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Los que hicieron nuestro cine - Serie histórica del cine mexicano — Temporada 1 (1983–1985)


Los que hicieron nuestro cine

Serie histórica del cine mexicano 

Temporada 1 (1983–1985)

 




Ficha técnica

Dirección: Alejandro Pelayo Rangel

Producción: Unidad de Televisión Educativa y Cultural (UTEC) / SEP

Transmisión original: Canal Once, México

Formato: 61 capítulos de 30 minutos

Período cubierto: 1896–1976

Restauración / Distribución: Dirección General de Televisión Educativa (DGTVE)

Playlist en YouTube: Ver serie completa →


Presentación

Hay documentos que nacen para durar. Los que hicieron nuestro cine es uno de ellos: una serie de 61 capítulos realizada entre 1983 y 1985 por Alejandro Pelayo Rangel bajo producción de la entonces UTEC (hoy Televisión Educativa de la SEP), que recorre ochenta años de cinematografía mexicana con la lucidez de quien sabe que el tiempo se cierra. Pelayo tuvo la fortuna —y la disciplina— de entrevistar a los grandes antes de que se fueran: Emilio "El Indio" Fernández, Alejandro Galindo, Gabriel Figueroa, Roberto Gavaldón, actores como Roberto Cañedo. Testimonios que hoy son, sencillamente, irreemplazables.

 


La serie no es un catálogo ni una enciclopedia. Es un ejercicio de memoria activa: cada capítulo toma una película, un realizador, una tendencia o un momento industrial, y lo examina desde adentro, con las voces de quienes lo vivieron. El cine mudo y sus experimentos, la Época de Oro y su industria gloriosa y frágil, la irrupción de Buñuel, el melodrama, la comedia ranchera, el cine de barrio, el concurso experimental de los sesenta, el breve y fértil periodo del cine de autor estatal (1971–1978): todo cabe en estos treinta minutos por capítulo, y casi siempre sobra para pensar.

La serie fue transmitida originalmente por Canal Once y restaurada por la Dirección General de Televisión Educativa para nuevas transmisiones en Capital 21 y otros canales públicos. Sus materiales originales en VHS están resguardados y digitalizados en la Videoteca Digital Carlos Monsiváis de la Cineteca Nacional. La primera temporada cubre hasta 1976; las siguientes dos entregas —Los que hacen nuestro cine (1994) y Quienes hacen nuestro cine (Canal Catorce / Cineteca Nacional, 2022)— continúan el relato hasta el presente, conformando una trilogía única en la historia audiovisual de México.

El Instituto Cultural de México en España subió la Temporada 1 completa a YouTube. La compartimos aquí como lo que es: un bien público, una obra de referencia, y una de las mejores razones para pasar 30 horas con el cine que nos hizo.

 


 

Capítulos

Presentación — Presentación

Alejandro Pelayo introduce la serie, su método y su propósito: construir un relato de la cinematografía mexicana desde sus orígenes hasta mediados de los setenta a partir de testimonios directos de sus protagonistas.

Cap. 1 — Orígenes del cinematógrafo

Las películas "El rincón de las vírgenes" de Alberto Isaac y "El castillo de la pureza" de Arturo Ripstein, filmadas en los años setenta, son el punto de partida para reflexionar sobre el impulso que Luis Echeverría Álvarez dio a la industria cinematográfica. El capítulo traza el arco desde los orígenes del cine en México hasta ese momento de renovación.


Cap. 2 — Cine mudo de ficción

Reseña histórica de los orígenes del cinematógrafo y del contexto político, social y cultural que prevaleció durante su surgimiento. En Francia, Louis Lumière diseñó en 1895 el cinematógrafo. En México, los pioneros de la distribución y exhibición fueron Aguirre, Toscano, Carlos Mongrán y Guillermo Becerril.

Cap. 3 — Eisenstein en México

Historia del cine mudo de ficción. A México llegaron las primeras películas mudas vía Estados Unidos; varios directores mexicanos produjeron este tipo de cintas sin éxito, pues el atractivo de la época eran los documentales con escenas reales. A partir de 1919, con El automóvil gris, varias películas mudas logran gran aceptación por sus nuevas temáticas.

 

Cap. 4 — Santa

Visión retrospectiva sobre el nacimiento del cine sonoro en México con Santa, primer largometraje sonoro. Testimonios de Roberto Rodríguez, Alejandro Galindo, René Cardona, Delia Magaña, Raúl de Anda y Juan José Martínez Casado. La película causó gran impacto en el público y marcó el inicio de la industria fílmica nacional.

Cap. 5 — Trilogía de la Revolución

La contribución del cineasta Fernando de Fuentes (1895–1953) a la consolidación del cine mexicano. Inspirado en la Revolución Mexicana, realizó El compadre Mendoza (1934) y ¡Vámonos con Pancho Villa! (1935). Gabriel Figueroa, Raúl de Anda y Dolores Camarillo comentan la habilidad de De Fuentes para plasmar el guión en imágenes, orientar a actores y técnicos, y supervisar el montaje.

Cap. 6 — La mujer del puerto

La película La mujer del puerto (1933) del cineasta ruso radicado en México Arcady Boytler, quien influenciado por el expresionismo alemán y por Joseph Von Sternberg, enriqueció la producción fílmica mexicana de los treinta. Actores y personajes del cine coinciden en que esta cinta se distinguió por tres elementos: la actriz protagónica Andrea Palma —fuera del estereotipo mexicano—, la innovación musical y la intensidad dramática.

Cap. 7 — El melodrama familiar

En 1935 surge el primer gran éxito del cine nacional con Madre querida de Juan Orol, estrenada el 10 de mayo. Con ello se encontró la veta que daría vida a un género obligado de nuestro cine: la familia. El melodrama doméstico se convierte desde entonces en el modo central a través del cual el cine mexicano habla de sí mismo y de su país.

Cap. 8 — Redes

Semblanza de Redes (Fred Zinnemann y Emilio Gómez Muriel, 1934), apoyada por el entonces secretario de Educación Pública Narciso Bassols. Esta cinta, por su contenido social, es considerada de la corriente nacionalista que buscaba la revaloración de lo mexicano y la reivindicación del mundo indígena. La música fue realizada por Silvestre Revueltas; filmada en Alvarado, Veracruz.

Cap. 9 — Allá en el rancho grande

Semblanza del cineasta y escritor mexicano Juan Bustillo Oro (1904–1989), cuya etapa más productiva fue entre 1934 y 1945. En su obra destacan Dos monjes (1934), primer filme experimental, y Ahí está el detalle (1940). También se examina su llamado "cine nostálgico" con En tiempos de Don Porfirio, y el contexto en el que surge la comedia ranchera como género dominante.

 

Cap. 10 — Dos monjes

En 1944 se produjo La barraca, producción en la que debutó Roberto Gavaldón como director. El programa presenta testimonios de actores, productores y escritores sobre esta adaptación de Vicente Blasco Ibáñez, considerada la mejor producción del año. También se muestran fragmentos de las películas que marcaron el debut en el cine mexicano de Ricardo Montalbán: Nosotros de Fernando Rivero y La hora de la verdad de Norma Foster.

Cap. 11 — Una década en retrospectiva

Panorama del cine mexicano de los años treinta y sus figuras fundamentales. Se examina la producción de la década dentro del contexto político y cultural que la hizo posible —incluyendo la figura singular de Arcady Boytler y La mujer del puerto— y se traza el camino hacia la Época de Oro.

Cap. 12 — Dos debuts afortunados

El capítulo examina los debuts de dos directores que irrumpen en el cine mexicano con una seguridad inusual, anunciando miradas propias en pleno despegue industrial. Un ejercicio sobre cómo se construye una carrera desde la primera película.

Cap. 13 — Ay Jalisco no te rajes

Reseña del melodrama ranchero desde Allá en el rancho grande, primer éxito taquillero del cine nacional, hasta la confirmación del género en 1941 con ¡Ay Jalisco no te rajes!. Testimonios de productores y actores giran en torno a esta película dirigida por Joselito Rodríguez y protagonizada por Jorge Negrete y Gloria Marín. Se observan fragmentos de El gendarme desconocido (Delgado, 1941), Simón Bolívar (Contreras Torres, 1941) y Cuando los hijos se van (Bustillo Oro, 1941).

Cap. 14 — La época de oro

Raúl de Anda comenta sobre "la época de oro" del cine mexicano: el momento en que las compañías productoras se organizaron para hacer películas con impacto internacional. Directores como Roberto Rodríguez, Gilberto Martínez y Alejandro Galindo charlan sobre el fenómeno. Se destacan cintas como Historia de un gran amor, El peñón de las ánimas, La virgen que forjó una patria y Doña Bárbara.

Cap. 15 — Emilio Fernández y Film Mundiales

Semblanza de la vida artística de Emilio "El Indio" Fernández. A través de testimonios de Marga López, Gabriel Figueroa, Roberto Cañedo, Columba Domínguez y del propio Fernández, se aprecia el desarrollo de su carrera. Sus películas más famosas: La isla de la pasión (1941), Flor silvestre (1943), María Candelaria (1943), Bugambilia (1944), La perla (1945), Enamorada (1946), Salón México (1948) y Pueblerina (1948).

 

Cap. 16 — Distinto amanecer

La contribución del director Julio Bracho (1909–1983) al cine mexicano de los cuarenta. Sus obras más importantes: Distinto amanecer (1943) y Crepúsculo (1944), con Pedro Armendáriz, Arturo de Córdoba, Gloria Marín y Carmen Montejo. Lilia Michel, Diana Bracho y Benito Alazraqui comentan su habilidad para trasladar el guión a imágenes y sacar provecho de las cualidades histriónicas de los protagonistas.

Cap. 17 — La barraca

Segunda parte de la reseña del primer concurso de cine experimental convocado en 1964 por el sindicato de trabajadores de la industria. Cineastas y artistas comentan las películas ganadoras de los dos primeros lugares: La fórmula secreta de Rubén Gámez y En este pueblo no hay ladrones de Alberto Isaac, ambas filmadas en 1965.

 

Cap. 18 — El año del campeón sin corona

Campeón sin corona (Alejandro Galindo, 1945): el boxeador del barrio que sueña con el mundo y choca con sus propios límites. Un retrato de la modernidad urbana y sus tensiones de clase, en el que Galindo construye el tipo de realismo crítico que lo distingue de sus contemporáneos.

Cap. 19 — Ismael Rodríguez y la comedia ranchera

En este programa corresponde el turno a Ismael Rodríguez y su comedia ranchera, en la que incluía en la mayoría de sus películas a Pedro Infante como personaje principal. La serie analiza los aspectos sociales, económicos y culturales que existían al momento de rodar cada una de las películas presentadas.

Cap. 20 — Enamorada

Enamorada (Emilio Fernández, 1946): María Félix y Pedro Armendáriz en la Revolución, bajo la fotografía de Gabriel Figueroa. Una de las cimas del cine mexicano clásico, donde la épica histórica y el melodrama amoroso se funden en imágenes que siguen siendo extraordinarias.

Cap. 21 — La crisis de la posguerra

La problemática del cine mexicano después de la Segunda Guerra Mundial. La producción de calidad disminuyó por falta de recursos, la competencia con producciones norteamericanas y europeas, y la falta de visión de los productores. En el gobierno de Miguel Alemán se crea el Banco Cinematográfico y la Ley Cinematográfica. Pocas películas lograron éxito, entre ellas Río Escondido y La diosa arrodillada.

Cap. 22 — Pueblerina

Producción fílmica de Emilio "El Indio" Fernández (1904–1986). Benito Alazraqui y Roberto Cañedo comentan que Pueblerina (1948) fue su última película exitosa: cierra la etapa más prolífica del "Indio" Fernández y, a pesar de la situación crítica de la industria, logra su objetivo.

Cap. 23 — Trilogía del barrio 1

Semblanza de Nosotros los pobres (1947) del director Ismael Rodríguez. Joselito Rodríguez, Delia Magaña, Carmen Montejo, Evita Muñoz "Chachita" y el pintor José Luis Cuevas comentan que el éxito en taquilla se debió a la creación de personajes realistas con los que el público se identificaba. Para el guión, Pedro de Urdimalas se basó en personas y circunstancias del México de aquella época.

Cap. 24 — Trilogía del barrio 2

Entrevistas al director Ismael Rodríguez y a actores como Evita Muñoz, Freddy Fernández, Delia Magaña e Irma Dorantes sobre el éxito de la trilogía: Nosotros los pobres, Ustedes los ricos y Pepe el Toro. Los entrevistados mencionan anécdotas ocurridas durante la filmación.

 

Cap. 24b — De la hacienda al cabaret

Uno de los estereotipos más recurrentes del cine nacional: "las cabareteras", con una nueva connotación al considerarlas heroínas que desbordaban pasión con sus bailes exóticos. Ninón Sevilla, Meche Barba, Leticia Palma y Rosa Carmina fueron algunas de las actrices más representativas. Se observan fragmentos de Aventurera, Porqué pecan las mujeres, Señora Tentación y Salón México.

Cap. 25 — Aventurera

La tranquila vida de Elena cambia radicalmente cuando su madre se fuga con su amante, provocando el suicidio de su padre. Sola y sin recursos, emigra a Ciudad Juárez donde busca trabajo sin éxito. Al borde del hambre, acepta trabajar con Lucio sin sospechar que es una trampa para prostituirla. Termina bailando en el cabaret de Rosaura, una mujer que lleva una doble vida.

Cap. 26 — El insólito mundo de Juan Orol

Documental sobre las películas que Juan Orol filmó durante las décadas de 1930 y 1940. La actriz Rosa Carmina —protagonista de varias de estas cintas— y el propio director comentan detalles y anécdotas de las producciones más conocidas. Se observan escenas de Charros y gangsters y El reino de los gangsters, ambas de 1947.

Cap. 27 — Alejandro Galindo

El director Alejandro Galindo es el mejor reflejo del habla, el pensamiento y la moral del mexicano de su tiempo, además de un agudo crítico del fanatismo, la intolerancia y la corrupción. Destaca por su calidad y su trazo psicológico y sociológico Una familia de tantas (1948), protagonizada por Fernando Soler, en la que se critica frontalmente el sistema familiar patriarcal.

Cap. 28 — La oveja negra

Se rescata la memoria histórica de los creadores del cine mexicano, entre ellos Ismael Rodríguez. Se abordan aspectos y anécdotas en la realización de La oveja negra (1949), con Fernando Soler, Pedro Infante y Dalia Iñiguez.

Cap. 29 — Tin Tan, el rey del barrio

Germán Valdés "Tin Tan": el pachuco, el bilingüe, el que se ríe de todo, incluido el nacionalismo. El capítulo examina a Tin Tan como figura subversiva del star system mexicano: su humor desestabilizador, su modernidad y su colaboración con el director Gilberto Martínez Solares.

Cap. 30 — Grandes actores

Las trayectorias de Joaquín Pardavé y Fernando Soler, que marcaron toda una época en la industria del cine mexicano. Varios personajes y actores opinan sobre estos primeros actores que, con su solidez interpretativa, legaron actuaciones memorables en algunas de las mejores películas del cine nacional.

Cap. 31 — Los olvidados

Los olvidados (1950) de Luis Buñuel representa a la niñez olvidada objeto de abuso, a la madre desnaturalizada que carece de amor. Se establecen situaciones de ambientes fuertes junto con personajes que traman conflictos sin llegar a soluciones. Se comenta que Buñuel analizaba tanto el comportamiento psicológico como la expresión corporal de sus actores.

Cap. 32 — Doña Perfecta

Alejandro Galindo filma en 1950 Doña Perfecta, adaptación de Benito Pérez Galdós. Situada a finales del porfiriato, Dolores del Río interpreta a Doña Perfecta, que encarna el fanatismo religioso y la moral estricta, contrapuesta al ideal liberal de un ingeniero de la ciudad, considerado hereje y blasfemo.

Cap. 33 — Roberto Gavaldón

La producción cinematográfica de Roberto Gavaldón: La barraca (1944), Rosauro Castro, En la palma de la mano (1950) y El rebozo de Soledad. De Rosauro Castro se destaca la participación de Luis Spota y José Revueltas. Se reconoce el profesionalismo de Gavaldón y su trabajo con Gabriel Figueroa, Alex Phillips, Pedro Armendáriz, Arturo de Córdoba y Dolores del Río.

 

Cap. 34 — El barrio

A partir de 1955 se inicia una tendencia hacia películas costosas, espectaculares y a color. En 1957 surgen producciones sobre juventud desenfrenada y rebelde: Con quién andan nuestras hijas de Emilio Gómez Muriel y Juventud desenfrenada de José Díaz Morales, entre otras. Un capítulo sobre la transformación del cine popular mexicano en los cincuenta.

Cap. 35 — Dos tipos de cuidado

Dos tipos de cuidado (Ismael Rodríguez, 1952): Jorge Negrete y Pedro Infante juntos, en lo que sería la última película del primero. El capítulo examina este encuentro irrepetible de las dos grandes estrellas del cine ranchero y lo que revela sobre los modos de masculinidad que el cine mexicano ponía en circulación.

Cap. 36 — Él

El programa comienza con un análisis de La ilusión viaja en tranvía. Posteriormente se comenta Él, basada en el libro de Mercedes Pinto y dirigida también por Buñuel, con Arturo de Córdoba interpretando a un hombre reprimido por su religión y llevando su moral hasta la locura.

Cap. 37 — La situación industrial 1

El actor Víctor Parra narra anécdotas de El suavecito (Fernando Méndez, 1950). En Los Fernández de Peralvillo (Alejandro Galindo, 1953), se toca el tema de la corrupción envuelta en una trama donde una familia marginada conoce la opulencia. Primer capítulo de un análisis en tres partes sobre las condiciones industriales del cine mexicano de los cincuenta.

Cap. 38 — La situación industrial 2

Testimonios de Matilde Landeta, Ángel de la Fuente y Corona Blake explican la historia de una cinta sobre delincuencia juvenil en México. También se observan fragmentos de El vampiro (Fernando Méndez, 1957). Abel Salazar, Germán Robles, Carmen Montejo y Carlos Monsiváis comentan el "terror" que logró proyectar Méndez en esta cinta.

Cap. 39 — La situación industrial 3

Continuación del análisis industrial del cine mexicano de los cincuenta: las condiciones de producción, los sindicatos, los mecanismos que determinaron el tipo de cine que se pudo hacer, y los realizadores que resistieron dentro de ese sistema.

Cap. 40 — Torero y El brazo fuerte

Torero (Carlos Velo, 1956) y El brazo fuerte (Giovanni Korporaal, 1958): dos películas que señalan caminos alternativos dentro del cine mexicano de mediados de los cincuenta. El documental y el drama social como respuestas al agotamiento del melodrama industrial.

 

Cap. 41 — Nazarín

Crítica de Nazarín (Luis Buñuel, 1958). Escritores, productores y actores —entre ellos Emilio García Riera, Manuel Barbachano Ponce, Ofelia Guilmain, Marga López, Pilar Pellicer, Noé Murayama y Gabriel Figueroa— hablan del particular punto de vista sobre la religión que Buñuel empleó en la cinta, así como de anécdotas y experiencias durante la filmación.

Cap. 42 — Una nueva política cinematográfica

Reseña histórica del cine mexicano de los años sesenta. Análisis de Macario (Roberto Gavaldón, 1959) y El esqueleto de la señora Morales (Rogelio González, 1959). También se aborda la popularidad de películas juveniles con Angélica María, César Costa y Enrique Guzmán, las comedias de Viruta y Capulina, Clavillazo, Piporro y Mauricio Garcés, y especialmente las películas de luchadores con Santo, el enmascarado de plata.

Cap. 43 — El grupo Nuevo Cine

Reseña histórica del cine mexicano de los años sesenta. Análisis de Macario y El esqueleto de la señora Morales. Se aborda la popularidad de películas juveniles y de los grandes cómicos de la época, y el contexto en que surge el grupo Nuevo Cine como respuesta crítica a la industria.

Cap. 44 — Cine de aliento de los sesenta 1

Primera parte de un recorrido por las películas más ambiciosas de los sesenta: las obras que intentan salir del modelo industrial para explorar otros modos narrativos, otras estéticas, otros temas. El cine de autor antes de que hubiera condiciones institucionales para sostenerlo.

Cap. 46 — Cine de aliento de los sesenta 2

Continuación del recorrido por el cine de los sesenta. El capítulo examina los logros y los límites de esta generación que prepara el terreno para los concursos experimentales, y su posición entre la industria que los ignoraba y el público que no siempre los encontraba.

Cap. 47 — Luis Alcoriza

El director Luis Alcoriza y actores mencionan aspectos y anécdotas del trabajo realizado en Los jóvenes (1960), con Adriana Roel, Julio Alemán y Tere Velásquez, y en Tlayucan (1961), con Jorge Martínez de Hoyos, Julio Aldama y Noé Murayama.

Cap. 48 — Tiburoneros

Actores que participaron en Tiburoneros (1962) —Dacia González y Julio Aldama— y su realizador comentan que es uno de los filmes con más éxito de los años sesenta. Basada en una historia verídica de la costa tabasqueña, plantea la comparación entre los principios éticos y morales de la vida urbana y la rural.

Cap. 49 — Buñuel en los 60

La última etapa mexicana de Buñuel: El ángel exterminador, Simón del desierto, y su regreso a Europa con Viridiana. El capítulo examina cómo Buñuel, ya reconocido internacionalmente, radicaliza sus procedimientos y cierra una relación de veinte años con México que lo transformó a él y transformó al cine mexicano.

 

Cap. 51 — El concurso de cine experimental 1

Tarahumara, El gallo de oro y Viento negro (1964) son las cintas más representativas del cine de calidad que buscaba acabar con la mediocridad de la industria fílmica. A partir de esta búsqueda, el sindicato de trabajadores del cine convoca al primer concurso experimental. Directores y elenco comentan sus experiencias, incluyendo Tajimara de Juan José Gurrola y películas de Sergio Véjar.

Cap. 52 — El concurso de cine experimental 2

La rosa blanca (1961), El gallo de oro (1964) de Roberto Gavaldón y Pedro Páramo (1966) de Carlos Velo pertenecen al llamado "cine de aliento de los años sesenta". Carlos Velo, Pilar Pellicer e Ignacio López Tarso ofrecen anécdotas y señalan que estas cintas tenían todos los elementos para convertirse en éxitos, pero fracasaron en su objetivo.

Cap. 53 — Nueva generación 1

El debut de Arturo Ripstein como realizador con Tiempo de morir, basada en un argumento de Gabriel García Márquez. El género western se revitaliza y alcanza alto prestigio en los sesenta. Alberto Mariscal realiza en 1969 El túnco Maclovio, convirtiéndose con el tiempo en el especialista del western a la mexicana.

Cap. 54 — La nueva generación 2

El surgimiento y producción fílmica de cineastas egresados del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), creado en 1963. Su fundador Manuel González Casanova comenta la institución y su importancia durante el movimiento estudiantil de 1968. Se destacan El grito, Los nuestros, Crates, El cambio y Los meses y los días.

Cap. 55 — La producción de los estudios Churubusco

Los Estudios Churubusco: su historia, su infraestructura, su importancia como soporte material de toda la producción cinematográfica mexicana. El capítulo examina la institución —sus trabajadores, sus sindicatos, sus instalaciones— más allá de las películas que produjo, y las condiciones que generó para el cine de autor del periodo siguiente.

 

Cap. 56 — Un nuevo acercamiento al tema Revolución 1

Reed, México insurgente (Paul Leduc, 1971) y El principio (Gonzalo Martínez, 1972) proponen un nuevo enfoque al tema de la Revolución Mexicana. Directores, productores y actores señalan que ambas cintas rompen con los esquemas simplistas y los estereotipos formados alrededor de este tema. Leduc obtuvo reconocimiento de la crítica nacional e internacional.

Cap. 57 — Un nuevo acercamiento al tema Revolución 2

Algunas de las mejores películas de los treinta en México revisadas desde una nueva perspectiva: Santa de Moreno, La mujer del puerto de Boytler, El prisionero 13 de De Fuentes, Redes de Zinnemann y ¡Vámonos con Pancho Villa! de Fernando de Fuentes, considerada como visión desmitificadora de la Revolución Mexicana.

Cap. 58 — La producción de CONACINE

La productora DASA Films resultó de la asociación de un grupo de directores que buscaba incursionar en la industria fílmica. Entre 1974 y 1976, CONACINE y DASA Films produjeron Tívoli de Alberto Isaac, Maten al León de José Estrada y La pasión según Berenice de Jaime Humberto Hermosillo. Alejandro Pelayo y Maximiliano Vega comentan que la realización y distribución de estos filmes impulsaron otras películas de la época.

Cap. 59 — Cine documental

Epigmenio Ibarra y Gonzalo Infante comentan la situación del cine mexicano en los años setenta. El Estado creó CONACITE I, II y Cine-difusión SEP para producir e introducir nuevos valores. En 1976 se realizaron documentales como Valle de México de Rubén Gámez, Etnocidio: notas sobre el mezquital de Paul Leduc y Jornaleros de Eduardo Maldonado. Estos cortometrajes influyeron en la conciencia social y en funcionarios del gobierno.

 

Cap. 60 — La canoa

Análisis del material fílmico del año 1976: las películas de Alberto Isaac, Raúl Araiza y Jorge Fons. Fragmentos de Cascabel, Mecánica popular y El cuartelazo, financiadas por el gobierno. Se analiza Los albañiles (Jorge Fons, 1976) con testimonios del propio director, Ignacio López Tarso, Adalberto Martínez "Resortes" y Vicente Leñero.

Cap. 61 — La producción de 1976

Cierre de temporada. Continuación del análisis de la producción de 1976 y balance de lo que el cine mexicano logró entre 1970 y 1976. Las películas de Alberto Isaac, Raúl Araiza y Jorge Fons sirven de hilo conductor para examinar lo que se perdió con el fin del periodo estatal y las condiciones que heredará la siguiente generación.

Los que hicieron nuestro cine fue dirigida por Alejandro Pelayo Rangel y coproducida con Juan Antonio de la Riva. La serie completa está disponible en el canal de YouTube del Instituto Cultural de México en España. Las temporadas 2 y 3 —Los que hacen nuestro cine (1994) y Quienes hacen nuestro cine (2022)— completan la trilogía hasta el presente.

Off Frame aka Revolution Until Victory


Título original: Kharej Al-Itar aw Thawra Hata el Nasser (Off Frame - Revolution Until Victory, Fuera de cuadro - Revolución hasta la victoria)
Dirección: Mohanad Yaqubi
Guion: Reem Shilleh & Mohanad Yaqubi 
Edición: Ramzi Hazboun & David Osit
Producción: Sami Said for Idioms Films, Coproducción Delphine Landes-Busnel para Monkey Bay Productions 
Fotografía: Sami Said, Rami El Nihawi  
Sonido: Design Carl Svensson 
País de producción: Palestina, Francia, Jordania, Líbano, Estados Unidos, Reino Unido
Año: 2015
Duración: 62 min













Off Frame, también conocida como Revolution Until Victory, es una meditación sobre la lucha del pueblo palestino por producir una imagen y una auto-representación en sus propios términos en los años 1960 y 1970, con el establecimiento de la Unidad de Cine Palestino como parte de la OLP. 

En ese momento, la revolución palestina colaboró ​​con cineastas, actores y activistas de Siria, Italia, Reino Unido, Líbano, Francia, Alemania, Argentina y muchos otros, y estableció alianzas con instituciones en Berlín, Moscú, Bagdad y Cuba. A pesar de su prolífica producción, quedan pocas de sus obras (muchas de ellas han sido confiscadas por Israel). 





 Sin embargo, hay mucho que aprender al revisar esta era y reconstruir la narrativa del cine militante palestino. Off Frame tiene como objetivo llenar este vacío en la memoria colectiva. 

Tras una búsqueda sin precedentes, la película desenterró películas almacenadas en archivos de todo el mundo y comenzó con representaciones populares de la Palestina moderna, para luego rastrear las obras de cineastas militantes que reivindicaron la imagen y la narrativa a través del cine revolucionario y militante. 



¡REVOLUCIÓN! En el Cine

por Dorota Lech

"Al resucitar una memoria olvidada de lucha, Off Frame reanima lo que está dentro del marco, pero también teje una reflexión crítica al buscar lo que está fuera de él o lo que está fuera del marco. El director Mohanad Yaqubi recurre a material de archivo recientemente descubierto para explorar la tumultuosa historia de Palestina y el cine palestino en este documental oportuno y perspicaz.

Partiendo del cine de lucha palestino, término utilizado para las películas producidas entre 1968 y 1982 en relación con la Revolución Palestina, Off Frame AKA Revolution Until Victory rastrea los fragmentos de una revolución, entrelazando imágenes de un sueño de libertad. Los negativos de la película están empalmados en una línea de tiempo febril, capturando lo que está ante la cámara y al mismo tiempo sugiriendo lo que falta en su cuadro. Al tejer una historia de personas en busca de su propia imagen, pone de relieve el pasado (y el presente, no exento de horrores cotidianos).

En paralelo con Third Cinema, la Unidad de Cine Palestino se estableció como parte de la OLP en la década de 1960. (Desde entonces se ha convertido en el Instituto de Cine Palestino). A lo largo de su existencia, la Revolución Palestina ha colaborado con cineastas, actores y activistas de Siria, Líbano, Italia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Argentina y otros lugares, y ha establecido asociaciones con instituciones de Berlín, Moscú, Bagdad y La Habana. A pesar de la prolífica producción de este movimiento, quedan muy pocas de sus obras.

Para el mundo exterior, estas películas militantes representaban un modelo de un pueblo en lucha, que explicaba contra quién luchaba y por qué. Pero para los palestinos, las películas marcaron una transformación de sus identidades: de refugiados a luchadores por la libertad. Este notable debut de Mohanad Yaqubi, nacido en Kuwait y criado en Gaza, es una batalla ensayística —entre el sueño y la realidad, la ficción y la propaganda— por la representación de un pueblo que ha resistido su opresión (que, según Amnistía Internacional, equivale al apartheid) durante milenios. A medida que se registra la historia, Off Frame, también conocida como Revolution Until Victory, conecta las fronteras del pasado con el presente, desde el río hasta el mar."














Juan Mariné, entre luz y sombra

Título original: Juan Mariné, entre luz y sombra
Dirección: Rafael Toba
País de producción:  España
Año: 2023
Duración: 73 min.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Mariné Bruguera, conocido como Juan Mariné, (31 de diciembre de 1920, Barcelona) es un director de fotografía y restaurador cinematográfico español. Con ciento cuarenta títulos en su haber, desde los años previos a la Guerra civil hasta la década de 1990, participó en grandes clásicos del cine español. Al margen de su trabajo de director de fotografía, destaca por su labor de restauración de películas antiguas para la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid (ECAM) y Filmoteca Española a partir de mediados de los años 1980, con una tecnología diseñada por él. Considerado no solo como uno de los grandes profesionales, sino como la memoria del cine español por su larga experiencia y su labor de recuperación, restauración y conservación del patrimonio filmográfico, ha sido merecedor de numerosos premios y homenajes, entre los que destaca el Goya de Honor a su trayectoria profesional en 2024.

Infancia y juventud

Su primer contacto con el cine tuvo lugar en 1924 en Arenys de Mar donde su madre le había enviado para que se curase de una «tos muy fea». Allí, pudo ver los primeros cortometrajes de Charles Chaplin que proyectaban unos comerciantes de antigüedades con un novedoso sistema de cine casero traído de París. «Aquello era una maravilla, me impactó muchísimo», dijo en una entrevista de 2017. De vuelta a Barcelona, su padre no tuvo más remedio que llevarle a una sala de cine, y su madre le inscribió en la escuela antes de tiempo para que aprendiese a leer y pudiera entender los subtítulos de las películas mudas.

Tuvo que aplicarse mucho en sus estudios y ser buen estudiante para que le mantuvieran la beca, dada la poca solvencia de sus padres. Estudió en el colegio Cervantes de la calle Aribau de Barcelona, pero sus estudios se vieron interrumpidos cuando cayó enfermo.​ Unas fiebres producidas por el tifus le dejaron ciego y le mantuvieron una larga temporada en cama, pero tuvo la suerte de que en urgencias le atendiera un médico experto en Oftalmología. Tras una operación y un mes de curas, logró recuperarse pero no lo suficiente como para seguir estudiando y no volvió a la escuela para terminar el bachillerato. Se puso a trabajar llevando portes.

Su madre le llevaba al cine a ver producciones extranjeras. Más tarde, frecuentó un club en Arenys de Mar que tenía un Pathé Baby con el que proyectaban diapositivas y películas. Como no funcionaba muy bien, Mariné lo arreglaba de vez en cuando.


En noviembre de 1934, su tío José Vilaseca, que era mecánico de profesión,​ le pidió que llevara una cámara Super Parvo​ para rodar cine sonoro a los estudios Orphea donde se estaba rodando El octavo mandamiento'' de Arthur Porchet. Mientras esperaba que llegase la furgoneta para el traslado, se puso a leer el manual de instrucciones, que estaba en francés, y cuando llegó a los estudios vio que el equipo de rodaje, compuesto de técnicos suizos, ya habían tenido problemas con la cámara que estaban utilizando, que era un modelo anterior a la que traía. Mariné fue el único capaz de entender cuál era el problema y de resolverlo.​ Al finalizar la jornada le pidieron que volviera el día siguiente.​ Pronto se interesó por las actividades del equipo de fotografía y acabó echándoles una mano cada vez que surgía un problema, como si fuese un meritorio, pero sin cobrar.​ Cuando se terminó el rodaje, le contrataron por 10 pesetas por película, que era más que lo que cobraba su padre.

Después de esta experiencia, Mariné siguió colaborando con Porchet que le ofreció ser auxiliar en Amor gitano de Alfonso Benavides, en Incertidumbre de Juan Parellada e Isidro Socias y finalmente en La canción de mi vida, una cinta que no terminó de rodarse debido al inicio de la guerra civil española.


 

Entierro de Buenaventura Durruti en  1936

Productora: CNT/FAI  Realizada por: SUEP (Sindicato Único de Espectáculos Públicos).  

Fotografía: José Gaspar. Cámaras: Sebastián Perera, Juan Mariné.


Guerra Civil

A los pocos meses de empezar la guerra, los estudios Orphea le encargaron que fuera como ayudante al rodaje del multitudinario entierro de Durruti para planificar la jornada, reunir al equipo y al material técnico.​ Hicieron un cortometraje que se proyectó en varias sesiones diarias durante una semana en el cine Publi con gran asistencia de público.​ Durante la contienda, Mariné va a formar parte de SIE Films, una productora creada por la CNT. Allí trabajó en noticiarios, películas de propaganda, corto y mediometrajes documentales, entre otras producciones. Mariné no se encontraba cómodo en SIE Films y pasó a trabajar para Laya Films, donde fue ayudante y operador de cámara.

En sus ratos libres, se dedicaba a la fotografía de arte y montó un modesto taller de dibujos animados. En la primavera de 1938, fue llamado a filas y se incorporó en la llamada Quinta del biberón para luchar en el frente donde entraron en combate en la batalla del Segre. Perdió la audición del oído derecho en la explosión de una bomba. En Preixéns, empezó a trabajar como fotógrafo, haciendo ampliaciones fotográficas de las posiciones enemigas en laboratorio y luego de fotógrafo para el comandante Enrique Líster. Ante la retirada de las fuerzas republicanas, huyó con otros soldados hacia Barcelona. En Calaf, quedaron sitiados y consiguieron subirse a unos camiones que los llevaron a Francia. 

Allí, Mariné pasó por dos campos de internamiento, el de Saint-Cyprien y el de Argelès-sur-Mer; logró escapar y, como quería regresar a España, se entregó en Le Boulou en un destacamiento del ejército franquista. Lo llevaron preso a Sevilla donde fue internado en el campo de concentración franquista de La Rinconada, que era una azucarera. Fue liberado gracias a unos contactos de su padre que había sido árbitro de fútbol y conocía a mucha gente en Sevilla, donde había jugado a menudo. Tuvo que terminar de hacer el servicio militar, y lo hizo en un hospital del centro de Sevilla.

De vuelta a Barcelona, consiguió mediante oposiciones una plaza de fotógrafo en el Estado Mayor del general Luis Orgaz Yoldi que le encargó inspeccionar y fotografiar los campos de prisioneros republicanos. Le felicitaron por la excelente ejecución de sus informes. Simultaneaba su servicio militar con la realización y producción de dibujos animados, pero había tal escasez de medios que una vez utilizados los celofanes transparentes sobre los que dibujaban los personajes, se borraban para volver a utilizarlos de nuevo.

 




Trayectoria como director de fotografía

A principios del año 1940, año a partir de la cual la actividad de Cifesa se concentró en Madrid, Mariné decidió trasladarse a la capital española, pero le resultó imposible compaginar su actividad profesional con el servicio militar.​ Tuvo que esperar a que este finalizara para mudarse definitivamente a Madrid con el objetivo de dedicarse por completo al mundo del cine.



En la capital, retomó contacto con Manuel Berenguer con quien había trabajado en Laya, entre otros proyectos. Con el alicantino trabajó en varias películas como segundo operador, pero fue en 1947 cuando por primera vez asumió las funciones de director de fotografía. Fue en un episodio de la película Cuatro mujeres, de Antonio del Amo, después de que Manuel Berenguer no pudiese encargarse de la totalidad de la película por tener otros proyectos entre mano.​ Al año siguiente, se encargará con total responsabilidad de la fotografía de La sombra iluminada de Carlos Serrano de Osma. 

Mariné ejercerá como director de fotografía hasta finales de 1987. Durante su extensa carrera realizó unas 140 películas entre las que destacan las 13 que hará con Del Amo, 26 con Pedro Lazaga, 10 con José María Forqué, 7 con Juan Piquer y 4 con Manuel Mur Oti, sin olvidar las que hizo con Fernando Fernán-Gómez y Jesús Franco. Pedro Masó le encargó 36.

 

Técnico innovador y restaurador fílmico

 

Mariné siempre se preocupó por investigar novedades y problemas técnicos de rodaje y de proyección de las películas. Mucho antes de que los cineastas de la nouvelle vague rodaran cámara en mano, Mariné ya había filmado las escenas del Rastro de Día tras día (1951), de Antonio del Amo, con una pequeña cámara Eyemo. También fue pionero en utilizar el sistema Eastmancolor y el objetivo Cinemascope en 1956 en La gata, de Margarita Alexandre y Rafael Torrecilla, y buscó maneras de mejorar la sensibilidad de las películas para obtener más calidad en las proyecciones o poder rodar de noche.

 

 

Juan Mariné, en diciembre de 2019 en la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid.

 Foto: Santi Burgos. El País. 


En la década de 1960, se alejó del cine durante unos cuatro años para trabajar en publicidad, lo que le proporcionaba mayores ingresos económicos trabajando menos y le permitía dedicar más tiempo a la investigación.​ Empezó a idonear máquinas para restaurar películas antiguas, lo que le valió el Premio Juan de la Cierva de Investigación en 1974. Invirtió el dinero del premio en profundizar más en sus investigaciones técnicas y experimentos que le llevaron a descubrir nuevos sistemas de rodaje y de lentes anamórficas.


Su trabajo con Juan Piquer, realizador de películas de terror y de ciencia ficción, le permitió convertirse en un gran especialista en trucaje y efectos especiales, lo que le valió el reconocimiento del Festival de Cine de Sitges en 2017 con el premio María Honorífica. 

Tras su última colaboración con Piquer en La grieta, en 1989,​ Mariné dejó definitivamente los platós de rodaje para dedicarse en exclusividad a temas de investigación sobre restauración de negativos antiguos en Filmoteca Española​ y en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM).​ Allí, en su laboratorio situado en el sótano, apodado cariñosamente «el Submariné», ha montado un tren de lavado y recuperación higrométrica que permite procesar miles de metros de cintas deterioradas. El director polaco Wenceslao Syzoryk le ha dedicado en 2016 un documental con el mismo título, que muestra el trabajo diario de Mariné y su compañera Concha Figueras, restaurando la cinta de 1905 La llegada del tren a Llanes.

Mariné ha investigado también técnicas de ampliación y de más alta definición de cintas de súper 16 y 35 mm que le llevaron a crear el formato de película que lleva su nombre: el Formato Mariné. Este formato propone sólo dos perforaciones en vez de cuatro, lo que supone un aprovechamiento total del negativo y una notable mejora de la calidad de la imagen.

Juan Mariné, a sus 96 años, en su búnker de la ECAM. Foto: José Ramón Ladra 

 

Fuentes de información: Wikipedia (Biografía y listado completo de películas), IMDB, Filmaffinity, El País



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