jueves, 1 de febrero de 2007

Africa Addio





Dirección: Gualtiero Jacopetti, Franco Prosperi
Producción: Angelo Rizzoli
Guión: Gualtiero Jacopetti, Franco Prosperi
Montaje: Gualtiero Jacopetti, Franco Prosperi
Año: 1966
País de producción: Italia 
Duración: 140 min.


















África, aquella escenografía para la fantasía aventurera, se vino abajo. El espejismo de un continente rústico pero fascinante, salvaje pero dominable que el cine proyectaba a los ojos occidentales se desvaneció de golpe. África, aquel escenario del saqueo europeo, era devuelto a sus verdaderos dueños. Los documentalistas Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi viajaron para ver qué dejaba a sus espaldas la última autoridad colonial al zarpar. El resultado fue “África Addio” (Adiós Africa, 1966), un retrato desolador. El caos, las masacres étnicas, las tiranías sanginarias, eran ahora las postales africanas. Pero Europa prefería mirar a otra parte.

Cuando decir “mondo”, sin ser italiano, era referirse a un nuevo género cinematográfico, la carrera de Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi, realizadores de “Mondo Cane” (1962), peligraba bajo la marea de su propia ola. “Mondo Cane” había traído al público algo completamente nuevo. La realidad podía ser un espectáculo mucho más impactante que cualquier ficción. La inmensa popularidad de la cinta creó un público nuevo que infinidad de “mondos” posteriores aún no han logrado saciar. Por su parte, Jacopetti y Prosperi se vieron presionados a sacar el jugo al material restante de "Mondo Cane" y montaron dos películas medianas “Mondo Cane Nº2” (1963) y “La donna nel mondo” (1963). Afortunadamente, su siguiente proyecto, “Africa Addio”, salvaría su filmografía del estancamiento prematuro. Ahora sobresalir exigía una apuesta mucho más audaz. La oportunidad fue vista en el continente africano que a inicios de los sesenta se independizaba de Europa. El proyecto tomaría tres años y casi costaría la vida de sus realizadores.




















“Africa Addio” es una pesadilla con bella fotografía. El espíritu lúdico y el sentido del humor de “Mondo Cane” no tiene cabida en este retrato devastador de la condición humana. Sin la “supervisión europea”, África es presa del caos. El entusiasmo inicial por la partida de los europeos y el fin de las desigualdades que estos instauraron, rápidamente es reemplazado por los resentimientos étnicos y la pobreza extrema. Lo que sigue es el recuento de una realidad atroz. Sin las antiguas restricciones, los parques nacionales son invadidos y la vida silvestre depredada. Largas secuencias de matanza de animales están entre las más famosas de esta película. Vemos cazadores blancos disparando a elefantes desde helicópteros y decenas de cazadores nativos matando a punta de lanza a ciervos, elefantes y hipopótamos. Es arduo matar a un animal de gran tamaño sin armas de fuego, “Africa Addio” nos lo demuestra en tiempo real. La cacería de hombres no se hace esperar. Desde las alturas vemos a toda una población árabe en espera del genocidio, mientras los cadáveres se van amontonando en fosas. Más ejecuciones, guerrillas, linchamientos, la cámara de “Africa Addio” se infiltra en las revueltas y se mancha de sangre.


Sin embargo, todo este horror es mostrado con una fotografía exquisita y una banda sonora de primera. Por momentos se hace difícil creer que toda esa precisión y variedad de planos pueda ser posible ante hechos supuestamente espontáneos. Esta es la sospecha que ha caído desde el principio sobre el cine de Jacopetti y Prosperi ¿Cuánto del material ha sido escenificado? En el documental “Godfathers of Mondo” (2003), Jacopetti, a sus 84 años, asegura que con “Africa Addio” nada podía estar previsto, filmaron lo que iban encontrando en sus tres años de periplo. Algo que muchos no creyeron por aquel tiempo. Antes de estrenarse, “Africa Addio” produjo gran escándalo por la acusación de haberse propiciado para las cámaras la ejecución de un rebelde negro por obra de mercenarios. La denuncia llegó a las instancias más altas en Italia. En el delirio los jueces incluso quisieron saber quién había matado a todos los demás. El equipo entero tuvo que retornar para reunir pruebas de inocencia y sólo con eso pudieron salir librados. Yo sospecho que Jacopetti y Prosperi son responsables de otra horrenda escena de muerte del film: el hipopótamo que muere por cientos de lanzas. La evidencia: en “Godfathers of Mondo”, Prosperi, que de entrada parece un aficionado a la caza (¿por qué se haría entrevistar con un comillo de marfil al costado?), nos enseña entre su colección de recuerdos africanos el cráneo del “famoso hipopótamo”. No explica cómo lo obtuvo (¿no lo habían matado para comérselo?), en cambio destaca que “ahora sería difícil encontrar hipopótamos así de grandes en Mozambique”.





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