quiero (1ª parte) from G.I.L.A. Grupo de Intervención on Vimeo.

    Ver en Vimeo parte 2.


    Libre te quiero (2ª parte) from G.I.L.A. Grupo de Intervención on Vimeo.

    Yo he sido, yo soy, yo seré

    Título original: Ich war, ich bin, ich werde sein (Yo he sido, yo soy, yo seré)
    Dirección: Walter Heynowski, Gerhard Scheumann.
    Sonido: Manfred Berger, Freymouth 
    Montaje: Walter Heynowski, Gerhard Scheumann.
    País de producción:  República Democrática Alemana (RDA)
    Productora: Studio H&S
    Distribución: VEB Progress Film-Vertrieb (1974) (East Germany) (theatrical)
    Formato: 35mm, B/N.
    Idioma: Castellano
    Año: 1974
    Duración: 75 min.












    "Testimonios de Chacabuco y Pisagua, los principales campos de concentración del norte de Chile. Documentos de una solidaridad silenciosa y trágica en una humanidad que intenta sobrevivir con el fin de lograr presenciar de alguna manera el futuro. 
     
     

     

     Dirigida por Heynowski & Scheumann. El Studio H&S fue un taller de documentales políticos con sede en Berlín Oriental, en ese entonces capital de la RDA. Sus fundadores fueron Walter Heynowski (nacido en 1927) y Gerhard Scheumann (nacido en 1930 y fallecido en 1998). Ambos fueron miembros de la Academia de las Artes y en dos ocasiones recibieron el Premio Nacional de la RDA. Durante más de 15 años ocuparon altos cargos en la prensa, radio y TV, antes de formar en 1965 un colectivo artístico junto al camarógrafo Peter Hellmich, autor de las imágenes rodadas en Chile. El sello H&S fue enormemente productivo, con 71 películas en 26 años, donde destaca ciclo dedicado a Chile, con seis películas y tres cortos. Si bien las locuciones utilizan un lenguaje más usado en esa época que hoy, las imágenes siguen teniendo un gran valor testimonial y son documentos históricos sobre nuestro pasado reciente."*1
     
     

     


    "La película es un crudo registro de lo que sucedía en los campos de concentración de Chacabuco y Pisagua en 1974, durante la dictadura. Los documentalistas, provenientes de la República Democrática Alemana, adulteraron sus documentos, y apareciendo como cineastas de la RFA lograron ser autorizados para ingresar a los referidos centros y registrar lo que estaba sucediendo al interior de ellos." *2



    Fuentes de información: *1 Solidaridad con Chile, *2 UV Chile, Nicolás Tapia, IMDB.