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Jocelyne Saab (1948-2019)





 
"Jocelyne Saab (o Jocelyn Saab), (Beirut 30 de abril de 1948-París, 7 de enero de 2019),​ fue una realizadora, fotógrafa y artista plástica libanesa. Autora de una treintena de documentales y varias obras de ficción está considerada una pionera del nuevo cine libanés. Fue especialmente conocida por sus trabajos Líbano y por su película Dunia (2005) en la que trata la mutilación genital femenina en El Cairo aclamada internacionalmente y censurada en Egipto.

(...)

Reportera de guerra, realiza numerosos documentales : sobre la guerra de octubre en Egipto, Kurdistán, la guerra de Irak, Irán, Siria, Golán y Líbano.

Los tres documentales de ensayo Beyrouth, jamais plus (1976), Lettre de Beyrouth (1978), Beyrouth, ma ville (1982), dedicados a los desastres provocados por la guerra de Líbano, en la capital forman una terna espontánea de la que Etel Adnan escribirá : « Jocelyne ha aportado instinto, gracias a su coraje político, su integridad moral, y su profunda inteligencia, a la esencia misma de este conflicto. Ningún documento sobre esta guerra ha igualado nunca la importancia del trabajo cinematográfico que Jocelyne ha presentado en las tres películas que ha consagrado en Líbano »




En 1982 es la única que acompañó con su cámara a Yasser Arafat en su exilio forzado del Líbano a bordo del Atlantis y que recoge en Le Bateau de l'exil.

Paralelamente a su trabajo como cineasta, se vuelca en la fotografía, que constituye un excepcional corpus documental que comienza a exponer a partir de 2006.

 
Ayudante de realización para Volker Schlöndorff en Le Faussaire en 1981, Jocelyne Saab pasa por primera vez a la ficción en 1985 con Une vie suspendue tema que retomará veinte años después con Dunia (2005) una película en la que junto a las reflexiones sobre el amor plantea el drama de la ablación, especialmente aclamado en festivales internacionales pero censurado en Egipto.​

A partir de 2007, como consecuencia del estreno de su película Dunia, se interesa por el arte contemporáneo. Expone su trabajo Strange Games and Bridges sobre la guerra de 2006 en Singapur en 2009 y sus series de fotografías Sense, Icons and Sensitivity están expuestas en varios países.

En 2013, crea el Festival Internacional de Cine de Resistencia Cultural en el Líbano que celebró tres ediciones y se desarrolló en varias ciudades en las que Jocelyne Saab desea recomponer los vínculos : Beirut, Trípoli, Zaleh y Tiro.​

En 2017 presenta la exposición Un dollar par jour con imágenes sobre los refugiados sirios en Líbano.

Jocelyne Saab vivía entre Beirut, París y El Cairo. Continuó trabajando hasta su muerte. "*1



Una mujer con una cámara en la resistencia palestina

4 cortometrajes de Jocelyne Saab entre 1974 y 1982

 

Ante el genocidio al que asistimos como espectadores en el mundo entero, a través de los medios de comunicación que omiten y tergiversan la información a favor de los más poderosos, creemos que es importante contribuir y fomentar una lectura histórica del pueblo palestino desde el cine. Sobre todo, reclamar para ellos el cese de los bombardeos y la recuperación de sus tierras.


Por ello liberamos y compartimos cuatro películas cortas de la cineasta libanesa Jocelyne Saab (1948-2019), quien documentó la primera línea de las diversas formas de resistencia palestina y otros pueblos de Medio Oriente, especialmente la fuerza de las mujeres que criaron hijxs, cuidaron a heridxs, se formaron intelectual, política y-o militarmente en medio de los estruendos de los bombardeos en los años setenta y ochenta.


Gracias a la incansable labor de Mathilde Rouxel desde la Asociación Jocelyne Saab, encargada de restaurar y difundir su cine en todo el mundo, armamos este pequeño programa de cortometrajes (tres de ellos con subs en español, uno en inglés).


Las mujeres palestinas (1974)
 Retratos de las mujeres palestinas entre tareas políticas, militares, intelectuales y de cuidado.


El frente del Rechazo (1975)
 Retrato de las fracciones de comandos suicidas radicales y otros grupos militantes opuestos a la OLP de ese momento.


El barco del exilio (1982) 
Luego de haber atravesado la clandestinidad en Beirut, Yasser Arafat, jefe de la OLP, se exilia en barco hacia Grecia y Túnez.


Los libaneses: rehenes de su ciudad (1982)

Un reporte de guerra de la ciudad de Beirut tras los bombardeos israelíes.
-sólo este último contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad-

Hacemos esto sin fines de lucro, por necesidad y urgencia.

¡Agradecemos toda difusión!


¡Viva Palestina libre!

Association Jocelyne Saab *2

https://jocelynesaab.org/

 

“Por sus películas, y por toda su vida hasta ahora, veo en Jocelyne Saab una de las personas más valientes, más inteligentes y sobre todo más libres que conozco. Su libertad de pensar y actuar le costó cara. A veces era una cuestión de vida o muerte. Pocas personas, hombres o mujeres, han sufrido tanto para seguir siendo dignos de sí mismos, para sobrevivir de manera significativa, en un mundo tan hostil o tan indiferente como el nuestro.

Jocelyne merece que se reconozca su trabajo por su verdadero valor y pocas personas merecen nuestra admiración tanto como ella. Estoy feliz de poder decir eso”.

Etel Adnan

 

Jocelyne Saab: testigo de la historia


Durante más de cuatro décadas, Jocelyne Saab documentó conflictos y privaciones, especialmente en su Líbano natal. 30 de abril de 1948 a 7 de enero de 2019.

 


Reportera, fotógrafa, guionista, productora, directora, artista y fundadora del Festival Internacional de Cine de Resistencia Cultural del Líbano, Jocelyne Saab ha puesto toda su carrera artística al servicio de los desposeídos y desfavorecidos: desde los pueblos desplazados hasta los combatientes exiliados y las ciudades en guerra. y un Cuarto Mundo sin voz. Su trabajo se basa en la violencia histórica y en la conciencia de las acciones e imágenes necesarias para documentarla, reflexionar y contrarrestarla.

Saab nació (en 1948) y creció en Beirut. En 1973, contratada como periodista por su amiga, la escritora y artista visual Etel Adnan, se convirtió en reportera de guerra. En este sentido, su obra se inscribe en la tradición literaria de Albert Londres y Ernest Hemingway. El arraigo en el aquí y ahora es clave para la práctica de Saab: los requisitos de hecho, relevancia, claridad y velocidad sustentan sus decisiones prácticas y estilísticas. Los acontecimientos actuales en su trabajo siempre se combinan con un agudo análisis político, tanto antes como después de las propias películas.

Saab siempre entiende que las imágenes serán parte de una historia común emergente, evaluando su papel e importancia para la construcción de la memoria, y filmándolas y editándolas para enfrentar los desafíos de las cuestiones históricas. En todos estos niveles, sus películas garantizan que el cine asuma sus responsabilidades.

Podemos ver esto más plenamente en el fresco que ha pintado de su propio país, el Líbano, a través de múltiples documentales, desde Retrato de un mercenario (Les nouveaux Croisés d'Orient, 1975) hasta Un dólar par jour (Un dólar al día) del año pasado. , sobre los refugiados sirios). Junto con las películas de ficción Una vida suspendida (Une vie suspendue, 1984, con Juliet Berto) y Érase una vez en Beirut (Il était une fois… Beyrouth. Histoire d'une star, 1994), forman un ciclo notable, no sólo por su retrato del Líbano sino por la relación que reflejan entre artista y nación. Saab documenta las terribles heridas de su maltrecho país, sus divisiones y callejones sin salida, y también su poesía y su asombrosa e inagotable energía. Esta empresa a largo plazo, en la que los sentimientos más íntimos se combinan con las realidades de los acontecimientos actuales, es comparable al trabajo de Johan Van der Keuken sobre Ámsterdam o al de Wang Bing sobre China.


Beyrouth más jamais (1976)

Parte destacable de este fresco cinematográfico es la 'Trilogía de Beirut': Beyrouth jamais plus (Beirut, Nunca más, 1976, con Etel Adnan), Lettre de Beyrouth (Carta desde Beirut, 1978) y Beyrouth, ma ville (Beirut, mi ciudad , 1983). En estas películas, realizadas en el fragor de la guerra, Saab crea una nueva relación entre el análisis político, las posiciones subjetivas y el trabajo artístico, documentando tanto los acontecimientos de los combates como las reflexiones colectivas sobre la situación y las formas en que la guerra afecta la mente.

La relación se resume en el comienzo de Beirut, mi ciudad: de pie sosteniendo un micrófono en las ruinas humeantes de su casa, recién bombardeada por la fuerza aérea israelí, Saab describe la situación, luego explora las habitaciones destruidas, evocando los cientos de años de vida familiar que acaba de desaparecer ante sus ojos. En largos travellings silenciosos, filmados al amanecer, cuando los cañones estaban en silencio, Beirut, Never Again documenta la devastación sufrida por su amada ciudad, luego el residuo de las actividades cotidianas, repentinamente surrealistas en este paisaje de pesadilla. Al igual que el estreno de Alemania, año cero (1948) de Rossellini en las ruinas de Berlín, el poder visual aquí desarrollado devuelve al cine a su esencia: su energía descriptiva. Carta desde Beirut, enviada a amigos en el extranjero, también informa sobre la destrucción del sur del Líbano, los campos de refugiados y las fuerzas armadas de ocupación. Su conclusión es clara: “El Líbano ya no existe”.



Lettre de Beyrouth (1978) / Carta de Beyrouth (1978)

Hasta ahora la historia le ha dado la razón: incluso después de los conflictos en Irak y Siria, Beirut sigue siendo un paradigma de furia agonística. Al escribirme hace un par de años, Etel Adnan resumió la relevancia de la trilogía de Beirut: “A través de su coraje político, integridad moral y profunda inteligencia, Jocelyne ha captado instintivamente la esencia de este conflicto. Ninguna documentación de esta guerra ha igualado jamás la importancia del trabajo cinematográfico que Jocelyne presenta en sus tres películas sobre el Líbano”.

Saab también aplicó su incomparable análisis político visual a otros territorios, entre ellos Palestina ( Palestina Women , 1973; The Palestinas Keep Going, 1974), Irán (Iran, Utopia in Motion, 1980), Vietnam (The Lady of Saigon, 1997), Turquía. (Imaginary Postcards, 2016), Kurdistán iraquí, Siria y, fundamentalmente, Egipto, donde vivió en diversas épocas (Égypte, la cité des morts, 1977; Alexandrie, 1986; Les Almées, danseuses orientales, 1989). En 2005, el musical Dunia , filmado en El Cairo y sus alrededores y que aborda el placer en el contexto del Islam, le valió censura y amenazas de muerte.

En todas estas películas, documentales o de ficción, Saab arroja una mirada esclarecedora sobre todas las dimensiones sociales, políticas, culturales y emocionales de una situación. Le Sahara n'est pas à vendre (El Sahara no está en venta, 1977) ofrece una lección sobre cómo documentar un conflicto para todos los estudiantes de cine y periodismo. Su registro metódico de los puntos de vista de todas las partes, sin excluir a nadie, se ve realzado por su representación visual del desierto, un motivo ilimitado que se muestra en toda su variedad y especificidades. Pero la racionalidad objetiva no impide la adopción de posiciones éticas: la película comienza con el destino de mujeres y niños, con el que podría haber terminado un ensayo menos sutil.

Beirut, ma ville (1983)

En los últimos años, Saab ha estado haciendo arte. Su primera instalación, Strange Games and Bridges, de 22 pantallas, que utiliza material de su trabajo sobre la guerra, se exhibió en el Museo Nacional de Singapur en 2007. El mismo año, mostró fotografías en la Feria de Arte de Dubai. Actualmente está desarrollando varias películas, un libro autobiográfico y un primer libro de sus propias fotografías. A través de su trabajo intrépido y crucial y su combinación única de análisis y sensibilidad, Saab documenta 40 años de nuestra historia compartida vista desde el Medio Oriente, con una visión irónica de los líderes políticos y, para las víctimas del conflicto, del amor.

Un emblema del arte de Saab se puede encontrar en su último cortometraje One Dollar a Day, que aboga por la recaudación de limosnas para los refugiados sirios en el Líbano. En el valle de la Bekaa, miles de familias viven bajo enormes lonas publicitarias recicladas como tiendas de campaña: una población harapienta sobrevive bajo imágenes monumentales de collares, perfumes y marcas de lujo, un sombrío collage de desperdicio capitalista y la miseria de las víctimas de la historia. Saab fotografió y filmó los campos, hizo copias muy grandes de retratos de refugiados y, utilizando grúas, las suspendió por todo Beirut. A las tomas de la ciudad, añade la pregunta candente: “¿Cómo se puede vivir con un dólar al día?” Que la imagen se convierta en un grito visual a favor de los desheredados; que nadie escape a la conciencia del sufrimiento y de la injusticia; Que la humanidad se convierta en sinónimo de bondad y comprensión: estas son las tareas que Saab se propone a sí misma y al cine.
 
 
 
 
 
A continuación os dejamos los documentales que han sido restaurados y compartidos al público general por la Association Jocelyne Saab, a la que agradecemos desde Naranjas de Hiroshima el trabajo realizado en la preservación de la obra de Jocelyne Saab así como su disposición para compartir de forma abierta y gratuita una parte de sus trabajos.
 
 
 
 

Mujeres palestinas

 
 
Título original: Les femmes palestiniennes (Mujeres palestinas)
Dirección: Jocelyne Saab
Imagen: Hassan Naamani
Montaje: Philippe Gosselet
Producción: Jocelyne Saab
Derechos de retransmisión: Asociación Jocelyne Saab
Formato original: 16mm , color.
País de producción: Francia
Año: 1974
Duración: 16 min
 

"Jocelyne Saab da voz a las mujeres palestinas, a menudo víctimas olvidadas del conflicto palestino-israelí."

 


 

Jocelyne Saab habla… 

"En 1973 produje Mujeres palestinas para Antenne 2. Quería ofrecer imágenes de estas mujeres, las combatientes palestinas en Siria, que tenían tan pocas en ese momento. Estamos justo antes de la visita de Sadat a Israel y la situación es muy tensa. Mientras montaba la película en Antenne 2, Paul Nahon, entonces jefe de la redacción extranjera, me agarró por el cuello y me sacó de la sala de montaje. Las mujeres palestinas permanecieron en el plato y nunca aparecieron en televisión."
Comentarios recogidos por Nicole Brenez en París en 2015.

 


 

  Disponible la versión restaurada a 2K en Vimeo en Versión original con subtítulos en castellano.



El Frente del rechazo (o Los Escuadrones Suicidas)


Título original: Le Front du Refus (ou Les Commandos-suicides) 
Dirección: Jocelyne Saab
Guion: Jocelyne Saab
Producción: Jocelyne Saab
Derechos de transmisión: Asociación Jocelyne Saab
Año: 1975
País de producción: France
Formato original:16 mm, color
Duración: 10 min
 
"Cuando la paz resulta imposible, todos los medios son buenos para defender una causa política. De ahí nace, en la frontera que separa los territorios palestinos y lo que se niegan a reconocer como Israel, la idea de los comandos suicidas. Jocelyne Saab filma a adolescentes, de entre dieciséis y veintidós años, que entrenan incansablemente, en una base subterránea secreta, para convertirse en comandos suicidas."



Jocelyne Saab habla…
 
 “Los Escuadrones Suicidas fueron, en ese momento, descritos como una “primicia periodística”. Fue el primer documental que me hizo tomar conciencia de la fuerza de la imagen y del significado de su contenido, las diversas lecturas que se podían hacer de ella, la relación con el encuadre, etc. No se trataba de activismo. Se podía defender una causa, pero había que conocer fundamentalmente el lenguaje de las imágenes y lo que podía implicar... y saber cómo podía volver una imagen en nuestra contra."
Comentarios recogidos por Mathilde Rouxel en Beirut en 2013.
 

 

 Disponible la versión restaurada a 2K en Vimeo en Versión original con subtítulos en castellano.


Los libaneses, rehenes de su ciudad
(o Resumen de la guerra: destrucción en el Líbano)




Título original: Les Libanais, otages de leur ville (ou Bilan de la guerre : destructions au Liban)
Director: Jocelyne Saab
Imagen: Hassan Naamani
Producción: TF1
Formato original: 16 mm, color
Año: 1982
País de producción: Líbano
Duración: 6 min.




"Jocelyne Saab recorrió la ciudad de Beirut devastada por los bombardeos israelíes. Hace un balance de las víctimas y del alcance de la destrucción."

  Disponible la versión restaurada a 2K en Vimeo en Versión original con subtítulos en inglés.
 

El barco del exilio

 
Título original: Le Bateau de L´Exil 
Dirección: Jocelyne Saab
Comentario: Jocelyne Saab
Producción: Jocelyne Saab
Derechos de transmisión: Asociación Jocelyne Saab
País de producción: Líbano 
Año: 1982
Formato original: 16 mm, color
Duración: 12 min



"Después de vivir escondido en Beirut para escapar de los israelíes, el líder de la OLP, Yasser Arafat, abandonó el Líbano para un nuevo exilio en Grecia y luego en Túnez a bordo del transatlántico “Atlantis”. Habla de su destino y del futuro de la OLP."
 


Nota de intención

“En 1973 regresé de Libia. Jean-Pierre Rassam era el productor de Retrato de Gadafi, Jean-François Chauvel le había hablado de mi forma de trabajar en el desierto.

Jean-François me dice que Rassam está intentando conocerme. Fue una tarde. Jean-François, después de haberme visto en acción en el campo, no pudo imaginar ni por un momento que yo fuera muy tímido. Estoy en el set de un estudio, los focos en mis ojos. Sentados frente a mí estaban Jean-Pierre Rassam y Godard. Lo que tuvo el efecto de intimidarme aún más.

Jean-Pierre intenta que le cuente mis hazañas en el desierto. No entendí muy bien. Logré dirigir a Gadafi de manera muy espontánea, como se dirige a un actor. Sentí que podía y estuve ahí. Pero en ese momento no tenía la perspectiva para saber cómo contarlo.

Jean-Pierre se levanta y me dice, parece que lo tomaste del brazo y le pediste que mirara de esa manera, que se moviera, que caminara, etc. Todavía no entendía la excitación de Jean-Pierre. Pierre, que evidentemente ya había visto los juncos...

Sin saber qué responder, hablé con Godard y le dije: los palestinos te preguntan dónde estás con la película que has rodado en Jordania. Godard había dejado dormidas estas imágenes y fue mucho más tarde cuando terminó aquí y en otros lugares. Obviamente Godard no respondió. No sabía que fue mi amigo Elie Sambar quien acompañó a Godard durante su rodaje en Jordania.

Después me pregunté si me habían filmado ese día. Ambos se estaban divirtiendo. Sentí que tenía dos ladrones frente a mí. Nunca supe si lo filmaron o no. Jean-Pierre Rassam me llamó a menudo al comienzo de la guerra del Líbano porque sus padres vivían en Beirut y, a veces preocupado, quería que fuera a ver si todo estaba bien. Si estuvieran vivos y bien en su casa. Jean-Pierre murió muy joven y perdí todo contacto. Más tarde, cuando vi la película de Godard en Cannes, entendí que había visto mi película El barco del exilio. Elie me lo confirmó."

Jocelyne Saab




 Disponible la versión restaurada a 2K en Vimeo en Versión original con subtítulos en castellano.

LE BATEAU DE L'EXIL, Jocelyne Saab, 1982 from Jocelyne Saab on Vimeo.

 

Añadimos también el documental Une femme dans la tourmente, sobre Jocelyne Saab.
 

Una mujer en la tormenta


Título original: Une femme dans la tourmente
Dirección: Jerome Ricardou
Montaje: Suzanne Baron
Intervienen: Jocelyne Saab
País de producción: Francia
Productora: Muriel Films
Duración: 36 min
 
 
  Disponible la versión restaurada a 2K en Vimeo en Versión original con subtítulos en inglés.
Como extra añadimos varios extractos de otros trabajos de la directora que han sido restaurados recientemente, así como alguno del proceso de restauración.


 

 

Next Music Station - Fermin Muguruza

Título original: Next Music Station
Director: Fermin Muguruza 
Guión: Fermin Muguruza
Música: Orquesta Chekara, H Kayne, Hamid El Kasri, Karima Skalli, Khadija, Oum
Fotografía: Jordi Abusada 
Sonido: Angel Katarain/Aitor Acosta
Edición: Dani Urdiales / Asier García
Productoras: Talka Records & Films / Al Jazeera Network
País de producción: España, Qatar.
Año: 2011
Duración: 105 min.













Un año de intenso trabajo, 9 países visitados, más de  50 músicos entrevistados y miles de horas de grabación. El músico Fermin Muguruza, con la producción de Al Jazeera Documentary Chanel, dibuja un mapa sonoro de la realidad musical del mundo árabe. Un viaje rítmico a través de las culturas, las tradiciones, la modernidad, la lucha, el resurgimiento, las ganas de futuro y la emoción del presente. Desde Marruecos hasta el Golfo Pérsico, desde Kuwait al Líbano, el equipo de FM completa un largo recorrido de descubrimiento mutuo, apasionado y apasionante que arrastrará a los telespectadores a un universo sonoro inimaginado.



Qatar, País Vasco, 2011. Con apoyo de la cadena de noticias Al-Jazeera, el músico y director vasco Fermín Muguruza nos invita a recorrer algunos países vagamente familiares (si no es que del todo desconocidos) para quienes habitamos el Occidente dominado por la influencia mediática de los Estados Unidos. El fin principal de dicho viaje es conocer las tendencias musicales más representativas que tienen lugar en cada una de las “estaciones” a través de sus artistas. Dentro del 6to. Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DOCSDF) se presentaron los capítulos de la serie Next Music Station dedicados a Marruecos, Líbano, Egipto, Túnez, Siria, Yemen y Sudán.


Si bien los episodios de este serial se centran en cantantes, compositores, DJs, MCs, maestros, promotores y demás involucrados en el desarrollo de la música, Muguruza —guiado por un hombre o mujer local en cada estación— nos ofrece una breve radiografía de la vida social, cultural y política en países que generalmente llegan a las ocho columnas del periódico por noticias relacionadas con actos violentos, fanáticos religiosos y —en tiempos recientes— protestas multitudinarias contra regímenes totalitarios. Uno de los grandes aciertos del director radica en el hecho de apartarse de esta mirada superficial, enfocándose, por el contrario, en la gran diversidad existente en cada país y en cada ciudad (especialmente en los casos de Marruecos, Líbano y Egipto). De este modo, el mundo árabe deja de ser una totalidad misteriosa, ajena e incomprensible para los occidentales; detrás de la burka noticiosa que nos ponen los medios de este lado del planeta, podemos notar que hay muchas otras cosas sucediendo de manera muy distinta a como las plantean las notas rojas y amarillas.


Un primer prejuicio está fundado en pensar a las naciones árabes como regiones pobres y estéticamente poco atractivas (con excepción, por supuesto, de los Emiratos Árabes Unidos y su “joya posmoderna”: Dubai). Para contrastar esta idea, Muguruza nos ofrece vistas de la majestuosidad de los arcos y palacios de Siria y Marruecos; incluso un país con carencias económicas tan evidentes como Yemen destaca por su belleza rústica, ancestral: una verdadera invitación a modificar nuestras preconcepciones de estética arquitectónica. En un tenor similar, considerar que estas regiones se encuentran culturalmente anquilosadas en tiempos pasados es un error absoluto. En el panorama musical que nos presenta el director encontramos igualmente al compositor clásico egipcio Omar Khairat, a los rockeros marroquíes Haoussa, a la cantautora pop sudanesa Lisa Shaker; cabe destacar la presencia generalizada del hip-hop y la electrónica en los países documentados, siendo la MC libanesa Malikah uno de los casos más significativos, derrumbando tabúes sobre la posición de la mujer en el Cercano Oriente con su fuerza escénica y destreza verbal.


Como puede notarse en la mayoría de los episodios, Malikah forma parte de una pléyade de mujeres que, enfrentándose a estereotipos y realidades de la figura femenina en el Islam, comparten sus voces y sus dotes musicales con quienes estemos dispuestos a escucharlas. Intérpretes como la yemení Jameela Saad, la tunecina Badiaa y la siria Rasha Rizk (entre varias otras) hacen patente el éxito de mujeres involucradas en la música dentro de sus propios países y en el exterior. Mención aparte merece el conjunto sudanés Al-Balabil, conformado por tres damas, cuyas actuaciones mueven igualmente a hombres y mujeres en la nación donde se encuentra el tristemente célebre territorio de Darfur.

La devoción religiosa del mundo árabe, traducida por lo común a nuestras pantallas de televisión como “fundamentalismo” (olvidando que en naciones “civilizadas” como Noruega también tienen lugar hechos terroristas justificados por malas interpretaciones de la fe), aparece en las estaciones como un motor para la creación musical. En las paradas de Egipto y Sudán, somos testigos de cómo se llevan a cabo los rituales sufi, donde música y baile se conjuntan para conducir a los participantes del rito a un estado de trance que los acerca a la divinidad. El cantar las gracias de Alá constituye, sin duda, una gran parte del tema que, según uno de los entrevistados, domina la expresión artística árabe: el amor; amor hacia Dios, amor por la tierra, por la mujer…


Aunque Next Music Station logra modificar nuestra visión del mundo árabe en los aspectos arriba señalados, tampoco ignora los retos que la música y los músicos tienen ante sí: falta de espacios para presentarse, discriminación de los occidentales por considerarlos “terroristas”, censura gubernamental y líneas de pensamiento radicales que consideran “obscena” la apreciación de sonidos armónicos (esto último comentado por intérpretes yemeníes). A pesar de lo anterior, estos artistas resisten, ya sea conservando las tradiciones ancestrales, levantando la voz en contra de las injusticias o integrándose a los tiempos actuales combinando laúdes y beats. Hay mucho más por decir de esta serie documental, pero yo los invito a disfrutar de ella a través de cualquier medio posible. Aquí, en Revista Registro, los mantendremos informados del momento en que Next Music Station vuelva a hacer una parada en tierras mexicanas. *1

Fuentes de información: Fermin Muguruza, *1 Reseña por Raymundo Rodríguez para Registro.mx, FilmAffinity,












Next Music Station  - Egipto - Marruecos - Túnez - Líbano - Kuwait - Bahrein

Checkpoint Rock

Dirección y guión: Fermín Muguruza, Javier Corcuera. 
Ayudante de Dirección y Traducciones: Fidda Hammod
Producción: Antón Reixa, Ricardo González. 
Dirección de producción: Gonzalo de Castro
Fotografía: Jordi Abusada. 
Operador de cámara: Mariano Agudo
Montaje: Martin Eller. 
Sonido: Juan Manuel López, Angel G. Katarin
Distribuidora: Barton Films.
País de producción: España. 
Año: 2009.
Duración: 70 min. 









Es un motivo de orgullo comentar una producción propia de tanto calado, y que debería exhibirse por todas las pantallas del mundo para dar a conocer la vitalidad de la resistencia palestina frente a la cultura de la muerte que pretende imponer Israel en los territorios ocupados. La música se convierte en la metáfora ideal para recordar que un pueblo que canta no muere, porque mientras haya algo que transmitir el sentimiento de nación se mantendrá vivo en el corazón de cada refugiado. «Checkpoint Rock» es una lección de esperanza colectiva, de armonía interna frente a los ataques externos. Un magistral documental que aúna a la perfección la fuerza de la razón con la emoción contagiosa, provocando que el espectador no pueda permanecer impasible ante un espectáculo en el que la vida del artista peligra.

Seguramente Fermin Muguruza y Javier Corcuera podrían hacer un segundo documental siguiendo las trayectorias de los participantes en «Checkpoint rock» y sus familias, mucho más aún de conseguir burlar la prohibición de filmar en Gaza. En el montaje acabado ya se alude a la suerte corrida por uno de los miembros del disperso cuarteto Ayman Pr y los suyos, con la muerte de su padre durante los últimos bombardeos. Pero como decía el poeta Mahmoud Darwish, alma mater e inspirador de la canción palestina, en su país todavía hay gente que muere de forma natural y no porque le quiten la vida de forma violenta. Es un lema regenerador recogido durante su entierro, con cuyas impresionantes imágenes se abre la película. Sus palabras fluyen desde ese momento por todo el metraje hasta culminar en el homenaje final, con un interpretación de Le Trio Joubran en la que estos virtuosos del «oud» parecen entrar en trance y llevarnos hasta el climax de la fusión total entre el texto y la música.

«Checkpoint Rock» impacta mucho más que el trabajo previo de Fatih Akin «Cruzando el puente: Los sonidos de Estambul», porque en Palestina la música árabe se desarrolla en un contexto de pura supervivencia, y a nada que se traslade allí un estudio móvil de grabación se registran actuaciones llenas de verdad en las que surgen a cada paso las voces de la calle. La película abunda en testimonios mágicos, unos hablados otros cantados, aunque cuando se rapea ya no hay diferencia entre una cosa y otra. El portavoz del grupo de hip hop Dam parafrasea a Public Enemy, que decían que el rap afroamericano era la CNN de la calle, añadiendo que el rap palestino es la Al Jazeera de la calle. Este mensaje que parece un grito de protesta tiene también su vertiente cotidiana, que se vuelve más intimista gracias a la música, y así, en pleno recital instrumental de Habib Al-Deek se aprecian los ecos de los niños que juegan fuera de campo, componiendo un tan bello como conmovedor apunte del natural.
No hay un solo minuto que sobre en «Checkpoint Rock», donde cada intervención está más que justificada, y eso diferencia el proyecto de Fermin Muguruza y Javi Corcuera de los que habitualmente se exhiben en las salas de cine. Cómo no enamorarse del descaro y la gracia innata de la raperita Safaa Arapiyat. Cómo no sobrecogerse con el sentido estribillo entonado por Shadi Al-Assi cuando dice «volveremos a nuestra tierra, volveremos a Jerusalén». Ellos tienen la paz, se la han robado. Basta con ver las imágenes del puerto de Acre, casi salidas directamente de un cuento de Las Mil y Una Noches. ¿Quién puede destruir tanta belleza? ¿Quién puede callar la expresión de un pueblo tan profundamente libre?*1

Sabreen, considerados padrinos de la música palestina, quiere decir pacientes. Una de sus canciones se basa en el poema “Sobre un hombre” de Mahmud Darwish.

Le pusieron una cadena en la boca
Le ataron las manos a la roca de los muertos
Y le dijeron asesino.
Le robaron su comida,
Su ropa y sus banderas
Encerrándolo en la celda del condenado.
Y le dicen ladrón.
Le expulsaron de todos los puertos
Le arrebataron a su pequeña amada
Y luego le dijeron refugiado.
Tú que tienes los ojos y las manos ensangrentadas,
La noche tiene vida breve
La celda de detención no dura para siempre
Ni los eslabones de ninguna cadena.
Nerón murió, Roma sobrevivió
Resiste con sus propios ojos
Y las semillas de una seca espiga
Llenarán el valle de trigo.*2


Fuentes de información: *1 Artículo de Mikel Insausti publicado en GARA, Extracto del artículo de Belén Hernández Molina publicado en Al-Qafila.Gracias al trabajo en equipo en la corrección, ampliación y sincronización de los subtítulos de l@s miembr@s de los foros Rebeldemule y Patio de Butacas, donde además puedes encontrar el documental en descarga directa.

Los Ojos de Ariana


Dirección: Ricardo Macián.
Guión: Ricardo Macián, Carlos Muguiro.
Música: Josep Vicent.
Producción: Rubén Guillem, Javier Benito.
Dirección de fotografía: Jesús Sorní.
Desarrollo proyecto: Teresa Cebrián.
Montaje: Javier López, Ricardo Macián.
Ayudante Cámara: Javier López.
Sonido: José Manuel Sospedra.
Intervienen: Sayed Majoo Hussaini, Mirvais Rekab.
Año: 2007
País de producción: España.
Localizaciones: Kabul (Afganistán)
Duración: 92 min.
Producción: Cromo Video Producciones.
Distribución: Sagrera TV, Cameo. Disponible en DVD por 12,95 €, en la Tienda Cameo (incluye Makin Off y subtítulos en castellano e inglés). Disponible para ver online en SD, por 2,95 € en Filmin.




La cinta, dirigida por Ricardo Macián, muestra la labor de nueve trabajadores de Afghan Films, aun a riesgo de sus vidas, para preservar la memoria fílmica de su país frente a unos gobernantes que llegaron a prohibir incluso disfrutar del canto de los pájaros.

Macián conoció esta historia en 2001, cuando trabajó durante cinco meses como corresponsal de la Televisión Valenciana en Afganistán, hizo una noticia de un minuto y medio sobre la quema de películas y trabó amistad con los trabajadores de la filmoteca.

A partir de ese momento se comprometió con ellos "a contar esta historia heroica", señaló en rueda de prensa Macián, que considera que se han producido hechos similares en todos los conflictos, también en la guerra civil española con los cuadros del Museo del Prado, porque "el poder siempre ha estado contra la cultura".

El rodaje en Afganistán fue difícil, ya que se trata de un país "difícil, y más para los extranjeros", por lo que sus contactos les indicaban qué días debían abstenerse de rodar por ser peligroso.
Ahora espera que las distribuidoras se interesen por la cinta "y que la gente la vea, no sólo por una cuestión económica, sino por mostrar los esfuerzos de estas personas".

"El problema continúa, y a poco que salieran las fuerzas de la OTAN la situación volvería a ser la misma", advirtió el director, que añadió que "a la larga, la cultura es lo único que puede salvar a un país, aunque es muy lenta y no tiene resultados inmediatos".

Según Macián, los trabajadores de la filmoteca "salvaron las películas, pero las películas no están a salvo, y si los talibanes volvieran al poder no se les podría engañar de nuevo".

A su juicio, el cuentacuentos afgano que aparece en distintos momentos del documental "tiene una función estructural en el guión, pero también pretende demostrar que no se puede destruir la tradición oral y que no se puede luchar contra la cultura".

El director cree que está "rodado de forma cinematográfica, habla de cine y con gente de cine", y además considera que actualmente este género "está traspasando fronteras, y es fundamental no encorsetarse".
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La sinopsis, concisa, es de las que dejan asombrado:

Durante el período Talibán, la cultura de Afganistán estuvo más amenazada que nunca. Nueve trabajadores del Afghan Film (Instituto de Cine Afgano) resistieron el envite del Ministerio de Asuntos Religiosos y, a riesgo de sus vidas, escondieron parte del archivo para que no fuera quemado. Sus filmaciones eran toda su vida, toda su historia.

Ariana (latinización de Ariane, nombre griego) es el antiguo nombre de Afganistan. Y sus ojos, su cine. Ahora, gracias a estos "héroes", es un país que puede verse a si mismo en su historia reciente. La buena y la mala...

Mirwais es un joven cineasta que tuvo que emigrar a consecuencia de las continuas guerras que vivió el país. Primero contra los rusos y después entre las facciones muyahidines. La llegada de los Talibán no fue mejor para él y su familia. Durante su exilio en Pakistán siempre estuvo pensando en el cine. Su deseo era poder trabajar entre los suyos. Ahora ha vuelto a Kabul. Nada más llegar, visita la sala de proyecciones que frecuentaba cuando era pequeño. Está completamente destruida. Su aspecto fantasmagórico le trae recuerdos y se inspira en él para hacer una película: "Kabul Cinema". Para ello cuenta con la colaboración de un afamado director; Siddiq Barmak (director de la última película del Afghan Film, "Osama").

Un documental con pocos medios pero honesto, valiente, interesante. Hecho con la ilusión de del que ama el cine y la cultura y ha visto demasiada barbarie en el objetivo de su cámara (el director ha sido cámara-corresponsal para televisión en varios conflictos). Un tiro más en la frente para el monstruo ideológico de los Talibán y de todas esas "culturas" destructoras, algo que nunca está de más.
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Ver en Youtube.
Ver directamente en Megavideo.
Ver en Naranjas de Hiroshima TV.
Ver online en SD, por 2,95 € en Filmin, incluye Makin Off.
Ver trailer "Días de cine: Los ojos de Ariana" en RTVE.

Fuentes de Información:
*1 Artículo publicado en Diario Sur, *2 Artículo de Escrito por, publicado en Blogs TCM, Patio de Butacas (info y descarga directa).