sábado, 1 de mayo de 2010

Hafner’s Paradise

Título original: Hafner’s Paradise (El paraíso de Hafner)
Dirección, Guión, Producción: Günter Schwiager
Fotografía: Juan Lucas
Montaje: Martin Eller
Sonido: Miguel Rejas
Producción: Cristina Alía
Intervienen: Paul Maria Hafner, Hans Landauer
(prisonero ien el campo de concentración de Dachau (1941 – 1945), ex-miembro de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española).
Joachim Heyroth
(Miembro del Partido Nazi y ex -combataiente de la Legion Condor).
País de producción: Austria, España.
Año: 2007
Duración: 74 min.
Formato: BetacamDigital, Color-b/w, Stereo, 4/3.
Idioma: Alemán, con subtítulos en castellano.
Distribución: Editado en España en DVD por Cameo.


El paraíso de Hafner (Hafner’s Paradise) de Günter Schwaiger, documental sobre Paul Maria Hafner, antiguo oficial de las SS, quien como muchos otros nazis, encontró en la España franquista un refugio seguro donde no se le hicieron preguntas. En la España denominada democrática tampoco se le hicieron preguntas, ni a él ni a los suyos, hasta que un realizador austríaco afincado en Madrid, se le acercó con una cámara. La película plantea una serie de interrogantes, con la ética como elemento esencial de su trabajo, que cuestionan el juego de intereses políticos de España y de gran parte del mundo occidental.

Schwaiger se encuentra con un personaje insólito y en él centra todo su trabajo. A principios del siglo XXI, Hafner permanece increíblemente intacto a la influencia de la maquinaria ideológica nacionalsocialista. Como si los años no hubieran pasado, repite sistemáticamente los dogmas de fe nacidos a principios de los 30. En algunos aspectos es grotesco por su anacronismo (camina por la calle a paso ligero y canturreando marchas militares, “soy un super-alemán”, afirma mientras sigue practicando orgulloso el característico culto al cuerpo, escucha canciones de la época en viejos discos…) pero estos elementos un poco cómicos se trasladan al lado oscuro cuando las ideas más viles siguen aún arraigadas con fuerza (“Hitler no se equivocó en nada”, “los campos de concentración son propaganda”) y aparece la cara más bestial del llamado revisionismo.

El proceso de desnazificación se ha filmado bastantes veces en el cine, desde las hilarantes situaciones en las oficinas americanas de A Foreign Affair (Berlin Occidente) (1948) de Billy Wilder hasta los dramáticos interrogatorios a Furtwängler en Taking Sides (2001) de István Szabó. Schwaiger aplica a su personaje un personal método de desnazificación 60 años después del fin de la guerra mundial. Una vez presentado el personaje, quien hablando un rato ya se define él sólo muy claramente, el realizador plantea varios mecanismos delante de la cámara, algunos de ellos típicos de lo que fue la desnazificación oficial, como proyectar películas y mostrar fotografías sobre los campos de exterminio. En otro momento, le encara ante un superviviente – también austríaco – de Mauthausen. Y también dispara algunas preguntas comprometidas sobre algunas situaciones concretas que permanecen nebulosas en la memoria del protagonista.

Las preguntas que lanza el director no sirven para doblegar la mente de este nazi tozudo (como mínimo externamente, aunque sí nacen unos extraños dolores bucales, que Schwaiger define como psicosomáticos). Pero aunque las respuestas del ex-SS sean noes, las preguntas van dirigidas a todos los espectadores, y en general señalan a esa sociedad española que permitió y permite que los nazis se refugien en su país como si nada hubiera pasado. Una mezcla de hipocresía e ignorancia, una España muy negra, que encuentra su refleja en esta Marbella corrupta el extremo, punto de refugio y encuentro de antiguos SS y fascistas de todo tipo (entre otros elementos de destacable curriculum).

Desde un punto de vista histórico, podríamos seguir tirando del hilo. Por ejemplo, no se ha hecho en España ni un documental, ni un reportaje mínimamente conocido sobre algunos ilustres nazis aquí cobijados. Quizá uno de los caso más increíbles sea el de Ante Pavelic, presidente de Croacia durante 1941-45, responsable máximo del exterminio de decenas de miles de víctimas y del campo de exterminio de Jasenovac, quien murió en Madrid (1959) sin ser juzgado y los familiares del cual aún viven en España, sobrantes de dinero. Aún hay camino por recorrer aunque en algunos casos ya es demasiado tarde para empezarlo.

Ver en Naranjas de Hiroshima TV.

Fuentes de Información: Hafner's Paradise, Artículo de M. Martí Freixas, publicado en Blogs&Docs.