viernes, 19 de junio de 2009

Four Little Girls

Titulo Original: Four Little Girls
Año: 1997
País de producción: U.S.A.
Duración: 102 min.
Director: Spike Lee
Edición: Sam Pollard
Fotografía: Ellen Kuras
Música: Terence Blanchard
Producción: Lee y Sam Pollard
Productora: HBO










Four Little Girls , documental que Spike Lee realizó para la HBO y su primer trabajo en tal género, explora las raíces, detalles y consecuencias de uno de los mayores crímenes raciales cometidos en los Estados Unidos de América: el asesinato de cuatro niñas negras (Addie Mae Collins, Carol Denise McNair, Cynthia Wesley y Carole Robertson ) a causa de la explosión de una bomba colocada por un grupo de racistas en el sótano de la iglesia bautista de la calle 16 en Birmingham, Alabama, el 15 de septiembre de 1963 (ocasión en la que, además, otras 20 personas recibieron heridas). Mediante entrevistas con sobrevivientes de los sucesos, en especial familiares y amistades de las víctimas, así como líderes de la minoría negra, es reconstruido el ambiente de odio dentro del cual tuvo lugar el hecho. Un rico fondo de fotos de archivo sirve para mostrar varios casos de linchamiento previos, así como para enseñar –esta vez gracias a películas hechas para la televisión de entonces- tanto el carácter público como el alcance de la represión contra quienes por la fecha participaban en el movimiento por los derechos civiles.

La estructura adoptada, según la cual corren en paralelo los mundos de lo familiar y el exterior de la lucha, se intersectan cuando es recordado el momento en que el padre de Denise, una de las víctimas, debió de explicarle que por ser negra no podía comer el sandwich que deseaba en un negocio de blancos; o cuando otra madre cuenta las dificultades que encontraba para explicarle a los hijos que no podían beber agua del bebedero para blancos, aunque éste estuviese vacío, y como entonces prefería violar la prohibición. Si en Malcolm X el director reconstruye, mediante la ficción y centrado el relato en una figura, la trayectoria de una de las más grandes personalidades en la lucha por los derechos civiles en EE. UU., en esta ocasión opta por el documental para elaborar un relato coral en el que sobresale la dignidad de personas que han debido atravesar un dolor terrible.

En una entrevista concedida a indieWIRE, Lee afirmó que su película está dirigida a “la gente joven, negra y blanca, que realmente no conoce la lucha por los derechos civiles ni el movimiento que se organizó para conseguirlos”. En este sentido, Four Little Girls es una nueva vuelta de tuerca a un tema que, desde diferentes ángulos, habíamos visto antes en la filmografía de Spike Lee, en especial en la ya citada Malcolm X y en Get on the bus, película esta última de ficción e igualmente estructurada según el modelo de un relato coral: el de un grupo de personajes que van en el ómnibus que los llevará a la célebre manifestación antirracista organizada por Martin Luther King en Washington. Para entender el lugar que esta obra ocupa dentro de la filmografía de su director, así como la opción estilística dentro de la cual decidió trabajar, es importante tener en cuenta que la secuencia inicial de Malcolm X es un inserto de la golpiza recibida por Rodney King a manos de la policía de la ciudad de Los Ángeles. Semejante irrupción del presente en una película dedicada a la vida de una de las más grandes figuras de las luchas por los derechos civiles y que morirá asesinado en 1967 (el caso criminal todavía se mantiene como no resuelto) establece una violenta continuidad entre el pasado y el presente; de esta manera, tanto la muerte de Malcolm como los motivos de su acción y sus ideales operan en niveles diversos y simultáneos dentro de la historia, pues si bien su asesinato provoca frustración e ira en el espectador, el episodio insertado nos avisa de que la sociedad estadounidense del presente necesita de un nuevo Malcolm, de un nuevo liderazgo negro. En un primer grado, pese a su enorme dramatismo, Four Little Girls no es sino una nota al pie, un apoyo más a la figura centralizadora de Malcolm X; sin embargo, la elección de la coralidad como estructura de voces y la tremenda integridad moral de estas familias golpeadas por la tragedia, no sólo revelan las fuentes eminentemente populares de la resistencia, sino que apuntan a que es de allí, de esa sustancia, de la cual nacen los líderes. No en vano la película, repitiendo la idea de actualizar el presente que ya estaba en Malcolm X, incluye un breve material documental acerca de la quema de iglesias (más de 20) de comunidades negras sureñas durante 1994; de esta manera, no sólo se establece la continuidad de las prácticas violentas asociadas al racismo, sino que urde una conexión entre esta trilogía de largometrajes de corte histórico.

Fuente de información: Los restos de la ira escrito por Víctor Fowler Calzada, para Miradas (Revista del Audiovisual de EICTV).