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Mi viejo rebelde

Título original: Mi viejo rebelde
Dirección: Ana Bayer
Guion: Ana Bayer
Intervienen: Osvaldo Bayer, Ana Bayer.
País de producción: Argentina
Año: 2019
Duración: 69 min.


 

 

 

 

 

 

 

 



Retrato íntimo de un imprescindible


Ana Bayer es la responsable de este documental “casero”, en el que se refleja la cotidianidad del escritor y periodista.(...)

La patria de Osvaldo Bayer es la rebeldía. “Me he propuesto no tener piedad con los despiadados. Mi falta de piedad con los asesinos, con los verdugos que actúan desde el poder, se reduce a descubrirlos, dejarlos desnudos ante la historia y la sociedad y reivindicar de alguna manera a los de abajo, a los que en todas las épocas salieron a la calle a dar sus gritos de protesta y fueron masacrados, tratados como delincuentes, torturados, robados, tirados en alguna fosa común”, explicó el periodista, historiador y escritor. Esta vez su cumpleaños no se celebrará en “El Tugurio”, nombre que le puso Osvaldo Soriano a la histórica casa de Belgrano, sobre la calle Arcos. 



“Los años tienen su significado, cada año que pasó en esta Argentina, plena de historias y de desgracias. Yo estoy muy satisfecho de la vida que hice, aunque pagué bien caro todas las acciones por más democracia. Cuántos héroes tuvimos, olvidados completamente, que dieron su vida, exiliados por el destino del país”, dice Osvaldo en un breve video filmado en el patio de su casa, rodeado de sus plantas y libros –esos seres que él define como “sabios” por el silencio que guardan– en los días previos a su cumpleaños. El autor de excepcionales ensayos como Los anarquistas expropiadores, Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia y La Patagonia rebelde admite que “fue hermoso seguir de cerca el destino del país; interpretar la historia y llevarla a cabo, en un país lleno de historias y de traiciones también al espíritu democrático”. 

El viejo rebelde pelea y resiste. Nadie acallará su voz. No pudieron hacerlo cuando tuvo que exiliarse en Alemania en 1975, después de que “los heraldos negros” prohibieron su obra y lo amenazaron de muerte. ¿Hay mejor regalo, para sus lectores, que escucharlo y volverlo a leer todas las veces que sean necesarias?  “Lo mejor que podemos hacer en nuestras vidas es tratar de llevar a cabo el destino, el ímpetu, de todos aquellos que querían un país bien democrático, un país de la igualdad –plantea el autor de la novela Rainer y Minou–. Seguiremos luchando para que nuestra rica historia se vea cada vez más cerca, y para que aprendamos de nuestros héroes diarios, cuánto hicieron. No demos pasos atrás; más democracia, más igualdad”.



Ana, la hija de Osvaldo, cuenta a Página12 que Mi viejo rebelde es una película “muy casera”, una especie de retrato íntimo del historiador y periodista. “Desde siempre he filmado a mi padre en privado, con su humor, sus cosas cotidianas, pero también su trabajo, sus comentarios, las charlas con la familia. Es el ojo de la hija, en el que prevalece seguramente lo familiar, pero creo que justamente es eso lo que hace más humano a Osvaldo para el que lo conoce por sus obras. No soy profesional del cine, pero en este caso hice este film para mi padre, para su cumple. No busqué la perfección de la imagen, sino más que nada quise documentar mucha vida vivida juntos”. Lejos de eclipsar la imagen pública del autor de Rebeldía y esperanza, En camino al paraíso, Ventana a Plaza de Mayo y Fútbol argentino, Ana bucea en lo doméstico, lo que no se ve ni se conoce puertas adentro. El espíritu combativo de su padre –ella bien lo sabe– es conocido. Si antes denunció la explotación y muerte de peones rurales en la Patagonia y acompañó a las Madres de Plaza de Mayo, ahora apela al ingenio de la palabra para protestar contra el avasallamiento de los derechos humanos y sociales del gobierno de Mauricio Macri, que para Osvaldo, ya lo ha dicho, “es como volver a la Edad Media”.

El año pasado publicó una bella y dolorosa carta por la desaparición de Santiago Maldonado. “Detrás del rostro de otro desaparecido, andaremos sin desandar ni un solo milímetro recorrido”, alentó Bayer en este texto que se publicó en La garganta poderosa. “Y a ustedes, hermanas, hermanos mapuches, los abrazo una vez más en la misma lucha, en la misma resistencia, en la misma dignidad, esa que nació hace siglos y vale la pena reconocer, porque no sólo supo trascender, también se supo hacer valer a fuerza de conciencia, sin ejercer más violencia que los saberes organizados, frente a ejércitos de robots armados”. 

 


Luego del asesinato de Rafael Nahuel, en el marco de una nueva represión al pueblo mapuche, el historiador grabó un video en el que cuestionó el accionar de la Justicia y las fuerzas represivas. “Señor Juez Villanueva, usted es quien ordenó un desmedido operativo en el que participó la Policía Federal para apresar a los miembros de la comunidad mapuche del Lof Lafken (...). Y para garantizar el desalojo y la represión cortó la Ruta 40 en un radio de diez kilómetros con la Gendarmería Nacional contra familias mapuches, la mayoría de ellos mujeres y niños, vulnerando todos los reconocimientos legales e internacionales”.

El viejo rebelde prometió que vivirá hasta los 100 años. Hay que ver sus pestañas haciendo cabriolas en el marco de su mirada cristalina cuando habla de su “amada” Marlene Dietrich, la actriz y cantante alemana que puntualmente todas las noches sigue cantándole canciones, justo cuando Osvaldo cierra los ojos y empieza a soñar. El sueño –y la lucha– continúan.


Este artículo fue publicado originalmente el día 17 de febrero de 2018 en Página12 

Fuentes de Información: Artículo publicado por Silvia Friera en Página12, FilmAffinity, Osvaldo Bayer Página Oficial.


Ver documental completo en Youtube.

Vingt-quatre heures de la vie d'un clown

Título original: Vingt-quatre heures de la vie d'un clown (24 horas de la vida de un clown)
Dirección: Jean-Pierre Melville
Guión: Jean-Pierre Melville
Intervienen: Aristodemo Frediani “Beby”, Louis Maïss.
Producción: Melville Productions (FR)
País de producción: Francia
Año: 1946 
Duración: 18 min.   














Relato sobre un día en la vida de Beby, un payaso profesional: sus recuerdos, su trabajo y su vida cotidiana.




24 horas de la vida de un clown
por Sr. Feliú y Javier Jiménez en Circo Méliès
 
El director de cine francés Jean Pierre Melville (Jean-Pierre Grumbach), considerado como el padre de la nouvelle vague, realiza en 1945 su primera película, un curioso reportaje sobre el payaso Beby, Vingt-quatre heures de la vie d'un clown, un documental sobre este interesante payaso que trabajó durante un tiempo (ver la ilustración) con el considerado mejor carablanca de todos los tiempos, el famoso Antonet. En la película, Beby está trabajando con el clown Maïss en el Circo Medrano de París obteniendo un éxito notable.

El cortometraje supone un acercamiento al universo y la intimidad de los célebres artistas de la época (años 40), ahora olvidados y el director la realiza después de montar su propia productora tras su decisión de convertirse en realizador de cine, así que la película está realizada con un presupuesto bastante bajo. Aún así, la película resulta muy interesante ya que traza una biografía del payaso Beby con fotografías de archivo, podemos ver el ya desaparecido Circo Medrano y el camerino de los payasos donde estos se maquillan y hasta un trocito de su actuación. El título está inspirado en el libro de Stefan Zweig "Vingt-Quatre Heures de la vie d'une femme".


Fuentes de información: Circo Méliès, Patio de Butacas, IMDB, Unifrance, Montserrat Perez.




Ver en Youtube.

Love Strip

Título original: Love Strip (Las noches y los días de Pepe González)
Dirección, guión y camara: Tony Macousqui
Guión y camara: Tony Macousqui
Montaje: Laura Celada, Cristina García Hinojo, Javier González Guerra, Alejandro Mediavilla, Albert Pozo, Ainara Torres y Jaime Vieco.
Sonido:  Jaime Vieco, Alejandro Mediavilla.
Música:  Jaime Vieco. 
Diseño: La Casa Fantasma
Productora:  La Casa Fantasma
Formato: Full HD
Intervienen: Domingo Álvarez, Carlos Avallone, Andrés Balcells, Miss Banbury Cross, Carrillo, Manel Domínguez Navarro, Jesús Durán, Fernando Fernández, Manel Ferrer, Luis García Mozos, Antonio Gómez, Víctor Guerrero, Antoni Guiral, Daniel Herrera Erro, Rafael López Espí, Juan Llop, Esteban Maroto, Antonio Martín, Esteban Martínez, Laura Massagué, José María Miralles, Marcelo Miralles, Enrique Montserrat, Lorenzo Pastor, Carles Prunés, Albert Pujolar, Víctor Ramos, Lluís Ribas, Sanjulián, Enric Torres, Adolfo Usero, Victoria Utrilla, Victoria Vingut, Violeta La Burra.Idioma: Castellano con subtítulos en inglés. País de producción: España
Año: 2016
Duración: 37 min.
Web oficial: www.vampilovestrip.com



·Retratos sobrenaturales y vampiras extraterrestres: La misteriosa vida del dibujante Pepe González en un docu-thriller online.


A principios de los años 80, el barcelonés José González Navarro era uno de los dibujantes más admirados del mundo. La conmovedora belleza de sus personajes femeninos había revolucionado el cómic romántico de los 60 y convertido a Vampirella en un icono de la cultura pop de los 70. Pero todo eso a Pepe le traía sin cuidado. Genial. Inconsciente. Autodestructivo. En la cima de su popularidad, Pepe decide abandonar el cómic para volcar su talento en una colección de retratos más que hiperrealistas, sobrenaturales, de la que siempre fue su gran obsesión: Marilyn Monroe. A partir de entonces y hasta la noticia de su fallecimiento, muy poco volvería a saberse de él. 

El 15 de marzo de 2009, mientras Pepe González agoniza en el Hospital Clínic de Barcelona, el documentalista Tony Macousqui se dedica a grabar uno de los últimos domingos del Mercat de Sant Antoni. El inminente inicio de unas drásticas obras de remodelación le ha traído de vuelta al escenario de su infancia: tebeos para niñas, fotonovelas románticas, cómics de terror... Macousqui planea realizar una crónica del pulp fiction español de los 60 y 70. Para ello ha redactado una lista de títulos trasnochados y autores imprescindibles, encabezada por esa combinación de tres palabras que en su adolescencia creyó mágicas: Pepe, Vampirella, González. Tres días después, a Macousqui se le atragantará el desayuno al encontrar esas tres palabras en la sección de necrológicas. 


7 de abril de 2009. La necrológica era muy escueta y no aclaraba las circunstancias de su muerte. Setenta años. Una larga enfermedad. Resistiéndose a aceptar que el destino ha cancelado para siempre su entrevista con Pepe González, Macousqui sigue el rastro de un comentario publicado en internet ("Tus amigos del Ros Negre nunca te olvidaremos, Pepe") y consigue localizar el domicilio del dibujante en el preciso instante en que todos sus objetos personales están siendo arrojados a un contenedor de desperdicios. Dibujos, fotografías, recortes... Para desentrañar el verdadero significado de ese torbellino de papelotes, el documentalista está dispuesto a interrogar a todas aquellas personas que de un modo u otro colaboraron en los cómics de Vampirella. Portadistas, dibujantes, guionistas, jefes de producción, incluso las modelos que inspiraron el personaje. Nadie está libre de sospecha. 

La cruda realidad es que Pepe González murió en la indigencia. Y aunque solía decir que su cadáver debía ser arrojado a la basura, finalmente sus restos mortales habían sido depositados en la misma tumba donde yace quien durante tantísimos años fuera su mentor, representante, editor y colega del alma, don Josep Toutain, fundador de la mítica agencia Selecciones Ilustradas. En sus años dorados, la agencia había llegado a contar con un centenar de artistas que producían infinidad de cómics e ilustraciones de romance, acción y terror para editoriales europeas y americanas. Pepe había sido el dibujante más carismático y mimado de Selecciones Ilustradas. Quizás también su principal víctima. 



24 de agosto de 2010. En su obsesivo empeño por retratar la vida del famoso dibujante de vampiras, Macousqui está a punto de resucitar los peores fantasmas de Selecciones Ilustradas. Un nuevo y sorprendente hallazgo le obligará a localizar a todos los náufragos de la agencia. A partir de entonces, y hasta la noticia del estreno de "Love Strip", nada bueno volvería a saberse de él.

- Fuentes de Información: "La Casa Fantasma" vampilovestrip.com


Ver trailer













Ver Episodio 5: Las noches y los días de Pepe González en Youtube.

David Bowie and the Story of Ziggy Stardust

Título original: David Bowie & the Story of Ziggy Stardust 
Dirección: James Hale
Guión: James Hale
Música: David Bowie
Intervienen: David Bowie, Elton John, Marc Almond, Cherie Currie, Rodney Bingenheimer, Trevor Bolder, John Cambridge, Mike Garson, Dana Gillespie, Steve Harley, Peter Hook, Gary Kemp, Holly Johnson, Mick Woodmansey
Productora: British Broadcasting Corporation (BBC) / BBC Cymru Wales
País de producción: Reino Unido 
Año: 2012
Duración: 60 min.








En 1972, "The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars" invadió las mentes de la nueva generación con una mezcla letal de rock 'n' roll extraterrestre, sexualidad andrógina y vistosas actuaciones teatrales, convirtiendo a David Bowie en el mayor fenómeno musical de la década. Pero para Bowie supuso un continuo esfuerzo acertar con la fórmula correcta que le llevase hasta el éxito. Este documental de la BBC, narrado por Jarvis Coker -gran fan del cantante-, revela la misión de Bowie a las estrellas a través de los músicos y compañeros que le acompañaron en el viaje musical que le hizo dudar de su verdadera identidad y le llevó a forzar la desaparición de su alter ego alienígena, Ziggy Stardust. (FILMAFFINITY)



"The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars" o también conocido simplemente como Ziggy Stardust, es un álbum conceptual publicado por David Bowie en 1972. Fue el disco con el que el artista consiguió llegar a las grandes audiencias y está considerado uno de los mejores álbumes de su carrera y el más representativo del glam rock.


 También ha sido incluido en la mayoría de las listas de los mejores discos de la historia del rock que elabora la prensa especializada y ha influido a numerosos grupos y artistas desde que se publicó. El álbum narra la historia de Ziggy Stardust, un extraterrestre bisexual de imagen andrógina que se convierte en estrella del rock con el que Bowie quiso combinar la ciencia ficción y el teatro japonés kabuki. Este personaje fue el primer alter ego que adoptó Bowie en su carrera, al que posteriormente seguirían otros como Aladdin Sane o el Duque Blanco.

El disco comienza con Ziggy revelando a los habitantes de la tierra que sólo quedan cinco años para que su planeta desaparezca, tras lo que decide convertirse en un "mesías del rock" para salvarlo de la destrucción.

Finalmente termina por abandonar sus objetivos y siendo víctima de su propio éxito. "The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars" invadió las mentes de la nueva generación con una mezcla letal de rock 'n' roll extraterrestre, sexualidad andrógina y vistosas actuaciones teatrales, convirtiendo a David Bowie en el mayor fenómeno musical de la década. Pero para Bowie supuso un continuo esfuerzo acertar con la fórmula correcta que lo llevase hasta el éxito.

 Este documental de la BBC revela la misión de Bowie a las estrellas a través de los músicos y compañeros que lo acompañaron en el viaje musical que lo hizo dudar de su verdadera identidad y lo llevó a forzar la desaparición de su alter ego alienígena, Ziggy Stardust.

Fuentes de Información: Filmaffinity, Youtube.




Crumb

Título original: Crumb
Dirección:  Terry Zwigoff
Producción: Terry Zwigoff, Lynn O'Donnell, David Lynch
Música: David Boeddinghaus
Fotografía: Maryse Alberti
Montaje: Victor Livingston
Intervienen: Robert Crumb
País de producción: Estados Unidos
Año: 1995
Idioma: Inglés con subtítulos en castellano.
Duración: 120 min.










Documental sobre la vida del dibujante de cómics underground por excelencia, Robert Crumb, autor entre otros de personajes como Fritz el Gato. Una persona excéntrica, a partes iguales entrañable y enfermiza, cuyo arte ha estado en boca de todos desde hace más de 30 años. (Fimaffinity)


Crumb es un documental de 1994 sobre el artista del cómic underground Robert Crumb (R. Crumb) y su familia. Dirigido por Terry Zwigoff y producido por Lynn O'Donnell y David Lynch, el documental fue muy elogiado, recibiendo además el gran premio del jurado y el premio a la mejor fotografía en el Festival de Cine de Sundance. Fue lanzado en Estados Unidos el 28 de abril de 1995, habiéndose proyectado en festivales de cine el año previo. 

Crumb es una película sobre las experiencias y personajes de la familia Crumb, particularmente los hermanos de Crumb, Maxon y Charles, su esposa y sus hijos (sus hermanas se rehusaron a ser entrevistadas). Aunque Zwigoff tenía el consentimiento de los hermanos Crumb, algunos cuestionaron la capacidad del hermano más trastornado de proveer ese consentimiento. 

Al principio Robert Crumb no quería hacer la película, pero finalmente se puso de acuerdo. Hubo un rumor, creado accidentalmente por el crítico Roger Ebert, que Terry Zwigoff hizo cooperar a Crumb amenazando con dispararse. Ebert lo esclareció en los comentarios de una posterior reedición de la película de Criterion Collection. Ebert dice que "podría ser verdad que la vida de Zwigoff fue salvada, porque sí hizo la película".

Durante los nueve años que llevó hacer el documental, Zwigoff dijo que "recibía un promedio de 200 dólares al mes de ingresos y vivía con un dolor de espalda tan intenso que pasé tres años con un arma cargada en la almohada al lado de mi cama, tratando de tener el valor de matarme".

Robert Crumb 

Robert Crumb ( Filadelfia, Pensilvania, 30 de agosto de 1943) es un historietista, ilustrador y músico estadounidense. Fue uno de los fundadores del cómic underground y es quizá la figura más destacada de dicho movimiento. Aunque es uno de los más conocidos autores de cómic, su carrera se ha desarrollado siempre al margen de la industria.

La popularidad a través del underground

Utilizando el estilo de las tiras de prensa de comienzos del siglo XX, Crumb abordaba abiertamente en Zap Comix el sexo y la crítica política, lo cual resultó enormemente transgresivo en aquellos años, sobre todo teniendo en cuenta que el cómic en Estados Unidos había estado tradicionalmente orientado hacia el público juvenil. El éxito de su publicación atrajo a otros artistas interesados en la contracultura, y Crumb abrió las páginas de Zap Comix a autores como Spain Rodriguez, Rick Griffin, S. Clay Wilson, Victor Moscoso, Robert Williams y Gilbert Shelton.

En las páginas de Zap Comix, del East Village Other, de Oz y de muchas otras publicaciones underground, Crumb creó personajes que se convirtieron en iconos de la contracultura, como Mr. Natural, el Gato Fritz, Flakey Foont, Shuman the Human o Angelfood McSpade, los cuales "sienten el asco de la gran ciudad, son los sujetos a reprimir o exterminar porque no participan del modo de vida norteamericano" y exhiben "la perturbadora idea de que hay que gozar de la vida y rechazar todas las imposiciones".

Crumb alcanzó con ellos una gran popularidad, y recibió encargos para diseñar portadas de discos de rock; obra suya es la cubierta del álbum "Cheap Thrills"(1968), del grupo Big Brother and the Holding Company, cuya cantante era Janis Joplin.

El director de películas de animación Ralph Bakshi produjo en 1972 un largometraje de dibujos animados sobre el gato Fritz (que fue, por cierto, la primera película de dibujos animados clasificada "X"). A pesar del éxito del filme, Crumb estuvo siempre en desacuerdo con la adaptación de su personaje al cine, y mostró su disgusto "matando" a Fritz en "The people's comics" (1972), cuando una mujer-avestruz le destroza la cabeza con un picahielos.

El retiro del mundanal ruido

En los años siguientes, decidió retirarse a una granja apartada, rechazando incluso ofertas de los Rolling Stones para dibujarles una portada. Tras la crisis de su primer matrimonio, se casó con Aline Kominsky, también dibujante de cómics, con la que colaboró en numerosas ocasiones. Continuó colaborando en innumerables publicaciones más o menos underground, desarrollando sus historietas autobiográficas - para algunos, lo más interesante de su obra -, en las que se explaya, entre otras cosas, sobre su difícil relación con las mujeres (notablemente mejorada cuando alcanzó el éxito, como él cínicamente admite) o su afición por el blues de los primeros tiempos. Su interés por la música no se limitó al coleccionismo (compulsivo) de discos de 78 r.p.m., sino que llegó a fundar su propio grupo de música tradicional, los Cheap Suit Serenaders, en el que toca el banjo. Gracias a su interés por el coleccionismo de discos antiguos, conoció al guionista Harvey Pekar, con quien colaboró en el cómic "American Splendor" (1976). Ese mismo año habría abandonado también el consumo de hierba, según confesión del propio autor a Harvey Kurtzman.

Weirdo y la historieta alternativa

En marzo de 1981 fundó la revista Weirdo, que dirigió hasta su décimo número, cediendo el testigo a Peter Bagge; cuando Bagge se retiró, en el número 17, la dirección pasó a la esposa de Crumb, Aline Kominsky, hasta su cierre en el número 27.

Estancia en Francia

En 1991 se instaló con Aline en el sur de Francia. Al año siguiente, su obra fue objeto de una importante exposición en el Festival del Cómic de Angulema. En 1994, Terry Zwigoff, viejo amigo de Crumb, dirigió un documental sobre su vida (Crumb), en el que tanto el artista como sus familiares colaboraron con absoluta entrega, y que es un documento indispensable para conocer sus peculiares obsesiones y su entorno familiar, marcado por las educación represiva de sus padres y las enfermedades mentales que fueron desarrollando sus hermanos.

Obra

El estilo gráfico de Crumb mezcla influencias de artistas de los primeros años del cómic, como Billy DeBeck, autor de la tira de "Barney Google", C.E. Brock, Rube Goldberg y E.C. Segar (creador de Popeye). El autor ha citado también entre sus mayores influencias a Carl Barks (que dibujó para Disney historietas del Pato Donald), Harvey Kurtzman y John Stanley, el segundo autor de "La pequeña Lulú", que adaptó para historieta larga.

En el terreno ideológico, el divulgador Javier Coma observa en los primeros cómics de Crumb, "por debajo de su enfrentamiento al Sistema, una postura crítica hacia las degeneraciones sociopolíticas de la contestación", apuntándose "los retornos nostálgicos de Crumb a una vida anti-urbana pretérita, poetizada por las viejas costumbres y la genuina música popular".

Fuentes de información: Wikipedia, FilmAffinity, Teledocumentales.



Ver en ok.ru en V.O. con subtítulos en castellano.
Ver en VK en V.O. con subtítulos en castellano.

Quiero tener una ferretería en Andalucía

Título original: Quiero tener una ferretería en Andalucía
Dirección: Carles Prats
Guión: Javier Navarrete, Antonio Jesús García, Carles Prats
Fotografía: Antonio Jesús García, Carla Söme, Javier Navarrete, María Prats, Sol Úbeda
Productora: Prats Works
País de producción: España
Año: 2011
Duración: 78 min.
















Emotivo y ameno documental sobre las andanzas de Joe Strummer, el indiscutible líder de The Clash, por Andalucía. Está rodado con buena mano por Carles Prats, que cuenta ya con varios trabajos documentales sobre pop-rock. Así, por ejemplo, tenemos también en Cameo el premiado Loquillo: Leyenda Urbana que no se habrá perdido ni uno sólo de los fans de El Loco. Tampoco se perderán este trabajado relato sobre Joe Strummer en Granada y Almería.

Joe no cumplió su deseo de tener una ferretería en Andalucía, pero sí consiguió que un puñado de personas aún recuerden su humanidad, su humildad y su gran personalidad. Él amaba a la gente sin medida y así le amaron a él…y algunos le seguimos venerando. Su historia de amor con Andalucía comenzó a mediados de los 70 cuando Paloma (The Slits) y su hermana Esperanza, le enseñaron cosas de aquí. Joe se enamoró de un disco de poetas de Paco Ibáñez y de Lorca y para acá que se vino en busca de su rastro.

En la película tenemos actuaciones en Guerrero García (ex 091 y a quienes produjo su Más de 100 lobos) y de su amigo El Doghouse. También aparece reflejado su amor por el flamenco de verdad y su entrega por todos los niños, los suyos y los de los demás. A ellos también les irradiaba su carisma personal. Hay buenas anécdotas sobre cómo conducía sin carnet, cuando perdió su Dodge o cuando afirmaba que había que llevar siempre una casette de Manolo Escobar en el coche por si te paraba la policía.

Y no faltan referencias a los Clash; Strummer se mostró ante sus amigos apenado y arrepentido por haber expulsado a Mick Jones de la banda. A eso le podemos sumar imágenes del desierto donde rodó su “Straight To Hell” y también de los pueblos y lugares que más le marcaron, especialmente el bar de Jo.

Ningún seguidor mediano de The Clash debiera perderse esta película llena de humanidad. La misma que tuvo él.

Txema Mañeru


Fuentes de información: Stay Free, Film Affinity, Paisajes Eléctricos.




Antonio Gaudí


Título original: Antonio Gaudí (アントニー・ガウディー)
Dirección: Hiroshi Teshigahara
Dirección de fotografía: Junichi Segawa, Yoshikazu Yanagida, Ryu Segawa
Montaje: Eiko Yoshida
Música y efectos de sonido: Tōru Takemitsu, Kurodo Mori, Shinji Hori
Producción: Hiroshi Teshigahara, Noriko Nomura
País de producción: Japón 
Año: 1984
Duración: 72 min.














Contra la línea recta. Antonio Gaudí de Hiroshi Teshigahara

"En Gaudí se resuelve en un equilibrio exacto el ajuste de cuentas entre el alma, que tiende a lo alto, y la gravedad, que tira hacia abajo. Una tensión entre el espíritu y la forma que alienta también la obra de Teshigahara, autor de “La mujer de la arena” y “El rostro ajeno”. Un cineasta, sin duda, con intenciones trascendentes"

Por Santiago Rubín de Celís.





Hace ya algún tiempo en estas mismas páginas Manuel Asín reflexionaba, a propósito de Arquitectura imaginaria (Imaginäre Arkitektur- Der Baumesiter Hans Scharoun, 1995) de Hartmut Bitomsky, sobre la dificultad de filmar la arquitectura, “sobre la imposibilidad de hacerlo directamente”. El cineasta que persevera en capturar un espacio arquitectónico con la ayuda de su cámara es derrotado de antemano: el espacio resultante de esos intentos “no se puede decir que coincida con ningún espacio edificado”. Como en el caso de la de Bitomsky, por muy fascinantes que sean los resultados, la película es la película y los edificios, de Hans Scharoun en aquel caso, algo evidentemente muy distinto. Son otra cosa. La primera verdadera dificultad con la que se encuentra la cámara cuando filma la ciudad, o un determinado espacio arquitectónico, es su incapacidad para verlos como lo haríamos nosotros mismos. “Dos sistemas de visión, dos percepciones opuestas” : la de la cámara ─ciclópea, monocular, que nos impone rigurosamente un punto de vista centrado, parcial, limitado(r), obtenida gracias a una síntesis de tiempos y espacios deshilachados─ frente a nuestra percepción visual “continua” del mundo sensible que nos rodea. Con la brillantez que le caracteriza, Jean-Louis Comolli, en su texto “La ciudad filmada”, ha desglosado minuciosamente la problemática derivada de este dilema, cosa que no parece haber desanimado (ni seguramente lo hará, claro) a ningún cineasta a la hora de seguir filmando la arquitectura. Ni siquiera a él mismo, como atestigua, sin ir más lejos, su embriagadora Marseille contre Marseille (1996), filmada a la sombra de éste y otros de sus escritos.



Una atracción sin violencia, pero difícil de resistir, es la que llevó a otro de estos cineastas, digamos “testarudos”, el japonés Hiroshi Teshigahara, del que conocíamos sus colaboraciones con Kōbō Abe pero casi nada de su obra documental, a filmar Antonio Gaudí (1985). Después de un largo período alejado del cine, a la cabeza de la escuela familiar de ikebana tras la muerte de su padre, Teshigahara es tentado doblemente: primero, por la propia actividad de volver a filmar; después, con que el objetivo de sus imágenes sea la obra del arquitecto catalán, tan decisivo en sus años de formación. Parafraseando a Georg Simmel, en Antoni Gaudí se resuelve en un equilibrio exacto el ajuste de cuentas entre el alma, que tiende a lo alto, y la gravedad, que tira hacia abajo. Una tensión, entre el espíritu y la forma, que alienta también la obra del autor de La mujer de la arena (Suna no onna, 1964) y El rostro ajeno (Tanin no kao, 1966), un cineasta, sin duda, con intenciones trascendentes. ¿Amor a primera vista? ¿Afinidades electivas? Dejando a un lado la pasión nipona ─escrita, la palabra “pasión” me parece diminuta para expresar un entusiasmo que merece un análisis sociológico pormenorizado─ por el arquitecto, lo cierto es que los japoneses aprecian mucho las formas serpenteantes y nudosas, que el Shinto adora como go-shintai: la morada en la que residen los espíritus sagrados. Unas formas sinuosas, de gran importancia también en los arreglos florales, por ejemplo, omnipresentes en la arquitectura orgánica del catalán. En común, esa “rebelión en contra de la línea recta” a la que Eric Rohmer (a santo de uno de los filmes de Frank Tashlin) se refirió en Cahiers du cinéma. ¿No sería esta común insurrección un hermoso punto de partida para rastrear los vínculos secretos entre Teshigahara y Gaudí?

El japonés filma edificios como La Pedrera, el Palau Güell o la Casa Batlló, o espacios arquitectónicos como el Jardín de las Hespérides, con una admiración ─cuando no devoción─ que, de algún modo, preludia su giro al clasicismo, la monumentalidad de sus dramas históricos de estética tradicional Rikyu (1989) y Basara, la princesa Goh (Gô-hime, 1992), películas que cierran su filmografía. Un “estilo monumental”, madurado seguramente en el medio ambiente tradicional de su nueva profesión (no solo el ikebana, también otras expresiones artísticas como la caligrafía, la cerámica o las instalaciones hechas con bambú), alejado del sus primeras obras, cuya finalidad no es otra que la de “representar la historia, la cultura y las tradiciones japonesas de un modo sacramental”, la de mantener esos “bienes sagrados” incorruptos en el tiempo como las reliquias de un santo. Resulta curioso, al respecto, comparar Antonio Gaudí con su película inmediatamente anterior, el cortometraje Sculpture mouvante – Jean Tinguely (1981), que muchas filmografías ─IMDb, sin ir más lejos─ no incluyen entre sus obras. En ella, no encontramos ese fervor sacramental a la hora de mostrar las “máquinas-escultura” del artista suizo. Pero las diferencias no se limitan a la mirada, claro. Su forma de reportaje, la narración sempiterna, la simplicidad didáctica de su estructura, lo intencional de una puesta en escena transparente lo sitúan de la parte de obras primerizas como los cortos Hokusai (1953) o Ikebana (1956). Antonio Gaudí es otra cosa. Viéndola, no solo acusamos un evidente alejamiento formal (del que ese monumentalismo tendría gran parte de culpa, desde luego), sino que, a las claras, su intención, su propia concepción, diríamos, lejos ya de la inmediatez del mero testimonio documental de aquellas, va mucho más lejos, alcanzando esa trascendencia a través de la forma a la que aspiran sus mejores trabajos.





En alguna parte, no estoy seguro dónde, Walter Benjamin ha escrito: “El recogimiento ante la obra de arte invita a la inmersión en la misma”, y me parece que aquí  está el quid de la cuestión, el punto de partida a partir del cual Teshigahara ha construido su película. Prescindiendo casi por completo de la figura humana (la mayor parte de los edificios son filmados desiertos, sin otra presencia que la de la cámara), sin el recurso de la entrevista (con la breve excepción de Isidre Puig Boada), renunciando a comentario alguno que “acompañe” a las imágenes, el cineasta se/nos entrega a Gaudí mostrándonos su obra en vez de explicárnosla. En constante movimiento, ya sea a través de esos parsimoniosos travellings que parecen recorrer los espacios a cámara lenta ─imposible no pensar automáticamente en el Resnais de L’année dernière à Marienbad (1961) o Toute la mémoire du monde (1956)─ o de suntuosos paneos que barren unos interiores de sugerencias fantásticas, la cámara se desliza totalmente libre, imparable, se diría que hechizada (4) por los espacios que pretende “hacernos ver”. No hay puerta, escalera, ventana que se le resista. Eliminando todo lo accesorio (las secuencia de la sardana, los planos del arte románico catalán, de las formaciones rocosas autóctonas que contextualizan la obra del artista dentro de su propia cultura), concentrándose en el elaborado trabajo de cámara, cuyo fin es sobre todo traducir a términos sensuales las texturas del arquitecto, Teshigahara se convierte así en el flâneur ideal de la Ciudad Condal.

Fuentes de información: Blog & Docs, Criterion Collection30 Documentales de Arquitectura para ver el 2013 en ArchDaily Mexico.





 


Hiroshi Teshigahara




(Chiyoda, Tokio, Japón 28 de enero de 1927 - Tokio, Japón 14 de abril de 2001, 74 años)

Hiroshi Teshigahara (勅使河原 宏 ''Teshigahara Hiroshi''?, 28 de enero, 1927 - 14 de abril, 2001) fue un director de cine de vanguardia de origen japonés.

Nació en Tokio, hijo de Sofu Teshigahara, fundador y maestro de la Escuela Sogetsu de ikebana. En 1950 se graduó en pintura de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio Su carrera cinematográfica se inició en 1953 y dirigió su primer largometraje El escollo (Otoshiana, 1962) en colaboración del escritor Kōbō Abe y el compositor Tōru Takemitsu. La película ganó el Premio a nuevo a director de la NHK, y a lo largo de la década de 1960, Teshigahara continuó colaborando con Abe y Takemitsu en la filmación de nuevas películas, mientras simultáneamente perseguía otros intereses como la escultura o convertirse en maestro del arte floral japonés ikebana. En El Escollo basaría La cara de otro (Tanin no kao, 1966), y El hombre sin mapa (Moetsukita chizu, 1968).

En 1965, su película La mujer de la arena (Suna no onna, 1964) logró catapultarse a nominaciones nacionales e internacionales incluyendo la nominación al Óscar a la mejor película de habla no inglesa o el premio especial del jurado en el Festival de Cannes.1 En 1972, trabajó con el investigador y traductor japonés John Nathan para la película Summer Soldiers.

Desde mediados de 1970 en adelante, trabajó con menor frecuencia en largometrajes concentrándose en los documentales, destacando Antonio Gaudí, documental sobre la vida del arquitecto español que provocó una oleada de interés en todo Japón.

Desde 1980 fue director de la Escuela de Ikebana de Sogetsu hasta el día de su muerte, el 14 de abril de 2001 víctima de un mal sanguíneo.


La Mujer de las Dunas (砂の女)  (1964) 




 

Fuentes de Información: Wikipedia.

Marley


Dirección: Kevin Macdonald
Produción: Steve Bing, Chris Blackwell, Geraldine Hawkins, Ziggy Marley, Suzette Newman, Zach Schwartz, Charles Steel.
Fotografía: Mike Eley, Alwin H. Küchler, Wally Pfister .
Montaje: Dan Glendenning
Idioma: Inglés con subtítulos en castellano.
Produce: Shangri-La Entertainment, Tuff Gong Pictures, Cowboy Films
País de producción: Inglaterra, E.E.U.U.
Año: 2012
Duración: 145 min
Web oficial: Marley The Movie 










Marley, de Kevin MacDonald es uno de los documentales del año, un exhaustivo trabajo gracias al que descubrimos la personalidad del Rey del Reggae mediante los testimonios de la familia Marley y sus amigos (sobre todo Chris Blackwell y Steve Bing), que además han cedido, por primera vez, imágenes privadas e inéditas de Bob Marley. Y todo amenizado con los mejores temas del cantante. Dos horas emocionantes.

Una película que es el mejor retrato de un ídolo de la música que consiguió un impacto tremendo en todo el mundo, siendo uno de los cantantes, compositores y activistas más influyentes de la historia; pero que también nos descubre a un joven que amaba la música y la vida, sobre todas las cosas. Sin olvidar sus luces y sombras, como su relación con las drogas y su agitada vida sentimental (tuvo 11 hijos con 7 mujeres distintas).

Un recorrido por su vida, que comienza en el corazón de Jamaica y que nos lleva por todo el mundo (Londres, África, EE.UU...) hasta su regreso a Miami para morir, a la edad de 36 años. Una película emocionante, divertida, tierna y con la mejor múisca del genio. Un documento que interesará tanto a sus fans como a los que desconocen la apasionante vida de este gran artísta.

Destacar el estupendo trabajo de documentación de su director, Kevin MacDonald, todo un experto en el tema, ya que ganó el Oscar al mejor documental  por One Day In September, en 2000,  y el Bafta a la mejor película por Touching the Void (2003) uno de los mejores documentales de los últimos años. Además ha dirigido películas como El último rey de Escocia, (Oscar al mejor actor para Forest Whitaker y premio Alexander Korda a la Mejor película británica), La sombra del poder (con Russell Crowe) y La legión del Águila. Y ha ganado el premio BFI al mejor libro del año por Emerich Pressburger: The llife and death of a Screenwritter.


Mucho más que un cantante

Bob Marley moría en 1981, a la edad de 36 años, cuando era una estrella mundial, un icono para muchos jóvenes, un ídolo que comprendió el poder transformador que tiene la música.

El mito de Marley permanece vivo, sus discos se siguen escuchando y su "misión" sigue vigente. El músico jamaicano adoptó la teología del rastafarismo y convirtió al emperador de Etiopía, Haile Selassie, en su Dios, en el hombre que salvaría a su pueblo, en la luz de la esperanza para la diáspora negra en todo el mundo.

Máximo exponente de la música reggae, a través de sus canciones se llega al alma de Jamaica. Sus letras hablan de amor, justicia social, de cambiar el mundo pero sin ejercer la violencia. Fomentó una corriente pacifista que todavía en la actualidad, tiene millones de seguidores.


La música en Trench Town, su barrio

El documental comienza con el nacimiento de Marley en Nine Miles, hijo de padre blanco y madre negra. Su progenitor, un capitán y funcionario británico, los abandonó un día después de la boda. Madre e hijo se instalaron en los terrenos de Trench Town, en Kingston, un barrio pobre y de residentes negros.

El joven Marley empezó a escuchar el rhythm und blues, y en esa línea compuso su primera música, conocida como ska, y que era vista en América como inmoral (Rolling Stones 1/5/2006).

En 1963 escribió "Judge Not", acerca del moralismo barato, y forma su grupo Bob Marley y los Wailers. Comenzó a trabajar con el productor más influyente de Kingston, Dodd, y a través de él conoce a Rita Anderson, la que sería su mujer.

El reggae, un estandarte cultural

Marley abrazó el culto rastafari poco después de la visita de Haile Selassie a Jamaica en 1966.

La creencia de Marley en Selassie contribuyó a profundizar en su música. Con el paso del tiempo, el ska y el rock steady dieron paso a un sonido nuevo: el reggae, que se convirtió en un estandarte cultural, corría ya el año 1968. Graba Catch a fire, el primer disco auténtico de reggae, que lanzó a Marley al estrellato.

"Las sinuosas canciones del jamaicano han sido consumidas por sucesivas generaciones desde su muerte, no solo por los que han seguido el rito de los rastas, y se ha apuntado a la liturgia canábica, sino también por gente que sería incapaz de liarse un porro" ( Diego Manrique, El País 7/05/2006).

(...)



Fuentes de información: Artículo de Jesús Jiménez publicado en RTVE, IMDb, Pelagatos (info y descargas),


Searching for Sugar Man




Título original: Searching for Sugar Man
Dirección: Malik Bendjelloul
Producción: Simon Chinn, Nicole Stott, George Chignell
Música: Sixto Rodríguez
Fotografía Camilla Skagerström
Montaje: Malik Bendjelloul
Intervienen: Steve Segerman, Dennis Coffey, Mike Theodore, Dan Dimaggio, Jerome Ferretti, Steve Rowland, Willem Moller, Craig Bartholomew-Strydrom, Ilse Assmann, Berry Gordon Jr, Steve M. Harris, Robbie Mann, Clarence Avant, Eva Rodríguez, Sixto Rodríguez, Regan Rodríguez, Sandra Rodríguez-Kennedy, Rick Emmerson, Rian Malan.
País de producción: Suecia, Reino Unido
Año: 2012
Idioma: Inglés con subtítulos en castellano
Duración: 86 min.








Rodriguez era un cantante estadounidense que vivía en Detroit (Michigan) y trabajaba cantando en bares. Era un hombre del cual se sabía casi nada. A fines de los años 1960 fue contactado por dos productores musicales que lo convencieron de grabar un disco, Cold Fact (1970), el cual no tuvo mucho éxito comercial. A pesar de esto, Rodriguez fue posteriormente contactado por otro productor, con quien grabó un segundo disco, Coming from Reality (1971), el que tampoco tuvo buenas ventas en Estados Unidos.

La carrera de Rodriguez no fue un completo fracaso. Su trabajo fue mejor recibido en Sudáfrica, donde las letras de sus canciones y el misterio que rodeaban al cantante lo transformaron en una figura popular entre los jóvenes del país. Su álbum Cold Fact fue adoptado como un símbolo de la lucha contra el apartheid. Debido a sus letras, varias de sus canciones fueron prohibidas por la South African Broadcasting Corporation. Músicos como Koos Kombuis, Willem Möller y Johannes Kerkorrel fueron inspirados por el mensaje de Rodriguez. Tiempo después surgió el rumor de que el cantante se había suicidado en medio de un concierto.

A mediados de los años 1990, dos hombres llamados Stephen Segerman y Craig Strydom comenzaron a investigar acerca de la identidad de Rodriguez y la razón por la cual el cantante nunca supo acerca de su éxito en Sudáfrica. Para esto, examinaron las relaciones que existían entre las compañías discográficas e intentaron contactar a los productores que trabajaron con él. Strydom logró hablar con Mike Theodore, uno de los productores de Cold Fact, y al preguntarle cómo se había suicidado el cantante, Theodore le dijo que Rodriguez no estaba muerto. Strydom escribió un artículo sobre su búsqueda y Segerman fue posteriormente contactado por Eva, la hija del cantante.

Tras estas escenas, el propio Rodriguez conversa con los documentalistas acerca de su vida. El cantante revela que nunca supo acerca de su éxito en Sudáfrica, y que tras grabar sus dos discos no pudo seguir dedicándose a la música y trabajó en la construcción. También se narra el viaje que hizo Rodriguez a Sudáfrica en marzo de 1998, donde tocó seis conciertos. Luego de esto, el cantante siguió viviendo de forma modesta en Detroit, regresando de forma esporádica al país africano para tocar algunos conciertos.

Fuentes de información: Wikipedia, Documaniático (info y descargas), PirateBay (descargas)

Trailer Oficial









Extras

Discografía de Sixto Rodriguez:



Cold Fact 


Cold Fact fue el primer álbum del músico y compositor estadounidense Rodríguez, editado en marzo de 1970 por el sello Sussex Records. Incluye canciones que combinan folk rock, rock psicodélico y pop con letras de contenido social.

Repercusión

Las ventas del disco fracasaron en Estados Unidos debido en parte a que su sello era distribuido por Buddah Records, otra compañía discográfica que apenas tenía acceso al circuito de emisoras Fm orientado en ese entonces a divulgar artistas de géneros similares.

Sin embargo se convirtió en un disco de culto en Sudáfrica donde vendió alrededor de 60.000 copias, una cifra inusual para ese país, sin contar la distribución en bootlegs. La razón principal de este éxito se hallaba en que las letras de las canciones sintonizaban con el clima de disconformidad de amplios sectores de la población joven blanca con el apartheid, el rechazo al servicio militar obligatorio para blancos y el clima de represión cultural y sexual imperante en los años 1970 en la sociedad sudafricana.


También alcanzó gran difusión en Australia y Nueva Zelanda, en base a lo cual Rodríguez realizó una gira por estos países entre 1979 y 1980. El éxito que este disco tuvo en los países de habla inglesa del hemisferio sur y su estatus como uno de los símbolos de la contracultura sudafricana en tiempos del apartheid, fueron durante muchos años desconocidos por el propio Rodríguez.


En 2008 fue reeditado en Estados Unidos por el sello Light in the Attic.








Coming from Reality, de 1971, es el segundo y último álbum de estudio, hasta la fecha, del músico y compositor estadounidense Rodríguez. Al igual que Cold Fact, su primer álbum, también se caracteriza por sus canciones que combinan folk rock, rock psicodélico y pop con letras de contenido social.


Fue reeditado en Sudáfrica, en 1976, con el nombre de After the Fact. En mayo de 2009 lo reeditó Light in the Attic Records.




Escuchar online en Youtube.




Dead Men Don't Tour 

Rodriguez in South Africa 1998 
(TV Documentary) 



    Uploaded by kind permission of Tonia Moller (nee Selley).

    Directed by Tonia Selley, Dead Men Don't Tour, was first broadcast on SABC 3 at 9.30pm on the 5th July 2001 just after 'Ripley's Believe Or Not'.

    This film features wonderful concert footage, backstage antics, interviews with Craig Bartholomew Strydom and Stephen "Sugar" Segerman, Rodriguez and his family, the promoters, the fans and the musicians.

    All live footage was filmed at the concerts in Pretoria, Durban and the Blues Room in Johannesburg.

    The soundtrack for the documentary is based on the Live Fact CD with video collages from the various performances. The concert footage is linked with interviews, backstage antics, rehearsals, etc.


    I Wonder / Inner City Blues / Jane S. Piddy / Sugar Man / A Most Disgusting Song / Like Janis / Establishment Blues / Climb Up On My Music / I Wonder by Generation EXT (filmed during the studio recording) / Forget It

    Produced by Incha Productions
    Executive producers: Georgina Parkin and Charles Watson
    Directed by Tonia Selley
    Edited by Cathy Winter

    http://rodriguezandbigsky.com/

    http://sugarman.org





    La maleta mexicana

    Título original: La maleta mexicana
    Dirección: Trisha Ziff
    Guión: Trisha Ziff
    Música: Michael Nyman, Gerard Pastor
    Fotografía: Claudio Rocha
    Países de producción: Coproducción México-España-USA; 
    Produce: 212 Berlin / Mallerich Films / TVE
    Año: 2011
    Duración: 89 min.
    Web oficial: http://www.maletamexicana.com












    Nuestra siguiente historia empezó en una maleta. La encontraron en Mexico, en 1995. Dentro habia 4.500 fotografias de la guerra civil española que hicieron fotoperiodistas como Robert Capa o Gerda Taro. Eran niños, jovenes y adultos que miraban al objetivo de la cámara reflejando el miedo, la incertidumbre o la tristeza de aquellos años dificiles en España. Hasta aqui esta historia tendría poco de novedad... pero hace unos meses, el Museo Nacional de Cataluña y el Periódico de Cataluña se propusieron el reto de encontrar aquellos rostros de la guerra y juntarlos en una exposición. A pesar de haber pasado 75 años, decenas de personas han podido recuperar algunos instantes de su pasado o reconocer en las fotos a sus familiares. Informe Semanal ha sido testigo de ese reencuentro con la historia. *1


    La historia de la “maleta mexicana”



    A finales de diciembre de 2007, al término de un largo y misterioso viaje, llegaron al International Center of Photography tres cajitas de cartón. Estas maltrechas cajas, que se conocen como “la maleta mexicana”, contenían los míticos negativos de Robert Capa sobre la Guerra Civil española. Hacía años que corrían rumores sobre la supervivencia de estos negativos, desaparecidos del estudio de Capa en París al principio de la Segunda Guerra Mundial, pero de nada habían servido los esfuerzos de su hermano Cornell, fundador del ICP, por rastrear las distintas versiones, ni su ahínco en buscar los negativos. Tuvo que esperar hasta sus 89 años para ver el contenido de las cajas: 126 rollos de película, no sólo de Robert Capa, sino de Gerda Taro y David Seymour (llamado “Chim”), tres de los principales fotógrafos de la Guerra Civil española. El conjunto de estos rollos forma un documento de valor incalculable sobre la evolución de la fotografía y el fotoperiodismo bélico, pero también sobre el gran pulso político por marcar el rumbo de la historia española y frenar la expansión del fascismo en el mundo.



    Hemos llegado a la conclusión de que los rollos de la “maleta mexicana” se dividen aproximadamente en tercios, entre Chim, Capa y Taro. Casi todas las tomas son de la Guerra Civil española, y fueron hechas entre mayo de 1936 y la primavera de 1939. Hay dos excepciones: dos rollos de Fred Stein expuestos en París a finales de 1935, con la famosa imagen de Gerda Taro escribiendo a máquina y la de Taro y Capa en un café, y otros dos rollos del viaje a Bélgica de Capa, en mayo de 1939. La presencia de estos cuatro rollos junto a las películas de España es de difícil explicación.

    No contiene la “maleta” una colección íntegra de los reportajes sobre la Guerra Civil de Capa, Taro o Chim, pero sí muchos de los más importantes. De Capa hay imágenes de edificios destruidos en Madrid, de la batalla de Teruel, de la batalla del Segre y de la movilización para la defensa de Barcelona en enero de 1939, sin olvidar las del multitudinario éxodo de Tarragona a Barcelona y la frontera francesa. Hay varios rollos de sus reportajes sobre los campos de refugiados españoles en Argelès-sur-Mer y Barcarès, hechos en marzo de 1939. Hemos encontrado la célebre imagen de Chim de una mujer amamantando a un bebé durante una reunión sobre la reforma agraria, tomada en Extremadura en mayo de 1936, así como sus retratos de Dolores Ibárruri, la Pasionaria. Aparecen también muchas imágenes de sus reportajes sobre el País Vasco y la batalla de Oviedo. De Taro contamos con dinámicas imágenes de la instrucción del nuevo Ejército Popular en Valencia, del puerto de Navacerrada, en el frente de Segovia, y las últimas fotos que hizo al cubrir la batalla de Brunete, donde murió el 25 de julio de 1937.




    Los tres fotógrafos, inmigrantes judíos de Hungría, Alemania y Polonia, se instalaron en el París culturalmente abierto de principios de los años treinta. Amigos y colegas, hicieron varios viajes juntos por España. Publicaron en las principales revistas europeas y americanas que informaban sobre la guerra, con aportaciones frecuentes a Regards,Ce Soir y Vu, y más tarde a Life. La suma de sus reportajes compone uno de los documentos visuales más importantes de la guerra. Hasta 1995, estos negativos se consideraban prácticamente perdidos.

    Aún no se sabe exactamente cómo llegaron a Ciudad de México los negativos. En octubre de 1939, cuando el ejército alemán se acercaba a París, Robert Capa zarpó para Nueva York para no ser capturado por los alemanes, y hecho prisionero como ciudadano de país enemigo o simpatizante comunista.1 Por lo que sabemos, dejó todos sus negativos en su estudio parisino del número 37 de la rue Froidevaux, al cuidado de su técnico de laboratorio (y también fotógrafo) Imre “Csiki” Weiss (1911–2006). En una carta fechada el 5 de julio de 1975, Weiss recordaba lo siguiente: “En 1939, cuando los alemanes se acercaban a París, metí todos los negativos de Bob en una mochila y me la llevé en bicicleta a Burdeos, para intentar embarcarla a México. Por la calle me encontré con un chileno, y le pedí que llevara mis paquetes de película a su consulado, para que no les pasara nada. Accedió.”2 Csiki, otro emigrante húngaro judío, no logró salir del territorio controlado por los franceses. Estuvo en un campo de reclusión de Marruecos hasta 1941, cuando quedó en libertad gracias a la ayuda de los hermanos Capa. A México llegó el mismo año.

    La carta de Csiki de 1975 podría ser el documento más antiguo del que se tiene noticia sobre la historia de los negativos desaparecidos. Ni John Morris, editor fotográfico que conoció a Capa en Nueva York en 1939 y fue amigo íntimo y colega suyo hasta su muerte, ni Inge Bondi, que ingresó en la agencia neoyorquina de Magnum en 1950 y trabajó veinte años para ella, recuerdan que Capa mencionase los negativos desaparecidos, o se mostrase apenado por la desaparición de muchas de sus imágenes más célebres de la Guerra Civil española.3

    En 1979, con motivo de la inclusión de la obra de Capa en la Biennale de Venecia, Cornell hizo público un llamamiento a la comunidad fotográfica para recibir cualquier información sobre los negativos perdidos de su hermano, después de que apareciese un texto de John Steinbeck sobre la obra de Capa en la revista francesa Photo. “En 1940 –escribía Cornell Capa-, ante el avance del ejército alemán, mi hermano le dio a un amigo suyo una maleta llena de documentos y negativos. De camino a Marsella, el amigo confió la maleta a un veterano de la Guerra Civil española, para que la escondiese en el sótano de un consulado latinoamericano. Aquí termina la historia. Todos los intentos de encontrar la maleta han sido en vano. Naturalmente, puede producirse un milagro. Si alguien tiene información sobre la maleta, que se ponga en contacto conmigo, y tendrá de antemano mi infinita gratitud.”4 Por desgracia no salió nada nuevo a relucir. Se habló de un viaje a Chile para localizar el “consulado latinoamericano”. Hasta se realizó una excavación en Francia, donde alguien dijo que habían sido enterrados los negativos,5 pero no se encontró nada.


    Actualmente sabemos que en algún momento la maleta llegó a manos del general Francisco Aguilar González, el embajador mexicano ante el gobierno de Vichy en 1941–1942. Ignoramos cuándo, y en qué circunstancias. Es muy probable que en el entorno de clandestinidad y nerviosismo de los miles de refugiados judíos y extranjeros que buscaban visados para salir de Francia por el sur, Csiki se diera cuenta de lo peligroso de su situación, y le diera los negativos a alguien que pudiera ponerlos a salvo o esconderlos sin demora. Aún no está claro que Aguilar fuera receptor consciente de los negativos, o tuviera alguna idea de su importancia (suponiendo que fuera consciente de tenerlos). Tan posible es que sobrevivieran porque se conocía su valor, como que lo hicieran por desconocimiento, pasando discretamente desapercibidos. Más tarde, Aguilar regresó a Ciudad de México, y cabe suponer que se llevó los negativos en su equipaje. Murió en 1971. El paradero de los negativos no llegó a saberse en vida de Capa.




    Desde entonces ha habido tres noticias sobre hallazgos importantes de obras de Capa/Taro/Chim en lugares inesperados. En 1970, el investigador español Carlos Serrano, que trabajaba en los Archives Nationales de París, descubrió ocho cuadernos de contactos con negativos hechos en España por Capa, Taro y Chim. Estos cuadernos (de formato reducido, unos 20 x 25 cm) contienen unas 2500 imágenes pequeñas de 1936-1939 pegadas a las páginas, básicamente a modo de hojas de contactos. Fueron confeccionados para mostrar todo el espectro de los reportajes a posibles editores, y poder llevar la cuenta de qué imágenes usaban las revistas. Algunas imágenes llevan números consecutivos. También las hay con datos de publicación y otras anotaciones. Algunas identifican al fotógrafo, pero no todas. En conjunto, estos cuadernos son los testimonios más personales y completos de la obra de los tres fotógrafos. Las pertenencias de Capa incluían un cuaderno similar, con imágenes de agosto de 1936 hechas por él y Taro. Actualmente forma parte de la colección del International Center of Photography. Los otros ocho cuadernos siguen en los Archives Nationales de París.

    La historia de los cuadernos también tiene su interés. Según los números de registro, forman parte de una colección del Ministerio de Interior y Seguridad de Estado francés que ingresó en el archivo en 1952 sin ninguna indicación sobre la fecha o causa de la obtención del material.6 Algunos números de registro de los cuadernos corresponden a los papeles personales de Gustav Rengler, detenido por la policía francesa en septiembre de 1939, y otros a una carpeta de la Agence Espagne, la agencia comunista que distribuía noticias y fotos de la Guerra Civil española en Francia, y que tal vez fuera asaltada por las mismas fechas.7 Richard Whelan, el biógrafo de Capa, ha apuntado la posibilidad de que la agencia tomase prestados los cuadernos (dada su condición de instrumento para vender fotos), y no los devolviese.

    En 1978 apareció en París más material de Capa. Bernard Matussière, que vive en el antiguo estudio del fotógrafo (el número 37 de la rue Froidevaux), descubrió en el desván 97 negativos, 27 copias de época y un cuaderno de contactos de China.8 Matussière heredó el apartamento del fotógrafo Émile Muller, para quien trabajó como ayudante durante dieciocho años. Muller no sólo conocía a Capa, sino que quedó a cargo del contenido del apartamento de este último a su marcha de París con Weiss, en 1939.9 Las fotos encontradas en el desván, donde imperaba un gran desorden, correspondían a los reportajes de Capa sobre el Front Populaire en París, la Guerra Civil española y la guerra entre China y Japón. Matussiere hizo público el descubrimiento en junio de 1983, en un artículo de Photo. Tras su publicación, entregó los negativos a Cornell Capa,10 y tanto ellos como los cuadernos han pasado a formar parte de la colección del ICP.

    En 1979 aparecieron unas 97 fotos de la Guerra Civil española en el Ministerio de Asuntos Exteriores sueco. Esta colección de copias formaba parte de una caja de documentos y cartas propiedad de Juan Negrín, primer ministro de la Segunda República española, que vivió exiliado en Francia desde el final de la guerra hasta su muerte, en 1956. Según Lennart Petri, embajador sueco en España, los documentos fueron depositados en la legación sueca de Vichy, dentro de una pequeña maleta (en circunstancias que ignoramos). A finales de la Segunda Guerra Mundial esta maleta fue enviada al archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores sueco.11 La mayoría de los documentos y cartas datan de los últimos meses de la guerra, sobre todo de enero de 1939, y estaban ordenados en tres partes: documentos del Ministerio de Defensa Nacional, documentos de otros ministerios y correspondencia general, en orden alfabético. No se sabe muy bien por qué obraban las copias en manos de Negrín; una hipótesis es que se las diera el propio Capa en 1938 o 1939, posiblemente para su distribución, o con vistas a que fueran publicadas o expuestas en algún momento.12 Estas imágenes, de entre agosto de 1936 y enero de 1938, son de Capa, Taro, Chim y una incorporación inesperada al grupo: Fred Stein. Abarcan toda la guerra: los reportajes de Capa sobre el bombardeo de Madrid de finales de 1936 y la batalla de Teruel del invierno de 1937, los de Taro sobre Segovia y Madrid de 1937 y las fotos del País Vasco de Chim. (El grupo incluye una de las dos copias de época conocidas de Muerte de un miliciano.) Actualmente, los documentos están en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca.



    Los negativos contenidos en la “maleta mexicana” fueron descubiertos entre los efectos del general Aguilar por el director de cine mexicano Benjamin Tarver, quien los heredó a la muerte de su tía, amiga del general. En febrero de 1995, tras ver una exposición de fotos de la Guerra Civil del fotoperiodista holandés Carel Blazer en Ciudad de México, Tarver se puso en contacto con Jerald R. Green, profesor de Queens College, para pedirle consejo sobre cómo catalogar el material y hacerlo accesible al público. “Naturalmente, la prudencia parece aconsejar que el material ... se convierta en un archivo accesible a estudiosos e investigadores de la Guerra Civil española”, escribió Tarver.13 Green, amigo de Cornell Capa, se puso en contacto con él y le informó del contenido de la carta.

    Desde entonces, Cornell Capa multiplicó sus esfuerzos por establecer contacto con Tarver y hacerse con el material. Lo extraño del caso es que Tarver le eludía, y no mostraba el menor interés. En otoño de 2003, mientras se preparaban las exposiciones del ICP sobre Capa y Taro de 2007, el difunto Richard Whelan, biógrafo de Capa, y Brian Wallis, conservador jefe del ICP, protagonizaron otro esfuerzo por devolver los negativos a Cornell Capa. A principios de 2007 Wallis se benefició de la ayuda de la comisaria independiente, y directora de cine, Trisha Ziff, que vivía en Ciudad de México. El primer encuentro entre Ziff y Tarver se produjo en mayo de 2007.14 Hicieron falta varios meses para convencer a Tarver de que los negativos tenían que estar en el ICP, junto al resto del archivo de Capa y Taro, y a una nutrida colección de Chim. No hubo ningún tipo de pago. El 19 de diciembre, Ziff llegó al ICP con la “maleta mexicana”. Los negativos perdidos volvían finalmente a casa.

    Cynthia Young
    Conservadora adjunta del archivo Robert Capa y Cornell Capa 2008*2


    Fuentes de información: La maleta mexicana, *1 Informe Semanal RTVE, *2 International center of Photography, Peliculasmas.




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