domingo, 25 de febrero de 2007

Queridisimos Verdugos



Guión y Dirección
:
Basilio Martín Patino
Fotografía: Acácio de Almeida, Alfredo F. Mayo, Augusto García Balbuena
Montaje: Eduardo Biurrun
Música: J.S. Bach
Con el protagonismo de los tres verdugos:
Antonio López Sierra, Vicente Copete, Bernardo Sánchez Bascuñana
Año: 1973
Duración: 100 min.








De la mano de los tres verdugos -“ejecutores de sentencias”- existentes en la España de los primeros años setenta, se explora una zona particularmente oscura de la Dictadura. Más allá del alegato contra la pena capital, la película indaga en la historia personal de los tres protagonistas y sus maneras de entender el oficio que desempeñan, de los ajusticiados por ellos en el garrote vil y de sus virtudes, de los crímenes que se castigan, de lo que piensan los expertos. Un retrato atroz de la sociedad en que se desenvuelven. Una reflexión implacable sobre el poder..


Un film de ficción para la realidad

(...) A la manera de un heterogéneo retablo de tintes negros y esperpénticos, en el límite del tremendismo y rozando la locura, Basilio Martín Patino, extrayendo los datos objetivos de la realidad sin desfigurarlos y mostrando un absoluto respeto hacia ellos, ha compuesto un alucinante discurso cuya coherencia corre pareja con los grados de rabia, desesperación y ternura a partes iguales que en él se armonizan.

(...)Alegato lúcido y adulto que sabe bucear en las causas últimas superando las apariencias y transgrediendo el tópico (...) de una riquísima tradición cultural en la que se inscribe con letras de oro.

(...) Queridísimos verdugos es mucho más que todo eso. Para mí, y en forma decisiva, la narración de un proceso de subversión y desenmascaramiento mediante el cual unos seres inicialmente propuestos como “verdugos” devendrán víctimas patéticas y manipuladas de un entorno socio-político que descarga sobre ellos una responsabilidad que no les pertenece y que se ven obligados a asumir como medio de supervivencia, en la más hipócrita y criminal transferencia de papeles que puede operarse dentro de una sociedad. Chivo expiatorio de una repugnante mala conciencia, el “verdugo”-hacia el que Patino ha volcado considerables dosis de ternura y comprensión- finaliza siendo el resorte espontáneo e involuntario de un importante acto de subversión: el desvelamiento de un contexto lumpen, mísero y subdesarrollado. (...) Patino recompone su discurso hasta que de su interior nace un grito de desesperación y locura frente a la injusticia, referente último de un “collage” en el que uno no sabe qué admirar más, si la consecuente efectividad del procedimiento empleado, el grado de implicación y compromiso ante el material utilizado, o ese supremo acto de respeto hacia la complejidad de la realidad y hacia la madurez de los espectadores que supone la drástica renuncia a toda moraleja o apostilla demostrativa que pudiera haber empañado un soberano ejemplo de investigación cinematográfica y de compromiso cívico-social. (...)


Carlos F. Heredero. CINEMA 2002. Junio, 1977



Coloquio Basilio Martín Patino - "Queridísimos verdugos" 



1 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísimo. Pedazo de documental y una oportunidad cojonuda para revisar una parte de la historia tan cercana y a la vez tan lejana de España.

Gran elección.