miércoles, 25 de agosto de 2010

Death Of a President


Dirección: Gabriel Range.
Interpretación: Hend Ayoub (Zahara Abu Zikri), Brian Boland (Larry Stafford), Becky Ann Baker (Eleanor Drake), Robert Mangiardi (Greg Turner), Jay Patterson (Sam McCarthy), Jay Whittaker (Frank Molini), Michael Reilly Burke (Robert H. Maguire), James Urbaniak (Dr. James Pearn), M. Neko Parham (Casey), Seena Jon (Samir Masri).
Guión: Gabriel Range y Simon Finch.
Producción: Gabriel Range, Simon Finch, Ed Guiney y Robin Gutch.
Música: Richard Harvey.
Fotografía: Graham Smith.
Montaje: Brand Thumim.
Dirección artística: Gary Baugh.
País de Producción: Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 90 min.
Idioma: Inglés con subtítulos en castellano.
Género: Falso documental.


El 19 de octubre de 2007, un francotirador asesinó a George W. Bush en Chicago, EE.UU. O al menos, eso es lo que pretende “Death of a President”, este falso documental (un mockumentary o mockumental) británico dirigido por Gabriel Range.

Intercalando material de prensa real (manipulado o fuera de contexto), escenas de ficción, cámaras de seguridad, fotografías, entrevistas a supuestos testigos, sospechosos, ex-agentes de seguridad y personas de confianza del entonces presidente de EE.UU., muerto ya hace unos años (pues el documental narra los hechos desde un futuro gobernado por el más que tenebroso Dick Cheney) esta película utiliza conocidas y muy probadas estructuras de montaje del tipo “análisis después del hecho”. Una edición, con su inevitable cronología hasta el crimen y posterior conclusión sobre el o los posibles autores, que a estas alturas ya conocemos a ojos cerrados gracias a canales como History o Discovery Channel.

“Death of a President” es un experimento mockumental que a estas alturas del 2010, resulta un poco irrelevante y se queda al nivel de curiosidad audiovisual que pretende pasar por osada, pero que realmente, no explora territorio desconocido. Que EE.UU. detenga musulmanes después del asesinato, no levanta ni una ceja a cualquiera que lea el diario y menos que, hacia el final de la película, se desencadene una parcial guerra a Siria, por razones que obviamente no tienen que ver con el asesinato.

Tímido intento que más allá de copiar documentales perfectamente y preocuparse de parecer fidedigno, poco o nada intenta decir, más que lo obvio, con respecto a interesantes temas al que finalmente parece decantar, como cual el estado actual de los veteranos de una guerra que nunca tuvo razones, en una sociedad que mayoritariamente los ignora y que, en ningún caso, puede verlos como “héroes”.

Fuentes de información: Crítica de Andres Daly, publicada en 35milímetros, vídeo original en GoogleVideo.


Ver en Naranjas de Hiroshima TV.