miércoles, 24 de julio de 2019

Los reyes del pueblo que no existe

Título original: Los reyes del pueblo que no existe
Dirección: Betzabé García
Guion: Betzabé García
Fotografía: Diego Tenorio
Producción: Hugo Espinosa, Betzabé García, Diego Tenorio
Montaje: Gabriel Herrera
Sonido: Gilda Garcia, Manuel G. Aguirre, Ricardo Astorga, Gilda Garcia
Productora: Ruta 66, Venado Films
País de producción: México
Año: 2015
Duración: 83 min.













Tres familias viven en un pueblo parcialmente inundado en el Noroeste de México: Pani y Paula se rehusan a cerrar su tortillería y dedican su tiempo libre a rescatar al pueblo de las ruinas; Miro y su padres sueñan con marcharse pero no pueden; Jaimito y Yoya, aunque sienten miedo, tienen todo lo que necesitan.


Los reyes del pueblo que no existe *1




En 2009, con la construcción de una presa llamada Picachos, que inundó cinco pueblos de la sierra sinaloense para abastecer de agua a Mazatlán durante los siguientes 30 años, la joven cineasta (integrante del grupo de teatro infantil de la Universidad de Sinaloa, Tatius, conoció el único de ellos que no se cubrió completamente, San Marcos.

Años más tarde, al comenzar sus estudios en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), decidió filmar ahí un cortometraje de ficción llamado Venecia Sinaloa, y obtuvo la pauta para retratar la realidad en largometraje.

El documental narra cómo de las 300 familias que habitaban el poblado de San Marcos, ahora sólo quedan tres. Ante la inminencia de Picachos, el gobierno había promovido la reubicación de sus habitantes, pero el matrimonio formado por Irineo Osuna Enciso (Jaimito) y María Aura Lamphar (Yoya) se negó.

También otra pareja de pobladores, Cipriano Osuna Sánchez (Pani) y Paola Sánchez Osuna, quienes siembran su maíz, hacen sus tortillas, alimentan a su vaca y sus gallinas, dedican su tiempo libre a pavimentar las calles y pintar las paredes de las casas abandonadas, sin darle importancia al hecho de que el agua se encargará año tras año de destruir su trabajo.

“Es una película que habla de la reconstrucción”, cuenta Betzabé García en una cafetería de la Cineteca Nacional, acompañada de doña María e Irineo, quienes rechazaron el ofrecimiento oficial de un millón de pesos para ser reubicados.

“Frente a la condición de destruir lo que importa, ellos reconstruyen lo que la naturaleza reclama, y eso me hace pensar, en este momento violento que vivimos, que la reconstrucción existe, sólo se necesita memoria”, expresa la directora, quien realizó el filme con el cinefotógrafo Diego Tenorio.

Don Ireneo nació en San Marcos. Su esposa, en Los Mochis. Llevan 36 años de casados. Su arraigo al pueblo fue superior a todas las advertencias. Cada año se inunda la plaza, y cada año Pani (“como Sísifo”, asienta Betzabé) la limpia. Y mientras los asentamientos donde los habitantes fueron reubicados padecen por escasez de agua, San Marcos es un pueblo fantasmal que mantiene encendida, milagrosamente, la luz eléctrica de su faro en medio del agua.

Don Ireneo y doña María, que vivían en una casita de madera a la orilla del río, habitan hoy la casa que perteneció a los padres de aquel, la más fresca de San Marcos, ese pueblo que, condenado al olvido, relatan, “nos da de comer”.

Desde el viernes 24 El pueblo de los reyes que no existe llegó a salas comerciales en diversos estados del país: Baja California, Jalisco y Sinaloa, y a la Cineteca Nacional y el Cine Tonalá de la Ciudad de México. García realizó el año pasado un cortometraje para el programa UpDocs de The New York Times, sobre Atilano Román Tirado, líder del Movimiento por una Reubicación Justa, quien fue asesinado en su cabina de radio al aire. El alucinante filme de principio a fin, con duración de 5 minutos, se estará proyectando al finalizar esta película. (AP)


Fuentes de información: FilmAfffinity, IMDB, *1 Proceso.


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