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viernes, 25 de febrero de 2011

Indefinida Plural


Título original: Indefinida Plural
Dirección: Bárbara Boyero, Roser Mateos , Lidia Ruiz
Guión: Bárbara Boyero
Fotografía: Bárbara Boyero
Dirección artística: Bárbara Boyero
Montaje: Bárbara Boyero
País de producción: España
Intervienen: Vero, María y Monsterrat
Producción: Autoproducción
Idioma original: Castellano
Formato: Mini DV, Pal
Duración: 36 minutos
Año: 2008









La Fibromialgia como ejemplo nos permite romper los límites de la normalidad asumida, de lo que es aunque no debería ser.

¿Es obligatorio cuidar de los demás si eres mujer?, ¿Sólo le ocurre esto a las mujeres que tienen Fibromialgia?, ¿Significa ser mujer hacer todas esas cosas? Si no las haces o ya no puedes hacerlas ¿No eres mujer?, ¿Ya no?, ¿Qué eres?

Tres mujeres cuestionan y superan a través de la Fibromialgia roles de género y aquello que se esperaba de ellas. Reflexión de la relación social, histórica y cultural de las mujeres con la salud, el dolor, la culpa, las renuncias, los cuidados...
Bárbaro Boyero, junto a Roser Mateos y Lidia Ruiz, son las creadoras de Indefinida Plural, un documental sobre cómo la fibromialgia “permite romper los límites de la normalidad asumida, de lo que es aunque no debería ser” en el que “tres mujeres cuestionan y superan a través de la fibromialgia, roles de género y aquello que se esperaba de ellas”.

¿Cómo surgió la idea de hacer un documental sobre la fibromialgia y los roles de género?
Un par de años antes de hacer el documental, una amiga estaba estudiando antropología del dolor desde una perspectiva feminista, y cada vez que hablaba con ella, planteaba hipótesis muy interesantes sobre qué se considera a nivel social el dolor y como los parámetros cambian según seas hombre o mujer, la invisibilización del dolor para poder seguir cuidando de los demás, la no asunción del propio dolor… ella trabajaba con mujeres afectadas de fibromialgia y a partir de ahí empezó a interesarme el tema desde esa perspectiva.
Luego me vine a vivir a Barcelona e hice un estupendo curso de documental desde una perspectiva de género en la Escola de la Dona, y allí nos propusieron diferentes temas para desarrollar. Uno de ellos era la fibromialgia y la verdad es que me pareció un buen momento y lugar para seguir profundizando en el tema.
El enfoque se fue definiendo a lo largo del proceso de realización, según las mujeres que íbamos entrevistando y las ideas que nosotras aportábamos. Al final, sentíamos que la barrera entre afectadas y no, no era tan grande. No hablo, por supuesto, del dolor, el cansancio… que es un rasgo específico de la personas afectadas de fibromialgia, sino de las posición social en que estamos situadas como mujeres (renuncias, cuidados, no ocuparse de una o escucharse a una misma, que tengan menos en cuenta tus consideraciones, necesidades, deseos…), que la fibromialgia hacía visible estos roles, esta obligación de ser de una manera, ya que cuando las mujeres que entrevistamos no podían/querían cumplir con ese papel social, el cuestionamiento (social, familiar, medico…) y la presión eran muy fuertes. Fue un gran aprendizaje personal, aprender de ellas para reconocerme yo.
¿Qué destacarías de las personas a las que has entrevistado (tanto de las que aparecen como de las que no)?
Lo primero, la gran fuerza personal, tanto en las mujeres que se encuentran mejor, como aquellas que están sumidas en la depresión. Conoces a mujeres para quien levantarse cada mañana es un esfuerzo, pero que continúan adelante, que intentan superar sus contradicciones entre lo que necesitan/desan y lo que se les exige, que buscan caminos para entenderse a ellas mismas y que siguen manteniendo unas grandes dosis de humanidad.
Me hubiese gustado tratar también el llanto, me encontré con mujeres que lloraban casi todo el rato y me hizo pensar en cómo expresamos nuestros sentimientos/frustraciones según seamos hombres o mujeres, creo que hay algo cultural en que las mujeres no se puedan enfadar, como si no nos estuviera permitido sentir rabia, contra la injusticia que sufren, contra la incomprensión, las familias que no apoyan (en algunos casos, en otros si) y no se hacen cargo de la situación, los médicos que ningunean (también dependiendo de los casos)… Creo que el llanto y el lamento son las únicas salidas que socialmente pueden tomar muchas mujeres, y encima eso también se cuestiona, se les trata de exageradas, lloronas, débiles… pero si hay otro familiar enfermo, anciano, niño, deprimido, se sigue recurriendo a ellas. ¡Es completamente injusto!
Pero la realidad es que he conocido mujeres muy fuertes y positivas, de diferenes edades, clases sociales… y por eso elegí a Vero, María y Montserrat, porque están en un punto en que han encontrado una forma de aceptarse a ellas y a su realidad, y han crecido a través de esta experiencia, han llegado a un acuerdo con ellas mismas. Y quería que el documental reflejase parte de esa rabia de la que hablaba antes, pero también que diese un mensaje positivo, porque lo que yo he recibido de las mujeres con quien hablé para hacer Indefinida Plural, me transmitieron mucha fuerza positiva y una gran sabiduría.
¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?
Un documental sobre migraciones femeninas, con el que intentar romper estereotipos y trabajar con tantas mujeres que viven junto a nosotros, pero son invisibles o las vemos a través de nuestros propios prejuicios, que muchas se encuentran en situación irregular lo que las convierte en ciudadanas de segunda y subordinadas a nosotros por una injusta ley de extranjería y que en este contexto de crisis se encuentran en una situación mucho más vulnerables, pero entre las que también he conocido mujeres con mucha fuerza y muchas cosas que decir y de las que todos podemos aprender. Pero todavía estamos buscando dinero para poder realizarlo.

martes, 15 de febrero de 2011

Los Herederos



Título Original: Los Herederos
Dirección: Eugenio Polgovsky
Fotografía: Eugenio Polgovsky
Montaje: Eugenio Polgovsky
Producción: Tecolote Films
País de producción: México
Año: 2009
Duración: 90 min.
Web oficial: Tecolote Films
















Tres niños caminan por un resbaloso y angosto sendero. Arrean a un burro. Luego cargan la mayor cantidad de leña que sus espaldas les permita. La atan al escuálido animal quien carga la madera de regreso a sus casas. La cámara nos muestra de cerquita las manos jalando la gruesa cuerda que es atada con destreza por el mayor de los niños. Tendrá unos 10 años. La cuerda produce un sónido áspero, tenso. La cámara los sigue a unos pocos metros. Ahora escuchamos los pies al pisar las hojas secas, los jadeos de los niños, los troncos que truenan. Este sonido se parece al de un machete cortando cañas. Así, de pronto, estamos en una secuencia en la que otro niño trabaja en la zafra. Luego en la que un niño hace ladrillos, cubierto de barro hasta las narices. Luego en la cosecha de jitomate. Luego en el nixtamal. En la navaja, el fuego o el azadón.

No tardamos en darnos cuenta que la película nos mostrará a partir de ese momento únicamente niños trabajando. (Y un par de ancianas que funcionarán como un efectivo contrapunto poético). Sin embargo, el tema del trabajo en los niños no sólo alcanza para hacer una enérgica denuncia, sino que gracias a la sensibilidad del director, da para generar reflexiones que no sólo abarcan un tema social local, sino que rebasan ese ámbito y nos llevan a pensar por ejemplo, como logra un niño jugar a darse marometas después de haber completado una jornada laboral de diez horas.

Porque si existe algo como mostrar el espíritu infantil, esta cinta lo logra a cada instante. Y lo logra con el recurso más puro y simple: la acción filmada tal cual es, apenas editada, sin montajes efectistas ni soundtracks de inducción.

En Los Herederos todo es cercanía e intimidad. Polgovsky y su cámara entra a las cocinas reducidas que escupen brasas ardientes, camina al lado de los personajes sobrevolándolos como una mosca, se escabulle entre las patas de un burro y se posa quieto, callado, frente a una niña que al mirar directo al lente nos hace formularnos mil preguntas.

Polgovsky se arriesga en la elaboración de su discurso cinematográfico y elimina muchos de los recursos de un documental tradicional. Aquí no hay voces que nos platiquen lo que debemos reflexionar. No hay diálogos que expliquen. No hay citas, ni datos, ni gráficas. No hay conclusiones. Sólo hay un tiempo capturado que es suficiente para crear una realidad que nos atrapa fácilmente.

En ese sentido, la cinta de Polgovsky, aunque inscrita en el género documental, contiene más elementos poéticos que, valga la redundancia, documentales. Y se encuentra más cerca de películas que se atreven a jugar con los límites del género.

Recomiendo unas cuantas:

A alma do osso de Cao Guimaraes, Les documents cinematographique de Jean Painlevé, The silent world de Jacques Cousteau, Our daily bread de Nikolaus Geyrhalter y Powaqattsi de Godfrey Reggio.

En el campo mexicano de Los Herederos la pobreza es contundente. Y también su belleza y su dignidad. Aquí no hay postales turísticas pero tampoco los regodeos en la miseria tan socorridos en el cine mexicano actual. El discurso de la cinta se sostiene por sí mismo con las imágenes, sin que exista una intención deliberada o manipuladora de llevarnos a juicios establecidos.

Polgovsky logra un cine directo, auténtico y bello. No es casual que él mismo sea el fotográfo, el director y el editor de su cinta. Y es que en esta manera de hacer cine se encuentra una de los grandes valores de la cinta: el de demostrar que más allá de la voracidad de los exhibidores, de la conformidad de los distribuidores, de la torpeza de los realizadores y de la pereza del público que se forma siempre en la cola más larga, el Cine sigue vivo y tiene aún la capacidad de afectar la mayor parte de los órganos del cuerpo (incluídas las uñas que uno se come y el cuello que uno se rasca).

Jorge Villalobos

Fuentes de información: Crítica de Jorge Villalobos publicado en Permanencia Voluntaria, Rodando Cine,



Ver en Youtube en 9 partes.
Ver en Naranjas de Hiroshima TV.


miércoles, 2 de febrero de 2011

Garbo El Espia


Título original: Garbo, el espía (El hombre que salvó el mundo)
Director: Edmon Roch
Guión: Edmon Roch, Isaki Lacuesta, Maria Hervera
Dirección de fotografía: Joachin Bergamin, Gabriel Guerra, Bet Rourich
Diseño de sonido: Oriol Tarragó
Montaje: Alexander Adams
Música: Fernando Velázquez
Efectos visuales: Lluís Castells
Productores: Edmon Roch, Sandra Hermida, Belén Bernuy
Producido por: Centuria Films, Colosé Producciones, Ikiru Films
Asociados: Televisió de Catalunya, Olek Film
Formato: 35 mm.
País de producción: España
Año: 2009
Duración: 97 min.
Web oficial: Garbo The Movie







Esculpiendo a Joan Pujol García

Durante la proyección de Garbo. El espía uno tiene la sensación de que el fantasma de Arthur Cravan planea inevitablemente en la que es la primera película que dirige el productor Edmon Roch. Más allá de la participación de Isaki Lacuesta en la escritura del guión, junto al propio Roch y María Hervera, el documental parte, como en Cravan vs Cravan (2002), de una fascinación por la personalidad poliédrica de un personaje misterioso y enigmático. La película trata de desvelar las diferentes facetas de Joan Pujol García, conocido como Garbo (en honor a las dotes interpretativas de Greta Garbo), que trabajó como doble espía durante la Segunda Guerra Mundial tanto para los Servicios de Inteligencia Británicos como para el Tercer Reich.

Partiendo de la que fuera la mayor hazaña del protagonista - Garbo hizo creer al mismo Adolf Hitler que el desembarco de los aliados en Normandía era una maniobra de distracción y que el grueso de la ofensiva iba a tener lugar en Pas de Calais unos días después, algo que nunca ocurrió y que contribuyó a esparcir y hundir las tropas alemanas-, la película teje un relato que, a modo de collage, se nutre de materiales de archivo, fragmentos de películas de espionaje, cartoons, anuncios, films de propaganda y entrevistas a diversas personas que han tenido relación con Joan Pujol de forma directa o indirecta: Nigel West, experto en espionaje británico, Xavier Vinader, periodista de investigación, Mark Seaman, historiador, y Aline Griffith, quien trabajó como espía para los Servicios de Inteligencia norteamericanos en la misma época. Todo ello con el objetivo de diseccionar la fragmentación identitaria de un personaje que construyó su vida tendiendo puentes entre la ficción y la realidad, la verdad y la mentira, apoderándose así de aquella máxima inconfundible de Josep Palau i Fabre, Saber Nadar, y que no en vano es también el título de un cortometraje dirigido por Isaki Lacuesta y Pere Vilà en 2006 en el cual ambos homenajeaban al célebre escritor.

La propuesta de Roch quiere alejarse del documental omnisciente al apostar por la multiplicidad de discursos, registros y formatos aunque, en verdad, la voluntad de atrapar la complejidad del personaje más allá de las conjeturas científico-históricas acabe quedándose en una simple aspiración. Roch se deja atrapar por los distintos relatos del personaje y por el resplandor de la importancia del episodio histórico que retrata dejando de lado el trabajo de los materiales cinematográficos a la posible búsqueda de sus múltiples posibilidades expresivas. La forma como utiliza los fragmentos de películas de Hollywood como Patton (Franklin J. Schaffner, 1970), Invisible Agent (Edwin L. Marin, 1942), The Secret Code (Spencer Gordon Bennet, 1942), o Mata Hari (George Fitzmaurice, 1931), así como los noticiarios y films de propaganda tanto del bando nazi como de los aliados, se encuentra lejos de la tradición del remontaje documental y puesto que se sirve de ellos para subrayar y/o ilustrar el unívoco discurso verbal de los expertos. Son materiales que lejos de añadir o cuestionar el significado de lo que se está explicando trabajan en un segundo término como apoyo a las ideas de los entrevistados.

Así las cosas, Garbo. El espía es una película completamente cerebral que rehúye el brote de la emoción, materia prima del cine. En este sentido, el documental está más cerca de una fascinante clase magistral que incluye tanto el relato histórico como las diversas conjeturas sobre las motivaciones reales de Joan Pujol para inventar con desparpajo y engañar a todo el mundo hasta esfumarse en los confines del planeta. De este modo, la película contribuye a ensalzar la leyenda del espía dejando de lado el descubrimiento de la fragilidad del hombre en la línea como lo abordan la mayoría de los biopics ya sean construidos desde la ficción o desde el documental. Aunque el film desgrana las múltiples mentiras que Joan Pujol inventó, incluídos los 27 subagentes imaginarios que tenía a su cargo y que fueron mantenidos por el Tercer Reich, no logra desprenderse de una visión excesivamente idealista de las motivaciones que lo empujaron a mentir y a vivir del modo que lo hizo. Garbo, como la mayoría de los héroes, es tratado como un espejismo, un caso singular, un hombre excepcional cuyas verdaderas contradicciones internas se mantienen estratégicamente veladas a lo largo del documental.

Es por ello que no deja de ser una película sobre un mito más que sobre un ser humano y, en este sentido, no anda muy lejos de las grandes producciones cinematográficas destinadas a ensalzar las hazañas de los héroes de guerra. Los títulos finales que rezan “Pujol logró combatir en dos guerras sirviendo a ambos bandos”, “Jamás disparó un tiro”, “De esta manera, salvó miles de vidas”, recuerdan a la construcción de un personaje como Oskar Schindler llevado a la pantalla por Steven Spielberg en La lista de Schindler (1993). Aún así, Roch aprovecha las únicas imágenes de archivo que existen de Joan Pujol tomadas en la década de los ochenta cuando Nigel West descubrió que el espía, lejos de haber muerto en la guerra, seguía vivo en Venezuela donde había iniciado una nueva vida trabajando como profesor de inglés y habiendo formado una segunda familia. A través de esta secuencia final Roch ofrece un rostro a Joan Pujol quien, de este modo, deja de ser una leyenda para convertirse en un ser humano. El mito de Garbo cae así estrepitosamente dejando al descubierto las fisuras de la película. ¿Quién era realmente Joan Pujol García? ¿Qué tipo de hombre pudo abandonar a su familia para esconderse en un país extranjero y formar otra nueva? Ahí es donde se abre un enorme agujero negro por donde fluye la vertiente siniestra del personaje. Si bien la película nos dice que la misteriosa personalidad de Garbo, la leyenda, contribuyó a salvar miles de vidas, no deberíamos olvidar que Joan Pujol, el hombre, debió dedicarse simplemente a salvar su pellejo tan bien como supo. Un misterio, ése sí, que sin duda permanecerá sin resolver.

Fuentes de información: Artículo "Esculpiendo a Joan Pujol García" de Anna Petrus, publicado en Blogs & Docs, Tipete (documental online), Joan Pujol en Wikipedia. La Guarida de Bizzentte (Info, descargas directas y e-link)



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