sábado, 23 de junio de 2012

La balada del pequeño soldado

Título original:  Ballade vom kleinen soldaten
Dirección: Werner Herzog, Denis Reichle
Guión: Werner Herzog, Denis Reichle
Fotografía: Michael Edols, Jorge Vignati
Productora: Süddeutscher Rundfunk (SDR) / Werner Herzog Filmproduktion
País de producción: Republica Federal Alemana
Año: 1984
Duración: 45 min.













Sinopsis:


El entrenamiento de niños indígenas miskitos como soldados en Nicaragua, es el tema central de este impactante documental de Werner Herzog, realizado en la frontera entre este país y Honduras, cerca del caudal del río Coco. Acompañado por el periodista y fotógrafo Denis Reichle, el cineasta retrata sin concesiones como estos infantes, utilizados tanto por Contras como Sandinistas, combatientes ambos del conflicto armado nicaragüense, se preparan para morir en la guerra, perdiendo su inocencia sin remedio.

Un humanismo nada subrayado, porque los hechos hablan y la filmación de niños usados como carne de cañón no incurre en zooms abyectos.

En un pueblo indígena cuyo territorio es la selva nicaragüense, los miskitos, organizados por siglos en la práctica de un socialismo primitivo, pelean aliados del sandinismo ante la invasión de su hábitat por parte de Somoza. Sin embargo, cuando éste cae, los sandinistas en el poder los reprimen violentamente, tanto a ellos como a sus peticiones.

Entonces, la división de niños-soldados de esta etnia comienzan a ser entrenados y pertrechados ahora por los contras, siendo adoctrinados contra “el comunismo”: concepto vacío que les fuerzan a identificar con la matanza de seres queridos. Un colonialismo territorial, sí, pero también del lenguaje.

Estos chicos morirán, qué duda cabe, todos los bandos los utilizan sucesivamente porque – parafraseando a John Ford – they are expendable.

Muy lejos del estereotipo con el que muchos rotulan al director, aquí no hay foco en protagonistas megalómanos capaces de aplastar a quienes se interpongan en sus proyectos delirantes, sino una luz tenue, un grito ahogado a favor de los más débiles.

Y dos de las imágenes más tristes de toda su filmografía: el plano secuencia con niños sometidos a la práctica del disparo con mortero, y la visión del lánguido soldadito cantando su balada.*2

Fuentes de Información: Cineteca Nacional, *2 Viviendo dos veces.


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1 comentarios:

Andrés M Aros Alvarado dijo...

De las primeras películas que ví de Herzog, del que siempre he considerado un excelente documentalista, es grato volver a verla en un mejor formato. un saludo desde Colombia: http://asaltovisual.blogspot.com/