viernes, 18 de octubre de 2013

Galicia

Título original: Galicia
Dirección: Carlos Velo, Fernando G. Mantilla
Guión: Carlos Velo, Rafael Dieste
Año: 1936
País de producción: España
Duración: 8 min




















Esta versión de 'Galicia' se corresponde con la única existente hasta el año 2010, con una duración de 8 minutos. En diciembre de ese año fueron encontrados en Moscú 16 minutos inéditos, aún sin catalogar, que acercarían el metraje a los alrededor de 24 minutos (no se conoce la duración exacta) del montaje original. Antes, en el año 2006, la catedrática y estudiosa de Velo, Margarita Ledo, localizaba otras secuencias inéditas de 'Galicia' en el filme de montaje 'Ispanija' (Esfir Shub, 1939).

Para saber más acerca de las distintas versiones de 'Galicia', y de un incipiente estudio de su reconstrucción, podéis consultar el siguiente texto: Galicia-1936-2011


Galicia, imagen y sonido de un país

En 1936, aprovechando las vacaciones que le permitía su trabajo en el laboratorio, [Carlos Velo] emprende el rodaje de Galicia, título mítico en una utópica filmografía gallega, que para el historiador López Clemente es “acaso el mejor concebido y realizado sobre aquella región española”, y sobre la que hay excesiva confusión en las publicaciones especializadas españolas, no sólo en su datación (en un arco que va de 1934 a 1936), sino también para precisar el título (Galicia, Saudade, Finisterre y Santiago de Compostela, aparecen mezclados con frecuencia). El autor asume para ella el subtítulo de Finisterre, mientras que los otros dos se corresponden al dedicado a la ciudad del Apóstol. El operador de ambos, el prestigioso Cecilio Paniagua, al que Velo posibilitó la entrada en el cine desde su interés mutuo por la fotografía, y que ya hiciera un año antes el cortometraje de temática gallega Canto de emigración con el director orensano Antonio Román, precisa que “Saudade se montó con descartes de otro documental que se titulaba Finisterre, que fue terminado poco antes del comienzo de nuestra guerra civil, creo que hacia mayo de 1936”. Añade Paniagua que a finales de los años sesenta encontró una copia de esta cinta y que se la regaló a Velo, residente ya en México. El director aún declaraba en 1967 que le encantaría encontrar Galicia “porque las imágenes de mi tierra natal, tal como eran en aquel tiempo y como siguen siendo, son importantísimas para mí”. A propósito de su localización, Luís Seoane ya adelantó en 1962 su parecer sobre la existencia de una copia guardada “en una cinemateca norteamericana”.

Acabada la postproducción por Mantilla en junio de 1936 (no había participado directamente en el rodaje), ya que Carlos Velo estaba escondido por tierras orensanas después del “Alzamiento Nacional”, el cortometraje se exhibió con gran éxito en la España leal a la República. Pero además, Mantilla (que era un notable activista del P.C.E. y promotor en Madrid de la productora-distribuidora Cooperativa Obrera Cinematográfica, con la que intentaba poner en marcha la industria paralizada por los hechos de julio de 1936) envió una copia a la Exposición Internacional de París del año siguiente, donde recibió el primer premio, un Diploma de Honor concedido por un jurado que presidía Luís Buñuel, conocedor de la labor cinematográfica del documentalista orensano en su etapa como productor en la Filmófono madrileña. El galardón era también un acto de afirmación solidaria con la España republicana.

Fue en las Xociviga (Xornadas de Cine e Vídeo de Galicia) del año 1985 donde tuvimos ocasión de visionar en soporte vídeo, traídos desde México por el propio Velo, alrededor de cincuenta años después, diez minutos del metraje de Galicia, la primera gran acta audiovisual levantada en este país que, seguramente de no suceder el drama de la guerra civil como había manifestado lúcida y reiteradamente Luís Seoane, sería el punto de partida para un cine nacional gallego junto con Mariñeiros de Xosé Suárez.

Velo estuvo en su pueblo natal de la provincia orensana, con una cámara y un equipo de colaboradores, en el que sólo destacaba la novedad de la incorporación de Paniagua a la fotografía. En Cartelle y en su comarca filmó los trabajos de los labradores; después recogió el de los hombres del mar en Fisterra. La influencia plástica y narrativa de Hombres de Arán y La línea general se hace evidente, pero para apuntalar la esencia diferenciadora, Velo se ayudó de Rafael Dieste en el guión y de la música popular cosechada por Torner y Bal y Gay (todos ellos sin acreditar) que luego adaptaría Rodolfo Halffter con arreglos musicales para las conversaciones de los campesinos, una solución técnica original y sorprendente.

Ya desde los títulos de crédito, conservados en veinticuatro contactos originales, hay esencia de verdad, eso que ya escribió Seoane en una ocasión a propósito del cine de Velo y Suárez: “No era un cine patriotero, pintoresquista, exaltando a Galicia con falsedad; era socialmente auténtico”. Castelao fue el autor de los cartones de los títulos por mediación de Xaquín Lourenzo “Xocas”, que le comentó el deseo del joven director.

(...)

Late una voluntad etnográfica, un acercamiento apasionado y sincero a un pueblo que respira a pesar del atraso económico, de los caciques y de la emigración. Hay escenas de gran fuerza. Gentes mazando lino, recogiendo maíz, llenando los hórreos de mazorcas, conversaciones que no escuchamos pero sentimos, planos silenciosos, senderos de las aldeas... Lástima que del mar sólo pudimos visionar unos pocos segundos con los marineros tirando de las redes en aguas encrespadas.*

Fuentes de información: Patio de Butacas, Cineclube de Compostela, * Texto extraído de Carlos Velo. Cine e exilio, Miguel Anxo Fernández, ed. A Nosa Terra, 1996., 'Galicia', la histórica película de Carlos Velo, hallada en Moscú tras 70 años perdida, publicado en el diario "El País".