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domingo, 29 de diciembre de 2013

These Amazing Shadows

Director: Paul Mariano, Kurt Norton  
Guión:  Douglas Blush, Paul Mariano, Kurt Norton
Producción: Douglas Blush, Suzanne Chapot, Barbara Grandvoinet, Paul Mariano, Kurt Norton, Christine O'Malley
Produce: Gravitas Docufilms
Música: Peter Golub
Fotografía: Frazer Bradshaw    
Montaje: Douglas Blush, Alex Calleros    
País de Producción: E.E.U.U.
Año: 2011
Duración: 88 min.
Web oficial: http://www.theseamazingshadows.com/










Qué tienen en común películas como Casablanca, El Padrino y West Side Story? Además de su popularidad, han sido consideradas “significativas desde un punto de vista cultural, histórico o estético” por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y catalogadas en el Registro Nacional de Cinematografía, un listado de los tesoros del cine norteamericano que refleja la diversidad de las películas, y por lo tanto de la misma experiencia de Norteamérica. Cada año se añaden 25 películas al Registro. La lista actual de 525 películas incluye títulos de todas las categorías: documentales, clásicos de Hollywood, cine de vanguardia, cortos y cine mudo. El documental These Amazing Shadows es un detallado dossier de la rica y extensa filmografía estadounidense, no sólo desde un punto de vista cinéfilo, sino también cultural y humano. 



National Film Registry

El Registro Nacional de Cine (inglés: National Film Registry) es una selección de películas que realiza la Junta Nacional de Conservación de Cine para su conservación en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. El consejo, establecido por la Ley Nacional de Conservación del Cine de 1988, fue renovada por Actas del Congreso en 1992, 1996, 2005 y nuevamente en octubre del 2008. La ley de 1996 también creó la Fundación Nacional para la Conservación del Cine, una organización sin ánimo de lucro, que aunque afiliada a la Junta Nacional de Conservación del Cine, recauda dinero del sector privado.

Gertie the Dinosaur, aunque no fue la primera película de animación Gertie se convirtió en el primer personaje popular de dibujos animados.

El Registro Nacional de Cine conserva veinticinco películas "cultural, histórica o estéticamente significativas" cada año; mostrando la diversidad del patrimonio cinematográfico estadounidense para aumentar la conciencia de su preservación. Para ser elegible para el registro, la película debe tener al menos diez años de antigüedad. Para la primera selección de películas en 1989, el público postuló casi 1000 películas a ser consideradas. Los miembros de la Junta Nacional de Conservación de Cine entonces las sometieron a votos individuales. Los votos dieron como resultado una lista de veinticinco películas que luego fueron examinadas por el bibliotecario del congreso James Billington y su equipo en la biblioteca para realizar la selección final. A partir de 1997, el público solo puede postular un máximo de cincuenta películas al año para ser consideradas por parte de la junta y el bibliotecario.

El registro incluye desde clásicos de Hollywood a películas huérfanas. La película no requiere ser largometraje o haber sido expuesta comercialmente para su elección. El registro contiene película de actualidades, cine mudo, cine experimental, cortometrajes, películas sin derechos de autor, cine serial, películas caseras, documentales, cine independiente y películas para televisión. Hasta la lista del 2008, hay 500 películas conservadas en el registro.

La primera película de la lista es Blacksmith Scene (1893) y la más reciente es Fargo (1996). El año en que se seleccionaron más películas fue 1939, en el que se eligieron diecisiete películas para su conservación. El tiempo entre el estreno de una película y su elección es muy variable. El período más prolongado ha sido de 109 años, con la elección del Dickson Experimental Sound Film de 1894 en el 2003. El periodo mínimo más corto es de 10 años, este es compartido por Do the Right Thing, Raging Bull, Goodfellas, Toy Story y Fargo.


Fuentes de Información: Documentary.es, TeleDocumentales, The Pirate Bay, Documaniático, Wikipedia, National Film Registry.


Trailer:



Documental Completo en V.O.S.E:




Extras:

Estos son algunos de los films particulares que son citados en el documental:



American Artifacts Preview


sábado, 14 de diciembre de 2013

Para no olvidar, la censura del franquismo

Título original: Para no olvidar; la censura del franquismo
Dirección: Manuel Esteban Marquilles
Guión: Manuel Esteban Marquilles
País de producción: España
Año: 1971
Duración: 29 min




















Para no olvidar; la censura del franquismo

Muchos creadores vieron mutiladas o prohibidas sus obras, por parte del Ministerio. El cine y el teatro fueron dos de las artes más perjudicadas. Sus voces críticas quedaron ahogadas. La incontestable arbitrariedad en las decisiones de la administración provocó la deserción de algunos de ellos. Pero también precipitó la búsqueda infructuosa de otros caminos de expresión. Inevitablemente, éstos desencadenaron en la marginalidad y la clandestinidad.

Por Albert Alcoz | 09 Sep 08. Publicado en Blog&Docs.


El título de este reportaje documental realizado por Manuel Esteban Marquilles resulta del todo explícito. Demuestra la voluntad por informar un hecho sabido: la represión de la libertad de expresión durante el régimen franquista. Reclama poder filmar para denunciar. Pero también presupone la necesidad de perdurar. Filmar para recordar. Bajo un posicionamiento claramente disidente, Para no olvidar; la censura del franquismo (1971) se estructura como un conjunto de entrevistas a autores que relatan la existencia de una censura sufrida en primera persona.

Muchos creadores vieron mutiladas o prohibidas sus obras, por parte del Ministerio de Información y Turismo. El cine y el teatro fueron dos de las artes más perjudicadas. Sus voces críticas quedaron ahogadas. La incontestable arbitrariedad en las decisiones de la administración provocó la deserción de algunos de ellos. Pero también precipitó la búsqueda infructuosa de otros caminos de expresión. Inevitablemente, éstos desencadenaron en la marginalidad y la clandestinidad.


Un hombre corre aturdido por la playa. Un plano aéreo persigue velozmente esa víctima. La sombra de un helicóptero queda dibujada en la arena. El joven se para y descubre cuatro hombres armados. Acto seguido le ametrallan indiscriminadamente. Son las primeras imágenes de un mediometraje documental que empieza como una ficción, tremendamente realista. La voice over que acompaña estos primeros planos reza así: “En España, no es un secreto para nadie, toda expresión cultural está sometida a una fuerte represión. El cine y el teatro, en cuanto medios de amplia difusión cultural, sufren condiciones específicas de tutela represiva. Los hombres que trabajan en este campo se encuentran ante distintas opciones, la más extrema es la marginación. Sus palabras, que se recogen en este documental, denuncian de una u otra forma, la situación en que se desenvuelve su trabajo. Denuncian, con mayor o menor claridad, la represión; única arma que le queda al régimen para asegurar su supervivencia.”

El director, guionista, cámara y montador Manuel Esteban Marquilles distribuye, a partir de aquí, una serie de entrevistas a directores de cine y teatro, contrastadas con fragmentos de películas y ensayos teatrales. El resultado es un documento de investigación, hecho con urgencia comunicativa. Adolfo Marsillach, víctima de la censura a raíz del montaje de la obra Sócrates, insiste en la obligación de luchar por la abolición de esas decisiones, mientras se intercalan filmaciones de esa misma pieza teatral. El cineasta Basilio Martín Patino manifiesta en su propio estudio la renuncia a la creación de películas homologadas, debidamente registradas, aún a pesar de la demora en su posible, aunque poco probable, comercialización. Mientras tanto, la voz en off de Carlos Trías explica la terrible afirmación que una alta personalidad del gobierno dijo sobre el director de Canciones para después de una guerra: “No es un problema de autorizar o prohibir, sino de fusilarle o no fusilarle”. Sacar partido de las mínimas posibilidades legales, pero negándose a aceptar la autoritaria moral de las instituciones que rigen la profesión, es la decisión de un realizador de documentales ensayísticos que ve como le secuestran los negativos y le confiscan las copias. El director y actor teatral Fernando Fernán Gómez comenta a cámara la dificultad por saber si su obra será o no aceptada. Es una arbitrariedad que según él, está determinada por subjetivismos a menudo inexplicables. Las previsibles palabras del productor Elías Querejeta vienen acompañadas por la muestra de un fragmento censurado del film El Jardín de las Delicias de Carlos Saura. El escenógrafo Fabià Puigcerver y la actriz Núria Espert denuncian la prohibición del montaje teatral de Yerma, escrita por Federico García Lorca, mientras el cineasta Carles Durán explica concienzudamente la insostenible situación en la que se ve inmersa la cinematografía española. Escenas censuradas de su film Liberxina 90 recuerdan la incapacidad por elaborar discursos críticos -ante una política estatal de tal calado-, que cuestionen la situación socio-política y sirvan como testimonio social de lo que sucede en el país. J. A. Codina reclama la necesidad de ofrecer un teatro vanguardista, no tanto desde un punto de vista formalista como de una postura ideológicamente comprometida. El autor teatral y ensayista Alfonso Sastre es la última voz cedida a esta manifestación artística. Su voz reclama un cambio de posicionamiento y una apertura de miras ante la evidencia de esa insostenible dominación.


Pere Portabella cierra el reportaje criticando los mecanismos de censura desde su propia experiencia como productor y realizador. En este último caso la selección del formato subestándard de 16 mm es inevitable, por tal de  esquivar el registro de la obra y su posible demora administrativa. Manuel Esteban introduce hábilmente un fragmento del film Umbracle (1970) en el que Christopher Lee se pasea por el Museo de Zoología del Parc de la Ciutadella de Barcelona, mientras un taxidermista encierra la figura de una ave en una vitrina. Es una poderosa imagen, en un blanco y negro contrastado, que sirve como metáfora de la situación política del país. Una voz víctima de la represión y la libertad de expresión. Una voz acallada, silenciosamente reprimida, observada con detenimiento por el actor inglés. Manuel Estaban Marquilles, operador de cámara de la mayoría de películas del cineasta de vanguardia Pere Portabella, finaliza así un valioso documento de aproximadamente veinte minutos, cuya fuerza expresiva recae en la presencia de unos nombres víctimas de la represión. Su absoluta invisibilidad es una consecuencia más de su época.

El film ha podido recuperarse gracias al soporte DVD, ya que fue incluida en la publicación del cofre Crònica d’una Mirada. Esta producción de seis capítulos de media hora, realizados para la televisión autonómica catalana, trató de cartografiar el panorama del cine independiente catalán de los años sesenta y setenta. Los extras de los seis DVDs ofrecen películas que, como ocurre con Para no olvidar; la censura del franquismo, han sido completamente olvidadas. Ni siquiera un trabajo historiográfico sobre el documental, de referencia a nivel nacional, como Imagen, memoria y fascinación. Notas sobre el documental en España (Ed. Ocho Y Medio, 2001) da cuenta de su existencia. Pero es que tampoco lo hace otro título paradigmático, adscrito al papel de la censura durante el franquismo, como Un cine para el cadalso de Román Gubern y Doménec Font. Hecho que demuestra, una vez más, la necesidad por descubrir obras cinematográficas, no ya mutiladas o tergiversadas, sino directamente silenciadas.

Fuentes de Información: Patio de Butacas, Blogs&Docs,


Para no olvidar; la censura del franquismo from naranjasdehiroshima on Vimeo.

Ver en Vimeo.
Ver el resto de la colección Crònica d’una Mirada en Naranjas de Hiroshima.

viernes, 13 de diciembre de 2013

The Act of Killing

Título original: The Act of Killing
Director: Joshua Oppenheimer, Christine Cynn
Guión: Joshua Oppenheimer, Christine Cynn
Música: Karsten Fundal
Fotografía: Carlos Arango De Montis, Lars Skree
Intervienen: Haji Anif, Syamsul Arifin, Sakhyan Asmara, Anwar Congo, Jusuf Kalla, Herman Koto, Haji Marzuki, Safit Pardede, Ibrahim Sinik, Soaduon Siregar, Yapto Soerjosoemarno, Adi Zulkadry
Productora: Coproducción Dinamarca-Noruega-Reino Unido; Final Cut for Real / Arts and Humanities Research Council (AHRC) / Danmarks Radio (DR)
Productores: Signe Byrge Sørensen 
Productores ejecutivos: Joram ten Brink, Bjarte Mørner Tveit, Werner Herzog, Errol Morris
País de producción: Dinamarca 
Año: 2012
Duración: 159 min.
Web Oficial: http://theactofkilling.com/




El documental de Joshua Oppenheimer habla de la masacre indonesia de 1965 Suharto ordenó una persecución a comunistas que dejó un millón de muertos. La obra producida por Werner Herzog ha sido multipremiada.

Con un estilo visual que podríamos considerar loquísima mezcla entre Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar y Apichatpong Weerasethakul, y heredero de Werner Herzog -que produce la cinta-, Oppenheimer ha creado una magnífica obra documental que ha cosechado desde dicho estreno numerosos premios, incluyendo el Primer Premio y el Premio del Público de Documenta Madrid, y que aspira a ser el Searching for Sugar Man de esta temporada.

La premisa de la película es jugosa. En 1965, el gobierno indonesio del dictador Suharto llevó a cabo una persecución contra el comunismo que dejó un millón de muertos en el país asiático. Esas matanzas fueron perpetradas por mercenarios, por bandas de gánsteres sin inclinaciones ideológicas.*1


“Nos temen porque tenemos el poder de matar arbitrariamente. Un hombre comete un crimen, debería haberlo pensado mejor. Ordenamos matarle y nos sentimos bien. O le matamos nosotros y nos sentimos mejor. Pero eso no es poder. Es justicia, que es diferente del poder. Poder es cuando tenemos justificación para matar… y no lo hacemos”.



The Act of Killing es, en contenido, esta reflexión, una de las más poderosas de la historia del cine, repetida hasta la saciedad. Pero esto es solo el principio. El film está centrado en los responsables de las matanzas de Indonesia a mediados de los 60, quienes deciden recrear a petición de los responsables del documental sus asesinatos en una serie de películas donde participan familiares de las víctimas. Este escenario, que a servidor le parte la cintura porque nunca se ha encontrado algo así, plantea un viaje en dos partes: primero, explora el crimen sin arrepentimiento, sin complejos, sin dudas y sin temores. Habla del poder absoluto. Pero después –y aquí llega una parte aún más fascinante– explora cómo el cine es capaz de transformar al individuo. “Tus crímenes”, dice, “no son crímenes hasta que los ves reproducidos en una pantalla, ficcionalizados. Es en ese momento cuando te sientes culpable”. Y en ambas mitades supera con creces todo lo que he visto en este año y solo un milagro impediría que se convirtiera en lo mejor que voy a ver en 2013. Extraordinaria, sin paliativos.

Lo cierto es que su director, Joshua Oppenheimer, se encontró con el tema por casualidad. Una investigación de crímenes de guerra en Indonesia durante los años 60 se convirtió, inesperadamente –y bajo las recomendaciones de las víctimas– en un estudio de las bandas de gángsters (o, como ellos se definen, “los hombres libres”) que han aterrorizado a la población durante los últimos 40 años. Todos ellos han ignorado las amenazas de la comunidad internacional, y muestran constantemente a lo largo del documental su orgullo por haber participado en las numerosas purgas contra el enemigo comunista –largo tiempo aniquilado (ver El Año que Vivimos Peligrosamente), y que desde entonces se ha convertido en una suerte de excusa para prolongar su dominio–.


The Act of Killing abraza sin prejuicios esta parte de realidad (digo “esta parte” porque algunos expertos políticos en Indonesia han tachado esta pieza de “tan poderosa como descaradamente manipuladora”, tema que abordamos en un momento). Los protagonistas son un estrambótico dúo, Anwar Congo (padre fundador de las milicias de ultraderecha Pemuda Pancasila) y su compadre, Herman Koto. Llevados por su afán de protagonismo, ambos deciden recrear para Oppenheimer los asesinatos de los que formaron parte. Pasean por las calles en uniformes paramilitares de brillante camuflaje anaranjado reclutando a residentes atemorizados, muchos de los cuales se niegan a intervenir. Ambos deciden representar sus crímenes ante la cámara, contando con la ayuda obligada de hijos o hijas de las víctimas reales. The Act of Killing es, al mismo tiempo y en sus momentos más poderosos, el “acto” de matar y es “la actuación” de matar. Vemos a uno de los actores bromeando con Anwar y su compadre, los mismos que mataron al padre del “actor” hace 40 años. No hay ni rastro de incomodidad entre los asesinos. Ni culpa, ni dudas, ni complejos. La víctima es más que eso, si es posible: ha terminado aparcando su dignidad  y su capacidad de respuesta humana por puro terror. Su sumisión es completa.

Estos momentos evocan una sensación de repulsión por motivos iba a decir extraños pero la verdad es que sé de dónde salen y salen de un lugar bastante repugnante. Veo en Anwar y en Koto la alegría del poder sin medida. La ausencia de remordimientos y “moralidad”. Comprendo la existencia de seres humanos que justifican, defienden y reviven el genocidio. Mi mente de señorito me hace regates. The Act of Killing llama a mis instintos más bajos. Presenta un contexto, la Indonesia contemporánea, dominado por la impunidad, donde los gángsters caminan libres, desdeñan el Derecho Internacional, se cagan virtualmente en los principios de la justicia social y no solo no son castigados, sino que son objeto de sumisión por parte de las víctimas, de admiración por sus superiores (varios funcionarios y periodistas defienden la actuación de estos individuos) y viven como reyes. Y la cámara de Oppenheimer aguanta en todo momento.*2 




Fuentes de información: Film Affinity, *1 RTVE, *2 Artículo completo por Rafa Martín en Las Horas Perdidas, Películas HD Latino.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

15m Libre te quiero



Dirección: Basilio Martín Patino
Guión: Basilio Martín Patino
Música: Amancio Prada
Fotografía: Alfonso Parra
Montaje: Aldo Elipe, Jorge Lacaci
Productora: La Linterna Mágica
País de producción: España
Año: 2012
Duración: 60 min.


















Sinopsis extendida

Hay proyectos cinematográficos que nacen de un deseo planificado, de una elaboración larga. Libre te Quiero nace de un encuentro. Cuando el 15 de mayo una veintena de las personas que habían acudido a la manifestación convocada por el minoritario movimiento Democracia Real Ya decidieron acampar en la Puerta del Sol madrileña y prorrogar así su protesta, Basilio Martín Patino estaba allí. Desde su oficina, desde su casa, se oía la manifestación.



Cuando se acercó a la Puerta del Sol decidió que quería rodar aquello. La alegría y la espontaneidad de aquella gente le empujaron a hacerlo. Y a hacerlo con la misma alegría y la misma espontaneidad que apreció en aquel incipiente movimiento asambleario.

Allí se encontró con el director de fotografía Alfonso Parra, colaborador habitual, que enseguida aceptó participar en el proyecto. Con su dirección, un equipo de varios cámaras, dirigidos de cerca por el veterano realizador ha rodado medio centenar de horas de documentos, con los que se confeccionará una película de algo mas de una hora de duración.

Para esta ocasión, Patino ha decidido adoptar un nuevo estilo, impresionista y próximo a otros esfuerzos de documental puro, dejando que las imágenes se expliquen por sí solas, sin comentarios, entrevistas a cámara o texto en off explicativo alguno.

La película arranca con la confluencia de los manifestantes en la Puerta del Sol, retratando su llegada al ritmo de batucadas y canciones populares y coreando las consignas que se convertirán en la marca del movimiento. Una riada de personas de toda edad y condición que reivindican su derecho a no ser tratados como mercancias en manos de banqueros y políticos.

Especialmente sorprendente es la simpatía hacia los manifestantes que parecen mostrar los policías encargados de vigilarlos, contagiados del ambiente festivo.



A partir de ahi, sigue la construcción de la Acampada Sol, una especie de ciudad paralela, auto organizada y asamblearia, en la que las tareas se reparten democráticamente, cada uno ofrece su conocimiento y su trabajo y participa como puede.

Surgen áreas de debate espécifico, de animación musical y teatral, servicios de todo tipo para garantizar a los acampados una experiencia lo mas cómoda posible. Hay que distribuir comida, montar tiendas y alojamientos precarios en que cobijarse, delimitar zonas de encuentro...

En unos dias la ciudad, el ágora, está construida. La vida cotidiana establece ritmos parecidos a los de cualquier otra villa. Los participantes duermen, se despiertan comparten, comen, trabajan... Ante el calor axfisiante, algunos deciden utilizar las fuentes para refrescarse.

Algunos se esfuerzan en organizar el flujo de información, para que llegue al mayor número de gente posible. Otros construyen invernaderos y plantan tímidamente algunas especies.



La organización se extiende a los barrios y ciudades próximas. Pronto empieza a recibir a representantes del movimiento venidos de todos los rincones de España.

En los debates se oye a expertos en materias específicas que aportan su sabiduría, tanto como a ciudadanos que posiblemente nunca se habrían imaginado discutiendo de política o economía en un lugar público, ante desconocidos.

La asamblea reorganiza el espacio para acomodar las sugerencias de los comerciantes de la zona y para hacer mas fácil el tránsito.

En la Puerta del Sol convergen columnas que llevan semanas caminando hacia ella, recogiendo ideas en el camino, debatiendo en plazas y pueblos.

Poco a poco las asambleas van centrando la idea del desalojo, después de 4 semanas en las que, contra todo pronóstico, han conseguido una a fluencia masiva, un eco enorme para sus propuestas, elaboradas de forma colectiva, recogidas y difundidas en los medios del mundo entero, y hacer despertar a un número importante de ciudadanos que han comprendido que la política no es solo lo que hacen los políticos.

Para muchos, los mas jóvenes, supone una revelación: es la primera vez que se sienten parte de algo así. Para otros, los mas viejos, la experiencia les recuerda otras por las que pasaron en el 68 o durante la transición.


La película, después de dar fe de lo ocurrido, sin mediación o intención, dejando que las imágenes hablen, termina con el final de la experiencia.

En el aniversario se ha rodado también la manifestación del 12M15M, de la que posiblemente se incluyan algunas imágenes.

Fuentes de información: 15m Libre te quiero, Wikipedia, Gila Grupo de Intervención, 400 Golpes.


Ver en Vimeo parte 1.


Libre te quiero (1ª parte) from G.I.L.A. Grupo de Intervención on Vimeo.

Ver en Vimeo parte 2.


Libre te quiero (2ª parte) from G.I.L.A. Grupo de Intervención on Vimeo.